“En la vida, para alcanzar lo que queremos, indefectiblemente,
primero, debemos saber lo que queremos”.
Nuestro accionar no siempre refleja lo que estamos buscando. Esto se
complica aún más cuando interactuamos en un grupo humano. Nos resulta
complicado poder analizar cuáles de nuestras acciones están aportando
los progresos buscados y cuáles no.
El proceso de planeamiento se nutre de los planes de cada sector de la
organización, los que fijan sus objetivos, metas, proyectos, estrategias
y acciones y seleccionan los indicadores de gestión que utilizarán para
comprobar el cumplimiento de lo planeado y la asignación de los recursos
a las acciones y/o proyectos encarados. Cada sector, cada unidad de
negocios, cada filial aporta su plan y su gestión para alcanzar un
objetivo común, trascendente del individual. Es habitual, incluso, que
se persigan objetivos que requieren del cumplimiento de ciertas metas y
acciones de varios sectores al mismo tiempo.

Se convierte, así, en un camino en el que todos confluyen (trabajo en equipo práctico, sin necesidad de tener que apelar a cursos teóricos de gran abstracción). Nos ayuda a comprender que el viaje no tiene un final estático, ya que a lo largo del mismo se suceden hechos que, ora nos acercan, ora nos alejan de nuestro destino, el que dependerá de las decisiones adoptadas a medida que se transita. Se trata de un viaje que todos los días es influido por variables controlables y otras que son ajenas a nuestro control, aunque las podemos tener en cuenta con un adecuado diseño del plan (evaluación de escenarios posibles).
Es un proceso en el que TODA la organización participa, tanto en el momento del diseño como en el de su implementación. Se convierte en un lenguaje común para todos los involucrados, facilitando la comunicación interna y focalizando el accionar hacia los resultados buscados. Además, nos permite medir la efectividad con la que estamos actuando.

Para que ciertos objetivos económicos, políticos, funcionales y/o
financieros se puedan cumplir es necesario que se cumplan otros
objetivos dentro de la empresa y/o fuera de ella. Al ser tantas las
influencias que sufre el plan, si no utilizamos métodos automatizados
que nos permitan tener siempre presente nuestros objetivos, metas y
acciones, podemos perder el rumbo y lo que resulta peor, sin darnos
cuenta de que lo hemos perdido.
Ante los desvíos que se produzcan una vez lanzado, el plan debe
permitirnos modificarlo tantas veces como se considere necesario hasta
reencontrar el rumbo elegido de nuestros negocios.
Frente a la complejidad que presenta el planeamiento, son muchas las
organizaciones que utilizan estrategias emergentes, es decir: van
accionando a medida que se presentan las circunstancias contextuales que
impactan sobre los resultados. Para éstas, es imprescindible contar con
eficaces medios de control de gestión ya que de ellos dependerán que la
organización pueda detectar los desvíos sin demoras y no se convierta en
víctima de las circunstancias, renunciando a su autonomía decisoria.
Muchas veces, la gravedad no reside en los efectos, sino en la
acumulación de éstos sin un adecuado accionar correctivo. Ciertos
efectos no deseados se convierten en disparadores o causas de otros
efectos, generando un circuito no generativo.

Las organizaciones sin fines de lucro y/o públicas requieren, también,
saber dónde están situadas frente a los objetivos que persiguen, los que
avalan, nada menos que la razón de su existencia. El Planeamiento y el
Control de Gestión es una herramienta que les permite transparentar las
metas, los logros y la asignación de recursos y encarar una política de
mejora continua aglutinando a sus miembros en pos de un objetivo común.
El mismo proceso se encarga de ordenar el trabajo en equipo de la
organización. Cada participante del proceso conoce cuál es su
responsabilidad individual y la de sus compañeros. Todos terminan
incrementando su consciencia individual e impactando sobre la colectiva.
Todos, sin excepción, tienen claro lo que aportan en beneficio del
objetivo organizacional.
A la Dirección de la organización le facilita la apertura de un nuevo
camino de diseño estratégico, operativo y táctico. La posibilidad de
saber cuál es la situación actual frente a la deseada y evaluar las
posibles causas de los desvíos. Permite, además, adoptar medidas
correctivas sin demora, exactamente cuando los efectos no deseados
comienzan a producirse (“just on time” táctico-operativo), evitando
comprometer la performance competitiva de la organización.
¿Por qué dar ventajas a los competidores, si pueden evitarse?
La competencia empresaria presenta una complejidad creciente, y es por
ello que creo que diseñar un exhaustivo sistema de planeamiento y
control de gestión es una impostergable tarea que facilita el
aprovechamiento de toda la potencia competitiva de la organización, la
que transita un camino de alta sinergia, aprendizaje y efectividad.
¿Por qué apagar incendios, si podemos evitarlos?
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