i. Introducción
El manejo de los recursos naturales se debiera sustentar en el
conocimiento de su estado biológico, estructural y físico. Considerando
además la dinámica social que de una forma directa o indirecta logra
incidir sobre los diferentes aspectos de conservación, manejo o bien
deterioro. Es conocido que hoy en el siglo XXI aun existan sociedades
donde los recursos se consideren infinitos, aun en ecosistemas de isla
como Republica Dominicana, no existe con claridad una definición sobre
la necesidad de “preservar” hoy para las generaciones futuras.
La valorización social, económica y ambiental es un limitante al momento
de desarrollar procesos de planificación y mas aun la estructura que
pudiera dar soporte y sostenibilidad a los recursos naturales y
biodiversidad, la falta de “percepción” sobre la necesidad de asignarle
un “valor” a los recursos naturales es un “enemigo latente” que redunda
en la poca efectividad de las “estrategias de conservación”.
Considerando los puntos anteriores y bajo el modelo de “planificación”
se ha venido implementando desde el año 2004 en el proceso de
formulación de los Planes de Manejo de la Cordillera Central, se
considero de importancia el desarrollo del “Sondeo de Valorización
Hídrica” del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier (Valle Nuevo),
habiéndose desarrollado durante los meses de septiembre, octubre y
diciembre del año 2005 en su fase de campo y a nivel de gabinete durante
los meses de enero y febrero del año 2006. Utilizando para su
elaboración la metodología desarrollada por la Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleza (UICN), en su Fase 1 “Sondeo”,
permitiendo de esta forma cimentar la base para posibles acciones a
mediano plazo que aseguren la viabilidad de las propuestas presentadas
en el Plan de Manejo que será nutrido de la información compilada a
nivel de campo y gabinete
La Fase 1 “Sondeo”, busca establecer el marco hidro-geográfico del
territorio a valorizar, los diferentes nexos socioambientales y
productivos, en tres niveles local, regional y nacional, con el fin de
establecer patrones de uso, así como además estimar la población que es
favorecida con la producción hídrica del territorio.
El Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier (PNJBPR), con sus 910
Kilómetros Cuadrados, alberga el nacimiento de total y parcial de cinco
cuencas hidrográficas, de importancia social, económica y ambiental para
Republica Dominicana, que lamentablemente debido a la poca información o
al recelo con que se guarda no se puede dar a cáncer con efectividad el
estado de conservación y sobre todo los beneficios directos e indirectos
que aportan a nivel local, regional y nacional.
La estabilidad de los recursos bosque y suelo dentro de los perímetros
administrativos del PNJBPR, se hacen imperativos si consideramos que
tanto la Cuenca Hidrográfica del Rio Yaque del Norte, Rio Nizao, Rio
Yuna, Rio Grande del Medio y Rio Las Cuevas, aportan caudales de
importancia para la producción e energía hidroeléctrica, regadío de
valles de altura, medio y bajos, el consumo humano y en área específicos
para el esparcimiento de turistas nacionales e internacionales.
ii. Objetivos del “Sondeo de Valorización Hídrica”
Objetivo general
• Desarrollar a nivel conceptual y operativo un “Sondeo de Valorización
Hídrica” del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier, que permita
identificar las estrategias y líneas de acción a ser incluidas en el
Plan de Manejo para su implementación y en especial la creación de un
enfoque de Pago de Servicios ambientales a través de la operativización
de un “Modelo de Compensación Ambiental” basado en el “Recurso de Agua
Dulce.
Objetivos específicos
• Identificar los beneficiarios directos e indirectos que se benefician
del agua colectada, filtrada, almacenada y producida por las “Cuencas
Hidrográficas” ubicadas en el Parque Nacional Juan Bautista Pérez
Rancier;
• Establecer los usos prioritarios y principales del recurso hídrico
provenientes de las “Cuencas Hidrográficas” del PNJBPR;
• Aportar las bases conceptuales de la generación de un modelo de Pago
de Servicios Ambientales, como herramienta para lograr la
autosostenibilidad financiera del Parque Nacional Juan Bautista Pérez
Rancier;
• Brindar información primaria y secundaria para el desarrollo de la
propuesta de “Zonificacion” hacer integrada en el Plan de Manejo del
area protegida.
• Presentar las estrategias y líneas de acción que deberán de ser
integradas al “Plan de Manejo” del PNJBPR, dentro de la estrategia,
metas y actividades propuestas por los programas y subprogramas de
manejo.
• Introducir el tema de “valorización hídrica” a los actores claves
políticos para cambiar la percepción sobre el aporte económico y social
que el Área Protegida brinda a la región y al país.
• Presentar a nivel de estudio de caso el valor del recurso de agua
dulce producida por los ecosistemas del PNJBPR para la comunidad de
Monte Llano.
• Brindar información general y específica sobre los beneficios a nivel
de producción de energía eléctrica, irrigación agrícola y toma de agua
para consumo humano, en forma de estudio de caso de la cabecera
municipal de Constanza.
iii. Alcances del estudio de “Sondeo de Valorización Hídrica”
Durante el desarrollo del “sondeo de valorización hídrica” han surgido
una serie de preguntas por parte de técnicos de las diferentes
instituciones con las cuales el equipo de investigadores se ha
entrevistado, como además miembros del equipo de la Dirección de Areas
Protegidas, sobre el alcance del estudio.
La falta de percepción por parte de beneficiarios, actores claves y
técnicos involucrados en el manejo y conservación del Parque Nacional
Juan Bautista Pérez Rancier, ha dado como resultado dos consideraciones
básicas:
• La falta de interés o valor sobre el estudio de “sondeo de
valorización hídrica”;
• Confusión con otros tipos de investigaciones sobre los “resultados” a
obtener producto de la colecta y analisis de información producto del
“sonde de valorización hídrica”.
Sobre el primer punto identificado, se debe resaltar que al considerar
el “agua” como un recurso finito y considerando las fluctuaciones
ambientales que en la actualidad estan ocurriendo y según pronósticos
seguirán incrementándose, el factor “hídrico” será el de mayor
incidencia, tanto por su escasez o por exceso. El “sondeo de
valorización hídrica” es de importancia ya que permitira hacer un primer
esfuerzo a nivel del “sistema nacional de áreas protegidas” de definir
con claridad una ruta que logre establecer el grado de uso de uno de los
varios bienes, servicios y funciones que los ecosistemas contenidos en
las áreas protegidas brinda a la sociedad dominicana.
A existido una confusión metodologica sobre el “sondeo de valorización
hídrica”, en primer termino el sondeo busca datos y parámetros
cualitativos, que permitan orientar a los planificadores que elaboran el
“Plan de Manejo”, sobre las estrategias y líneas de acción a
incorporarse en los programas y subprogramas de manejo que se
implementaran en el área protegida.
Además el “sondeo” en forma unitaria no es funcional, debe de contar con
otros estudios que permitan el cruce de información para lograr
establecer con claridad cuales podrían ser los “ejes transversales” y/o
“enfoques” que podrían convertirse en la columna vertebral del “Plan de
Manejo” del PNJBPR. Aunque de antemano se proponga el desarrollo de un
modelo integral de “Pago de Servicios Ambientales” que podría dirigirse
en forma prioritaria al bien más tangible del área protegida que es el
“agua”.
Es importante considerar que el fin principal del “sondeo” es lograr
identificar la “ruta critica” por la cual la valorización del “agua”
podría utilizarse como una herramienta de autososteniblidad financiera
para el Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier y posiblemente de
otras áreas protegidas de Republica Dominicana.
El primer problema con la valorización de agua es la limitación al
traducir el valor en un (posible) financiamiento. El valor intrínsico
puede ser relativamente bajo, pero el valor indirecto, por ejemplo
cuando hay una sequía total o una inundación desastrosa, es enorme.
También el valor no monetario (para la salud, el bienestar, etc.) es
extremadamente difícil, sino imposible, de expresar el monto de dinero
que se necesita para asegurar su presencia. Relacionado con esto esta el
problema de la simplificación; por el afán de dar un precio al agua, no
se detallan los diferentes conceptos o relaciones indirectas que dan
valor al agua, no se considera que un ecosistema contenido en una “àrea
protegida” es mas que solo agua.
Por ejemplo, se podría estimular el valor de los bosques del PNJBPR
midiendo el caudal de agua que sale de una quebrada que nace de él y
esta valor se puede aplicar a la conservación del mismo bosque,
utilizando para esto el enfoque de “manejo integral de microcuencas.
Un problema importante a considerar en el desarrollo del actual estudio
que es común en la Republica Dominica es la falta de información sobre
el tema de valorización hídrica, lo cual debe de ser subsanado dentro
del mismo proceso de implementación del “Plan de Manejo” a través del
desarrollo de investigaciones e implementación de modelos de PSA con
beneficiarios directos e indirectos del agua producida en el PNJBPR.
La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza)
establece una serie indicadores a ser considerados al momento de
proponer como eje transversal o enfoque del “Plan de Manejo” un modelo
de “Pago de Servicios Ambientales” (PSA) basado en la “valorización
hídrica”. Indicadores que han servido de guía para desarrollo del
presente “sondeo” de valorización hídrica:
• Se recomienda que las “Areas Protegidas” ubicadas en las partes altas
de la montañas o cabeceras de cuencas hidrográficas, posean como enfoque
el “Pago de Servicios Ambientales” basado en la colecta, almacenaje,
filtrado y producción de agua dulce.
• El principal bien susceptible a ser valorizado en forma cualitativa y
cuantitativa para efectos de la creación de modalidades de pago es el
“agua”, para ello es importante considerar tres niveles geográficos a
analizar:
1. Nacional;
2. Regional y
3. Local.
• Los proyectos exitosos de PSA basados en “agua” en APs, se debió ha la
incorporación de una “estrategia” clara dentro de “Plan de Manejo” que
permitió orientar un líneas acción a mediano y largo plazo para el
desarrollo de la “línea base” y “operativización”.
• No existe éxito en el desarrollo de PSA basados en “agua” en APs, si
no existe desde el inicio la participación proactiva de las comunidades
asentadas dentro y en la periferia del àrea protegida.
• Contrario a la mayoría de propuesta y/o sugerencias, el PSA basado en
agua, debe de iniciar con modelos generados a nivel de microcuencas y
subcuencas donde se integren las comunidades, a través de la creación de
proyectos que promuevan la “compensación ambiental” basados en acciones
de mitigaciòn física y la creación de fondos de compensación ambiental,
estos últimos primero creados a través de pagos internos, para en
futuras fases colectar fondos provenientes de usuarios de la cuenca
media y baja.
• Para el desarrollo exitoso de un “Plan de Manejo” basado en un enfoque
de PSA (agua), debe de seguir la siguiente secuencia lógica de
investigación e implementación (ver figura 1):
Fase 1: (Sondeo)
1. Identificación de problemas sectoriales del “Area Protegida” ,
asociados a la valorización de àrea protegida;
2. Colecta de información primaria y secundaria referente a la
protección, conservación y manejo del recurso hídrico de las cuencas
identificadas dentro del àrea protegida;
3. Analisis y cruce de información.
4. Desarrollo de “estrategia” a utilizar dentro del marco del “Plan de
Manejo” para ser utilizados en programas y subprogramas de manejo
(dirigidos en primer termino a la investigación y su posterior
operativización).
Fase 2: (Selección del modelo investigación y operativización de PSA
basado en agua)
5. Selección de modelo de investigación deterministico o estocástico
para valorización económica del recurso hídrico del àrea protegida,
basado en la líneas de investigación y acción social determinadas para
programas y subprogramas de manejo, entre las investigaciones y estudios
sugeridos se encuentran:
a. Estudio socioeconómico de la cuenca;
b. Estudio y mapificación del medio hidrológico físico;
c. Estudio y balance hídrico;
d. Valorización contingente y estudio de la disposición de pago o
voluntad de pago;
e. Identificación de las áreas de cuencas, subcuencas y microcuencas con
mayor importancia para el mantenimiento de los recursos hídricos;
f. Estudio de figuras institucionales para la operativización de modelos
de PSA basado en agua (se recomienda manejo integral de microcuencas);
g. Estudio de figuras legales a utilizar;
h. Diseño de modelo de transferencia de pagos, consumidor- productor.
i. Diseño de manuales de procedimientos.
Fase 3: (Operativización de enfoque de PSA basado en agua).
6. Desarrollo de estructura social e institucional soporte del modelo de
PSA;
7. Establecimiento de modelos de PSA a nivel de microcuencas
priorizadas, utilizando modelos de “compensación ambiental”;
8. Diseño de un sistema de seguimiento y evaluaciòn.
Para el presente “sondeo” de valorización hídrica, los investigadores
tienen como meta y referencia el desarrollo de la “fase 1” propuesta por
UICN para la inclusión como eje transversal o preferentemente como
enfoque de implementación para un modelo de Pago de Servicios
Ambientales en el Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier.
El documento de “sondeo” de valorización hídrica del Parque Nacional
Juan Bautista Pérez Rancier (PNJBPR), se encuentra dividido en cinco
capítulos, cada uno conteniendo puntos que convergen para presentar los
resultados del “sondeo” basados en la “Fase 1” propuesta por UICN. El
contenido de los capítulos se resume a continuación:
Capitulo 1 “Marco referencial”
El capitulo presenta la información colectada por el equipo de
investigadores sobre las bases conceptuales afines para el desarrollo
conceptual y operativo del enfoque y modelo de Pago de Servicios
Ambientales basado en los recursos de “agua dulce” provenientes de los
ecosistemas de las Areas Protegidas. La información permitirá a la
“Dirección de Areas Protegidas” y el equipo de planificación del “Plan
de Manejo” adquirir el marco de conocimientos generales sobre el proceso
requerido para la valorización hídrica y la creación de estrategias que
vinculen dicha valorización con la formulación del Plan de Manejo. En
una segunda parte el capitulo brinda la información general sobre el
potencial hídrico de la Republica Dominicana y en especial de la
Cordillera Central.
Capitulo 2 “Metodología del Sondeo de Valorización Hídrica”
El capitulo presenta en forma general y especifica los pasos
metodológicos seguidos para el desarrollo del “estudio”, considerando
que uno de los valores agregados es brindar a la “Dirección de Areas
Protegidas”, investigadores y planificadores una herramienta que
permitira replicar el presente estudio en otras áreas protegidas del
país.
Capitulo 3 “Analisis de información primaria y secundaria”
El capitulo presenta un amplio analisis de la información primaria
generada producto de las investigaciones de campo, como además el cruce
de información realizada con la información secundaria colectada. Puntos
que deben resaltar es la identificación del potencial hídrico del PNJBPR
y de los beneficiarios de los caudales hídricos.
Capitulo 4 “Problemas en el uso y manejo del potencial hidrológico del
PNJBPR”
El capitulo presenta los resultados generales y específicos producto del
analisis cruzado de la información presentada en los capitulo 1, 2 y 3.
La línea principal de Presentación son los problemas identificados, que
pudieran ser “barreras” al momento de la implementación de cualquier
modelo de PSA basado en “agua”. Además establece las líneas estratégicas
geniales propuestas para incorporarse como ejes transversales en los
programas y subprogramas del Plan de Manejo.
Capitulo 5 “Conclusiones y resultados”
El ultimo capitulo presenta las conclusiones y recomendaciones en dos
niveles, el primero en forma general establece el marco teórico y
operativo que permitira la implementación de un enfoque de PSA dentro
del marco del Plan de Manejo. Un segundo nivel presenta recomendaciones
a cambios e inclusiones a poder desarrollarse dentro del documento del
“Plan de Manejo”.
Figura 1: Mapa conceptual para “Sondeo de Valorización Hídrica del Parque Nacional Juan Bautista Perez Rancier”
Capitulo 1
“Marco Referencial”
1.1 Marco conceptual y operativo en el Pago de Servicios Ambientales.
Los servicios que proveen los ecosistemas de cuencas hidrológicas son
cada vez más valiosos, pero no están bien definidos y no se han evaluado
adecuadamente, para poder justificar el desarrollo de mercados y planes
institucionales, que pudieran pagar por ellos y de así asegurar su
provisión continua. Dada la complejidad e incertidumbre intrínseca a los
procesos de las cuencas hidrológicas para mantener la provisión de estos
servicios y a la especificidad natural de cada sitio en particular, las
acciones a realizarse deberán ser igualmente complejas y lo
suficientemente flexibles para adaptarse a las condiciones cambiantes.
Sin embargo las evaluaciones exhaustivas son prácticamente inexistentes,
por lo que las iniciativas para implementar los convenios de pago por
los servicios ambientales (PSA) se encuentran muchas veces basadas en
mitos sobre las relaciones entre el suelo y el agua, lo que llega a
crear soluciones que resultan parciales o inapropiadas y que no
resuelven o llegan a agravar estos problemas (Kaimowitz, 2001) (UNFAO
2002).
Aunque la percepción de que la ciencia puede indicarnos con seguridad
estas respuestas lleva igualmente a conclusiones erróneas, si se
llegaran a identificar cuidadosamente los problemas y si se organizara
la información necesaria, se podría llegar a tener una mejor idea de la
magnitud y dirección de los impactos. Dado que los servicios ambientales
de las cuencas tienen estas características, la disposición para pagar
por estos servicios de los actuales o potenciales beneficiarios,
dependerá no sólo de la demanda de estos recursos, sino también de la
confianza que tengan las entidades involucradas en la eficacia de las
acciones de manejo propuestas y de si tendrán acceso a los beneficios.
A largo plazo las evaluaciones integradas extensas y específicas de las
características biofísicas para cada sitio, serán críticas para formar
la base de los seguimientos y de las evaluaciones que tengan los
alcances de los servicios que realmente se estén proveyendo. Sin embargo
dada la gran escala temporal y espacial en que ocurren los procesos en
los ecosistemas y en las cuencas hidrológicas, así como de los largos
lapsos de tiempo entre las múltiples causas y efectos, una evaluación
integral provisoria o inicial es generalmente imposible de llevar a cabo
antes de poner en práctica una iniciativa de PSA, a menos que exista de
antemano un programa de investigación de relevancia en el área en
cuestión. Esto no se debe de ver como un impedimento para el desarrollo
de las iniciativas de los PSA (Melgar, M., CATIE 2002.).
El reto clave de la fase de desarrollo, es el ganar la confianza y la
colaboración de las instancias involucradas a pesar de la incertidumbre,
proveyendo información relevante, que incluya el grado de incertidumbre,
que facilite::
• el conocimiento de los servicios del ecosistema,
• el conocimiento de los usos conflictivos que ponen en riesgo al
suministro,
• las implicaciones de la pérdida de calidad de vida y tipo de sustento,
• el desarrollo de planes efectivos que aseguren el acceso de los
beneficios a los involucradas y
• los pagos equitativos que servirán como incentivo a implementar.
1.1.1 Motivación de las iniciativas de los PSA
Algunos motivos generales que han favorecido el creciente interés en las
iniciativas de PSA son:
• La amenazas crecientes ha hecho que aumente una conciencia en los
beneficiarios con respecto a los servicios que proveen las cuencas
hidrológicas, incrementándose también la disposición de pagos;
• La creación de incentivos económicos para los usuarios de las tierras
ubicadas río arriba, para realizar esfuerzos de conservación y asegurar
la provisión de los servicios ambientales dentro de las cuencas
hidrológicas (WES);
• La existencia de reglamentos inadecuados que por sí solos pretenden
asegurar la provisión de los servicios ambientales dentro de las cuencas
hidrológicas (WES);
• El desarrollo de enfoques mas costeables para lograr estándares
reglamentarios
• Contribuir a reducir la pobreza y las disparidades
urbanas/rurales, como por ejemplo en dirección a las inequidades en la
distribución de los costos y beneficios de dentro de los servicios
ambientales de las cuencas hidrológicas (WES);
• Crear flujos de fondos seguros para el manejo y protección de las
áreas ubicadas en las zonas río arriba. La participación de los
proveedores, depende de si los incentivos ofrecidos son suficientes como
para cubrir los costos de oportunidad. Algunos factores específicos que
han llevado a la acción se han identificado en los siguientes casos de
estudio:
• Amenazas al bienestar que han sido directamente percibidas – por
ejemplo:
- Amenazas directas sobre los mantos acuíferos que han sido resultado
del desarrollo inminente, como en las iniciativas de protección de los
mantos acuíferos de Texas- los mantos acuíferos de la Ciudad de Austin a
San Antonio (Trust for Public Land, 2001). Y la protección de los
Pinares de Nueva Jersey los cuales se encuentran extendidos sobre una
región acuífera de suelos arenosos (Collins y Russell 1988; New Jersey
Pinelands Commission );
- La reducción en el suministro de agua en Sudáfrica, asociado la
extensión de vegetación introducida en una zona en general;
- Los eventos catastróficos, como los de Dust Bowl en la década de los
treintas, que llevaron a la formación del Servicio de Conservación de
Suelos, que fue predecesor del Programa de Reservas de Conservación,
organismo encargado en realizar las transferencias de los pagos a los
granjeros con propósitos de conservación (USDA, 2000).
• Los cambios en la percepción del público que han estado influenciados
por el conocimiento científico y la educación pública (Macnaghten and
Urry, 1998), lo que ha llevado a cambios en los valores que se han
expresado en varias formas de servicios ambientales de las cuencas
hidrológicas en el aprovechamiento de los recursos. Estos pueden ser
pagados a través de donaciones individuales a organizaciones no
gubernamentales y así ser financiadas.
1.1.2 Fuentes de financiamiento
Cuotas para usuarios: Resulta más eficaz si los beneficios son limitados
a aquellos que los paguen. Sin embargo, las cuotas se pueden diferenciar
por tipos y cantidad de uso, como sea apropiado para cumplir objetivos
sociales como la reducción de la pobreza, así como reconocer que el “uso
de agua” es un derecho fundamental de todo ser humano. Como ejemplo
están las cuotas extras a los cobros por suministro de agua, las cuales
serán asignadas para financiar esfuerzos de conservación (Melga, Marvin,
CATIE-MAG-PAES)
Impuestos: Estos pueden ser necesarios cuando los beneficios no se
limitan a un grupo específico de beneficiarios y como un método de
evitar la evasión de responsabilidades o por razones políticas; como
ejemplos se pueden incluir la reducción en los daños por inundaciones y
la protección de la biodiversidad y sus usos indirectos asociados con
estos. Dado el gran tamaño de las áreas de cuencas hidrológicas altas en
relación con las bajas. En Colombia el manejo de las cuencas
hidrológicas esta financiado con un impuesto del 6% de los ingresos
recabados por impuestos de las grandes plantas hidroeléctricas, de esto
el 3% es transferido a corporaciones autónomas regionales quienes tienen
la autoridad para el manejo de cuencas, y el 3% para los gobiernos
municipales, parcialmente para de protección de cuencas y proyectos
sanitarios. Además de un 1% de los fondos invertidos por las ciudades
para inversión de proyectos en la protección de las cuencas. (Melga, M,
CATIE-MAG-PAES)
Donaciones: Estas iniciativas resultan más apropiadas para crear
beneficios a un nivel más global, como la protección de la
biodiversidad, o para poder encontrar los agentes causales de los
problemas que se encuentren más allá del control de las instancias
involucradas, como son aquellos asociados con la infraestructura
hidroeléctrica y las concesiones comerciales de tala dirigidas por
intereses nacionales e internacionales (Melga, M, CATIE-MAG-PAES)
Los PSA muchas veces son complementarios a otros objetivos (como son, el
almacenaje de carbón, la protección de la belleza del paisaje y del
hábitat para vida silvestre) y pueden ser partes de paquetes de
servicios que pueden atraer fuentes de fondos adicionales. Estas pueden
ser desde iniciativas informales basadas en las comunidades, hasta los
contratos más formales entre las partes privadas, cuando las amenazas
están más allá del control de las comunidades afectadas. (Melga, M,
CATIE-MAG-PAES)
1.1.3 ¿Cuáles son los servicios ambientales que se pagarán en las
cuencas hidrológicas??
Como casos de estudio, los servicios que se pagarán consisten en las
prácticas de manejo necesarias para el mantenimiento de los procesos de
las cuencas hidrológicas asociadas con:
• El total del agua suministrada;
• El mantenimiento de los flujos durante la temporada de secas;
• La disminución de las crestas durante las crecidas;
• La protección de la calidad del agua – a través de la reducción del
aporte de nutrientes y de niveles de salinidad, permitiendo que existan
niveles normales de sedimentos;
• La protección de la biodiversidad
• La protección del hábitat silvestre
Una pregunta clave que casi nunca se responde adecuadamente, es si en
realidad los servicios serán provistos, y qué se requiere para asegurar
futuro. Esto dependerá de los procesos del ecosistema que tengan
relevancia, en la medida en que sus impactos y beneficios tengan un
significado económico; y de como estén ligados a las prácticas de
manejo. Como por ejemplo el de la Cuenca Hidrológica de Río Chiquito en
el Lago Arenal en Costa Rica, en donde una evaluación extensiva fue
llevada a cabo, y en donde fue posible establecer las relaciones de
tierra y agua a un nivel muy general (Aylward and Tognetti, 2002).
Existen ejemplos de este ultimo caso en América Central y el tipo de
variación en la respuesta mencionado, puede ser ilustrado con el caso
descrito por Bravo-Ureta et al (2003), quienes compararon tres proyectos
de manejo de cuencas financiados por el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) en Honduras (El Cajón), Guatemala (Chixoy) y El
Salvador (PAES). Uno de los principales objetivos de este estudio fue el
identificar los factores determinantes conducentes a la adopción de
nuevas tecnologías conservacionistas por parte de los beneficiarios,
todos ellos pequeños agricultores de bajos ingresos trabajando, en su
mayoría, terrenos de ladera bastante inclinados. El proyecto en El
Salvador comprendió tres subproyectos, cada uno de los cuales fue
ejecutado por diferentes contratistas utilizando distintos enfoques
(PAES 1, PAES 2 y PAES 3). En cada uno de estos proyectos, se entrevistó
a un cierto número de beneficiarios: 210 en El Cajon, 647 en Chixoy y
530 en PAES (175 en PAES 1, 177 en PAES 2 y 178 en PAES 3). (Melga, M,
CATIE-MAG-PAES)
La conclusión general a la cual se llegó fue que la probabilidad de
adoptar nuevas tecnologías aumenta a medida que el nivel de educación de
los beneficiarios es mayor, dedican menos tiempo a actividades fuera de
la finca, proporcionalmente controlan más tierra y muestran una mayor
tendencia hacia una forma más intensiva de cultivo. También es
interesante notar que las tasas de adopción fueron mayores en el
proyecto PAES en El Salvador. Los otros programas se basaron mayormente
en mecanismos de asistencia técnica, mientras que en El Salvador se
utilizaron formas más sistemáticas de apoyo hacia los mercados. El
estudio concluyó que, en principio, los incentivos fueron un factor
clave en las tasas más altas de adopción notadas en El Salvador, aunque
esta pregunta no fue explícitamente incluida en los cuestionarios
utilizados durante las entrevistas. El estudio no incluye conclusiones
respecto a la sostenibilidad financiera, ya que tanto El Cajón como
Chixoy son de muy reciente finalización y el PAES estaba en sus últimas
etapas de ejecución. (Melga, M, CATIE-MAG-PAES)
1.1.4 Mitos de agua y tierraa
Las iniciativas de los PSA a menudo están basadas en mitos, o en
relaciones que presuntamente existen entre el uso de la tierra y los
cambios hidrológicos, cuando no existen evaluaciones reales de las
relaciones entre el agua y la tierra. Estos mitos se agrupan en 3
categorías principales:
• Las generalizaciones inapropiadas de un sitio a otro, y en particular,
el aplicar los conocimientos que se tienen de las zonas templadas en las
zonas tropicales..
• Mitos de bosques y agua – por ejemplo, que los bosques pueden prevenir
o reducir significativamente las inundaciones e incrementar los flujos
durante la temporada de secas. Si esto ocurre o no depende de factores
numerosos de cada sitio en específico. Por ejemplo, los suelos que han
sido compactados como resultado de actividades de manejos previos, la
presencia de caminos y otras construcciones asociadas al desarrollo,
puedan afectar negativamente los patrones de drenaje del suelo. Otro es
el que los bosques pueden reducir inundaciones dentro de área de sus
márgenes teniendo un impacto insignificante río abajo donde los derrames
se dan a diferentes grados desde muchas fuentes ubicadas en lo alto de
la cuenca.
• Mitos de erosión – las prácticas del uso de la tierra en áreas
limitadas localizadas río arriba pueden llegar a tener un impacto
significativo en las áreas ubicadas río abajo, particularmente dentro de
zonas áridas con altos grados de erosión. Por ejemplo, al modificar las
prácticas de uso de la tierra en áreas donde la erosión es naturalmente
alta no se previene la sedimentación de las presas.
Como lo señala Bruinjzeel (1990) “las condiciones ambientales adversas
observadas tan frecuentemente después de la deforestación en el trópico
húmedo se deben no tanto a la deforestación en sí, sino a inadecuadas
prácticas de uso del suelo después de que el bosque es eliminado.” En el
primer caso, el área deforestada se deja limpia, mientras que en el
segundo, resulta en agricultura de secano y pastoreo, con la
incorporación de prácticas de tala y quema y la construcción de caminos.
En Centroamérica por ejemplo, lo concerniente al manejo de las cuencas
hidrológicas proviene de principios del siglo pasado pero no había
ocupado importancia dentro de las agendas políticas hasta que fue vista
como una amenaza a los grandes intereses prioritarios sobre las áreas
ubicadas río abajo: por ejemplo, en las sedimentaciones de las presas de
las hidroeléctricas, que podía amenazar el suministro energético de las
áreas urbanas - como por ejemplo en los casos de la presa del la
Hidroeléctrica El Cajón en Honduras, y el río Lempa en El Salvador; la
operación del Canal de Panamá, y la reducción de la vulnerabilidad a
desastres como el Huracán Mitch (Melgar, M, 2001).
1.1.5 Efectividad de las iniciativas de los PSA
Dado a que la mayoría de las iniciativas de los PSA son relativamente
recientes, es difícil y puede resultar prematura para ellas al ser
evaluada en su totalidad verificando la provisión de los servicios. Sin
embargo, existe muy poca investigación con respecto a otros aspectos de
su efectividad y son muy pocos o no existen datos referentes a los
costos de transacción reales. Sin embargo los costos de transacción
asociados a las iniciativas de los PSA pueden tener beneficios asociados
que tampoco se han considerado (Landell-Mills and Porras, 2002).
1.1.6 Definición y Enumeración de los Servicios ambientales de las
cuencas hidrológicass
Los Servicios de las cuencas hidrológicas son los productos de las
funciones o procesos del ecosistema que proveen flujos de beneficios a
los seres humanos en forma directa o indirecta, que pueden incluir:
La provisión de agua dulce por:
• Uso por consumo (Para beber, uso doméstico, agrícola e industrial),
• Usos que no implican consumo (generación hidroeléctrica, refrigeración
y navegación).
Regulación:
• Regulación de flujos y filtración – Por ejemplo, el mantenimiento de
la calidad del agua almacenada en los suelos, cuencas y planicies
inundables, y que puede amortiguar los flujos durante las inundaciones y
las sequías, controlar la erosión y la sedimentación, control de los
niveles de los mantos acuíferos que pueden llevar salinidad a la
superficie, el mantenimiento de las cuencas, hábitats, pesquerías y
otros hábitats de vida silvestre importantes para la cacería y para aves
migratorias, y para vareas de cultivos.
• Los regímenes de inundación naturales son también elementos
importantes en el desarrollo de los manglares y en el mantenimiento de
los procesos naturales de las zonas costeras y de esteros.
• El transporte de cargas normales de sedimentos también protege de la
erosión a las áreas costeras como ocurre cuando los sedimentos se
retienen detrás de las presas, y puede reducir los daños causados por
las tormentas.
Servicios culturales:
• Uso de recreación y turismo
• Valores por existencia
1.1.7 El balance hidrológico como marco para establecer los esquemas de
los PSA
La estimación del balance hídrico identifica los cambios en la
distribución y almacenamiento del agua en la cuenca. Como resultado,
administradores de cuenca requieren conocimiento de los diferentes
componentes hidrológicos que resultan en el balance hídrico y de los
vínculos de estos componentes con el paisaje..
Planificadores de recursos hídricos pueden usar datos de contabilidad de
agua para calcular, como un ejemplo, la eficiencia del uso del recurso
(Mei et al., 1993) o eficiencia de cuenca e identificar las posibles
áreas de impacto. Por ejemplo, la eficiencia de una cuenca, basado en
una contabilidad de los usos de agua (Molden, 1997) puede servir como un
índice de disponibilidad de pago durante periodos de escasez de agua.
Sin embargo, dado que las cuencas hidrológicas son sistemas naturales
con mucha complejidad que son usados e impactados por el hombre, el
sistema es inherentemente incierto. Así se plantea el reto de establecer
los mercados para los servicios ambientales, los cuales requieren de un
conocimiento adecuado del sistema y expectativas de entrega de un
servicio ambiental..
El objetivo de esta sección es dar un resumen de los procedimientos para
la cuantificación y para obtener un cálculo bruto del balance hídrico
como base para el análisis de la productibilidad de la cuenca (Molden,
1997), y analizar los intercambios asociados con los logros de varios
objetivos de manejo. En general el balance hídrico describe la
distribución del agua como resultado de las características biofísicas
de la cuenca, que son modificadas por los humanos. Cuando se establecen
los PSA, el reto se encuentra en lograr cumplir la tarea de realizar un
cálculo con datos y recursos limitados para hacer una investigación
detallada.
1.1.8 Valor de los servicios ambientales de las cuencas hidrológicass
El enfoque principal de este reporte es sobre los aspectos científicos
de la definición de los servicios de los ecosistemas. Por lo que, esta
sección sobre el valor se limita a una discusión de las implicaciones
especiales de los aspectos biofísicos de los servicios de ecosistema de
las cuencas hidrológicas para determinar los valores y como se unen
entre El valor económico está típicamente asociado con la demanda por un
bien o servicio, indicado por la voluntad de pago que por éste se tenga.
Como regla, esto depende del grado en que los PSA presenten
características de bienes públicos, y por lo tanto, resulta difícil y/o
muy caro el limitar los beneficios de los servicios a aquellos que
paguen por ellos.
Adicionalmente, los PSA dependen de la confianza que las instancias
involucradas presenten en la eficacia de las acciones de manejo
propuestas y que sean necesarias para asegurar que los servicios sean
distribuidos y que tengan acceso para los futuros beneficios. En otras
palabras, el valor depende en mucho del manejo efectivo y de los
desarrollos institucionales así como de determinar el suministro y la
demanda.
En general, no es hasta cuando los servicios se vuelven escasos o
amenazados y se enfrentan dificultades para ser intercambiados, que se
considera su valor (O’Connor, 2000). Los valores menos tangibles como
son aquellos asociados con los valores del no uso de la biodiversidad,
tienden a depender en las medidas políticas y en las fuentes de
financiamiento externo, como son, las ONGs, gobiernos y donadores
multilaterales. La protección de las funciones hidrológicas de una
cuenca también se puede beneficiar de los valores complementarios, como
son el mantenimiento de las áreas boscosas existentes como almacenes de
carbono.
1.1.9 Consideraciones Institucionaless
Como se discutió con anterioridad, la disponibilidad para pagar por los
PSA está también conectada fuertemente, a la eficacia de los acuerdos
institucionales necesarios para asegurar el acceso a los beneficios para
aquellos que hayan pagado los costos para su provisión, sin lo cual su
valor no es más que una hipótesis, que no podrá ser capturada.
Consecuentemente no habría incentivos para su provisión. Entre los
elementos cruciales de estos cambios se encuentran los esfuerzos para
mejorar la recuperación de los costos (Saleth y Dinar 1999), ambos para:
• la operación y mantenimiento de las instalaciones – lo que
incrementará la capacidad de los gobiernos para el suministros básico
del agua y su saneación, y
• la conservación y manejo de las actividades de investigación – las
cuales protegerán la capacidad de provisión del ecosistema.
Un arreglo institucional clave con implicaciones sobre los costos de
recuperación es el de derechos de propiedad, el cual tiene un papel
importante en los incentivos económicos por que estos controlan el
acceso a los beneficios y también define las responsabilidades para las
acciones necesarias para asegurar su provisión. Por ejemplo, cuando los
usuarios de la parte superior de la cuenca no tengan títulos de
propiedad claros, carecerán de autoridad para poder establecer acuerdos
contractuales y por lo tanto no podrán beneficiarse de los pagos
(Ostrom, Gardner, et al., 1994).
Los pagos directos por los servicios ambientales llevan preguntas
fundamentales de quién debería pagar y cuánto, y hasta qué punto el
proveer de estos servicios deberá ser tomada en cuenta como una
obligación inherente a la responsabilidad de no dañar a los otros. Sin
embargo, dada la situación pobre del campo, a menudo se encuentran áreas
ubicadas en las áreas altas de la cuenca, en que se pagan precios bajos
por los artículos agrícolas, los pagos directos por la provisión de los
servicios de mantenimiento del paisaje y la calidad del agua pueden
haber sido tomados en cuenta como un simple reconocimiento del valor de
los servicios ambientales. (Melgar, M., CATIE, 2002))
Cualquier iniciativa para proteger el suministro de agua o de la
biodiversidad en las zonas ubicadas río abajo, o proveyendo compensación
a los dueños de las tierras río arriba por cambiar las prácticas del uso
de la tierra, o intentar responsabilizarlos por los daños, involucra
negociaciones en forma de derechos de propiedad nuevos y apropiados, que
resuelvan los conflictos entre estos objetivos y las prácticas
existentes. Los acuerdos institucionales también se refieren a las
relaciones establecidas entre los compradores, vendedores y
organizaciones intermediarias que a menudo se hacen para reducir los
costos de transacción (Melgar, M., CATIE, 2002).
Los acuerdos de pagos para el agua dulce y otros servicios de
ecosistemas es, por lo tanto, un proceso a largo plazo de desarrollo
institucional que se necesita considerar en el contexto de asuntos más
amplios de gobierno democrático (Lipton, 1985). Este es un reto tanto en
los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo.
Los pasos básicos para organizar la información incluyen:
- Clasificación de las extensiones de tierra individuales en unidades
que reflejen características biofísicas similares y procesos de interés,
por tipos de propiedad, y por uso de tierra;
- Identificar las opciones factibles per el uso y el manejo de la tierra
y los costos de oportunidad,
- Identificar los criterios de decisión que reflejan políticas y
problemas existentes, expresado por los involucrados, por ejemplo, la
distribución equitativa de costos, beneficios, y riesgos;;
- Clasificar las opciones en rangos para cada criterio, notando el grado
de incertidumbre y el mejor juicio – el rango puede indicar las figuras
monetarias donde estas existan, u otros valores numéricos apropiados a
los criterios, o cualitativamente (como, alto, moderado, bajo...):
* Identificación de los traslapes entre las áreas de alta prioridad bajo
distintos criterios, como pequeños propietarios con bajos costos de
oportunidad, que se localizan sobre pendientes pronunciadas en áreas de
bosque de niebla fragmentados;
* Identificar los conflictos, como las áreas altamente prioritarias para
conservación en las cuales los costos de oportunidad son también altos –
estos pueden requerir de mayor negociación entre los involucrados y con
especial consideración de lo que se requiera para resolver los
conflictos en particular.
1.2 Características hidrográficas generales
1.2.1 Contexto nacional
1.2.1.1 Geografía y población
La República Dominicana comparte con Haití la isla de la Hispaniola, la
segunda más grande de las Antillas Mayores con 77,914 km2. Ubicada en la
parte este de la Española, la República Dominicana ocupa una superficie
de 48,730 km2, con una distancia máxima de este a oeste de 390 Km. y 265
Km. de norte a sur. Se localiza entre los 17° 36' y 19° 58' de latitud N
y los 68° 18' y 71° 45' de longitud W. El país limita al norte con el
Océano Atlántico, al sur con el Mar Caribe, al este con el Canal de La
Mona y al oeste con Haití. Su superficie cultivable se estima en torno a
las 2,52 millones de ha, de las cuales en el año 1997 se cultivaban 1,
500,000 ha (1, 020,000 ha de cultivos anuales y 480,000 ha de cultivos
permanentes). Administrativamente, el país lo integran 30 provincias y 1
Distrito (Distrito Nacional).
Cuatro cordilleras principales recorren el país: la Cordillera
Septentrional paralela a la costa del Océano Atlántico en el norte; la
Cordillera Central, con un ancho medio cercano a los 80 Km., que ocupa
la mayor superficie de la parte central del país (Pico Duarte, 3,175
msnm) y dos cadenas menores, la Sierra de Neiba y la Sierra de Bahoruco,
situadas en el suroeste como continuación de las principales cordilleras
haitianas; y la Cordillera Oriental o Sierra del Seybo.
La población total en el 2,000 era de 8,0 millones de habitantes, un
63,2 % poblaciones urbanas y un 36,8 % población rural. La densidad de
población promedio era de 166 hab./km2, variando de 9 hab./km2 en
Pedernales a 1,565 hab./km2 en el Distrito Nacional. El crecimiento
medio anual poblacional en el período 1990-1997 fue del 1,7 %. La
contribución de la actividad agrícola al PIB ha descendido en los
últimos años, pasando del 7,1 % en 1993 al 6,4 % en 1998. En 1997, el
18,8 % de la población activa se empleaba en la agricultura.
1.2.1.2 Clima y recursos hídricos
Clima
El clima de la República Dominicana tiene un carácter marcadamente
tropical húmedo aunque la insularidad y la heterogénea topografía de la
isla determinan los regímenes climáticos locales, que varían desde árido
hasta lluviosos. En la estación lluviosa, las masas de aire frío generan
una bajada en las temperaturas. En los picos altos son frecuentes las
heladas, mientras que en las tierras bajas las temperaturas medias
varían de 23 a 33 ° C a lo largo de todo el año. En la estación seca, la
Zona de Convergencia Intertropical determina el clima en la isla.
Se puede distinguir una estación seca (diciembre a marzo) y otra
lluviosa (mayo a noviembre), con marzo el mes más seco y mayo el más
lluvioso, a excepción de la Cordillera Septentrional donde, debido a los
primeros vientos alisios, la época más lluviosa es de noviembre a enero.
Recursos Hídricos
La precipitación media anual es de 1,500 mm, que suponen un volumen
anual de agua en todo el territorio de 73 Km. De éste volumen total,
cerca del 70 % se pierde en evapotranspiración y evaporación directa de
las masas de agua, por lo que los RHIR anuales son de 21 km3. La
escorrentía superficial total se estima en 19,5 km3/año,
La línea de costa se extiende por 1,570 Km., de los cuales 1,473 Km.
corresponden a la Isla y 97 Km. a sus cayos e islotes. A lo largo de la
costa se desarrollan manglares, humedales, playas arenosas, costas
rocosas bajas o acantiladas, bahías y estuarios. A la zona costera
drenan las aguas de 108 redes fluviales (de la Fuente, 1976) divididas,
según OEA (1967).
Actualmente, la subdivisión de cuencas ha sido refinada y se han
delimitado unas treinta y nueve cuencas y regiones hidrográficas (Tabla
1), sobre la base de la clasificación inicial de la OEA, para las cuales
se estima una disponibilidad de agua superficial ligeramente superior
(20,000 millones de m3/año) a la cual se suman las de agua subterránea
con aproximadamente entre 1,550 a 1,660 millones de m3/año (datos de la
Subsecretaría de Suelos y Agua).
Tabla 1: Nueva subdivisión de regiones y cuencas hidrográficas de la
República Dominicana (según INDHRI).

En el presente reporte mantendrà la categorización general de catorce
cuencas (Tabla 2) en aras de facilitar nuestro resumen de datos y
nuestro análisis de características e impactos. Que ademàs, son las de
mayor importancia en la Republica Dominicana al encontrarse en ellas las
principales fuentes de aguas que suministra en riego, producción
hidroelectrica, consumo humano, actividades ecoturisticas entre otras a
la población dominicana.
Tabla 2: Subdivisión y características principales de las cuencas
hidrográficas de la
República Dominicana (según OEA, 1967).

La cuenca hidrográfica se define como “el área geográfica en la cual todos los recursos de agua, incluyendo lagos, lagunas, ríos, estuarios y humedales, así como el agua subterránea drenan a un cuerpo de agua común. Dado que la cuenca se define por su hidrología natural y tiene como destino final a la zona costera, deviene en un excelente punto focal para el manejo de los recursos costeros.”

Extracción del agua
El consumo de agua por sectores en 1993, según el Plan Nacional de
Ordenamiento de los Recursos Hídricos (PNORH), estaba distribuido de la
siguiente forma: el sector agropecuario demandaba 7,384 millones de m3
del recurso utilizado en el país, aproximadamente 916 millones de m3
eran utilizados para el abastecimiento a la población y 39 millones de
m3 los restantes usos (industrial, pecuario y turístico). La extracción
de aguas subterráneas en 1993 era de 386 millones de m3.
En 1993, el 68 % de la población del país tenía acceso a agua potable,
mientras que entre el 27 y 30 % de la población tenía acceso a un
sistema de saneamiento. Este bajo porcentaje ha provocado la
contaminación de las aguas subterráneas. También existen problemas de
contaminación de las aguas superficiales por vertidos urbanos,
industriales y contaminación agraria, especialmente en los ríos Ozama,
Yaque del Norte, Yuna y Yaque del Sur. El desarrollo demográfico y
turístico de las zonas litorales ha originado frecuentes casos de
sobreexplotación de acuíferos y marinos.
Los embalses de mayor capacidad son Hatillo (700 millones de m3) en el
río Yuna, Sabana Yegua (560 millones de m3) en el río Yaque del Sur, Bao
(244 millones de m3) en el río Bao y Jiguey (169 millones de m3) y
Valdesía (137 millones de m3), ambos en el río Nizao.
Desarrollo del riego y el drenaje
Aunque ya en el siglo XIX, existían áreas bajo riego, el desarrollo más
importante del riego en la República Dominicana comenzó en los años 20
con la construcción de los principales sistemas de riego. En 1941, la
superficie puesta en riego alcanzaba las 32,000 ha. En 1954, la
superficie bajo riego era de 132 000 ha con la construcción de los
canales fronterizos y las transformaciones llevadas a cabo en los Valles
de San Juan y Neyba. Dicho desarrollo sufrió un estancamiento en la
década de los 60, en la que se llevó a cabo la construcción de
diferentes embalses multipropósito.
En los años 70, comenzó un nuevo programa con el objetivo de construir
grandes sistemas de riego. Se desarrolló la superficie bajo riego en
1999 con cerca a las 270,000 ha. La superficie potencial de riego se
estima según el INDRHI en 710,000 ha, teniendo en cuenta tanto la
aptitud de los suelos como la disponibilidad del recurso hídrico.
La práctica totalidad de la superficie bajo riego en la República
Dominicana está constituida por Sistemas de Riego Públicos (SRP)
divididos en pequeños (menores de 1,000 ha) y grandes (mayores de 1,000
ha), bajo la gestión del INDRHI. Existen diez áreas administrativas
denominadas Distritos de Riego (DR). Estos DR no coinciden en sus
límites con las cuencas hidrográficas y están compuestos por un total de
290 sistemas de riego, diferenciados generalmente por la fuente de
suministro de agua. El número de usuarios de estos sistemas de riego es
de 69,652 personas. En la figura 2 se detalla la superficie puesta en
riego en cada uno de los Distritos.
Figura 2: Superficie bajo riego en los Distritos de Riego Públicos.
Superficie total bajo riego: 269,710 Has. Número de usuarios: 81,515

Un reglamento en 1984 facultaba al INDRHI a la transferencia, de
forma gradual de las actividades de operación y mantenimiento y
recolección de las tarifas de riego a los usuarios. Como resultado de de
esto, en 1998 el INDRHI había transferido 10 sistemas de riego,
compuesto cada uno por diferentes asociaciones de usuarios, para un
total de 86,840 ha y 28,950 usuarios.
La técnica de riego utilizada fundamentalmente es el riego por
superficie, especialmente por surcos, siendo regado por inundación sólo
el arroz. La superficie con aspersión o riego localizado está limitada a
pequeñas superficies y no alcanza las 2,000 ha. La figura 3 muestra las
catorce divisiones hidrográficas en que se enmarca la Republica
Dominicana.
Figura 3: División hidrográfica de la República Dominicana.
1.2.1.3 Áreas de las cuencas hidrográficas incluidas en el Sistema
Nacional de Áreas Protegidas
En la República Dominicana existen 85 regiones con diferentes categorías
dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas: 33 Parques Nacionales,
2 Parques Históricos, un Santuario de Mamíferos Marinos, 17 Reservas
Naturales (6 Reservas de Fauna Silvestre, 7 Reservas Científicas, 4
Reservas Biológicas y 2 Reservas Antropológicas), 11 Vías Panorámicas, 9
Monumentos Naturales, 5 Corredores Ecológicos y 3 Áreas Naturales de
Recreo (Tabla 3). Las cuencas que poseen el mayor número de Áreas
Protegidas son la Zona de la Costa Norte (17), la Zona de Azua, Baní y
San Cristóbal (15) y la Cuenca del Río Yaque del Sur (10). En la región
de Samaná se localizan 20 Áreas Protegidas coincidentes con la Cuenca
del Río Yuna (9), la Península de Samaná (3) y la Zona de Miches y
Sabana de la Mar (7). La superficie total de los Parques Nacionales es
de 12 586.54 Km2 (95.6% del total) (Banco Mundial, 2002). La Tabla 4
resume diferentes categorías de Áreas Protegidas de la República
Dominicana (según Gaceta Oficial, 1996) y su relación con la subdivisión
de cuencas y zonas hidrográficas. Categorías: PN: Parque Nacional, PH:
Parque Histórico, SMM: Santuario de Mamíferos Marinos, RFS: Refugio de
Fauna Silvestre, RA: Reserva Antropológica, RB: Reserva Biológica, RC:
Reserva Científica, CE: Corredor Ecológico, MN: Monumento Nacional, VP:
Vía Panorámica, ANR: Área Nacional de Recreo.
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