Auto-liderazgo. Líderes y personas que lideran

Dirigir a los demás puede llegar a ser una práctica relativamente fácil, considerando que podemos ser competentes y hábiles para guiar a los seguidores.

Bajo esta premisa se puede hacer una primera diferencia sobre la práctica del Liderazgo. Existen líderes y personas que lideran, entendiendo que líder es aquel que tiene la capacidad para influir en los demás, transformar comportamientos y propiciar la acción; Y las personas que lideran son aquellas que a través de la práctica del Liderazgo pueden hacer que los demás actúen y alcancen objetivos.

A simple vista pareciera que no existe diferencia, sin embargo la diferencia está en el “Ser” no en la práctica.

El SER líder es una característica de la persona, que lo diferencia de la mayoría en términos de lo que lograr a través de los demás, sin necesidad de ser protagonista o dirigir las acciones, en otras palabras,  sin necesidad de ir hasta delante de los demás.

El líder se convierte en una fuente de inspiración, no porque los demás quieran comprender, aceptar y seguir sus ideales u objetivos, sino porque inspira a cada uno de los seguidores para que encuentren sus verdaderos propósitos, ideales, objetivos y en el mejor de los casos para que encuentren el sentido de su vida y como consecuencia de ello que por convencimiento modifiquen su comportamiento y actúen.

Por otro lado, las personas que practican el liderazgo, son aquellos que creen serlo y que a través de la aplicación de principios de liderazgo (independientemente a la teoría o criterio que utilicen), dirigen a los demás sin necesidad de obtener el convencimiento y compromiso por parte de cada uno de ellos.

En este grupo normalmente no es al líder al que siguen los seguidores, simplemente comparten y desean alcanzar un objetivo o ideal; Y en el peor de los casos están obligados a seguirlo, normalmente por jerarquía, autoridad, poder, oportunidad, presión de grupo, intereses personales, etc.

La línea que divide al líder y a quienes practican el liderazgo, es casi invisible, difícilmente se puede distinguir. La pureza del liderazgo se está perdiendo porque se ha convertido en una obsesión; “Todo el que es Jefe cree que es Líder y todo el que es Líder quiere ser Jefe”

Para ser líder es importante liderarse a sí mismo, difícilmente se puede llegar a influir en los demás, transformar comportamientos y propiciar la acción, sino se logra poner en práctica con uno mismo esta filosofía.

Auto-liderarse es el reto más complejo que pude tener un Líder. Para lograr esta práctica es importante iniciar con algunos cuestionamientos.

  • ¿Estoy acostumbrado a alcanzar los objetivos que me propongo?
  • ¿Estoy convencido de que puedo lograr resultados más grandes de los que actualmente estoy alcanzando?
  • ¿Tengo claridad de lo que debo hacer para alcanzar esos resultados?
  • ¿Modifico mi comportamiento cuando me doy cuenta de que no me estoy esforzando lo suficiente o que estoy caminando en sentido contrario a lo que deseo alcanzar?
  • ¿Reconozco cuando mis pensamientos y mis emociones se convierten en una limitación para avanzar hacia los objetivos pre-vistos?
  • ¿Tengo claridad sobre mi talento y mi potencial, de tal manera que puedo describirlo fácilmente?
  • ¿Tengo confianza y credibilidad en mí?
  • ¿Me gusta seguirme o prefiero seguir a alguien más?

Las respuestas a estas interrogantes generan un dialogo interno, somos nosotros los único que podemos dar respuesta a cada una de estas preguntas, sin necesidad de tener un patrón de respuestas que ayude a calificar y cualificar sobre nuestro nivel de liderazgo.

El auto-liderazgo es una práctica poco común, con alto nivel de complejidad y subjetividad. Normalmente es una práctica que se efectúa en ausencia de seguidores, bajo premisas lógicas de evaluación de conciencia, liberación de emociones y retroalimentación genuina, por parte de nosotros mismos, para con nosotros mismos.

Dentro de la administración contemporánea, todas las teorías, prácticas o tendencias son complementarias unas con otras; En lo que se refiere al Liderazgo, se complementa con el Coaching y el Empowerment. Por lo que si hablamos de Auto-liderazgo debemos hacer alusión al Auto-Coaching y al Auto-Empowerment, como complementos indivisibles en el proceso de Auto-gestión de nuestro potencial y talento.

La práctica del Coaching es una práctica relativamente nueva que se ha puesto de moda (como término o teoría), pero que no necesariamente está dando los frutos deseados o esperados (en la práctica), por el simple hecho de que no todos somos hábiles o competentes para entrenar a los demás.

Aunque los término pueden llegar a ser confusos o complementarios, es mucho más difícil ser Coach que ser Líder. Las habilidades y competencias que se deben desarrollar para llevar a las personas a un siguiente nivel, son sumamente complejas. Basta con recordar o preguntarnos:

  • ¿Cuántas personas han influido en nosotros?
  • ¿Cuántas personas nos han ayudado a subir al siguiente nivel?

Al hablar de Auto-Coaching, es necesario resaltar que se trata de llevarnos nosotros mismos a otro nivel, aprovechando nuestras fortalezas y desarrollando modelos específicos que nos ayuden a mejorar nuestro rendimiento.

Si nosotros no hemos logrado llevarnos a otro nivel, difícilmente lo podríamos hacer con alguien más, sin necesidad de ser coercitivos o utilizar la jerarquía, el poder o la autoridad para lograrlo.

Por su parte el Empowerment (empoderamiento) busca liberar el potencial o el talento de las personas, a través de cederles el poder para tomar decisiones y actuar con libertad, bajo premisas lógicas que se justifican en rangos específicos de acción.

En esencia es una práctica mucho más intensa y compleja que la simple acción de delegar, ya que con el Empowerment se transfiere toda la responsabilidad y la autoridad a los seguidores, para que ellos actúen bajo principios de confianza, tolerancia y respeto, entre otros.

El Auto-Empowerment persigue darnos libertad a nosotros mismos, para actuar sin necesidad de limitarnos por aspectos referenciales o paradigmáticos que podrían racionalizar nuestras decisiones.

Es una práctica fundamentada en la Inteligencia Emocional, otorgándole más valor a los aspectos emocionales sobre los racionales, bajo premisas que no necesariamente estarán validadas científicamente, pero que por su intensidad, generaran valores agregados a nuestra gestión como líderes de nosotros mismos, utilizando competencias y habilidades relacionadas con intuición, confianza, energía y pasión.

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Herrera Monterroso Haroldo Eduardo. (2014, marzo 27). Auto-liderazgo. Líderes y personas que lideran. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/auto-liderazgo-lideres-y-personas-que-lideran/
Herrera Monterroso, Haroldo Eduardo. "Auto-liderazgo. Líderes y personas que lideran". GestioPolis. 27 marzo 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/auto-liderazgo-lideres-y-personas-que-lideran/>.
Herrera Monterroso, Haroldo Eduardo. "Auto-liderazgo. Líderes y personas que lideran". GestioPolis. marzo 27, 2014. Consultado el 7 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/auto-liderazgo-lideres-y-personas-que-lideran/.
Herrera Monterroso, Haroldo Eduardo. Auto-liderazgo. Líderes y personas que lideran [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/auto-liderazgo-lideres-y-personas-que-lideran/> [Citado el 7 de Diciembre de 2016].
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