La cadena de valor en la venta minorista I
10 / 2002
Los tiempos de hoy son tiempo de compradores, la variable central del
mercadeo ya no es más el producto sino el cliente, es él quién determina
que producto quiere, como lo quiere, cuando lo quiere y que precio está
dispuesto a pagar.
LOS PROCESOS DE VALOR
En el marketing de alimentos perecibles suele hablarse de la cadena de
frío al procedimiento ordenado que se sigue para mantener el cuerpo,
color, sabor y textura de los alimentos; de manera analógica la cadena
de valor en la venta minorista, intenta dar una visión conjunta y
sistémica de las variables concurrentes que interactúan en todo proceso
de intercambio con el consumidor final.
Cuales son esas actividades o variables estratégicas que debemos
desarrollar en cada proceso y que pueden agregar valor a nuestra
relación con el cliente:
1. LA OFERTA DE PRODUCTOS
Armar una adecuada vitrina, exhibición ó tienda en la que podamos
ofertar nuestros productos requiere algo más que sentido común, requiere
de la practica comercial de la linea que manejamos y por sobre todo del
conocimiento del cliente.
He aquí una guía de pautas al respecto:
Determinar un portafolio de productos comercial, vender lo que se vende
adecuando la oferta a la demanda. Tener los últimos modelos, y un
inventario estructurado de acuerdo a los modelos de mayor demanda.
Efectuar un planeamiento de compras acertado no solo en la variedad de
los productos sino también en la cobertura de stocks necesaria, que
asegure que nuestros clientes encuentren siempre el producto que forma
parte de nuestro portafolio. Ejemplos abundan y alguna vez nos debe
haber pasado que al acercarnos a un punto de venta determinado, a veces
después de un largo recorrido, no encontramos el producto sino las
consabidas excusas de "se nos terminó", "no llegó el proveedor", etc. En
un ambiente de alta competencia un hecho como éste, mella la confianza
que el consumidor deposita en nuestro negocio y origina una rotura en
nuestra relación con él.
Tan importante como tener buenos productos en cantidad, calidad y
variedad, lo es contar con un equipo de ventas altamente motivado, que
se respeten entre ellos, colaboren, obedezcan las ordenes de sus
superiores, y no se disputen los clientes en público.
Establecer una política de productos en exhibición, que asegure una
adecuada rotación y permanencia de la mercadería; y asimismo retire por
default los productos próximos a su fecha de vencimiento.
Aplicar los criterios de rentabilidad de espacio y el layout de
exhibición en función a la clasificación de los productos según su
demanda: productos fuertes, duros, etc. Una adecuada disposición debe
crear flujos de circulación y puntos calientes que ayuden a movilizar el
inventario de mercadería en su conjunto.
Establecer una identidad corporativa clara que nos identifique en el
mercado: los colores, el tipo de marquesina, el espacio aéreo, la vista
frontal, el tamaño del local, el tipo de atención, el perfil de los
colaboradores que interaccionan con el cliente, etc.
Asumir la limpieza como un valor corporativo, si tenemos servicios
higiénicos para los clientes estos deberán estar bien presentados. Un
listado de verificación de apreciación de nuestra tienda ó local
comercial debe considerar este aspecto como primer punto.
Contar con una adecuada vitrina u oferta de producto es solo el primer
paso de un conjunto de procesos de valor que tenemos que desarrollar
para tener éxito en los negocios de hoy. El mercado de vendedores fue
ayer, hoy el mercado es de compradores y el cliente es el Rey.
2. CONTACTO Y EXPOSICIÓN
Como realizar el contacto del cliente de una manera adecuada, como
proceder en la exposición; he aquí una relación no excluyente de
prácticas exitosas:
En primer lugar la presentación del vendedor debe ser impecable, debe
estar pulcro, aliñado y además fresco y descansado para abordar y
atender al cliente. Es muy desagradable una experiencia de compra en
donde al vendedor se le vea cansado, desconcentrado por no haber dormido
lo suficiente la noche anterior ó por haber bebido más de la cuenta. En
este sentido las clínicas diarias con el equipo de ventas deben servir
como un filtro para separar a algún personal que estuviera en esta
condición. Los asuntos de negocios deben asumirse con seriedad y un
problema como el señalado afectaría la imagen y posicionamiento deseado
de la empresa.
El rompimiento del hielo con el cliente, la apertura de una conversación
agradable con él, requiere de la utilización de una frase feliz que nos
caracterice, el cual con el correr del tiempo nos identificará en
nuestra relación con él. Este aspecto que puede parecer trivial, tiene
extraordinaria importancia a la hora de la elección del lugar de compra,
la recordación derivada de un sello personal del vendedor en su
actuación ante el cliente resulta determinante. Conozco a un excelente
ejecutivo de ventas que a la vuelta de dos a tres visitas a una cliente,
suele incorporar a su relación la frase “Señora linda”, con lo cual
sitúa su diálogo en una dimensión más personal, familiar y especialmente
tierna.
El mantenimiento del interés del cliente, sin embargo requiere de otras
condiciones, debe ser necesario que el vendedor luzca en “todo su
esplendor”, y trasmita conocimiento del tema que los relaciona. Los
clientes aprecian a los consultores que le resuelven problemas. Trate de
tener un conocimiento no solo de las características sino de la
versatilidad de su producto; es más usted debe saber operarlo
adecuadamente.
Muchas oportunidades se pierden a partir de la falta de la preparación
del vendedor en este aspecto, los que hacen la diferencia son los que
dominan su producto y no al revés. El vendedor debe estar preparado para
la atención del cliente, debe contar asimismo con toda la información
suficiente y necesaria de precio, costo, oferta, servicio, garantía que
se le ofrece; forma de venta, plazos, documentación que requiere del
cliente, etc. Esto le ayudará a optimizar la productividad de ventas.
La cortesía en la atención es igualmente determinante, el cliente debe
sentir que tenemos todo el tiempo del mundo para atenderlo. No es una
buena señal que el cliente perciba que estamos apurados porque tenemos
otra reunión entre manos, ese hecho puede resultar determinante a la
hora de elegir a quien va a comprar. En una cita de negocios los tiempos
lo maneja el cliente y en todo caso debemos mejorar nuestra
programación. Por tanto, si el cliente nos regala un mayor espacio para
explicarle y darle a conocer con mayor detenimiento las bondades del
producto, mucho mejor para nosotros. Pensemos siempre en desarrollar una
relación de valor con el cliente para que éste nos siga considerando su
proveedor a lo largo del tiempo.
Háblele al niño que lleva dentro de sí cada cliente de modo tal que nos
permita entrar en su mundo, en su entorno. Hable con sobriedad. Eleve el
producto y la empresa a su máxima expresión. Prometa solo lo que pueda
cumplir no olvide que las relaciones de valor se cultivan sobre la base
de desarrollar confianza.
Desarrolle empatía, lleve los asuntos de negocios al terreno personal,
conviértase en amigo del cliente a partir de interesarse en hacer un
seguimiento apropiado de su experiencia de consumo. En los casos de
venta de un celular, un televisor ó una licuadora, la llamada de
postventa el cómo le va con el producto es una muestra en los hechos que
estamos interesados en él, en su bienestar y esto es desarrollar
confianza. Esta práctica suma puntos a la empresa y es siempre
importante aún en la venta de productos perecibles, el preguntarle al
cliente que le parece la nueva decoración de la tienda, si ya probó el
nuevo producto detergente lanzado al mercado, cómo le va en las compras,
si encuentra lo que está buscando ó informándole los días de oferta etc.
La contratación del equipo de colaboradores de la empresa es un tema
crucial. Al ejercer su derecho de contratar al personal que considera
idóneo, no olvide que la cortesía, la empatía así como la vocación de
servicio es una disposición del alma, más que un tema de entrenamiento.
No olvide, asimismo, que usted debe contar con un perfil de personal
adecuado a lo largo de toda la cadena; no solo en el equipo de ventas,
también en el personal de recepción, de facturación, de despacho, las
anfitrionas, el personal de seguridad, etc. Para no ocasionar una rotura
en la cadena de valor al cliente. No obstante, causa mucha gracia ver
todavía en algunas renombradas empresas, “a pesar de los avances en las
técnicas de selección de personal”, la presencia de algunas
recepcionistas acartonadas cuya frialdad en el trato espantan a los
clientes; sin duda confunden “belleza con soberbia y nivel de empresa
con mirar al cliente por encima del hombro”, salvo que vengan
recomendados por el jefe. Claro que ellas saben la misión para la que
están ahí, la Cía. las ha preparado; pero la cortesía, la empatía, la
vocación de servicio, es algo que debe fluir de manera natural y esto es
algo que a una edad laboral ya no se enseña; por cuanto tiene que ver
con valores y principios de vida, educación en el hogar, relaciones
personales satisfactorias, etc.
Conversando con un alto ejecutivo de un hipermercado local sobre este
aspecto me dijo algo muy lúcido y claro, aquí nuestra política es
contratar a “gente que además de tener vocación de servicio, sabe
sonreír”.
continua >>
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Felipe
Zárate P.
Presidente de la consultora Marketing
Interaction - gestores de negocios.
fzaratearrobainfonegocio.net.pe