Algunos investigadores extranjeros llaman al
cumplimiento 'confiabilidad', porque es resultado de la percepción del
cliente. Además, nuestras investigaciones señalan al cumplimiento de
promesas como la causa de mucha o poca confiabilidad en una empresa.
Si una empresa cumple todas las promesas de venta o de servicio que
establecen, el cliente puede confiar en la empresa para cualquier
necesidad futura, con la certeza de que no perderá tiempo ni dinero.
Cumplir las promesas genera confianza en el cliente y le permite
optimizar su tiempo, que hoy en día es el activo más valioso de todos y
a nadie le sobra tiempo para quejas y esperas.
Una empresa incumplida perjudica el tiempo de sus clientes, ocasionando
molestias que pueden conducirlo a comprar con la competencia. Pero el
daño no es sólo para los clientes externos, también hay daños al
interior de la empresa, desafortunadamente el cliente interno no puede
cambiar de proveedor, por lo que la relación laboral se ve seriamente
afectada.
Para el cliente final un proveedor confiable significa obtener lo que
paga sin desperdiciar su tiempo, y para el cliente intermediario
significa realizar más negocios con clientes finales. La experiencia nos
enseña que los distribuidores o mayoristas pierden importantes
oportunidades de venta por falta de cumplimiento de parte del proveedor.
Conceptos como just in time y 'cero inventarios' aplicados en la
industria automotriz provienen del factor confiabilidad. En el caso de
las empresas automotrices, éstas no correrían el riesgo de quedarse sin
inventarios de materia prima si no contaran con proveedores confiables.
La interpretación errónea
Las dos causas principales del incumplimiento de las empresas son la
interpretación errónea de los deseos del cliente y el ofrecimiento
equivocado de promesas. En el primer caso, las empresas no ven o no
desean ver lo importante que es para el cliente el cumplimiento. Puede
suceder, incluso que no sea importante o que sea importante pero que no
se mida o que se mida equivocadamente.
Para muchos empresarios todavía el cumplimiento de los compromisos con
el cliente no son una prioridad. En cambio, consideran que, desde el
punto de vista del cliente, es más importante la actitud de servicio
(cortesía, amabilidad, etc.), y los tangibles (aquello que es evidente
en el lugar de atención) o la empatía.
Esta mala interpretación es comprensible, debido a que cuando como
consumidores recibimos un servicio de alta calidad lo que recordamos
casi siempre es la sonrisa o actitud del empleado, o el enfoque de la
empresa en el cliente. Los ejemplos que leemos en revistas y libros
sobre la excelencia en el servicio mencionan que la atención
personalizada, un servicio adicional o la toma de una decisión a favor
del cliente, es el principal protagonista.
Sin embargo, ningún empleado puede dedicar tiempo a recuperar clientes,
a ser amables con ellos y hasta anticiparse a sus necesidades si la
empresa para la que trabaja incumple frecuentemente sus compromisos,
teniendo que dedicar casi todo el tiempo a atender clientes enojados
(que en ese estado demandan mucho más tiempo) y a subsanar o al menos
intentarlo las desagradables consecuencias que generó no tienen tiempo
ni capacidad y, muchas veces, ni el humor para nada más.
¿La recepcionista de un hotel puede anticipar la necesidad de algún
cliente si ni siquiera existe un sistema confiable de reservación? Con
clientes quejándose del incumplimiento, pidiendo hablar con el gerente y
solicitando ¡inmediatamente! la entrega de su habitación, la
recepcionista no podrá hacer nada por éste ni por otros clientes.
Es sencillo de explicar, si comparamos el servicio con un tangible (p.
ej., una casa, sus acabados, el piso, la pintura, los muebles, etc.) y
corresponden a la actitud de servicio y la empatía; sin embargo, debe
tomarse en cuenta aquello que no vemos (unos cimientos fuertes
necesarios para la duración del inmueble, v. gr ), pero cuando falla
todo puede venirse abajo y ni los más lujosos acabados lograrán
detenerlos.
Así pasa con el servicio lo que luce son los acabados, lo que todos
notamos cuando somos clientes; pero el cumplimiento es la base y lo
demás no garantiza que el cliente regrese y, en algunos casos, hasta los
clientes lo consideran una burla.
Las promesas que las empresas ofrecen a los clientes llamadas promesas
directas fundamentan sus expectativas.
En ocasiones los ejecutivos consideran importante el cumplimiento de las
expectativas del cliente, pero no miden su desempeño en ese renglón,
pues consideran que se encuentran bien posicionados a pesar de que el
cliente diga lo contrario -. Es frecuente encontrar que los empresarios
cuantifiquen su cumplimiento con base
En el número de reportes o quejas recibidas, lo cual no permite realizar
las mejoras necesarias en este rubro, debido a que muchos clientes no se
quejan y, en ocasiones, el empresario no considera creíbles las quejas.
Desafortunadamente, como dicen los gurús de la calidad: Si no se mide,
no se puede mejorar
El último problema que hemos encontrado en cuanto al cumplimiento de los
compromisos es su incorrecta medición. Esta problemática se origina por
la medición realizada con base en parámetros que la empresa establece
sin considerar la visión del cliente, para quien el cumplimiento es
desarrollar y entregar el servicio prometido de manera adecuada y
oportuna, por lo que alcanzar sólo una de las dos variables significa
incumplimiento.
¿Acaso como cliente le daría lo mismo recibir su pedido el día pactado
pero incompleto? o recibir todo el pedido un par de días después, o tal
vez, recibirlo el día pactado, pero con defectos de calidad?
Si sólo estamos midiendo una de las dos variables que el cliente incluye
en su opinión del incumplimiento, entonces la medición no es adecuada
para conocer si se logra la satisfacción. Las principales mediciones que
hemos encontrado son:
- Se mide el día de la entrega pactada, pero no se considera
incumplimiento si el pedido llega incompleto. Existen compañías que por
afán de puntualidad, no surten ni 75% de lo solicitado por el cliente.
- Se mide el día de la entrega, pero no la hora pactada. Para el cliente
que recibe un servicio no basta que éste se realice, el tiempo es parte
importante de la promesa.
- Se mide el día y la hora pactadas y la entrega completa de lo
solicitado ( o lo necesario), pero no se clasifican las causas del
incumplimiento.
Midiendo las variables que componen la entrega oportuna y correcta por
parte de la empresa se entenderán mejor las molestias de los clientes y,
de este modo, se podrá aumentar el cumplimiento y satisfacerlos.
Diversas formas de prometer
En conversaciones con clientes se observa que sus expectativas de
servicio se basan, fundamentalmente, en las promesas que hacen las
empresas, y hemos encontrado que la forma en que se establecen las
promesas obstaculizan su cumplimiento.
Las promesas que las empresas ofrecen a los clientes llamadas promesas
directas fundamentan sus expectativas. Sin embargo, en ocasiones las
empresas no realizan promesas y los clientes establecen sus expectativas
a partir de sus consideraciones o experiencias previas y esto genera
incumplimiento en casi todas las ocasiones.
Hemos detectado tres tipos de promesas indirectas que deben evitarse.
? Promesas ambiguas. Aquéllas que no se establecen con el cliente, pero
que éste considera pactadas al quedar en el aire una confirmación o una
negociación por parte de la empresa, por ejemplo: El cliente llama a la
empresa y solicita urgentemente un pedido y la entrega queda por
confirmarse, pero si la llamada no llega confirmando o negando el
servicio, el cliente pensará que la empresa cumplirá sus requerimientos.
Las promesas ambiguas son muy comunes en la mayoría de las
organizaciones; a pesar de que muchos ejecutivos culpan al cliente de
asumir este tipo de promesas, son las empresas quienes las hacen o dejan
de hacer.
- Promesas poco concretas. Aquéllas que se establecen con un rango de
cumplimiento muy amplio y que los clientes ajustan a sus necesidades o
deseos, lo que provoca decepciones aunque la empresa en apariencia las
cumpla. Por ejemplo: Su pedido lo recibirá la próxima semana, le dicen
al cliente sin especificar el día, dejando que se suponga, como
cualquier persona común, que la entrega sucederá el lunes o martes...y
al recibirla el jueves se sentirá decepcionado.
Este tipo de promesas son muy peligrosas, porque además de que generan
descontento en el cliente, si la empresa no mide adecuadamente el
cumplimiento de cada una de ella, puede asumir que el cliente no tiene
razón para estar molesto.
- Basadas en ocasiones anteriores. Este tipo de promesas se generan a
partir de la experiencia del cliente con la promesa. Si en una ocasión
anterior al cliente se le otorgó un servicio adicional, esta vez dará
por hecho que volverán a hacerlo. Estas conjeturas del cliente también
generan decepción por un supuesto incumplimiento. Así, si usted fue al
mecánico a ajustar sus frenos de su auto y al recibirlo se da cuenta de
que también lo lavaron, la próxima vez que vaya usted dará por hecho de
que lo volverán a lavar, y de no ser así usted se molestará porque no
cumplieron sus expectativas.
Para evitar falsas expectativas y molestias en el cliente es necesario
que la empresa establezca una promesa junto con el cliente, considerando
los servicios anteriores.
Equivocado establecimiento de promesas
El segundo gran problema que hemos detectado y analizado en nuestras
investigaciones, es que muchas empresas prometen de manera inadecuada,
por lo que aumentan las probabilidades del incumplimiento. Las tres
formas más comunes en que se establecen equivocadamente las promesas
son:
1. Falta de comunicación: La publicidad por televisión y radio buscan
atraer clientes prometiendo cosas o servicios que no corresponden con la
realidad de la empresa, por lo que provocan decepciones en los clientes.
2. No importa prometer equivocadamente. Con frecuencia, los vendedores,
capturistas de pedidos, almacenistas, ejecutivos y demás personal que
tiene contacto con los clientes, hacen compromisos sin verificar las
existencias, la ruta de reparto o el plan de producción. Esta socorrida
costumbre sólo genera incumplimiento, malestar en el cliente y pérdida
de tiempo, en solucionar la equivocación, para la empresa y para el
empleado que prometió. La experiencia demuestra que prometer bien
implica un trabajo de análisis e invertir tiempo, sin perder de vista
que el cliente toma las promesas para establecer sus expectativas de
servicio.
3. No se toman en cuenta todos los factores para prometer adecuadamente.
Hemos notado también que para las empresas que toman con seriedad sus
compromisos, se presentan problemas de cumplimiento cuando no han
logrado tomar en cuenta todas las variables o factores, para hacer
promesas que puedan cumplirse. Muchas veces sólo se toman en cuenta los
inventarios y no se incluye la capacidad de carga del transporte o la
cantidad de equipo de transporte disponible, tampoco se consideran los
pedidos anteriores.
Es fundamental tomar en cuenta todas las variables para así , tener
mayor probabilidad de cumplir las promesas. Por ello es importante
considerar, antes de prometer un servicio o producto, la información
completa que maneja la empresa (inventarios, camiones, tiempos promedio
de producción, capacidad de carga, de producción, limitantes del
negocio, empleados ausentes, etc.), asimismo, deben tenerse en cuenta
los compromisos anteriores y el tiempo necesario para su cumplimiento y,
por otro lado, establecer un tiempo adicional para imprevistos, con el
propósito de no incumplir con un cliente.
El cumplimento depende de la Empresa
El cumplimiento es lo más importante para el cliente en materia de
servicio y depende exclusivamente en materia de servicio y depende
exclusivamente de la empresa, puesto que es ésta quien establece las
promesas y genera expectativas en el cliente. Por ello es recomendable
para las empresas evitar las promesas indirectas y tomar el tiempo
necesario para analizar toda la información y las variables; de esta
manera se puede prometer bien, porque está al alcance de sus manos.
Siguiendo estos puntos, si una empresa no cumple la promesa es porque no
quiere.
El cumplimiento como base de la calidad
Durante el II Congreso Internacional de Calidad, realizado en el Word
Trade Center (WTC) de la Ciudad de México, dos empresarios dieron
testimonio de casos de éxito en la calidad en el servicio, una empresa
de pinturas y un hotel prestigiado ambos galardonados con el Premio
Nacional de Calidad -. A pesar de las diferencias en el ramo, clientes y
mercado, coincidieron en destacar la importancia del cumplimiento dentro
de una cultura de la calidad.
En el caso de la empresa de pinturas, el cumplimiento es uno de sus
cinco valores de calidad, mientras que para el hotel es el segundo de
los tres pasos básicos del servicio que todos sus colaboradores
aprenden.
De lo anterior concluimos que el cumplimiento de la empresa es un
elemento determinante en la decisión del cliente, y para la industria
constituye los cimientos para brindar el mejor servicio.
Víctor Manuel Quijano Portilla
Gerente General Calidad en el Servicio al Cliente, S.C
Empresa cien por ciento mexicana que se especializa en la ventaja competitiva más eficaz que existe para el siglo XX1, "Brindar un mejor servicio al cliente".
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