El personal encargado de dirigir una estancia educativa en cualquiera de los niveles y modalidades de la educación, está obligado a emplear diversas técnicas administrativas para liderar y optimizar el control interno de la institución.
La administración –tradicional- de las instituciones esta basada en
el cumplimiento de los reglamentos y lineamientos generales.
Cuando se habla del proceso administrativo en un centro educativo,
resulta difícil unificar puntos de vista, debido a que la administración
del mismo es concebida a través de la conceptualización de saberes
específicos que merman -en un momento dado- los resultados esperados,
ignorando los conceptos que maximizarían la eficacia de los procesos y
garantizarían la eficiencia de los recursos.
El resultado de que puestos administrativos sean ocupados por personal
que no esta capacitado, conlleva de primera instancia fallas en el
control interno como pérdida de información y falta de información del
personal administrativo.
Pese a que las labores administrativas se realizan según manuales de
procedimientos administrativos emitidos por la Secretaria de Educación
Pública, estos no resuelven de forma satisfactoria la problemática de
los centros educativos debido a que cada uno de ellos requiere de un
manual específico que le ayude a resolver su situación de conflictos.
Un problema que atenta directamente al proceso administrativo es el de
recursos humanos dado que el director no tiene la jerarquía para
seleccionar a su personal docente y en determinado momento puede tener
problemas en la asignación de grupos.
“Los maestros con antigüedad en la escuela ejercen su derecho de
tradición: -aquí siempre hemos hecho las cosas así- y los nuevos son
asignados por la estructura administrativa laboral sin que haya consulta
especifica con el director del plantel” (Cervantes, 1998).
Con lo expuesto anteriormente se puede determinar que el proceso de
gestión no se da de forma plena dado que las fases de planeación,
organización, dirección y control están condicionadas a fungir según
manuales.
La problemática que viven los centros escolares originada de la
globalización marca una variable que obliga al cambio dirigido hacia la
calidad ; motivo que nos obligara en determinado momento a revisar las
teorías económico-administrativas para resolver los principales ejes de
la calidad: planeación, gestión y dirección.
Lo anterior fundamentado en la persecución de la calidad que de alguna
forma nos remite a las normas ISO –quizá no de forma directa- en
cuestión de objetivos; en la actualidad existen otro tipo de
lineamientos que en determinado momento se pueden utilizar como bases
para reglamentar la calidad, tal es el caso de Sarbanes-Oxley.
Esto quiere decir que se certificara el proceso de la calidad y no la
calidad en si misma.
Sarbanes Oxley, es una ley que persigue los descuidos contables –esto es
de forma general-, analizando los procesos administrativos a través de
criterios que favorecen la evaluación interna.
Probablemente nos suene extraño asociar un “proceso contable2 con uno
educativo, pero los tiempos que nos avecinan marcan una tendencia de
transformación de la educación vista como necesidad social hacia una
empresa lucrativa que tiene por clientes alumnos (o padres de familia) y
por productos evaluaciones (o certificados).
Es por tal motivo que antes de plantear una solución para la educación
de calidad tendríamos que pensar hacia donde va y como se va a
reglamentar en un futuro; este problema lo enfrentaran países
subdesarrollados con sed de igualdad en el desarrollo.
BIBLIOGRAFÍA
Wilson, John. “Cómo valorar la calidad de la enseñanza”. Paidós; España
1992.
Universidad del desarrollo empresarial y pedagógico
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