Todo ello hace que quienes habitamos en este planeta le prestemos más atención a lo que está sucediendo y es por eso que hoy en día, a pesar de los compromisos internacionales para hacer frente al empobrecimiento cada vez más profundo y la crisis alimentaria, el mundo en desarrollo sigue siendo forzado a utilizar recursos que necesita para pagar la deuda ilegítima. Las naciones ricas siguen proporcionando cientos de miles de millones de dólares en subvenciones para las grandes empresas que producen combustibles fósiles. Con el fin de abordar las nuevas prioridades, estas prácticas deben ser frenadas inmediatamente.
Las deudas deben ser canceladas. Las subvenciones públicas a la energía sucia deben terminar Los países desarrollados deben cumplir con sus obligaciones de liderar en la reducción de emisiones y proporcionar recursos financieros y tecnológicos a los países en desarrollo con los objetivos complementarios de ayudar a las naciones, comunidades y personas a enfrentar eficazmente los actuales e inevitables efectos del cambio climático y hacer posible una rápida transición hacia la energía limpia.
Como fue acordado en la UNFCCC, los países en desarrollo cumplirán sus obligaciones en mayor o menor medida dependiendo de la aplicación efectiva de los compromisos vinculantes por parte de los países desarrollados, en particular aquellos relativos a la financiación y la tecnología. La preocupación es cada vez mayor y conlleva que las grandes potencias tomen las acciones necesarias para que se establezcan programas, acciones que re4sguarden la vida de este planeta, antes de que las consecuencias sean mayores.
Es necesario que se tome muy en cuenta las siguientes informaciones a fin de evaluar el alcance, repercusiones que en el presente se están propiciando por no darle la atención necesaria a la contaminación ambiental y lo que ello está originando en el planeta en donde moramos. Para la complementación y desarrollo de este artículo, nos hemos apoyado en informaciones suministradas por (ecoportal.net), quien desde hace tiempo se ha identificado con este tema que genera gran preocupación para los que habitamos en la Tierra. Se ha respetado textualmente su información. También hemos tomado de otras fuentes algunos datos que consideramos pertinente a lo que nos proponemos desarrollar.
Consideraciones
• Se dice que la industria petrolera ha venido acompañada, a lo largo de su historia, de una serie de externalidades no contabilizadas en el precio del crudo: la contaminación del medioambiente y los impactos sobre la salud humana. La degradación de la calidad de las aguas y el aire es lo más visible, pero no ha merecido el interés de las autoridades públicas hasta el momento. Peor aún es la falta de acciones para garantizar la salud de las poblaciones vecinas a los proyectos petroleros, la falta de estudios epidemiológicos que cuantifiquen la situación es un indicador de la invisibilización del problema.
• Aprovechar mejor el agua ha sido desafío permanente de la humanidad y todas las civilizaciones importantes han desarrollado ingeniosos sistemas de regadío. Así sucedió en Mesopotamia, entre los ríos Éufrates y Tigris; en Egipto, a orillas del Nilo; en la India, a la vera del Indo; en los lentos meandros del río Amarillo en China; y en nuestro cultivo chinampero del lago de Xochimilco. Pero, como todo en el sistema del gran dinero, el problema con sus obras hídricas es la escala, la velocidad y la torpeza socio-ambiental: la total desconsideración por los hombres y por la naturaleza, con que actúa el atrabancado capital.
• En el pensamiento de los primeros filósofos griegos el agua es física y a la vez metafísica. “Para las almas la muerte consiste en volverse agua, para el agua es muerte volverse tierra; mas a la inversa también, de la tierra se hace agua y de agua alma”, decía Heráclito, el oscuro de Éfeso. Y los pueblos mesoamericanos reverenciaban a dioses del agua: los aztecas a Tláloc, Tlaloctzin, el vino de la tierra, y a su pareja Chalchiuhcueye, la de la falda de jade, o Chalchihuitli huipil, la de la camisa de jade; los mayas rendían culto a Chac; los zapotecas a Cocijo; los mixtecos a Dzaui, y los tarascos a Tirípeme. No sería malo que hoy recuperáramos, si no esa veneración sí cuando menos ese respeto.
• El agua dulce es el recurso renovable más importante, pero la humanidad está utilizándolo y contaminándolo más rápidamente de lo necesita para reponerse. Efectivamente, las aglomeraciones en las grandes ciudades, la mejora en la calidad de vida, el rápido desarrollo industrial, el incremento del turismo y la agricultura, las actividades de ocio, entre otras acciones. hacen que este escaso porcentaje se vaya reduciendo de forma natural y que su composición se vea notablemente alterada.
• Todos los contaminantes contenidos en las aguas residuales, causarían serios problemas ambientales si se incorporasen directamente a un curso de agua no contaminado. Por ello es necesario que sean tratadas antes de su vertido, con el fin de rebajar lo más posible su carga contaminante, y que estén dentro de unos límites que se consideren adecuados.
• Hoy 1.500 millones de personas en el mundo no pueden gozar de este mismo privilegio y es la ONU, no algún ecologista mal informado, quien afirma que para el año 2025 la demanda de agua potable será el 56% mas que el suministro.
• La presencia de agua en los planetas es señal de que quizá algo en ellos alienta, pues nosotros, los vivientes, del agua venimos y agua somos. Tres cuartas partes de nuestro organismo son agua y al perder un 20 por ciento del agua que nos forma los más complejos perecemos. Agua es el protoplasma de las células y en forma de savia, de linfa, de semen, de sangre, de leche, de orina, de sudor o de lágrimas, los humores acuosos preservan y regeneran la vida. Antes de nacer los mamíferos nos formamos suspendidos en el tibio mar interior que es el útero. Los ovíparos vienen al mundo en milagrosas cápsulas de agua. Disueltos en agua los vegetales toman del suelo los nutrientes y sin agua no hay fotosíntesis.
• Mares, lagos y corrientes grandes y pequeñas están contaminados por desechos tóxicos y de los 500 ríos mayores la mitad se está secando, entre ellos el Nilo en Egipto, el Amarillo en China, el Colorado en Estados Unidos, el Ganges en la India y el Jordán en Palestina. Y todo por causa de obras hidráulicas tan colosales como torpes.
• Según la ONU, mil 300 millones de personas no tienen acceso al agua potable mientras que 31 países enfrentan escasez grave, lo que sin duda empeorará por los efectos del cambio climático. Y la demanda hídrica se duplica cada 20 años. “Las guerras del siglo XX serán por el agua”, dijo Ishmael Sarageldin, ex vicepresidente del Banco Mundial, que algo sabía de esto pues fue promotor de la privatización del vital líquido. De las aguas, la dulce es la menor, la más recóndita, la más esquiva, la más escasa, la más preciada. Porque 94 por ciento del agua es salobre, y del seis por ciento que es dulce, 4.3 por ciento es subterránea y 1.7 por ciento está helada. De modo que el agua dulce de la atmósfera y la superficie terráquea: nubes, lluvia, ríos, lagos, humedales... es apenas el 0.03 por ciento del agua toda.
• La pluralidad de los ecosistemas es odiosa para la economía del gran dinero y desde hace más de dos siglos el capitalismo está tratando de sustituirla por la llamada agricultura industrial, cuya obsesión es cambiar la diversidad biológica por los monocultivos. Y para ello debe talar los bosques, aplanar los suelos y encarcelar las aguas. Una de las expresiones de este afán son las grandes obras de riego del siglo XX.
(Continuará 2/3).
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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