El entorno cambia, está cambiando. A pesar del temor que pueden causar, las turbulencias bien gestionadas pueden convertirse en oportunidades. Aunque parezca contradictorio, es un buen momento para incrementar la rentabilidad de los negocios. ¿Cómo? Cambiando la forma de gestionar. Si el escenario cambia, las reglas de juego también.
Ante esta nueva situación existen unas reglas básicas de coherencia
empresarial que aunque puedan parecer obvias, muchas veces se quedan en
el olvido. Directrices que pueden marcar la diferencia en la cuenta de
resultados de muchas compañías.
Evitar la improvisación. El 63% de las empresas carecen de un Plan
Estratégico. Tener las ideas claras de hacia dónde se quiere ir permite
ser optimistas y ver la “luz al final del túnel” en determinadas
situaciones.
Tener una agenda de reducción de costes. Se asume que en periodos de
turbulencias la gestión de los costes debe ser más estricta. Sin
embargo, este recorte debe hacerse desde la racionalidad. Hay que saber
qué servicios proporcionan un mayor valor al cliente y concentrar en
ellos el gasto. El resto se debe cuestionar, reducir o simplemente
eliminar.
Definir qué les hace diferentes en el mercado frente a los competidores.
Una vez identificada esta ventaja competitiva, centrar en ella el
discurso comercial. Que el mercado la conozca y la reconozca.
Elegir a los clientes. Aproximadamente el 30% de los clientes de las
compañías no son rentables. Evidentemente no se puede eliminar a todos
pero sí identificar cuáles son los mejores y focalizar en ellos los
esfuerzos.
Apostar por el talento. La diferenciación de las empresas las marcan las
personas con talento. Es importante contratarlas pero todavía más
retenerlas. Contar con un organigrama claro puede ayudar enormemente en
este caso, así como implantar una dirección por objetivos en todos los
niveles que permita a la organización crecer y de esta forma a las
personas que la forman.
La fuerza de ventas es una palanca clave para el crecimiento y la
rentabilidad. Es básico contar con los mejores profesionales. Un cliente
satisfecho permite desarrollar nuevas estrategias y mantener una
relación comercial win to win que les lleve a convertirse en sus
prescriptores. Y es que si hay una estrategia de diferenciación
difícilmente imitable es el trato con el cliente.
Vigilar los precios. En una adecuada política de precios, estos no lo
fija el equipo comercial, sin el mercado. Cuánto está dispuesto el
consumidor a pagar por un producto. El benchmarking es una herramienta
muy útil para ayudar en esta labor que puede mejora entre 2-4 puntos la
cuenta de resultados.
Escuchar a los clientes. El cliente debería ser el centro de la
estrategia de cualquier negocio. Es necesario conocer sus motivaciones,
preferencias o hábitos de compra y así ofrecerles el máximo valor.
Incorporar conceptos como el Ciclo de Vida de Producto o la creación de
una metodología de desarrollo de producto conseguiría reducir el número
de lanzamientos fallidos, con el consiguiente ahorro de recursos.
Medir, medir, medir. Lo que no se mide no se gestiona. En situaciones de
cambio dejarse llevar por las “sensaciones del mercado” sin contar con
datos objetivos, pueden llevar a perder oportunidades o incluso a
situaciones peores. Contar con un Cuadro de Mando posibilita seguir de
manera eficaz la implantación de la estrategia.
Saber retirarse a tiempo es una victoria. Los momentos turbulentos son
un buen momento para replantearse en qué negocios estar. Un análisis
exhaustivo del posicionamiento de la compañía puede llevar a abandonar
algunos y por el contrario entrar en otros. Esta diversificación permite
reducir el riesgo financiero y aprovechar las oportunidades que existen
en el mercado.
A estos 10 remedios habría que añadir uno más imprescindible: ACCION,
ACCION y ACCION. Sólo el 10% de las estrategias formuladas se implantan
efectivamente. La falta de metodología, experiencia, tiempo o cualquier
otro condicionamiento, impiden que se lleven a la práctica. Y en
momentos como el actual, la falta de movimiento puede acabar siendo un
suicidio empresarial.
Gerente de Improven.
Es licenciado en empresariales por el Instituto Superior de Comercio de Paris, Master en Marketing por ESIC y PDD por el IESE. n Sus áreas de experiencia son: Estrategia, Organización, Reflotamiento, Ventas y Marketing. n Ha participado directamente en más de 60 proyectos de consultoría, de diferentes sectores y es miembro de varios comités de dirección. n Imparte conferencias habitualmente en distintos foros empresariales y escuelas de negocio. Ha publicado artículos de opinión en distintos medios.
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