Agroquímicos y comunidad: cuando las estrategias económicas intervienen en los procesos de subjetivación

Resumen

La utilización de agroquímicos en forma abusiva e indiscriminada se ha convertido en un hábito, con consecuencias sanitarias y medioambientales a corto y largo plazo. La situación actual apunta a una continuidad y agravamiento de estos problemas a medida que transcurra el tiempo, acompañadas con un desmejoramiento de las condiciones ambientales. Por lo cual es necesario el cuestionamiento de los paradigmas que rigen estas prácticas y de sus consecuencias ¿De qué forma influyen las agroindustrias sobre las poblaciones expuestas a sus prácticas? ¿Y Qué rol cumplen estas poblaciones? ¿De qué forma se relacionan ambas partes dentro de los procesos comunitarios? ¿Cómo es posible producir un cambio en estas relaciones?

Palabras clave: Agroquímicos, Paradigmas, agroindustrias, poblaciones, procesos comunitarios.

En el presente trabajo se reflexionará acerca de la relevancia de tener en cuenta:

  1. El papel que desempeñan las corporaciones agrícolas:
    1. En las relaciones de poder.
    2. En la objetivación de los sujetos
    3. En la desvalorización del ambiente y de las personas
    4. En el avance de la pérdida de sentido, y naturalización
    5. Como institución, en lo instituido, como grupo.
  2. El rol de las poblaciones expuestas a sus prácticas:
    1. En la producción de subjetividades.
    2. Como institución, en lo instituyente, como grupos.
    3. Posición crítica, perspectiva crítica y conocimiento situado.
  3. Como interactúan las corporaciones y poblaciones afectadas dentro de los procesos comunitarios.

Se consideran agroquímicos:

Cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga, incluyendo los vectores de enfermedades humanas o animales, las especies no deseadas de plantas o animales que causan perjuicio o que interfieren de cualquier forma en la producción, elaboración, almacenamiento, transporte o comercialización de alimentos, productos agrícolas, madera y productos de la madera, o alimentos para animales o que pueden administrarse a los animales para combatir plagas. Incluyendo las sustancias o mezcla de sustancias utilizadas para regular el crecimiento de las plantas, y las sustancias aplicadas a la tierra y los cultivos antes o después de la cosecha para proteger el producto.

1) El papel que desempeñan las corporaciones agrícolas en:

a. Relaciones de poder:

Quienes pagan los costos de la continuidad de este modelo son los campesinos, los consumidores y el ambiente. Los “nuevos” transgénicos y otras nuevas tecnologías desnudan además que el único objetivo de estas semillas es y será el control corporativo de la agricultura, las semillas y los agricultores -sin importar las consecuencias de estos sobre la salud y el ambiente-

En esta problemática se demuestra que el conjunto Semilla – Agrotóxico forma parte de un poder corporativo que se refleja a través de las relaciones entre:

  1. Las agroindustrias y los afectados: (las agroindustrias utilizan herbicidas como el “Glifosato” para ahuyentar los insectos y plagas de los cultivos, sin tener en cuenta los efectos nocivos de dicho producto sobre la salud de las personas cercanas al lugar en donde se realiza la acción).
  2. Las agroindustrias y los agricultores: (estas compañías utilizan la ingeniería genética para manipular las semillas y venden junto con ellas los herbicidas para protegerlas, con el objetivo de duplicar la producción y responder a la demanda de alimentos, y como consecuencia la mayor parte de agricultores incorporan estos métodos efectivos para asegurar sus cultivos y no quedar fuera del mercado).

Teniendo en cuenta la perspectiva de Foucault (1972), estas relaciones podrían identificarse como relaciones de poder ya que son el efecto de un consentimiento, pero no son por naturaleza la manifestación de un consenso, a la vez, se implica un juego estratégico entre libertades (unos determinan la conducta de otros y estos otros pueden determinar la conducta de los primeros, o dejar que su conducta se vea determinada), y no hay violencia, por lo que no es una relación de dominio.

Por otra parte, según los argumentos de las corporaciones el desafío es alimentar un mundo en el que predomina la desigualdad y el hambre, pero para lograr su objetivo utilizan herbicidas tóxicos para ahuyentar plagas y manipulan genéticamente los cultivos para que sean más resistentes a los herbicidas. Es contradictorio que estas agroindustrias utilicen su poder -de determinar la conducta de otros en el juego de libertades que propone Foucault- con propósitos éticos cuando ejercen un control social al imponer este tipo de prácticas agropecuarias que tienen mayores beneficios económicos que humanitarios.

En esta tarea de “Administración” de la vida, se ve reflejado el “Biopoder” (Poder sobre la vida) que plantea Foucault, y que demuestra de qué forma los cálculos y el control ejercen un dominio sobre la vida humana, influyendo en ella por medio de estrategias económicas. Este Biopoder se vincula entonces, con el sistema económico capitalista: “El biopoder es un elemento indispensable del capitalismo” (Cristina Solange Donda, 2003)

b. Objetivación de los sujetos:

Fernández (2009) en “Las diferencias desigualadas”, propone la idea de que dentro de las relaciones de poder operan “Diferencias desigualadas”, refiriéndose a un modo de construcción de la verdad moderna que ha naturalizado exclusiones y discriminaciones y solo a podido pensar al “otro” como extranjería, amenaza u “objeto sin derechos”, y a su vez plantea la relación que las lógicas capitalistas tienen en la producción de soledades, afirmando que: “ el imperio hoy “globaliza” la producción y concentra capitales, los dispositivos biopolíticos actuales de aislamiento y vulnerabilización también son esenciales para su reproducción. La fábrica de soledades separa, aísla a cada quien de sus potencias”

Sin dudas, las agro-corporaciones están vinculadas a la “fábrica de soledades”(que aíslan y separan a los sujetos de sus derechos , que hacen que los afectados por sus prácticas -los desigualados- se sientan en condiciones inferiores,en desventaja). A la vez que aportan a las diferencias desigualadas

Por otra parte, desde la perspectiva de Anzaldúa Arce (2012) en “Infancias y adolescencias en el entramado de los procesos de subjetivación” se ha instaurado un capitalismo que constituye una devastación social con el objetivo de elevar al máximo las ganancias de un grupo privilegiado y cada vez más reducido, de empresarios que domina la producción , el mercado y las finanzas. Este autor, sostiene que este mismo capitalismo también destruye la naturaleza poniendo en riesgo tanto al planeta como a los pueblos afectados “socavando sus formas de vida, su cultura y sus valores. Los aniquila sustrayéndoles su riqueza material y espiritual , ahogándolos en la miseria..” (Anzaldúa Arce, 2012, página 200)

Esto refleja la influencia que las agroindustrias poseen sobre la significación de los sujetos y de cómo fomentan la “objetivación” de los mismos”.

c. Desvalorización del ambiente y de las personas (pérdida del sentido):

Tomando como punto de partida el texto “¿De quién es la naturaleza? Sobre la reapropiación social de los recursos naturales” de Enrique Leff, es posible suponer que la economía dominante pretende valorizar a la naturaleza como capital, cuando no existe un instrumento económico, ecológico o tecnológico de evaluación con el cual pueda calcularse el “valor real” de la naturaleza. Esta valorización de los recursos naturales está sujeta a temporalidades que no corresponden a los ciclos económicos ni a procesos sociales y culturales que no pueden reducirse a la esfera económica. Entonces, pensar en las condiciones ambientales de la producción implica la necesidad de caracterizar a los procesos sociales que subyacen al valor de la naturaleza.

Este autor sostiene que el problema de la valorización de la naturaleza va más allá de los diferentes procesos de orden físico y biológico, que la producción de valores de uso depende de los estilos culturales y los intereses sociales que definen las formas de apropiación, transformación y uso de los recursos, que se establecen a través de relaciones de poder entre el mercado y las sociedades no mercantiles.

Trasladando esto a este tipo de prácticas, podemos decir que las corporaciones agrícolas realizan una valoración de la naturaleza en base a intereses sociales y económicos que van a suponer un beneficio para ellas pero un daño para la naturaleza y las personas. En base a estos intereses se va a modificar el uso de los recursos con fines destinados a satisfacer esos intereses (constituyendo relaciones entre el mercado -que va a satisfacer sus demandas mediante estas corporaciones- y los consumidores -que van a satisfacer sus necesidades a través del mercado).

Pero es necesario plantear en este punto ¿Qué rol cumplen los que no forman parte de esta relación? ¿Qué ocurre con los que no tienen acceso a este consumo y con aquellos que se ven afectados por las prácticas que genera el mismo?.

En este punto, el autor Anzaldúa Arce (2012) propone que en esta polarización que existe entre los que pueden consumir (sujetos de consumo) y los que no tienen acceso al consumo, ocurren desvalorizaciones con respecto al mundo “Real”, y citando a Castoriadis (1997) sostiene que en las sociedades polarizadas y en las culturas paradójicas actuales se produce “El avance de la insignificancia” –pérdida del sentido-.

En el caso del abuso de la naturaleza y la explotación de la misma por medio de tóxicos dañinos para la salud humana, es posible hablar de una latente pérdida de significados que llevan a pensar en el sujeto como “objetos” y no como “sujetos con derechos”, se otorga entonces a través de estas prácticas una gran insignificancia a la vida del otro ,a su salud y al ambiente en el cual vive. Esto se manifiesta a través del conformismo generalizado (la incapacidad de desarrollar un pensamiento crítico y la desmovilización política) y de la crisis en el proceso identificatorio (con la promoción de modelos de identidad contradictorios) (Castoriadis,1997)

En esta problemática social, el conformismo generalizado se observa en los trabajadores agropecuarios que se adhieren a las prácticas y la crisis en el proceso identificatorio en las sociedades de consumo, que –en su mayoría-manifiestan mayor interés en el tipo de calidad de los alimentos que van a consumir en base a sus intereses, gustos y necesidades, pero no se interesan en el proceso anterior que se llevó a cabo para que estos alimentos lleguen al mercado.

Esto se puede vincular con la perspectiva de la autora Graciela Scheines que en su obra “Juegos inocentes, Juegos terribles” caracteriza a las “Culturas de consumo” como superficiales y las denomina “Ignorancias de consumo” , ya que aquí los problemas se simplifican, enmascarando actitudes fascistas.

d. Naturalización:

Plaza (2007) citando la idea de Montero(2004) acerca de los “Procesos psicosociales comunitarios” que incluyen a los “fenómenos psicosociales propiamente comunitarios” afirma que hay procesos que tienden a mantener un cierto estado en las cosas, y entre otros, se encuentra “La naturalización” que implica “aceptar, conocer y relacionarse con lo extraño, con lo diverso; para hacerlo aceptable ,admisible e internalizarlo, considerándolo parte del Modo de ser en el mundo” (Plaza,2007,página 5)

En la problemática expuesta en este trabajo , existe una naturalización de las prácticas agropecuarias tanto de parte de las agroindustrias las cuales las considera “aceptables” en tanto tienen un fin “ético” (alimentar el mundo)es decir, naturalizan sus acciones para seguir generando ganancias, como asi también de los agricultores(que ven a estas prácticas como su única posibilidad de no quedar fuera del mercado de producción)y de los consumidores(quienes estén al tanto o no de ellas, continúan comprando productos que provienen de este tipo de prácticas).

El proceso contrario, -la desnaturalización- ocurre en los afectados,quienes desnaturalizan estas prácticas al manifestar lo dañinas que resultan para su salud.

e. Como institución, en lo instituido,como grupo:

En primer lugar, Dubet (2006) en “El declive de la institución” dice que el término “institución” hace referencia a los hechos sociales que están organizados , se transmiten de una generación a otra y se imponen a los individuos, que las instituciones son maneras de ser,objetos,maneras de pensar. Por lo tanto, llama institución a las costumbres, los hábitos, las reglas del mercado.

En este punto se puede pensar a las agroindustrias como Instituciones, como cuerpos normativos jurídicos, maneras de pensar, que se ven materializados en una organización que les da cuerpo, forma.

En segundo lugar, el papel de las corporaciones agrícolas, se puede vincular con la noción de “Instituido” planteada por Javier Cristiano (2008) citando a Castoriadis, quién define a lo instituido como aquellas significaciones imaginarias sociales que tienen una existencia fijada en instituciones, y hacen referencia a lo establecido, lo impuesto.

A su vez, las prácticas agropecuarias se pueden ubicar dentro de lo que Castoriadis -caracterizando la expansión del dominio racional del mundo- denomina: “Significación imaginaria central”

Es decir que la “idea de que el mundo está ahí para ser apropiado y controlado por la razón” (cristiano,2008) que poseen estas corporaciones, forman parte de una significación imaginaria central que da origen a una infinidad de otras significaciones (las cuales se ven desplegadas en la sociedad) y que forman parte de lo institucional, y de lo instituido.

Estas corporaciones, a su vez pueden ser entendidas, teniendo en cuenta las ideas de Bonvillani (2011) en “Travesías grupales” como grupos (en tanto tienen una interacción mutua y de conjunto, un objetivo o interés compartido, una trama vincular-una estructura- cuyo indicador en este caso sería su vínculo con el poder) con un encuadre institucional, debido a que poseen mayor nivel de formalización y un apego a la normatividad (encuadre) es decir, que las metas y tareas tienen mayor importancia estructurante que en grupos espontáneos.

Por otro lado, Bonvillani diferencia distintas necesidades y motivaciones que pueden articular a las personas con los grupos , y en este caso si reflexionamos a las agroindustrias como grupos, podemos vincularlas con la “Necesidad de poder” , en donde a través de la participación se pretende ejercer representación (para sostener su poder corporativo ,mantener y ampliar sus ganancias)

2) El rol de las poblaciones expuestas a sus prácticas:

a. Producción de subjetividades, posibilidades de resistencia:

En este punto, es fundamental pensar el rol de las poblaciones expuestas a estas prácticas agropecuarias a partir de la importancia de la construcción de subjetividades, que constituyan a estas personas como “Sujetos” y no como “Objetos sin derechos” (desde la perspectiva de las agroindustrias)

Desde la perspectiva de Foucault, la subjetividad hace referencia a “la manera en que los seres humanos se constituyen como sujetos a partir de la experiencia que hacen de sí mismos…” y para Anzauldúa Arce (2012): “la subjetividad es un proceso de organización compleja de subjetivación que emerge de la relación del sujeto con el mundo y los demás, en el que el sujeto que constituye”

Ahora bien, una vez que se puede pensar en estas personas en términos de “sujetos de la subjetividad”, se puede reflexionar acerca del juego de tensiones en que estos participan en la sociedad. En este punto se puede introducir la idea de relaciones de poder planteada por Foucault, ya que el afirma que: “una relación de poder se articula sobre dos elementos: (…) que el otro aquél sobre el cual ella ejerce , sea totalmente reconocido y se mantenga como un sujeto de acción –plantea reconocer al otro como sujeto- y que se abra, frente a la relación de poder todo un campo de respuestas, reacciones, efectos y posibles invenciones” (Foucault,1988) Esta última condición hace referencia a las “Posibilidades de resistencia” existentes en toda relación de poder, y que permiten hacer de la realidad un problema estratégico, para crear libertad(Foucault,1987). Sin dudas, estas posibilidades se manifiestan en esta problemática –a través de las campañas que reflejan a la lucha de los pueblos fumigados-

La idea de las posibilidades de resistencia de Foucault, se pueden relacionar con la postura de Ana maría Fernández (2009) que plantea que si existen múltiples relaciones de poder, es necesario pensar simultáneamente en la construcción de múltiples “estrategias de emancipación” y cita a Spinoza , quien habla de la necesidad de configurar “pasiones alegres” ante las “pasiones tristes”(aquellas que el tirano impone para someter a sus súbditos)

Asi como también se puede establecer una relación entre estas propuestas y la de Dubet(2006) que propone que “la obediencia crea libertad ,porque engendra una reserva, una posibilidad de oponerse a las leyes cuando dejan de ser justas”, y la idea de Del Cueto (citado por Bonvillani,2011)que afirma “existen líneas de fuga(…) que hacen surgir lo nuevo. Múltiples subjetividades expuestas en la escena grupal”.

c. Como institución, en lo instituyente, como grupos:

Se puede pensar a estas poblaciones afectadas como “Grupos” tomando como punto de partida a Bonvillani (2011) quien reflexiona acerca de entender a lo grupal como espacio material y simbólico donde se desarrollan procesos de subjetivación, en el cual se generan “significaciones imaginarias” encargadas de aportar identidad a la sociedad. “Estas significaciones sociales le dan forma a las producciones grupales particulares porque están presentes en las subjetividades de sus miembros” (Bonvillani,2011)

A su vez, estas poblaciones en tanto grupos, pueden ser entendidas como instituciones desde el punto de vista de Castoriadis quien “concibe a lo social como institución –como instituyente y como instituido-“(Javier Cristiano,2009)

Y como instituyentes, ya que los afectados tienen la necesidad de desnaturalizar esta problemática, dando a conocer su realidad y manifestándose para transformar al problema, por lo tanto, asumen el rol de lo “instituyente” que “crea significaciones imaginarias”(Javier Cristiano,2009)

Entonces, se puede afirmar que lo institucional atraviesa los procesos de subjetivación al aventurarse dentro de estos grupos, ya que la subjetividad se construye a partir de las experiencias que se dan a conocer dentro del vínculo con otros.

Estas poblaciones (en tanto grupos, instituciones y como instituyentes) afectadas por las acciones de las agro-corporaciones, a través de las posibilidades de resistencia (Foucault), las estrategias de emancipación (Fernández) , las pasiones alegres (Spinoza), La posibilidad de oponerse a leyes (Dubet), y las líneas de fuga (Del Cueto), pueden hacer surgir lo nuevo, actuar sobre lo instituido al cuestionar estas acciones establecidas para transformarlas, pensar en lo que “podría ser” , es decir, crear lo “Instituyente” con el fin de promover su autonomía y el cumplimiento de sus derechos.

c. Posición crítica; perspectiva crítica y conocimiento situado:

Se puede reflexionar este conflicto desde una dimensión epistemológica, debido a que no es posible justificar y realizar una intervención cuando no se puede establecer una relación, un vínculo, entre la realidad sobre la cual se pretende actuar (en este caso, sobre la situación de vulneración de los derechos de estas poblaciones) y los conceptos teóricos (fundamentales para intervenir desde una perspectiva objetiva)

Tal como sostienen Montenegro Martinez y Pujol Tarrés(2003) “Cuando dudamos de la relación entre conceptos teóricos y realidad, se desmorona la posibilidad de un conocimiento válido generado a través de la investigación sistemática , y , con ello, la justificación de nuestra intervención”

Es decir que, para transformar a lo instituido en instituyente, a la desigualdad de condiciones generada por las corporaciones en posibilidades de resistencia, líneas de fuga, ect, es necesario tener un conocimiento situado en la acción para cuestionar lo establecido, “dar significado a aquello que es visto como digno de transformación” (Montenegro Martinez y Pujol Tarrés, 2003)

También es necesario tener en cuenta para pensar cómo actuar frente a esta problemática, la perspectiva de Solitario, Garbus y Stolkiner (2007) quienes afirman que para construir conceptos teóricos es necesaria la intervención de equipos interdisciplinarios que permiten profundizar acerca de los derechos ciudadanos y humanos básicos – que en esta problemática se observan vulnerados- Por este motivo, resulta beneficioso para estas poblaciones afectadas, la integración de diversos campos disciplinares (incluso los no profesionales) que piensen al problema desde distintas perspectivas.

3) Como interactúan las corporaciones y poblaciones afectadas dentro de los procesos comunitarios:

Es posible entender esta problemática desde los procesos comunitarios, ya que los factores que inciden en este conflicto (factores económicos, políticos),los actores vinculados con estos factores (corporaciones) y las personas afectadas por el mismo, forman parte de procesos complejos y dinámicos atravesados por diversas significaciones (para las corporaciones que fomentan este tipo de prácticas agropecuarias las mismas están relacionadas al capital económico, pero en el caso de las víctimas de la aplicación de agrotóxicos ,las significaciones se vinculan a su necesidad de lucha frente a un conflicto que perjudica su salud) Entonces, estos procesos no ocurren en un territorio específico, sino dentro de una compleja red de significaciones que se interrelacionan y están atravesadas por un contexto social e histórico, así como también por procesos sociopolíticos. “No hablamos de procesos comunitarios aislados, parcializados, fragmentados. Hablamos de procesos sujetados, atravesados, en conflicto o no, manifiesto o latente, con sus contextos” (Plaza,2007).

A partir del pensamiento de Plaza (2007) si pensamos el papel de las agroindustrias dentro de los procesos comunitarios del tipo psicosocial, podemos observar que estas se rigen por estructuras de comportamiento estables y estructuradas, no discutidas por el mercado y asumidas de forma natural por los agropecuarios, por lo cual su papel forma parte de los procesos psicosociales comunitarios que tienden a mantener un cierto estado de cosas (naturalización, habituación, familiarización, etc.)

Además, Plaza propone que en estos procesos comunitarios se dinamizan las relaciones, jugando un “Encuentro/desencuentro” con el otro, y un “Reconocimiento/desconocimiento” del otro.

La relación de las corporaciones con los pueblos afectados se puede pensar en términos de desencuentro y desconocimiento (de lo que las prácticas provocan sobre las personas y el ambiente.)

En este punto es fundamental reflexionar: ¿Cómo es posible producir un cambio en estas relaciones?

Este interrogante se puede pensar desde un principio de la psicología comunitaria desarrollada por Montero (2004) : “La participación”.

“Montero propone pensar a la participación comunitaria como un proceso organizado, colectivo, libre, incluyente, en el cual hay una variedad de actores, de actividades y de compartidos, en cuya consecución se producen transformaciones comunitarias e individuales” (Plaza, 2007)

Conclusión:

Para concluir, sin dudas, una de las metas para las agroindustrias será poder llevar a cabo un método de agricultura sustentable que no afecte a la salud de los sujetos y tampoco al ambiente. Mientras que, en los pueblos oprimidos se encuentran las posibilidades de introducir la importancia de este tipo de prácticas sustentables y del valor de sus derechos como sujetos.

Para que esto ocurra, es fundamental que las corporaciones practiquen la agricultura respetando los pueblos, el planeta, y todos los seres vivos que lo habitan. Y para esto, es necesaria la intervención tanto de diversos profesionales como de afectados por esta situación para poder pensar en distintas posibilidades de solución de forma colectiva.

“No existe un principio único de transformación social. Asimismo no existen agentes históricos ni tampoco una forma única de dominación. Los rostros de la dominación y de la opresión son múltiples, también deben ser diversas las formas y los agentes de resistencia a ellos. Más que una teoría común, lo que se requiere es una teoría de la traducción capaz de hacer mutuamente inteligibles las diferentes luchas, permitiendo de esta manera que los actores colectivos se expresen sobre las opresiones a las que hacen resistencia y las aspiraciones que los movilizan”. Boaventura De Sousa

Bibliografía:

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Morichetti Carla. (2015, septiembre 7). Agroquímicos y comunidad: cuando las estrategias económicas intervienen en los procesos de subjetivación. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/agroquimicos-y-comunidad-cuando-las-estrategias-economicas-intervienen-en-los-procesos-de-subjetivacion/
Morichetti, Carla. "Agroquímicos y comunidad: cuando las estrategias económicas intervienen en los procesos de subjetivación". GestioPolis. 7 septiembre 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/agroquimicos-y-comunidad-cuando-las-estrategias-economicas-intervienen-en-los-procesos-de-subjetivacion/>.
Morichetti, Carla. "Agroquímicos y comunidad: cuando las estrategias económicas intervienen en los procesos de subjetivación". GestioPolis. septiembre 7, 2015. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/agroquimicos-y-comunidad-cuando-las-estrategias-economicas-intervienen-en-los-procesos-de-subjetivacion/.
Morichetti, Carla. Agroquímicos y comunidad: cuando las estrategias económicas intervienen en los procesos de subjetivación [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/agroquimicos-y-comunidad-cuando-las-estrategias-economicas-intervienen-en-los-procesos-de-subjetivacion/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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