Resumiré en esta nota las 7 mejores prácticas (best practices)
principales que constituyen la clave de toda buena gestión de proyectos
y que colaborarán a su éxito.
1. Defina el alcance y los objetivos del proyecto
Primero entienda los objetivos del proyecto. Suponga que su jefe/a le
pide que organice una campaña de donantes de sangre, ¿Cuál es el
objetivo: obtener la mayor cantidad de sangre posible? O es ¿levantar el
perfil local de la empresa? Decidir cuáles son los objetivos reales le
ayudará a planificar el proyecto.
El alcance o área de competencia define los límites del proyecto.
Decidir que es lo que está dentro o fuera de los límites del proyecto
determinará la cantidad de trabajo que se necesitará realizar.
Entienda quiénes son los accionistas, qué producto esperan que se les
entregue y consiga su respaldo. Una vez que tenga el alcance y los
objetivos del proyecto definidos, deje que los accionistas los revisen y
le presten su acuerdo.
2. Defina las tareas
Debe definir que tareas se esperan del proyecto. Si por ejemplo su
proyecto es una campaña publicitaria para una nueva barra de chocolate,
entonces una tarea sería producir el trabajo de arte para la publicidad.
Por eso defina que cosas tangibles deben ser producidas y documéntelas
con suficiente detalle para que cualquiera de los involucrados pueda
llevarla a cabo correcta y eficientemente.
Los accionistas claves deben revisar la definición de las tareas y estar
de acuerdo que las mismas reflejan adecuadamente lo que se espera.
3. Planifique el proyecto
Planificar requiere que el gerente de proyecto decida qué gente,
recursos y presupuestos se requieren para completar el mismo.
Usted debe definir que actividades se requieren para producir los
productos, utilizando técnicas tales como Estructura Analítica de
Proyectos (Work Breakdown Structures –WBS; en el gerenciamiento de
proyectos el WBS es una técnica que consiste en la descomposición del
proyecto en partes manejables).
Usted debe estimar los tiempos y los esfuerzos requeridos para cada
actividad, las dependencias entre actividades y luego decidir un
programa realista para completarlas. Involucre al equipo de proyecto en
la estimación de la duración de las actividades. Establezca hitos que
indiquen fechas críticas durante el desarrollo del proyecto. Escríbalas
en su planificación. Pida a los accionistas principales que la revisen y
presten su consentimiento al plan.
4. Comunicación
La planificación del proyecto resulta inútil si no es comunicada
efectivamente al equipo de proyecto. Cada miembro del equipo necesita
conocer sus responsabilidades. Una vez trabajé en un proyecto en donde
el project manager se quedó sentado en su escritorio rodeado de un
enorme cronograma. El problema fue que nadie en ese equipo sabía cuales
eran las tareas y las fechas tope, pues nadie había compartido la
planificación. El proyecto sufrió todo tipo de problemas porque la gente
hacía actividades que pensaban que eran importantes en vez de hacer las
que el director de proyecto les había asignado.
5. Seguimiento y reporte de avance del proyecto
Una vez que el proyecto esté en ejecución usted debe monitorearlo y
comparar el progreso actual con el proyectado. Necesitará reportes de
avance de proyecto que deberán producir los miembros del equipo. Usted
deberá registrar las variaciones entre lo real y lo proyectado, tanto en
lo referente a costos, como a cronograma y al alcance. Deberá reportar
las variaciones a su superior y a los accionistas claves para poder
tomar acciones correctivas antes de que esos desfasajes sean demasiado
grandes.
Puede ajustar el plan de muchas maneras para volver a poner la
planificación en el camino trazado pero siempre terminará equilibrando
costos, cronograma de tareas y alcances. Si el director de proyecto
cambia una de estas, entonces uno o los dos elementos restantes deberán
inevitablemente ajustarse de forma acorde. Es justamente el balance
estos tres elementos –conocidos como el triángulo del proyecto- lo que
típicamente causa los mayores dolores de cabeza al manager de proyecto.
6. Gestión del cambio
Los accionistas a menudo cambian de parecer en lo que respecta a las
áreas de cada proyecto. A veces cambia el entorno de negocios en medio
del desarrollo, y los supuestos que se hicieron al comenzar no siempre
siguen siendo válidos. Esto a veces implica que el cronograma o las
tareas deban ser cambiados. Si el manager del proyecto acepta todos los
cambios, muy probablemente el proyecto se saldrá de presupuesto, se
atrasará y hasta podría no terminarse.
Administrando los cambios, el líder de proyecto puede tomar decisiones
sobre si incorporar o no los cambios inmediatamente o en el futuro, o
directamente rechazarlos. Esto aumenta las posibilidades de que el
proyecto sea exitoso porque el project manager controla la forma en que
esos cambios son incorporados, puede disponer nuevos recursos acordes al
cambio y puede planificar cuando y como se harán los mismos. Una de las
razones por lo que a veces fracasan los proyectos es por la
imposibilidad de gestionar los cambios eficientemente.
7. Gestión del riesgo
Los riesgos son eventos que pueden afectar negativamente su proyecto.
He trabajado en proyectos en lo que los riegos incluyeron: un plantel
laboral que no tenía las habilidades técnicas requeridas para realizar
el trabajo, la falta de entrega a tiempo de hardware u otros equipos,
una sala de control con riesgo de inundación y muchos otros. Los riesgos
varían con cada proyecto pero se debe identificar lo antes posible los
riesgos del proyecto en particular. Se debe planificar para evitar los
riesgos o, si los riesgos no pueden ser evitados, para mitigar su
impacto en el proyecto en caso de que efectivamente ocurra. Esto se
conoce como gestión del riego (risk management).
Usted no controla todos los riesgos porque estos pueden ser muchos y no
todos tienen el mismo impacto. Entonces, identifique todos los riesgos,
estime las probabilidades de que ocurran cada uno (1= no probable; 2=
posible; 3= muy probable). Luego estime su impacto en el proyecto (1=
bajo; 2= medio; 3= alto), luego multiplique ambos números para tener un
factor de riesgo. Los factores de riego alto indican los riesgos más
severos y, por lo tanto, las situaciones más problemáticas. Gestiones
los 10 con los mayores factores de riesgo. Revise constantemente los
riesgos y esté alerta por nuevos que pudieran surgir pues tienen la
manía de aparecer cuando menos los esperamos.
No gestionar los riesgos eficientemente es otra de las causas frecuentes
de fracaso de los proyectos.
En resumen: El seguimiento de estas mejores prácticas no puede
garantizarle el éxito de su proyecto pero le dará una mejor chance de
éxito. En cambio, el descuido de estas prácticas muy probablemente
llevará su proyecto al fracaso.
Simon Buehring es un Project manager, consultor y entrenador. Trabaja para KnowledgeTrain, empresa que ofrece training en project management en el Reino Unido y el exterior. Simon tiene una amplia experiencia en la industria TI tanto en el Reino Unido como en Asia. Puede ser contactado via el website KnowledgeTrain project management training . Publicado en castellano por Mujeres de Empresa bajo el título: Gestión de proyectos: las 7 mejores prácticas 28.Mayo.06 y distribuído bajo una Licencia Creative Commons.
http://www.mujeresdeempresa.com/management/060501-gestion-de-proyectos-mejores-practicas.shtml
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