Serenidad, deseo, reflexión del nuevo líder

Autor: Ing. Carlos Mora Vanegas

Liderazgo

29-05-2008

Dejar surgir el yo es la tarea esencial de los líderes. Es la manera de dar el paso desde ser hasta hacer, con el ánimo de expresarse más bien que de probarse. Warren Bennis.

Consideraciones y alcance

Es obligación, responsabilidad de las Universidades Nacionales, especialmente la de las Escuelas de Administración, proporcionar las herramientas y conocimientos de la ciencia administrativa de acuerdo a las exigencias de los actuales escenarios a fin de que sus egresados sean capaces de interpretar, crear nuevos paradigmas. Sin embargo, hay muchas autoridades, encargados de la operatividad de la Escuela que se les olvida considerar los conocimientos precisos que ayuden a manejar adecuadamente las interrelaciones humanas, en donde sus gerentes, líderes, sepan motivar, incentivar a la creatividad, a desarrollar más la empatía. A que los futuros dirigentes de las empresas del país, sean unos verdaderos líderes, agentes de cambios con un gran potencial carismático, de integración de equipo, responsabilidad social, superación, asertividad, manejar adecuadamente la serenidad, dominio del deseo y óptimas reflexiones.

Es por eso, el interés de este artículo, de compartir algunas inquietudes que nos permitan crecer y sorprendernos en nuestras imperfecciones, iniciar las transformaciones que realmente nos conlleven desempeñar eficazmente nuestro rol.

Para lograr una serenidad beneficiosa, es necesario no descuidar el mundo interior de cada persona. Louis Pauwels, señaló, que se tenga presente lo aportado por Bertrand Russell: Yo debo, antes de morir, hallar la manera de decir la cosa esencia que hay en ti , que todavía nunca he dicho, una cosa que no es ni el amor, ni el odio, ni la piedad, ni el desprecio, sino el soplo mismo de la vida, ardiente y venido desde lejos, que aporta a la vida humana la inmensidad, la espantosa, la admirable, la implacable fuerza de las cosas no humanas.

Por su parte Marco Aurelio señaló: Acalla tus opiniones, tus sentimientos, tus humores; borra tu persona Entonces tu guía interior, no causándose ya ninguna turbación a si mismo, te conduce a la cosa esencial que hay en ti; la impasible naturaleza universal.

Tengamos presente lo que se ha escrito, de que el hombre que vive como en la montaña ha acabado de una vez con las ganas de cambio. No tiene ya más que un deseo: unificación, profundización, serenidad. Sin posesión de nosotros mismos, aspiramos constantemente a algún cambio de las cosas, del mundo, de los demás que nos modificarán a nosotros mismos. Pero el mayor de los cambios tiene lugar cuando, para nosotros mismos ya no tenemos necesidad de cambio. ¿Lo ha usted logrado? Ha logrado serenidad en sus reflexiones y toma de decisiones? ¿Se ha sorprendido inatento, no adaptado a su entorno, a la interpretación correcta de su escenario? Se dice que el hombre que vive como en la montaña pone en lo privado, la felicidad en la regularidad de su existencia. No es esclavo de reglas de vida ni de hábitos: las utiliza como instrumentos de su unidad; son la expresión de su querer ser.

Bennis (1993), señala que la reflexión es uno de los principales medios que tienen los líderes de aprender del pasado: Freíd destacaba, que el objeto del análisis es hacer que lo inconciente se vuelva consciente.

La reflexión es una manera de hacer conciente el aprendizaje: va al fondo del asunto, a la verdad de las cosas. Justamente después de una reflexión adecuada, se conoce el significado del pasado y se aclara la resolución de la experiencia.

Bárbara Cordey dijo: Por desgracia, siempre son los fracasos los que hacer reflexionar a la gente sobre sus experiencias. Cuando todo marcha bien, uno no se siente a pensar en ellos, y ése es precisamente el momento en que debiera de hacerlo. Si uno espera hasta que cometa un error gigantesco, pasan dos cosas: La primera: Como uno está apabullado, no saca el máximo de reflexión y la segunda: Uno tiende solamente a ver el error, en vez de todas las ocasiones en que ha acertado.

Cuando usted este de mala, piense en las cosas buenas que le esperan. Al soltarse de la prisión del contratiempo, ya puede reflexionar sobre él. Bennis nos recuerda que para hacer bien una cosa, uno tiene que saber primero que es lo que se está haciendo, y esto solo se puede saber haciendo el proceso en forma conciente, reflexionando sobre uno mismo, sobre la tarea, y llegando a una resolución.

Con respecto al deseo debemos de meditar sobre lo que nos aporta Brooks Knapp: algunas personas tienen la suerte de nacer con el deseo y la habilidad de hacer algo. Yo siempre he tenido el deseo de realizar. No es calculado para mi, es tan natural como comer ¿ Cómo lo es para usted? ¿Qué le ha significado?

Recuerde, el impulso divorciado del deseo es peligroso, siempre a veces es mortal, mientras que cuando se pone al servicio del deseo, siempre es productivo, a menudo satisfactorio, en cualquier sentido de la palabra.

Le sugerimos, no descuidar sus reflexiones, obtener de ellas su verdadera sabiduría, no olvide, los débiles tiene problemas, los fuertes soluciones.

Ing. Carlos Mora Vanegas

El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve

camv12arrobahotmail.com

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