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No. 95 - 27 de febrero de 2005

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En esta edición continuamos con nuestra serie Los 8 Hábitos del Modelo Circular de Liderazgo en su cuarta entrega, LA DELEGACIÓN “ ¡La mejor forma de desarrollar a los colaboradores”.

Te recordamos que pronto encontrarás en GestioPolis todo el contenido que necesitas sobre el uso estratégico de la tecnología informática en general y la tecnología de Internet en particular, espéralo.


Abrazos y feliz quincena, (-;

Equipo GestioPolis.com

CONTENIDOS DE ESTE NÚMERO

- FRASE DESTACADA

- ARTÍCULO: LA DELEGACIÓN “ ¡La mejor forma de desarrollar a los colaboradores”

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FRASE DESTACADA

"Nada es más terrible que la ignorancia en acción"

Johann Wolfang von Goethe

LA DELEGACIÓN
“¡La mejor forma de desarrollar a los colaboradores!”

Por: Sergio Cardona Patau
Cardona Labarga, Centro de Estrategia & Liderazgo
http://www.cardonalabarga.com

Cuarta entrega de la serie: Los 8 Hábitos de nuestro Modelo Circular de Liderazgo

Primeras 3 entregas:

- 5 supuestos del hábito de la información
-
La misión empresarial: fundamento de la estrategia de marketing

- Cómo centrarse en las oportunidades para alcanzar resultados

“¡La mejor forma de desarrollar a los colaboradores!”

Es el hábito de organizar eficazmente a los colaboradores, otorgándoles autoridad, llegando al empowerment y exigiéndoles responsabilidad.

Supone tener confianza en todos ellos, incluidos los empleados de la línea de contacto directo con clientes, productos y servicios.

Este hábito consolida el funcionamiento de la cadena de la responsabilidad de arriba-abajo, y logra un adecuado flujo de información de abajo-arriba, que hoy día es el más importante (en sentido contrario al que lo había sido siempre).

Podríamos decir que este hábito es el de desarrollo de colaboradores por excelencia y es el primer paso para la gestión del liderazgo, del cambio y del talento. Organiza al colaborador para que se pueda concentrar en sus objetivos a alcanzar, y no en burocracias que le apartan de sus metas. Siempre es crítico el feed-back para que, mediante la información de vuelta, el profesional sepa lo que está resultando su aportación.

El empowerment, propio de la Cultura de Confianza, es la delegación de máximo alcance. Se requiere que los empleados estén comprometidos con los detalles de su operación, y que tengan voz y voto para tomar las decisiones oportunas, manteniendo la atmósfera del puedo y debo hacerlo y no la del esta empresa no es mía. Antes en la Cultura del Miedo sólo existía empowerment en el Director General y su Equipo Directivo. El jefe era el responsable del trabajo de sus colaboradores, y en las oficinas nadie tenía autoridad ni para correr un armario mal colocado.

Hoy día, en la Cultura de Confianza el jefe es responsable de la aplicación del conocimiento por parte del colaborador y del aumento de su productividad, pero el cambio de dejar de lado el ego y perseguir el bien común es un reto formidable.

 

Si usted es Director de Ejecución, jefe de unos ingenieros especializados en ingeniería química para el área del sur Asiático y Oriente Medio, exigir en este caso significa que, además del logro de objetivos, usted no puede permitir que alguno de ellos no sea ingeniero, o no sepa inglés, o no domine la tecnología correspondiente o no quiera viajar.

Si no lo exige, está usted faltando, diríamos gravemente, a su responsabilidad y está permitiendo que otro también falte. Truman decía que quien está en la cocina soporta calor y si alguien no lo soporta se tiene que salir de la cocina.

Por tanto, este hábito significa también exigir a los demás seriedad en su trabajo. Eso requiere exigirle a un ingeniero que domine la ingeniería; a un economista que domine las finanzas; al que estudia mercados que también actúe como vendedor; a una secretaria que domine el office; a un gestor que gestione; y a quien tiene que trabajar en un mercado de exportación, que viaje.

Quien no es exigente con la responsabilidad no respeta el trabajo, corrompe la organización y no merece el puesto que ocupa. Precisamente pedir responsabilidad es obligatorio para respetar a la persona y la dignidad personal. Demandar un trabajo serio y bien hecho es una de las mejores formas de desarrollar a las personas.

Las cinco herramientas fundamentales para el manejo de la delegación son:\

  1. Diseñar la estructura organizativa jerárquica y funcional, respetando siempre el conducto reglamentario.
  2. Planificar al personal.
  3. Encajar óptimamente persona – puesto, dando niveles de autoridad y responsabilidad.
  4. Establecer objetivos, evaluar el rendimiento, controlando todo adecuadamente.
  5. Exigir responsabilidades.

La mentalidad que se esconde detrás, sea válida o no, es:
 

Supuestos erróneos
Supuestos adecuados
Delego responsabilidad, tareas y funciones. Mantengo el control Delego autoridad. Doy libertad al colaborador, me pongo en sus manos y me vuelvo vulnerable. Creo confianza

Como jefe, tengo bien pensado el plan y dirijo al colaborador diciéndole con claridad qué tiene que hacer

Mi colaborador es responsable, y (si está formado) sólo le escucho. Él lleva la iniciativa en cualquier conversación, establece sus objetivos, dice qué recursos necesita, se autoevalúa y se da a sí mismo los consejos que necesita
Como jefe soy imprescindible y como juez imparto justicia y dictamino lo que está bien y mal Mi Colaborador tiene libertad para entrar en mi despacho y decirme: “Esto lo estamos haciendo mal por esto, esto y esto”. No permito que un colaborador tenga mentalidad de subordinado
Mi recurso empresarial más escaso, lógicamente, es el dinero, la tecnología y los conocimientos Mi recurso empresarial más escaso es la Capacidad Gerencial de mis Directivos y Mandos
No permito errores Puedo permitir errores. Pero nunca actitudes negativas, esto sí que lo afronto personalmente, cara cara y hasta el final

Para leer las entregas anteriores de esta serie:
- 5 supuestos del hábito de la información
- La misión empresarial: fundamento de la estrategia de marketing

- Cómo centrarse en las oportunidades para alcanzar resultados

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