1. Introducción y objetivos
1.1 Introducción
La elaboración del Plan de Manejo del PNJBPR toma como base la “Guía
Metodológica para la Elaboración y/o actualización de Planes de Manejo
de la Republica Dominicana”, desarrollado por la Secretaria de Medio
Ambiente y la Agencia de Cooperación Técnica Alemana (GTZ). La guía
metodologica establece el desarrollo de una serie de actividades que
permiten la elaboración de un Plan de Manejo pragmático y basado en la
realidad del territorio.
Para la elaboración del Plan de Manejo se establecen cuatro fases:
1. Fase preparatoria;
2. Fase de diagnóstico;
3. Fase de marco técnico y legal;
4. Fase propositiva.
Durante la fase de “diagnostico” el equipo de planificación logró
determinar que para el desarrollo de un “Plan de Manejo” que satisfaga
las expectativas socioambientales y que inicie un proceso que permita un
adecuado manejo de las “Areas Protegidas” enfrentando las
características sociales, económicas y ambientales que el territorio que
delimita el PNJBPR, es necesario el desarrollo de una serie de estudios
complementarios.
Uno de los estudios designados como necesario es el “Estudio de
Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT), estudio que busca la
determinación en términos físicos, del soporte que tiene una unidad de
tierra de ser utilizada para determinados usos o coberturas y/o
tratamientos. Generalmente se basa en el principio de la máxima
intensidad de uso soportable sin causar deterioro físico del suelo (Klingebield
y Montgomery 1961). La Capacidad de Uso de la Tierra permite definir la
zona de conflicto de uso en un territorio determinado, con ello se puede
dirigir acciones que permitan mitigar y corregir el uso del suelo para
lograr un uso deseable que en algunas ocasiones puede considerarse como
un subuso, pero que en la lógica de la fragilidad ecológica es deseable
por los beneficios directos sobre el un recurso prioritario en el manejo
del PNJBPR que es el “agua dulce”.
El “Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT), su principal
objetivo es contribuir con el desarrollo de una zonificación interna del
PNJBPR, siendo un estudio complementario a: 1. Diagnostico de Areas
Criticas (DAC); 2. Caracterización Socioeconomica Rápida (CSR); 3. Sonde
de Valorización Hídrica (SVH); 4. Propuesta de Enfoque de Compensación
Ambiental (CAM); y 5. Actualización del Mapa de Cobertura y Uso de la
Tierra.
Al contar con los cinco estudios técnicos y el presente ECUT podremos
contar con la información necesaria para la elaboración de un Plan de
Manejo, que base la protección, manejo y conservación del área protegida
sobre dos ejes transversales:
1. Pago de Servicios Ambientales bajo la modalidad de Compensación
Ambiental;
2. Planificación Estratégica basada en “Ordenamiento Territorial”.
Los resultado del presente ECUT, son producto de una serie de acciones
participativas a nivel de gabinete y campo que permite asegurar además
de la información colectada, analizada y generada, el desarrollo de
sinergias y conocimientos compartidos con los actores claves y miembros
de las comunidades, será útil durante el desarrollo de las herramientas
que permitan la operativización de las recomendaciones nacidas durante
el desarrollo del ECUT y otros estudios técnicos.
Complementariamente el ECUT, servirá como base de:
1. Información base para el desarrollo de Planes de Uso de la Tierra (PLUT)
comunitarios e individuales;
2. Generación de información territorial, específicamente en áreas
dedicadas a la producción agrícola, para el desarrollo de modelos de
“Buenas Practicas Agrícolas”;
3. La generación del “mapa de conflicto de uso de la tierra” al contar
con el “mapa actualizado de cobertura y uso del suelo”.
Un valor agregado del ECUT es la revalidación de una metodología
utilizada ya en la zona hermana de la “Cuenca Alta del Rio Yaque del
Norte” y Municipio de Jarabacoa, por el Proyecto de Manejo y
Conservación de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte (PROCARYN), lo
que ha permitido el mejoramiento de la metodología, como además la
consolidación de una herramienta que brinde a los planificadores
territoriales de la “Republica Dominicana” para guiar y establecer un
manejo mas adecuado de los recursos naturales de un territorio
específico.
1.2 Objetivos
Objetivo general
• Desarrollar el “Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT) como
una herramienta complementaria a otros estudios complementarios (DAC,
CSR, SVH, CAM y Actualización de Mapa de Cobertura y Uso del Suelo),
brindando al equipo de planificadores del Plan de Manejo del PNJBPR,
información que los guíe al desarrollo de una zonificación realista y
propuestas prácticas en las acciones de programas y subprogramas de
manejo.
Objetivos específicos
• Identificar la capacidad de uso de la tierra del PNJBPR, permitiendo
la identificación de los usos deseables del suelo.
• Elaborar un instrumento para los actores con toma de decisión y
actividades directas sobre el manejo y conservación de los recursos
naturales del PNJBPR.
• Servir de base para el posterior desarrollo del “mapa de conflicto de
uso de la tierra” al contar con el “mapa actualizado de cobertura y uso
del suelo”.
• Establecer la información base para la generación del “Plan de Uso de
la Tierra” a nivel comunitario e individual.
• Adaptar y validar la metodología para el desarrollo de Estudios de
Capacidad de Uso de la Tierra para la región de la Cordillera Central y
en un futuro para la Republica Dominicana.
2. Alcance del estudio
Cuando se planteó la necesidad de realizar una serie de estudios
técnicos, para obtener una zonificación mas realista y un desarrollo de
programas y subprogramas de manejo con actividades factibles a realizar
en el periodo de ejecución y los recursos financieros asignados o bien a
generar a través del “Fondo de Compensación Ambiental” bajo la propuesta
de la implementación del “Modelo de Compensación Ambiental”. Surgieron
una serie de interrogantes, tanto del equipo multidisciplinarío, como de
actores claves, pudiéndose agrupar en los siguientes cuestionamientos:
1. ¿Qué es un Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra (ECUT)?
2. ¿Por qué hacer un Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” (EUCT) en
el PNJBPR?
3. ¿Qué utilidad para la elaboración e implementación del Plan de Manejo
tiene el desarrollo de un ECUT?
Previo a dar respuesta a cada uno de los tres cuestionamiento
anteriores, es necesario esclarecer que el ECUT a pesar de no estar
contenido dentro de la “Guía Metodológica para la Elaboración y/o
Actualización de Planes de Manejo de la República Dominicana” la que
permite adicionar herramientas (instrumentos) que faciliten la
información técnica para el desarrollo deficiente de los Planes de
Manejo, basado en ello el equipo de planificación, propuso el desarrollo
del ECUT, herramienta complementaría para la obtención de la información
biofísica del suelo del área protegida a ser desarrollada en la “Fase de
Diagnóstico”, tal como lo indica el flujograma de elaboración del Plan
de Manejo del PNJBPR, identificado como figura 1.
Figura 1: El ECUT dentro del flujo de elaboración del Plan de Manejo del
PNJBPR
2.1 ¿Qué es un Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra (ECUT)?
El lector del presente estudio, podrá encontrar en el “anexo 1” los
conceptos generales y puntuales, como los pasos metodológicos descritos
ampliamente, que podrán aclarar interrogantes mas profundas.
El “Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” tiene su base en la
ecología de paisajes, no es una ciencia nueva. Es una rama de la
ecología que surgió en Rusia, a partir de las ideas de Dokuchaev de
1898, acerca de la interrelación de todos los fenómenos y objetos en la
superficie de la tierra, incluyendo las actividades humanas y sus
artefactos. La aplicación de esta idea desencadenó, a principios del
siglo XIX, el desarrollo de la ciencia del paisaje entre los geógrafos
rusos, y ésta se aplicó casi inmediatamente a la geoquímica (1920), la
geobotánica (1912-1925), las ciencias forestales (1914-1925), la
pedología (1937). Hacia la mitad del siglo XIX, surgen ideas y conceptos
parecidos en Europa Central motivados por la necesidad de identificar
características y potencialidades de los grandes territorios "vacíos"
durante la colonización del Hemisferio Sur por parte de los países
europeos.
A partir de la década del 80`s, la ecología de paisajes ha tenido un
gran desarrollo como consecuencia de la conjunción de factores sociales,
tecnológicos y científicos. Su objetivo pasó de la descripción del
territorio en función de la distribución y contenido de los elementos
que lo conforman al desarrollo de modelos predictivos, de los cuales
surgen hipótesis acerca de las interrelaciones entre la configuración
espacial y los procesos ecológicos y sociales. Este cambio de enfoque se
potenció con el aporte de conceptos y teorías provenientes de otras
disciplinas y por el reconocimiento de los efectos a distancia de
modificaciones antropogénicas de los ecosistemas. Las preguntas que se
formulan los planificadores del uso de la tierra, los ecólogos
conservacionistas, los gestores, evaluadores y auditores ambientales,
han cambiado como consecuencia del reconocimiento de las múltiples
interacciones horizontales entre ecosistemas o usos de la tierra
lindantes.
Una de las herramientas de planificación territorial basado en la
ecología del paisaje, es el ECUT, existiendo a nivel latinoamericano
varios modelos para la elaboración del estudio, en el presente caso, se
utiliza un modelo adaptado de Guatemala, El Salvador y Honduras, para la
“Cordillera Central de la Republica Dominicana” desarrollado
originalmente por el Proyecto de Manejo y Conservación del Rio Yaque del
Norte (PROCARYN) para el desarrollo del Plan de Ordenamiento Territorial
del Municipio de Jarabacoa y de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte.
El “Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT), busca la
determinación en términos físicos, del soporte que tiene una unidad de
tierra de ser utilizada para determinados usos o coberturas y/o
tratamientos. Generalmente se basa en el principio de la máxima
intensidad de uso soportable sin causar deterioro físico del suelo (Klingebield
y Montgomery 1961).
El ECUT se basa en la calificación de uso de la tierra, que es un
agrupamiento de interpretaciones que se hacen principalmente para fines
agrícolas y comienza por la distinción de las unidades de mapeo. Permite
hacer algunas generalizaciones con respecto a las potencialidades del
suelo, limitaciones de uso y problemas de manejo. Se refiere solo a un
nivel máximo de aplicación del recurso suelo, sin que este se deteriore,
con una tasa más grande que la tasa de su formación. En este contexto,
el deterioro del suelo se refiere sobre todo al arrastre y transporte
hacia abajo de la pendiente de partículas de suelo por la acción del
agua precipitada.
Metodológicamente los principales objetivos del ECUT, consisten en la
valoración y recuperación de tierras frágiles y recuperación de tierras
frágiles, como primera orientación hacia una acción al respecto y
finalmente otro objetivo puede ser la implementación de usos deseados.
2.2 ¿Por qué hacer un Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT)
en el PNJBPR?
Es el segundo cuestionamiento que ha sido realizado en varias
oportunidades, considerando que el ECUT es asociado por los
planificadores territoriales como una herramienta que es utilizada para
brindar información en procesos de “ordenamiento territorial” a nivel
nacional, provincial, municipal y principalmente en cuencas
hidrográficas.
Es importante indicar que igual que otros estudios técnicos
desarrollados para la elaboración del “Plan de Manejo del PNJBPR”, el
ECUT por si mismo no aporta la información suficiente para el desarrollo
de los escenarios ideales de manejo del PNJBPR, pero el consignar por el
equipo de técnico, la necesidad de orientar por las características
socioproductivas y de conservación del PNJBPR, el desarrollo de una
zonificación (y por ende programas y subprogramas) integrada al Plan de
Manejo, donde se ejecute acciones de “ordenamiento territorial”. Lo
anterior presenta una perspectiva paradigmática inicial, en la cual se
construye el camino intelectual que va desde la Ecología Humana a la
Ecología Factorial, y se verifican los modelos clásicos acerca de la
estructura interna del área protegida y su evolución hacia los modelos
actuales que dan cuenta de la estructuración socio espacial.
Es conocido empírica o deductivamente que el PNJBPR, a pesar de poseer
una extensión de 910 kilómetros cuadrados, solamente 390 kilómetros
cuadrados poseen algún tipo de cobertura forestal (1. bosques de
coniferas; 2. bosques latífoliados húmenlos; 3. bosques latífoliados
nublados; y 4. manaclares) el resto del PNJBPR se encuentra bajo
producción agrícola, convertido en zonas urbanas para 20 comunidades y
17 propietarios individuales, o en barbecho forestal (tierras agrícolas
en descanso) y en algunas partes (muy reducidas) en involución agrícola
(formación de bosques secundarios).
La categoría de manejo asignada por el marco legal, establece el área
protegida como “Parque Nacional”, esta categoría automáticamente entra
en conflicto con la realidad de uso y manejo de los recursos naturales,
en grado, donde y por que? son algunas de la incógnitas que se buscan
esclarecer. Pero más importante que las preguntas y sus respectivas
respuestas, son las soluciones practicas que pudieran encontrarse. La
categoría de manejo de “Parque Nacional”, establece los siguientes
objetivos de manejo y conservación:
1. Conservar las zonas bióticas autóctonas en estado natural, la
diversidad biológica y los procesos ecológicos de regulación del
ambiente y del patrimonio genético natural;
2. Proveer y fomentar opciones para el estudio y la investigación
técnica y científica;
3. Facilitar la interpretación y educación ambiental y oportunidades
para la recreación, esparcimiento y turismo;
4. Promover y fomentar la conservación, recuperación y uso sostenible de
los recursos naturales;
5. Conservar y recuperar las fuentes de producción del recurso hídrico y
ejecutar acciones que permitan el control efectivo para evitar erosión y
sedimentación;
6. Conservar la prestación de los servicios ambientales que se deriven
de las áreas protegidas, tales como fijación de carbono, disminución del
efecto invernadero, contribución a la estabilización del clima y
aprovechamiento sostenible de la energía. (Ley Sectorial de Areas
Protegidas, Febrero, 2005).
Como es visible los seis objetivos asignados a la categoría de “Parque
Nacional”, son exclusivamente orientados al manejo, conservación y
protección de recursos naturales, pero como se podría ejecutar un “Plan
de Manejo” que esté en conflicto con los objetivos de conservación, para
la mayoría (casi todos) de los planificadores de áreas protegidas, la
reacción inmediata sobre la situación del PNJBPR es pensar en la
expulsión, reubicación, reasentamiento, compra, sustitución de uso y/o
expropiación, cualquiera de los hechos o nombres asignados, la historia
del manejo de AP`s, nos muestran que a larga han sido mas
contraproducentes que efectivos.
Bajo las circunstancias anteriores, la opción que puede viabilizar
biológica, ecológica, económica, social y ambientalmente el PNJBPR, es
el desarrollo de un proceso de “ordenamiento territorial”, para lograr
estabilizar y mitigar las acciones negativas sobre los ecosistemas del
PNJBPR.
2.3 ¿Qué utilidad para la elaboración e implementación del Plan de
Manejo tiene el desarrollo de un ECUT?
En tres acciones concretas la elaboración del ECUT será útil en la
elaboración e implementación del Plan de Manejo del PNJBPR
Información base para el desarrollo de Planes de Uso de la Tierra (PLUT)
comunitarios e individuales;
Generación de información territorial, específicamente en áreas
dedicadas a la producción agrícola, para el desarrollo de modelos de
“Buenas Practicas Agrícolas”;
La generación del “mapa de conflicto de uso de la tierra” al contar
con el “mapa actualizado de cobertura y uso del suelo”.
Como se ha indicado anteriormente, el ECUT por si mismo no aportará toda
la información necesaria, pero será el cimiento para establecer las
principales características biofísicas de la tierra y la capacidad de
uso de la misma, brindando la información que puede aportar ideas para
la generación de proyectos socioproductivos que fomenten el mejor uso de
la tierra para la conservación de los recursos naturales del PNJBPR.
Figura 2: Diagrama de estudios necesarios para la zonificación
especifica del
PNJBR
Fuente: Propuesta CAM, 2005.
3. Resumen Metodológico
La Capacidad del Uso de la tierra es la determinación en términos
físicos, del soporte que tiene una unidad de tierra de ser utilizada
para determinados usos o coberturas y/o tratamientos. Generalmente se
basa en el principio de la máxima intensidad de uso soportable sin
causar deterioro físico del suelo. Determinada a través de una
clasificación de capacidad de uso que básicamente es el agrupamiento de
interpretaciones que se hacen principalmente para fines productivos y de
conservación y comienza por la distinción de unidades de mapeo. Permite
hacer algunas generalizaciones con respecto a las potencialidades del
suelo, limitaciones de uso y problemas de manejo. (Ver anexo 1,
metodología ampliada)
Se refiere solo a un nivel máximo de aplicación del recurso suelo, sin
que este se deteriore, con una tasa más grande que la tasa de su
formación. En este contexto, el deterioro del suelo se refiere sobre uso
por el hombre. Incluye la geología, la fisiográfica, los suelos, el
clima, la vegetación.
Para el desarrollo del presente estudio se siguieron los siguientes
pasos metodológicos:
Tabla 1: Secuencia de pasos metodológicos para desarrollo de ECUT
Es importante acotar que a pesar que el ECUT es un estudio completamente
técnico, a ser desarrollado por especialistas en el tema, considerando
el nivel de empatia que existía entre los usuarios/beneficiarios de las
comunidades del PNJBPR, en las actividades de gabinete y de campo se
incorporaron a miembros de las comunidades para apoyar en la colecta de
información primaria y secundaria. Dicha acción no solo permitió dar a
conocer el marco teórico y conceptual del estudio, sino además orientar
a los miembros de las comunidades participantes sobre el desarrollo de
acciones de mitigaciòn, corrección y restauración de ecosistemas en base
a los resultados preliminares del PNJBPR. Se debe de recordar que el
ECUT se realizó en forma paralela con otros estudios técnicos que
contribuirán a una mejor elaboración del Plan de Manejo del PNJBPR.
Figura 3: Proceso de elaboración de un mapa de capacidad de uso de la
tierra
INGRESO (Insumo) PROCESO PRODUCTO
Tabla 2: Cronología de actividades de gabinete y campo para desarrollo
del ECUT
dsl Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier
Fuente: Elaborado por Melgar, M, 2005
Figura 4: Frecuencia de acciones participativas y verificación de campo
por cuenca hidrográfica.
4. Resultados de Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra
En el presente capitulo, se dan a conocer los resultados producto de las
acciones de colecta de información primaria y secundaria, así como el
producto final que se resumen en la “Clasificación de Uso de la Tierra”
y “Mapa de Capacidad de Uso de la Tierra” del Parque Nacional Juan
Bautista Pérez Rancier.
4.1 Resultados de la primera fase de gabinete
La primera fase de gabinete se realiza por completo a través de la
colecta de información secundaria producto de estudios previos en el
área protegida, cartografía general y especifica del territorio y en el
presente caso información digital sobre características biofísicas y
sociodemográficas del PNJBPR. Es importante considerar que una las
herramientas de importancia para obtener un producto de alta calidad
como lo es el “Mapa de Cobertura y Uso” se encuentra completamente
desactualizado, dado que se desarrolló en el año 1998 y en los
recorridos de campo, se pudo determinar un cambio que puede estar entre
el rango de los 20 a 30 %.
1. Entre la información utilizada para el desarrollo del presente ECUT
(y otros estudios técnicos Mapa de Comunidades Internas, escala
1:100,000 (DIGEORTE, FMP y EEI 2002)
2. Mapa de Objetos de Conservación, escala 1:100,000 (DIGEORTE, FMP y
EEI 2002)
3. Mapa de Cobertura y Uso, escala 1:100,000 (DIGEORTE, FMP y EEI 2002)
4. Mapa de Incendios Forestales, escala 1:100,000 (DIGEORTE, FMP y EEI
2002)
5. Croquis de comunidades de El Castillo, La Siberia, Monte Llano, Pinar
Parejo y Los Bermúdez, sin escala (SEA 1998)
6. Croquis de comunidades de El Convento, El Guayabal, Padre Las Casas,
sin escala (JICA, 2002)
7. Hojas cartográficas de Agua Blanca y Sabana Queliz, escala 1:50,000 (IGM
sin fecha)
8. Evaluación Ecológica Integral (EEI) del PNJBPR, FMP y TNC, 2002.
9. Plan de Conservación del PNJBPR, FMP y TNC, 2002.
10. Propuesta de Plan de Manejo de Cuenca del Rio Yaque del Sur (Cuenca
Hidrográfica Rio Las Cuevas y Grande del Medio) JICA y Sur Futuro 2002.
11. Propuesta para desarrollo de Embalse del Alto Yuna, INDRHI, 2000.
12. Propuesta (documento promocional) de Presa Hidroeléctrica Pinalito,
INDRHI, 2005.
13. Borrador Plan de Manejo del PNJBPR, SEMARN, DAP, PROCARYN, GITEC-SERCITEC,
para consulta de Diagnostico y propuesta de programas y subprogramas de
manejo, 2005.
14. Borrador de Propuesta CAM del PNJBPR, para consulta de “Estudio de
Caso de Sector CAM 1”, DAP, 2005.
15. Apuntes y Croquis desarrollados durante recorridos preliminares del
PNJBPR, Melgar, M. 2005.
16. Archivos Shape de Cuencas Hidrográficas del Rio Yaque del Sur, Plan
de Manejo de Cuenca Río Yaque del Sur, JICA, SUR FUTURO, 2002.
17. Compendio de Suelos de Republica Dominicana, FAO 2003.
18. Archivos JPG de mapas temáticos del Parque Nacional Juan Bautista
Pérez Rancier (PNJBPR), EEI, Plan de Conservación, FMP 2002 del AP), se
pueden enumerar:
Los resultados del cruce de información producto de la documentación
analizada se presenta en los numeras subsiguientes.
4.1.1 Analisis de información biofísica del PNJBPR
Se realiza con el fin de tener un conocimiento general del área.
Interesada a conocer: localización geográfica, ubicación política,
acceso, extensión, información relevante sobre clima y sus principales
variables tales como: precipitación pluvial, temperatura, vientos y
otras características del área como zonas de vida, formas de la tierra y
origen de los suelos, clasificaciones existentes sobre el sitio.
Es importante acotar, que a pesar de que esta sección puede parecer
repetitiva para el lector global de los documentos técnicos del Plan de
Manejo del PNJBPR, se está considerando cada documento técnico como
individual, dirigido a profesionales afines a procesos de “planificación
en áreas protegidas”, por ello en algunos casos la información en
especial referente a algunas características del PNJBPR, se presenta en
forma similar, adecuándola al enfoque metodológico y operativo del
estudio.
4.1.1.1 Ubicación y límites
El Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier –PNJBPR- (Valle Nuevo)
esta localizado en la Cordillera Central, Republica Dominicana, entre
los 18º 35`10” y 18º 57`52” latitud Norte y los 70º 26`56” y 70º 57`52”
longitud Oeste. Esta área protegida comparte territorios de la provincia
del Monseñor Nouel, La Vega, Azua y San José de Ocoa y ocupa un Área
aproximada de 910 Km2. (Modificado por Melgar, M. EEI, 2002)
La Ley Sectorial de Areas Protegidas, establece los siguientes límites
geográficos:
Valle Nuevo, con los límites y superficie que se describen a
continuación: se toma como punto de partida el muro de la presa de Río
Blanco, se asciende por la divisoria topográfica oriental del arroyo
Juan de Jesús hasta la cota topográfica 1,200 metros, la cual sirve de
límite en dirección Este hasta el nacimiento del arroyo Atravesado, de
donde se pasa al firme de la loma de la Hamaca, luego se pasa en línea
recta hasta el firme de la loma La Bola para proteger la cabecera de los
arroyos Bonito y Masipedrito. De este punto se asciende por la divisoria
topográfica hasta la cota topográfica de 1,200 metros, la cual sirve de
límite (cruzando 12 manantiales), hasta tocar el arroyo Arenosito, el
cual sirve de límite hasta su nacimiento y de aquí se atraviesa la Loma
El Guano para descender por la divisoria topográfica hasta el río Tireo
en su confluencia con el arroyo Pinalito.
De este punto se asciende por la divisoria topográfica hasta el firme El
Alto de los Fríos y de aquí se pasa en línea recta hacia la cabecera del
arroyo Palero que baña el Valle de Constanza. Aquí se toma como límite
la cota topográfica 1,600 metros, la cual bordea la loma La Neblina por
su vertiente occidental para cubrir el nacimiento de todos los
manantiales que descienden hacia el Valle de Constanza, hasta descender
al río Grande por la divisoria topográfica que desciende a la
confluencia de éste con el arroyo Primera Cañada, por cuya divisoria
topográfica se asciende hasta la cota topográfica de los 1,700 metros,
la cual se toma como límite en dirección Oeste hasta el arroyo Pinar
Bonito, el cual sirve de límite agua abajo hasta la confluencia con el
río Grande, el cual se toma de nuevo como límite agua abajo hasta la
confluencia con la cañada que desciende desde el firme El Portazuelo.
Desde este punto se sigue la divisoria topográfica hasta llegar a la
cota topográfica de los 1,300 metros, la cual se sigue en dirección
Sureste por la falda de varias montañas muy escarpadas y protegiendo las
cabeceras de los arroyos Hondo, Culo de Maco, Guarico, Los Prietos,
Guayabal, El Puyón, Blanco, Las Auyamas, Las Canas, Sin Fin, José, La
Zurza y Palero hasta llegar a la divisoria topográfica occidental del
arroyo Los Toritos, por la cual se desciende hasta la confluencia del
arroyo Los toritos con el río Las Cuevas ascendiendo luego por la
divisoria topográfica oriental la cañada Mala, hasta la cota de los
1,300 metros nuevamente, la cual se sigue hasta llegar al arroyo La
Vaca.
Luego el arroyo La Vaca sirve de límite hasta la vertiente Norte de la
loma Barro Colorado. De aquí se desciende por el arroyo Los Corralitos
hasta el río Banilejo, de cuya confluencia se asciende por la divisoria
topográfica hacia la loma de Locario en la cota topográfica de los 1,500
metros, la cual sirve de límite en dirección Sureste hasta la cañada
Loma Atravesada, bordeando toda la vertiente Sur de la loma Tetero Mejía
y protegiendo el nacimiento de 20 arroyos y cañadas de los ríos Banilejo
y Ocoa.
La cañada Loma Atravesada sirve de límite hasta su confluencia con la
cañada El Gallo, donde nace el río Ocoa. Luego se asciende por la cañada
El Gallo, hasta el firme Cañada Honda, el cual se sigue hasta el
nacimiento del arroyo Toro, por el cual se desciende convirtiéndose
luego en arroyo Bonito, el cual se sirve de límite hasta su confluencia
con el río Nizao, el cual se toma como límite aguas arriba su
confluencia con la cañada Desecho Largo, por la cual se asciende para
tomar la divisoria topográfica oriental del río Nizao, pasando por el
Mogote de la Nuez y el firme El Naranjo hasta la cota 1,200 metros, la
cual se sigue bordeando la loma Jumunucú hasta el firme Morroy, por el
cual se pasa al nacimiento del arroyo Azulito, el cual se sigue hasta su
confluencia con el arroyo Blanco siguiendo luego hasta la confluencia de
éste con el río Yuna, el cual sirve de límite hasta su confluencia con
la cañada La Piedra, por la cual se asciende hasta la cota 800 metros,
siguiendo por la misma hasta el arroyo Los Pinitos, por el cual se
asciende hasta la cota 1,000 metros para seguir por ella hasta la
divisoria topográfica oriental del río Tireíto, la cual se sigue hasta
el muro del embalse Tireíto, del cual se pasa en línea recta al muro del
embalse del Arroyón y de éste último al embalse del río Blanco que se
tomó como punto de partida, protegiendo de esta manera todo el Complejo
Hidroeléctrico de Río Blanco. El polígono antes descrito encierra una
superficie de aproximadamente 910 Km². (Ley Sectorial de Areas
Protegidas, SEMARN, 2004)
Figura 5: Ubicación del PNJBPR a nivel nacional
4.1.1.2 Suelos del PNJBPR
Los suelos del PNJBPR, se dividen en:
Suelos de la cordillera central
Los suelos de la Cordillera Central tienen en su mayor parte topografía
accidentada que los hace inadecuados para el cultivo, excepto para los
que son típicamente de montaña o para agricultura de subsistencia, en
zonas asiladas. En zonas donde las condiciones topográficas son menos
limitantes y los suelos más profundos, es posible obtener cosechas
económicas siempre que se usen y manejen adecuadamente. Los suelos de la
cordillera, son por lo general, de poca profundidad efectiva y con
texturas ligeras. Estas condiciones, conjuntamente con la alta
precipitación de la región y con las pendientes muy pronunciadas de los
terrenos, propician la erosión acelerada de los suelos que son
inmediatamente desbrozados para su utilización agrícola.
El uso más adecuado para la mayor parte de los suelos de la cordillera,
es la explotación forestal, con métodos racionales y prácticas de
conservación. Sin embargo, por razones especialmente de tipo social, en
los últimos años los agricultores se han dedicado en forma casi
sistemática, a la destrucción del bosque en un intento desesperado para
lograr nuevas tierras para establecer una precaria agricultura de
sustento. Después de algunas cosechas estos terrenos desprovistos de su
cubierta vegetal protectora y sujetos a la acción erosiva del agua de
escurrimiento, se convierten en terrenos erodados e improductivos. Los
suelos de la cordillera presentan tanta complejidad como las rocas que
los originan, aunque tienen el factor topográfico que es determinante
para la mayoría de ellos. Sin embargo, es posible encontrar suelos
marcadamente diferentes, aun cuando han sido originados por el mismo
tipo de roca y en las mismas condiciones de lluvia y topografía, y en
otros casos es posible encontrar suelos más o menos semejantes en cuanto
a desarrollo del perfil y fertilidad inherente, pero que han sido
originados por rocas diferentes. (FAO, 2003)
Suelos del Valle de Constanza
El Valle de Constanza es un valle de montaña alta, situado a 1190 m
sobre el nivel del mar y determina una división de la Cordillera Central
en dos grandes macizos: el macizo de occidente, que alcanza su altura
máxima en el Pico Duarte (3190 msnm) y el macizo oriental, que culmina
en el monte Tina ( 2700 msnm). Este valle recibe una precipitación
pluvial media anual de 1070 mm. Los altos bordes que la circundan están
formados de rocas de origen ígneo, volcánico y metamórfico, pero tienen,
además, alguna estratificación de rocas sedimentarias. Estas calizas
afloran también en algunas lomas bajas situadas al centro del valle.
Tiene como suelo representativo a la Asociación Constanza. El Valle de
Constanza está constituido por una faja de suelos aluviales que pasa
insensiblemente al suelo Constanza, desarrollado a expensas de
materiales de deposición de origen volcánico. Este suelo está
representado por una arcilla de color negro rojizo (10R 2/1), que a los
15 cm. pasa a color rojo sombreado (10YR 2/2) con alguna gravilla fina
de origen ígneo. El suelo pasa gradualmente al material de depósito que
le origina, aumentando la cantidad y tamaño de la gravilla con la
profundidad. (FAO, 2003)
Figura 6: Suelos de Valle Nuevo, Constanza; intensamente utilizados en
agricultura.
Estos suelos presentan estructura granular bien desarrollada en los
horizontes superiores y en bloques subangulares en la parte inferior del
horizonte B. Son suelos muy productivos a causa no sólo de su fertilidad
inherente y a las excelentes condiciones físicas y topográficas, sino
también al alto nivel de manejo con que son aprovechados.
En los bordes del valle ocurren suelos coluviales que representan
transiciones hacia el Terreno Escabroso de Montaña circundante,
dependiendo sus características de los materiales de estos. Su capacidad
productiva está limitada por razón de su topografía y por la acumulación
de fragmentos de roca. El uso de estos suelos ha de ser en cultivos
permanentes, particularmente de frutales.
El Valle del Convento presenta suelos similares a los de la asociación
Constanza, pero de color más rojizo o amarillamiento en la superficie y
mayor extensión de los terrenos pedregosos. (FAO, 2003)
Figura 7: Suelos utilizados en cultivos, nótense las labores de
conservación establecidas; pertenecen a El Convento, Valle de Constanza
Fuente: Tirado, G. 2003
Aluviales recientes indiferenciados
Este grupo comprende los suelos del primer plano aluvial de los ríos
formando pequeños valles, tal como se muestran en la comunidad del El
Castillo (Melgar, M. 2005), así como de otros arroyos que forman el
sistema de drenaje del valle. Estos suelos son profundos, friables,
buena fertilidad inherente; color pardo oscuro, textura franco arcillosa
y estructura granular; tienen buen drenaje y topografía llana. A menudo
en su perfil se encuentran capas de arena gruesa. Estos suelos son muy
productivos y su fertilidad es mantenida por los continuos aportes de
materiales finos que transporta el río. (Tirado, G. 2003)
Asociación Guanuma Elmhurst
Se agrupan los suelos pardos rojizos que ocupan casi la totalidad del
valle. Consisten en suelos con drenaje bien establecido que ocupan
posiciones de terrazas escalonadas flanqueando los suelos aluviales
recientes. Los suelos de esta asociación corresponden a las series
Guanuma, que son los más extensivos y Elmhurst que ocurren en menor
extensión.
Figura 8: Horizonte de suelo en el Valle Central del PNJBPR, de la
Asociación Guanuma Elmhurst
Aluviales Recientes Indiferenciados
Estos suelos se han formado por la deposición de los sedimentos
fluviales arrastrados desde las partes altas de la cordillera, que por
lo general, están compuestos por partículas de rocas ígneas y
volcánicas. Tienen textura arenosa y buen drenaje. En algunas partes
contienen gran cantidad de grava y de piedra redondeada.
Asociación Jarabacoa
Estos suelos son color pardo oscuro con textura arenosa, desarrollados a
expensas de areniscas y ofrecen baja potencialidad de desarrollo
agrícola a pesar de sus condiciones físicas favorables. La fertilidad
inherente de estos suelos es muy baja. Su vegetación natural estaba
compuesta en su mayor parte por pinos hasta hace más o menos 60 años, en
que fueron deforestados para utilizarlos en cultivos agrícolas.
Actualmente producen maní y frijoles, aunque con resultados poco
satisfactorios. Sin embargo, con riego y fertilización intensiva es
posible mejorar la capacidad productiva de estos suelos. (Tirado, G.
2003)
Figura 9: Horizonte del suelo de Microcuenca La Descubierta, Cuenca del
Rio Yaque del Norte, Comunidad de Las Nueces.
Fuente: Melgar, M. 2005
4.1.1.3 Geología
La Cordillera Central es un macizo montañoso que consiste en un
basamento metamórfico intrusionado por rocas ígneas, y de rocas
volcánicas rodeadas de un manto de sedimentos terciarios (Schubert A.
1984). Diferentes edades geológicas se han registrado en el Parque
Nacional Juan B. Pérez Rancier, habiéndose documentado áreas originadas
en el Cretácico (parte de las cuencas Yuna y Nizao); zonas de origen
glacial específicamente la zona de Alto Bandera, entre los rasgos
geomorfológicos glaciales que sustentan tal aseveración están: citamos
“circos, aristas, canales glaciales, rocas aborregadas, morreras y
depresiones rellenadas por turbas, a elevaciones por encima de 1800 msnm”
(Schubert 1984), y otras de origen terciario. (EEI, 2002)
4.1.1.4 Recursos hídricos
Este Parque Nacional ha sido reconocido por su capacidad de producción
de agua: 472 Ríos de orden I, 196 de orden II y 101 de orden III.
Algunos de los principales ríos del país inician sus cuencas en esta
parte de la geografía nacional, tales como:
Fuente: Modificado por Melgar, M. 2005. de EEI, 2002.
Las cuencas hidrográficas para el presente estudio se utilizarán como
las “unidades de paisaje” a ser evaluadas a través de la información
secundaria, acciones participativas y actividades de reconocimiento de
campo.
Figura 10: Cuencas hidrográficas del PNJBPR
4.1.2 Elaboración del mapa de unidades fisiográficas
Para determinar las unidades fisiográficas o de paisaje, se decidió
desde el inicio de las acciones de gabinete que era necesario
uniformizar la información cartográfica y nivel del estudio para todos
los estudios técnicos a elaborar, considerando lo anterior, el ECUT en
su etapa de gabinete, campo, como presentación de resultados, se decidió
utilizar el nivel de estudio “Semidetallado” con escalas cartográficas
1:50,000, tal como se indica en la tabla 3.
Tabla 3: Escala de acuerdo a nivel de calidad de estudio
Fuente: Metodología DAC, CATIE-MAG-PAES, 2002.
Siguiendo además el enfoque de los demás estudios técnicos a ser
desarrollados para la elaboración del Plan de Manejo del PNJBPR, se
estableció como unidades fisiográficas para análisis y captura de
información primaria y secundaria las cinco cuencas hidrográficas
existentes en el PNJBPR, a pesar de que causaba un desfase con el
Diagnostico de Areas Criticas (DAC) debido a que en este por el área
geográfica y principalmente por el numero de comunidades se habían
seleccionado solamente las cuatro cuencas hidrográficas prioritarias. En
el caso del ECUT se decidió considerar la Cuenca Alta del Rio Yaque del
Norte, en la fase inicial de gabinete, debido a que el ECUT exige
establecer las unidades fisiográficas del territorio donde se ejecutará,
mientras que el DAC por ser una metodología mixta donde se mezcla la
ecología del paisaje con dinámicas socioambientales, puede omitirse a
conveniencia del investigador, para concentrarse en las áreas donde
existe un nivel mayor de impacto sobre los recursos naturales.
La tabla 4, presenta la división de análisis de las unidades
fisiográficas o de paisaje, los resultados de la división de unidades
fisiográficas, se visualiza en la figura identificada como figura 11.
Tabla 4: Unidades fisiográficas (paisaje) del PNJBPR
4.1.3 Elaboración del mapa de pendiente
En este mapa se pueden clasificar unidades por pendiente con base en el
mapa cartográfico (curvas de nivel). Es elaborado en forma manual por
separación visual y utilización de plantillas o en forma automatizada
mediante procedimientos de SIG basado en técnicas cartográficas. En el
caso del mapa de pendientes del PNJBPR se utilizó el sistema de
“separación visual y utilización de plantillas cartográficas”, para ello
se utilizaron las hojas cartográficas que integran el bloque de hojas
cartográficas desarrolladas por el “Instituto Cartográfico Militar” y la
“National Imageny and Mapping Agency”.
Tabla 5: Resumen de hojas cartográficas utilizadas para desarrollo de
mapa de
pendientes
Fuente: Elaboración propia, ECUT, 2005.
Para el desarrollo del mapa de pendientes se utilizó la regia de puntos
modificada (Método INAB/ECUT Guatemala, 1998) para la “Cordillera
Central” de Republica Dominicana, desarrollado para el ECUT de la Cuenca
Alta del Rio Yaque del Norte por PROCARYN y la Compañía Consultora GITEC/SERCITEC.
Es importante resaltar que un “Mapa de Pendientes” no debe confundirse
con un “Mapa de Curvas de Nivel”, la información de este último es
utilizado para generar el “Mapa de Pendientes” cuyos resultados son
expresados en porcentajes, tal como se muestra en la tabla 6 y figura
12.
Tabla 6: Cuadro resumen de pendientes por bloque y cuenca hidrográfica
Fuente: Elaboración propia, ECUT, 2005.
Figura 11: Mapa de unidades fisiográficas del PNJBPR
Figura 12: Mapa de pendientes del PNJBPR
Figura 13: Mapa cruce de unidades fisiográficas y pendientes del PNJBPR
4.2 Resultados de la fase de campo
Esta actividad se hace por caminamientos, observaciones visuales,
fotografías y apertura de calicatas. Se llega a homogenizar las
distintas unidades de tierra con base en criterios fisiográficos, cuya
base principal es el relieve. El desarrollo de esta fase fue exitoso al
considerar las participaciones activas de miembros de las comunidades y
actores claves.
El principal objetivo de la fase de campo es:
1. La verificación de limites de unidades fisiográficas de campo;
2. La verificación de mapa de pendientes; y
3. La determinación de profundidades de suelo y factores modificadores.
Los resultados de esta fase se presentan en lo numerales siguientes.
4.2.1 Verificación de límites de unidades fisiográficas de mapeo
Para la verificación de campo de las unidades fisiográficas se realizó a
través de 21 puntos de verificación (ver tabla 2 y figura 4) que
involucraron las cinco unidades fisiográficas (cuencas hidrográficas),
el haber desarrollado el ECUT en forma paralela con otros estudios,
permitió la colecta de información en forma holística haciendo la
verificación de campo mas acertada, que en la forma convencional para
elaboración de ECUT.
Los resultados de la verificación de campo permitieron verificar los
límites de los Parte Agua (arista de montañas) de las cinco cuencas
hidrográficas que componen la red hídrica del PNJBPR y que fueron
utilizadas como unidades fisiográficas a nivel de semidetalle. Por lo
que se consigna la Figura 11 identificada como “Mapa de Unidades
Fisiográficas” como el mapa verificado de limites de unidades
fisiográficas. El único aspecto a considerar es el límite
correspondiente a la Cuenca Hidrográfica del Rio Yaque del Norte, donde
se identifica la “Microcuenca La Descubierta” como el punto de
intersección entre la red hídrica y el PNJBPR, la estimación inicial
establece que 23 Km2 es el área se encuentra dentro del área protegida,
pero debe de ser verificado, debido a que la superposición es
estimativa, realizada a través de una rejilla de puntos cuya desfase
oscila entre un 15 a 20 %.
4.2.2 Verificación de mapa de pendientes
Al igual que en la verificación de los limites de unidades fisiográficas
de mapeo, la verificación del mapa de pendientes, se realizó en los 21
puntos de verificación, para cada punto se realizaron un promedio de 5
muestras de pendiente, realizando una media lográndose determinar un
grado de similitud que supera el 90 %. Por lo que la Figura 12
identificada como “Mapa de Pendientes” se considera aceptable. También
considerando el nivel del estudio a “semidetalle”, donde las variantes
ocurridas en polígonos menores de 30 Km2 no son susceptibles a evaluar.
Aclarando que a un nivel de “detalle” el resultado permitiría una
distribución mucho más amplia sobre los rangos de pendientes,
considerando la existencia de varios valles intramontanos, como de
abruptas cimas de montaña.
4.2.3 Determinación de profundidades de suelo y factores modificadores
La profundidad efectiva del suelo, se refiere a la profundidad máxima
del suelo susceptible de ser penetrada por sistemas radiculares de
plantas, nativas o cultivadas, dentro de toda la gama de usos
agropecuarios y forestales posibles. No se considera parte de la
profundidad efectiva horizontes "R" (Roca madre) o capas endurecidas en
forma natural o por efectos de la labranza. Se considera como limitante
de la profundidad, las capas endurecidas cuya dureza no permitan ser
rayadas (en estado seco), con una moneda de cobre.
En forma práctica, la mayoría de capas “R” del suelo o bien los
horizontes parcialmente alterados que no permiten la penetración de las
raíces, son las que determinan la profundidad efectiva dentro del suelo.
La profundidad efectiva, también está limitada por capas freáticas
cercanas a la superficie del suelo.
Se realizaron 55 muestras de campo, en 13 puntos del PNJBPR, buscando
una dispersión adecuada por cada unidad fisiográfica determinada a
mapear y que confluían con el mapa de pendientes en cada punto de
muestreo se realizó de una a cinco calicatas de 80 centímetros de largo
por la prefundida efectiva del suelo, que varió de 15 a 90 centímetros,
según el área de muestreo.
Los datos obtenidos se registraron en una boleta de muestreo,
consignándose la cobertura, profundidad efectiva del suelo, pendiente,
drenaje y pedregosidad.
Figura 14: Formato de boleta de colecta de información de profanidad
efectiva del
suelo y factores modificadores (ver anexo 2)
Fuente: OT, CAY, GITEC-SERCITEC/PROCARY, 2004.
Los factores modificadores de drenaje y pedregosidad se clasifican en
limitantes y no limitantes, para la colecta de información se diseñó una
tabla de comparación que se presenta a continuación:
Tabla 7: Resumen de factores modificadores para verificación de campo
Fuente: Modificado por Melgar, M. 2005, OT, CAY, GITEC-SERCITEC/PROCARYN,
2004.
Durante el desarrollo de los 13 puntos de colecta de información de
campo y los 55 puntos de muestreo, se realizó una concienzuda revisión
de los factores modificadores de cada uno de los puntos, cruzando la
información con la información secundaria colectada, como además de la
experiencia de los acompañantes miembros de las comunidades y actores
claves. El resumen de los puntos de muestreo generales y por unidad
fisiográfica (cuenca hidrográfica) se presentan en la tabla 8.
Tabla 8: Resultados de verificación de campo de profundidad efectiva del
suelo
Fuente: Elaborado por Melgar, M, 2005
Como producto del muestreo de campo y cruce de información (primaria y
secundaria), se desarrolló los mapas consignados en las figuras 15, 16 y
17. Los mapas aglutinan la información referencial, desglosándose en
forma descriptiva los resultados a continuación:
4.2.3.1 Descripción de mapa general de visualización de profundidad
efectiva del
suelo
La figura 15, contiene el mapa general donde en forma visual, se
presentan algunas de las calicatas realizadas dentro del PNJBPR, es
interesante considerar que a pesar de que muchas de las calicatas se
realizaron a corta distancia, la variante era bastante significativa en
lo correspondiente a la textura, color y composición del suelo, aunque
no son factores a considerar dentro del desarrollo del Estudio de
Capacidad de Uso de la Tierra (ECUT), demuestran una variabilidad y con
ello influencia directa sobre la composición florística y productiva de
las áreas del PNJBPR. (Ver anexo fotográfico 3)
Tabla 9: Presentación de resultados de mapa general de visualización
Fuente: Elaborado por Melgar, M, 2005
4.2.3.2 Descripción de mapa de profundidad efectiva del suelo
Utilizando los resultados de campo, se realizó el primer vaciado de los
puntos de muestreo en conjunto de las hojas cartográficas que integran
el polígono general de los limites del Parque Nacional Juan Bautista
Pérez Rancier (PNJBPR), después de haber trazado los polígonos de cada
“bloque de profundidad efectiva del suelo”, en este proceso se cruzó la
información de los 55 puntos de muestreo, la verificación de campo
(caminatas), la información secundaria de estudios previos y los
comentarios de miembros de comunidades y actores claves. Logrando
determinar los promedios de profundidad efectiva del suelo y sus
correspondientes factores modificadores, presentando dicho resumen en la
tabla 10 y figura 16.
Tabla 10: Presentación resumen de profundidad efectiva y factores
modificadores
Fuente: Elaborado por Melgar, M, 2005
4.2.3.3 Descripción de mapa de cruce de unidades fisiográficas con
profundidad efectiva de suelos
A través de sobreposicion del “Mapa de Unidades Fisiográficas” y “Mapa
de Profundidad Efectiva del Suelo”, y utilizando la rejilla de puntos,
se determinó el área aproximada para cada bloque por “unidad
fisiográfica” (cuenca hidrográfica) y total, con ello se podrá
determinar acciones concretas a través de proyectos socioproductivos que
consideren el desarrollo de “medidas de conservación y manejo del
suelo”, al considerar poco apto las pendiente mayores de 40 %, para el
desarrollo de agricultura y ganadería intensiva. Los resultados en
cuanto al área por realizarse con rejilla de puntos pueden tener un
sesgo de 15 a 20 % de error. Los resultados se presentan en la tabla 11
y figura 17.
Tabla 11: Presentación resumen de profundidad efectiva del suelo
por bloque identificado
Fuente: Elaborado por Melgar, M, 2005
Figura 15: Mapa general de visualización de profundidad efectiva del
suelo
Figura 16: Mapa de profundidad efectiva del suelo
Figura 17: Mapa de cruce de unidades fisiográficas con profundidad
efectiva de suelos
4.3 Resultados de la segunda fase de gabinete
Después de la primera fase de gabinete y la fase de campo, se desarrolla
la segunda y ultima fase de gabinete, en esta fase se establece en base
a la información primaria y secundaria colectada y analizada, las
unidades de manejo de tierra, con base a ellas se podrá orientar
actividades socioproductivas que establezcan el menor grado de impacto
sobre el recurso “suelo” (tierra). Los resultados finales se presentan
en los numerales subsiguientes.
4.3.1 Integración del mapa de unidades de tierra
Sobre la base de factores principales de pendiente del terreno y
profundidad del suelo y los factores modificadores, pedregosidad y
drenaje; considerados por el método que se desarrolla en este documento,
el procedimiento de integración del mapa de unidades de tierra, sigue la
secuencia siguiente: El mapa base de unidades inicialmente
fisiográficas, ahora serán cartográficas y con la información del factor
limitante profundidad del suelo, es convertido en un mapa temático sobre
profundidades de suelos. Esto implica que algunas unidades tengan que
unirse o bien desagregarse en otras. Posteriormente, este mapa es
sobrepuesto en el mapa de pendientes, el procedimiento consistirá en
designar la pendiente máxima a cada unidad de tierra (unidad
fisiográfica). En este proceso se deberán separar nuevas unidades
definidas por los límites de ambos mapas. Cada nueva unidad se
caracteriza por un rango de pendiente y una clase de profundidad, según
la región donde se ubica el sitio en estudio. A este mapa resultante se
le denominará, para efectos del sistema “mapa de unidades de tierra”. La
figura 18, muestra en forma grafica el procedimiento básico, el cual se
presenta en la figura 19.
Figura 18: Secuencia grafica de superposición de mapas temáticos
para la elaboración del mapa de unidades de tierra
Figura 19: Mapa de unidades de tierra del PNJBPR
A través de la sobreposicion de mapas temáticos y el análisis de
ecología del espacio realizado por “mapas temáticos secundarios”, “hojas
cartográficas” y “archivos digitales”, se logró determinar “seis
unidades de tierra”, distribuidas en el Parque Nacional Juan Bautista
Pérez Rancier (PNJBPR), las unidades de tierra serán clasificadas en
siguiente etapa metodologica, la tabla 12 resume los resultado del mapa
temático designado como la figura 19.
Tabla 12: Resumen de resultados de mapa de unidades de tierra del PNJBPR
Fuente: Elaborado a través de cruce de información
de etapas de gabinete y campo de ECUT,
por Melgar, M, 2005.
4.3.2 Elaboración del mapa de capacidad de uso de la tierra
A cada unidad de tierra identificada en el mapa resultante del proceso
anterior, con base en los niveles adoptados por cada factor limitante,
se le asigna una categoría de capacidad de uso. Posteriormente, esta
categoría deberá ser analizada a la luz de los factores modificadores
pedregosidad y drenaje a efecto de determinar la categoría de capacidad
de uso definitiva. Si en la fase de campo fueron separadas zonas de
limitación por estos factores modificadores podrían hacerse las
sobreposiciones que sean necesarias para separar otras unidades de
tierra. El producto resultante es el Mapa de Capacidad de Uso de la
Tierra.
Finalmente, se siguen los procedimientos técnicos normales de vaciado
(rectificación fotogramétrica, reducción o ampliación, rotulación,
otros) de la información generada al mapa base según la escala y el
nivel del levantamiento, que el presente caso es de “semidetalle”. Se
cuantifican las extensiones de cada unidad de capacidad y se definen los
otros elementos que acompañan a un mapa temático de “Unidades de
Capacidad de Uso de la Tierra”.
La elaboración del mapa de unidades de capacidad de uso de la tierra, es
el producto final del “Estudio de capacidad de Uso de la Tierra”, sobre
el cual se pueden generar una serie de acciones que incrementan su valor
agregado, como herramienta de planificación de uso de la tierra, tales
como:
1. Mapa de Conflicto de Uso de la Tierra (necesario mapa actualizado de
cobertura y uso de la tierra);
2. Información para la elaboración de propuestas de medidas de
conservación y manejo de cobertura forestal;
3. Información para la elaboración de programas, proyectos y acciones
agroproductivas y pecuarias para comunidades asentadas dentro del PNJBPR.
Las “Unidades de Capacidad Uso de la Tierra” se establecen en siete
categoría, que define el “uso adecuado del suelo” o bien el “sub uso de
suelo”, siendo esta ultima la opción mas viable para el Parque Nacional
Juan Bautista Pérez Rancier, en la tabla 13 se presenta la descripción
de las siete unidades de capacidad de uso de la tierra.
Tabla 13: Descripción de categoría de capacidad de uso de la tierra (ECUT)
GITEC-SERCITEC, MANUAL ECUT, 2004
El paso final corresponde, a realizar la combinación de los niveles de
los factores profundidad de suelos y pendientes, se asignan categorías
de capacidad de uso. Los rangos de los niveles varían según la región
natural en que fue dividido el país, tal y como se presenta en las
tablas 14 y 15.
Los rangos considerados para cada uno de los grupos de pendientes,
pueden considerarse como generales, puesto que en alguna región pueden
encontrarse valores diferentes, si esto ocurriera, debe ser tomado como
inclusiones dentro de los rangos establecidos. Es importante observar
que en las matrices, cuando se considera más de una categoría de uso
posible, debe dársele prioridad a la categoría de menor intensidad de
uso, de acuerdo a la tendencia del factor limitante que se esté
analizando.
Tabla 14: Matriz de capacidad de uso de la Tierra para la Región
“Tierras metamórficas de la Cordillera Central”
Fuente: Modificado por Melgar, M. de INAB, 1998, para GITEC-SERCITEC/PROCARYN
2004.
Tabla 15: Modificaciones a las categorías de capacidad de uso en función
de la
pedregosidad y el drenaje.
Fuente: Modificado por Melgar, M. de INAB, 1998, para GITEC-SERCITEC7PROCARYN
2004.
Como producto del cruce de información de cada “unidad de tierra”
considerando la pendiente, profundidad efectiva del suelo y factores
modificadores (pedregosidad y drenaje), dicho cruce de información puede
observarse paso a paso en la tabla 16, la cual se presenta a
continuación.
Tabla 16: Resumen de resultados de mapa de unidades de tierra del PNJBPR
Fuente: Elaborado a través de cruce de información de etapas de gabinete
y campo de ECUT, por Melgar, M, 2005.
Como producto del cruce de la información de la tabla 15, se establece
la “Categoría de Uso de la Tierra”, la cual según la metodología (ver
anexo 1) consignada, se analizan las opciones en primer termino sin
evaluar los factores modificadores (pedregosidad y drenaje) y en segundo
termino contando con los factores modificadores. Al estar ya
identificados las opciones de categoría de uso de la tierra se vacían en
el “Mapa de Unidades de Tierra”, con el fin de tener un panorama general
de las opciones.
Es importante indicar que para el desarrollo del “Mapa de Capacidad de
Uso de la Tierra”, los se seleccionan la capacidad de uso de menor
impacto. Por ejemplo si en un polígono o unidad de tierra se establecen
dos opiniones una de ellas Agroforesteria (Aa) y otra Agricultura con
mejoras (Am) y al analizar con factores modificadores el uso es el
desarrollo de Sistemas Silvopastoriles, el uso de menor impacto es la “Agroforesteria”,
es así que el bloque o unidad de tierra se le asignara dicha categoría
de manejo, tal como ocurre en la “Unidad de tierra 1” y “Unidad de
tierra 5” identificadas en el PNJBPR.
Por otra parte el método y enfoque del presente ECUT, será la búsqueda
de la categoría de menor impacto, que de manera general es la
“Forestería de Protección” (Fp), categoría que cumple con los “objetivos
de manejo y conservación” del PNJBPR.
En la figura 20 “Mapa de asignación de categoría de uso de la tierra”
presenta los resultados del vaciado de los resultados de la asignación
de “Categoria de Uso de la Tierra” que se presentan en la tabla 17.
Considerando en el vaciado de la información en el mapa temático la
asignación de la “Capacidad de Uso de la Tierra” de menor impacto,
consolidando los bloques resultantes en el “Mapa de Capacidad de Uso de
la Tierra”.
Tabla 17: Categoria de uso de la tierra por opción de uso ideal
Fuente: Elaborado a través de cruce de información
de etapas de gabinete y campo de ECUT,
por Melgar, M, 2005.
Al establecer la opción de menor impacto por bloque de unidad de tierra,
la “capacidad de uso de la tierra” se reducen a dos categorías: 1.
Agroforesteria; y 2. Forestal de Protección. En el primer caso se
subdividen en 4 (cuatro) polígonos de unidades de tierra, distribuidos
al norte, al este y en centro del PNJBPR, ocupando un territorio de
316.00 Km2 (34.72 %), la segunda categoría de manejo es la de Forestal
de Protección, la cual cubre un polígono sólido de 594.00 Km2 (65.28 %).
Los resultados generales pueden ser observados en la tabla 18 y figura
21 “Mapa de Capacidad de Uso de la Tierra”.
Tabla 18: Resumen de “Capacidad de Uso de la Tierra” del PNJBPR
Fuente: Elaborado a través de cruce de información
de etapas de gabinete y campo de ECUT,
por Melgar, M, 2005.
Figura 20: Mapa de asignación de categoría de uso de la tierra
Figura 21: “Mapa de Capacidad de Uso de la Tierra (ECUT)”
5. Conclusiones y recomendaciones
Producto de los resultados del proceso de elaboración del “Estudio de
Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT), se han desarrollado una serie de
conclusiones y recomendaciones, que permitirán al equipo de
planificadores del Plan de Manejo del PNJBPR, la generación de
estrategias, metas y acciones que se aglutinarán en propuestas que
viabilicen la conservación de los recursos naturales contenidos en los
ecosistemas del PNJBPR en tiempo y espacio.
Es importante acotar que varias de las conclusiones y recomendaciones
han sido descritas dentro del marco del documento del ECUT, en los
subsiguientes numerales se tratarán de verter otras más, como ordenar
aquellas que por su significancía debe de ser resaltadas. Nuevamente
resaltando que uno de los principales productos del ECUT es la
generación del “Mapa de Conflicto de Uso”, el cual se realizó en forma
de ejemplo y resumen en el “Anexo 4” del presente documento, no
utilizándose en el marco de las conclusiones y recomendaciones, para
evitar acrecentar el desfase en las opiniones de los investigadores.
5.1 Conclusiones
Para el desarrollo del ECUT, se estableció como unidades fisiográficas
las cinco cuencas hidrográficas que se encuentra parcialmente dentro de
los limites del PNJBPR, siendo estas: 1. Rio Yuna; 2. Rio Nizao; 3. Rio
Las Cuevas; 4. Rio Grande del Medio; y 5. Rio Yaque del Norte. El
utilizar las cuencas hidrográficas ha permitido una vinculación con el
territorio específicamente con la facilidad de distribución espacial de
las muestras, debido a puntos geográficos identificados, que permiten
con mayor facilidad el cruce de la información secundaria colectada, con
la información primaria generada.
El nivel de “semidetalle” para la elaboración de un ECUT en un área
geográfica como la que ocupa el PNJBPR es aceptable, pero lo preferente
es la complementación del ECUT con estudios a nivel de “detalle” ya que
en algunas áreas existen estivaciones y valles intramontanos, que
afectan el desarrollo de “promedios” y por ende existen sesgos en la
presentación de resultados a nivel de polígonos de pendientes.
El aglutinamiento de las “curvas de nivel” por medio de “polígonos de
pendientes” (homogenización) se puede considerar como aceptable después
de haber realizado las verificaciones de campo. Considerando que la
pendiente dentro del PNJBPR es el factor que mas incide sobre el
desarrollo de actividades agroproductivas (sistemas agrícolas y
pecuarios), por lo que debe de considerarse al momento de establecer
cualquier tipo de actividad que promueva el desarrollo agropecuario de
bajo impacto dentro o en la periferia del PNJBPR.
La mayor parte del territorio posee un rango de pendiente entre los 16
a 25 % ocupando un espacio físico de 317.00 Km2 (34.80 %), en orden
descendente los bloques de pendientes entre los 26 a 40 % ocupa 238.00
Km2 (26.15 %), los bloques de pendientes de 41 a 60 % ocupa un
territorio de 213.00 Km2 (23.40 %), los bloques de pendientes de 0 a 15
% ocupa un territorio de 79.00 Km2 (8.68 %), y el bloque de pendiente de
60 % ocupa un territorio de 63 Km2 (6.92 %). Se pude concluir que la
geografía en general del PNJBPR es quebrada y muy poca poseen pendientes
aceptables para el desarrollo de prácticas agroproductivas, exceptuando
los valles intramontanos existente en la zona norte, este, central y sur
de PNJBPR.
o La pendiente más fuerte se encuentra ubicada en la cuenca hidrográfica
del Rio Yuna.
o Mientras que la cuenca que posee menores pendientes con respecto a la
influencia de su territorio se ubica en la cuenca del Rio Las Cuevas.
En total se realizaron 55 muestras de campo (calicatas) en 13 puntos
estratégicos para la verificación de campo, cubriendo las cinco cuencas
hidrográficas que conforman el PNJBPR.
La verificación de campo sobre la profundidad efectiva del suelo,
logró determinar 7 bloques de profundidad efectiva del suelo, que se
aglutinan en tres grandes bloques que se describen a continuación:
o Se identificaron dos bloques con profundidad efectiva de suelo menor a
20 cms, la mayoría ubicadas en las aristas de las montañas o en la parte
media de las misma, la cobertura fluctúa desde áreas con involución
agrícola, zonas con cultivos agrícolas, zonas donde ha ocurrido
incendios forestales, pero en su mayoría se sitúan en bosques de
coniferas (Pinus caribeae), el suelo es abundante en pedregosidad
convirtiéndose en un factor limitante, la mayoría de los suelos del
PNJBPR no poseen limitaciones del drenaje lo que verifica su capacidad
como zona de captación, filtración y almacenaje de agua dulce.
o Dos bloques identificados posee una profundidad efectiva del suelo de
20 a 50 cms., el bloque situado en la zona del valle central del área
protegida no posee limitaciones por pedregosidad en comparación con los
bloques y el bloque está en la comunidad de La Finca.
o Son tres bloques los que poseen una profundidad efectiva que se
encuentra entre el rango de los 50 a 90 cms., la mayoría situados en la
zona norte (Comunidades del Castillo, Monte Llano, La Siberia, Pinar
Parejo, El Convento) y la zona este cerca de las comunidades de El
Pichón, Mechesito, Quita Pena, El Monteadito y Hato Viejo. La mayoría
ocupando los valles intramontanos y los “pie de montaña” conformados en
su mayoría por suelos aluviales, siempre siendo un facto limitante la
pedregosidad, mientras que el drenaje es bastante adecuado.
La mayoría del territorio del PNJBPR tiene una profundidad efectiva
del suelo menor de 20 cms, con un área de 375.00 Kilómetros cuadrados
(41.20 %), esto evidencia el grado de sensibilidad ecológica del
territorio del PNJBPR, lo que debe guiar al equipo de planificadores del
Plan de Manejo a preparar propuestas que mitiguen efectos negativos
sobre los recursos naturales que protegen el recurso suelo.
Los bloques asociados a los asentamientos humanos posee una aceptable
profundidad efectiva del suelo encontrándose entre el rango de los 50 a
90 cms, la sumatoria de los polígonos establecen una área de 318.00
Kilómetros cuadrados (34.94 %), la mayoría como se indicó anteriormente
compuesto por suelos aluviales de los valle intramontanos y pie de
montaña.
La profundidad efectiva del suelo con menor área dentro del PNJBPR, es
la que se encuentra entre el rango de los 20 a 50 cms, ocupando un
territorio de 217 Kilómetros cuadrados, ubicados en la parte media de la
montañas, es importante denotar que en los recorridos y muestreos, se
pudo constatar que son las zonas con mayor impacto ecológico, afectando
algunas áreas de bosques latífoliados nubosos y manaclares, lo que debe
ser considerado en el desarrollo de las propuestas del Plan de Manejo
del PNJBPR, gran parte del bloque se sitúa en la zona central del valle
del área protegida y en la zona oeste.
Por la sobreposicion de los mapas temáticos y cruce de información
primaria y secundaria se lograron determinar 7 bloques de unidades de
tierra, dos de ellos convergen en 1, dando como resultado final 6
unidades de tierra.
La elaboración del mapa de unidades de capacidad de uso de la tierra,
es el producto final del “Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra”,
sobre el cual se pueden generar una serie de acciones que incrementan su
valor agregado, como herramienta de planificación de uso de la tierra,
tales como:
o Mapa de Conflicto de Uso de la Tierra (necesario mapa actualizado de
cobertura y uso de la tierra);
o Información para la elaboración de propuestas de medidas de
conservación y manejo de cobertura forestal;
o Información para la elaboración de programas, proyectos y acciones
agroproductivas y pecuarias para comunidades asentadas dentro del PNJBPR.
Al realizar el cruce de información para establecer la “Capacidad de
Uso de la Tierra” las 6 unidades de tierra, se aglutinan (conjugan) en 2
capacidades de uso de la tierra:
o 316.00 Kilómetros cuadrados (34.72 %) del territorio tiene una
capacidad de uso de la tierra “Agroforestal”, ubicados en cuatro
polígonos (bloques) el primero ubicado en los suelos aluviales de la
zona norte, dos de ellos en la zona del valle central y el último en la
zona este donde se ubican las comunidades del Pichón, El Mechesito,
Quita Pena y Hato viejo.
o 594.00 Kilómetros cuadrados (65.28 %) del territorio tiene una
capacidad de uso de la tierra “Forestal de Protección”, esto reivindica
los objetivos de protección y conservación de la categoría asignada a
gran parte del territorio del PNJBPR.
5.2 Recomendaciones
Considerando las pendientes tan elevadas dentro del PNJBPR y en
algunos casos en las zonas dedicadas a actividades agroproductivas
(evaluando que la mayoría se encuentra en valles intramontanos y pie de
montañas), deben de reducirse y/o preferentemente eliminarse las
actividades agrícolas en pendientes mayores de 40 % y a partir del 10 %
de pendiente iniciar medidas de manejo y conservación de suelos.
Es importante considerar el desarrollo de actividades de recuperación
de ecosistemas nativos en los bloques de parte media de montañas, donde
la sustitución de cobertura forestal para desarrollo de actividades
pecuarias han afectado la profundidad efectiva del suelo, reduciéndola
según antecedentes de 60 cms a menos de 20 cms, esta zona se encuentra
en las comunidades de La Finca, Palma Cana y Arroyo del Pino.
Existen 318.00 Kilómetros cuadrados con profundidad efectiva del
suelo, que en la mayoría de los polígonos convergen con las comunidades
internas del PNJBPR, lo cual evidencia una lógica natural evolutiva
sobre los asentamientos humanos que tratan de ubicarse en las zonas que
mayor rendimiento agroproductivo, a pesar de ello en las verificaciones
de campo se pudo comprobar que los agricultores han abandonado los pie
de montaña y valles intramontanos ampliando sus áreas agrícolas a
tierras con pendientes mayores de 40 % y con profundidades que muy pocas
veces superan los 30 cms. La alta productividad del suelo por las
características agroecológicas en conjunto (temperatura, lluvia,
composición del suelo (textura y drenaje) y baja incidencia de
enfermedades y plagas) instan a los agricultores con buenas ganancias
económicas a querer ampliar sus áreas agrícolas, aunque es evidente que
durante los últimos cinco años no se ha ampliado grandes áreas para
prácticas agrícolas (a través de la observación de los limites agrícolas
que denotan sucesiones vegetales en etapas serales 2 y 3 que evidencia
una edad entre 8 a 4 años de permanencia), lo último condiciona o limita
las opciones que se le puedan otorgar que involucren el tema de
reubicación o traslado, por ello es importante considerar el desarrollo
de proyectos agroproductivos que involucren las introducciones de
sistemas agroforestales y de conservación de suelos. Estos proyectos
deben de ser creados desde la base de las comunidades, ya que la mayoría
(o algunas) poseen los recursos financieros para poder autodesarrollar
proyectos productivos, si se logra el establecimiento de una
arquitectura institucional, que soporte el gran potencial agroproductivo
de los suelos ocupados por las comunidades.
Un factor que es beneficioso para la valorización del PNJBPR, como lo
es el “buen drenaje del suelo”, lo que potencializa el área protegida
como una área de captación, filtrado, almacenaje y posterior producción
de agua dulce, también es un factor que repercute negativamente sobre el
área protegida, debido a que es uno de los principales factores que
instan a los agricultores a realizar prácticas agroproductivas dentro
del área protegida, utilizando el suelo como un sustrato al cual
incorporar insumos agrícolas como nutrientes del suelo. Es recomendable
potencializar este factor y convertirlo de negativo a positivo, a través
del incentivo de abonos orgánicos que son altamente aceptables para las
características edáficas del área protegida.
Las capacidades de uso de la tierra identificadas dentro del PNJBPR,
se reducen a dos opciones:
o 316.00 Kilómetros cuadrados (37.72 %) su capacidad de uso ideal (subuso)
es “Agroforestal”, este resultado conduce a establecer que las mejores
opciones para desarrollo de proyectos agroproductivos deben orientar a
los agricultores a desarrollar actividades agroforestales, considerando
la fragilidad de los suelos dentro del área protegida.
o Con respecto a los 594.00 Kilómetros cuadrados (65.28 %) la capacidad
de uso ideal es “Forestal de Protección”, a pesar de la escala del
estudios “semidetalle”, este resultado debe capitalizarse a través de
los programas y subprogramas de manejo del Plan de Manejo del PNJBPR. La
protección absoluta de estas áreas debe de ser una de las principales
líneas de acción del Plan de Manejo, las cuales deben de operar
partiendo de acciones de educación y concientización ambiental a las 33
comunidades internas y externas que integran la dinámica socioambiental
del área protegida.
La información generada por el ECUT (y otros estudios técnicos) deben
de fortalecer el “Subprograma de Educación e Interpretación Ambiental”,
específicamente a través de herramientas (instrumentos) de
interpretación ambiental, que permita dar a conocer a miembros de las
comunidades, actores claves y visitantes, las características biofísicas
del PNJBPR, como la situación socioproductiva, de conservación y
amenaza.
Los resultados del ECUT deben de ser integrados como marco conceptual
y para la generación de estrategias, metas y actividades dentro de los
subprogramas de manejo: 1. Concertación, organización y coordinación
comunitaria; 2. Control y protección; 3. Implementación y seguimiento al
modelo de compensación ambiental; 4. Estabilización agroforestal,
silvopastoril y manejo integral; 5. Restauración ecológica; 6. Planes de
Uso de la Tierra; y 7. Educacion e interpretación ambiental.
Como norma se debe establecer que solo se desarrolla “Planes de Uso de
la Tierra”, para la implementación del enfoque de compensación
ambiental, en los bloques identificados con “Capacidad de Uso de la
Tierra Agroforestal” en los cuales se podrá utilizar todas las gamas de
acciones propuestas en el “Modelo CAM” y en la “Metodología de PLUT”
(ver documentos del Kit del PNJBPR) , en aquellas áreas donde
identificadas con capacidad de uso “Forestal de Protección” y donde se
encuentren comunidades, podrán desarrollarse “Planes de Uso de la
Tierra” parciales donde su único enfoque es la creación de las
condiciones que permitan la mitigaciòn y restauración de la cobertura
forestal a mediano plazo urgentemente y con la participación
comunitaria.
Es recomendable actualizar el “Mapa de Cobertura y Uso del Suelo” con
el fin de desarrollar el cruce de información que nos brinde el
“Análisis de Conflicto de Uso de la Tierra”, el cual puede brindar mas
información y opciones de manejo, siendo una herramienta de negociación
con los miembros de las comunidades.
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7. Anexos
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Licenciado, Master en Ciencias Ecológicas y Postulado a Doctor en Ciencias Psicosociales y Fiabilidad Territorial.
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