Además de los nueve principios de cómo orientar negocios a través de
su presencia en la World Wide Web, Evan Schwartz desarticula algunos
mitos, como el del dinero digital, modera la fiebre en relación a la
tecnología «push», y dice a los estrategas y a los hombres y mujeres de
marketing que la realidad ya es otra.
La entrevista
Jorge Nascimento Rodriguez:- ¿Cuál es la diferencia entre su concepto de
"economía web" y la "economía digital" lanzada hace unos años por el
canadiense Don Tapscott, entre otros?
Evan Schwartz:– Mi concepto de "economía web" (webonomics) trata de
las estrategias de negocio que funcionan efectivamente y de las que no
funcionan de ninguna manera en la World Wide Web, y por qué. Mi objetivo
fue escribir un libro de negocios con el propósito de ‘deflacionar’
seriamente mucha charla inútil que anda por ahí y que atacase el
pensamiento convencional en estas materias. Hay muchas ideas que están
redondamente erradas y que sólo inspiran prejuicios.
Preferí, por eso, una aproximación pautada por el sentido común, que se
basase en las experiencias concretas de empresas y de consumidores de la
Web.
Sin duda, que la WWW es, ciertamente, el mejor ejemplo de una economía
digital funcionando. Sin embargo, el libro pionero de Don Tapscott - The
Digital Economy - no se centra en esta arena específica que refiero.
Hago un paréntesis: en realidad, la WEB - no se si se fijó - es
mencionada únicamente unas cinco el seis veces en las más de 300 páginas
de la edición original del libro.
J.N.R.:- ¿Con la Web estamos asistiendo, finalmente, a la realización
del sueño de un mercado totalmente libre, como idealizaban los padres
fundadores del capitalismo? ¿O eso es, también, pura charla?
Y.S.: - A mi ver, la Web está muy cerca, efectivamente, de la idea de un
mercado libre «puro», más que cualquier otra realidad económica que se
conozca hasta la fecha. Hasta ahora, una economía de mercado libre era
apenas una posibilidad teórica. A mi ver, con la Web es, por primera
vez, una posibilidad práctica. Pero, hubo algunas tentativas de
regularla, sobre todo en relación a la distribución sin fronteras de
determinados productos.
Pero la Web ha resistido muy bien a estos esfuerzos. Hablando
globalmente, la Web continúa siendo una economía de mercado, con
vendedores y compradores. Pero si la economía tradicional está basada en
la idea de que la oferta es escasa, en la economía de la Web, como
vemos, la oferta de información y de ideas no es del todo escasa. De
hecho, todo el mundo se queja por la "inundación" de información!
J.N.R.:- ¿Qué es, entonces, lo escaso, para que respetemos la idea de
que la economía es la «ciencia de la escasez»?
Y.S.: - La única «mercadería» escasa es la atención de las personas que
usan la Web, siempre atareadas y super-exigentes. Así, la regla se
invirtió - en vez de escasez de oferta, tenemos escasez de la demanda.
La verdadera batalla en la Web es la de la habilidad de conseguir y
mantener esa atención por parte de los usuarios. En consecuencia, los
compradores y los vendedores - los consumidores y los productores -
deberán formar más una relación de asociación que de conflicto.
J.N.R.:- Pero si, en el fondo, la Web no es un «mass media», sino un
mercado de nichos y de usuarios leales y "repetidores" (como usted los
llama irónicamente), para donde se dirigen las estrategias de marketing
que se fueron refinando desde los años 60?
Y.S.: - En la realidad, constatamos que las empresas están gastando ríos
de dinero y poniendo un enorme esfuerzo en «sites» que se espera que
tengan un enorme flujo de «tránsito». Están aplicando este nuevo medio
-la Web- erradamente. Usan la misma estrategia que diseñaron para la
televisión y la prensa escrita, intentando obtener el mayor número de «hits»
posibles.
La estrategia tiene que ser otra - como yo recomiendo en mi "segundo
principio": la gente del marketing no deben pensar a la Web como un
lugar en el que la empresa se expone, pero sí para obtener resultados.
¡Resultados y no exposición! La idea es transformar la atención que
usted recibe en la Web en algo mensurable: mayores ventas, costos más
bajos, mejor servicio al cliente, o una relación más íntima con sus
consumidores o lectores, por ejemplo.
J.N.R.:- Dentro de esa línea, ¿qué es lo que entiende por recomendar que
se apueste, sobre todo, a una mejor "experiencia de navegación" por
parte del usuario, más que al control de las estadísticas de número de
visitas al «site» en cuestión?
Y.S.: - Una experiencia de mayor calidad significa esto, muy
simplemente: las personas tienen que tener una buena razón para volver
sistemáticamente a un «site». La gente no vuelve a sus «sites» favoritos
para entretenerse, aunque esa experiencia de «visita» deba proporcionar
entretenimiento. Las personas regresan al «site» para hacer cosas que no
conseguirían de otro modo o no sería tan fácil y cómodo. Es, por eso,
que yo insisto en que las empresas deben ofrecer en la Web servicios de
valor agregado, o sea cosas que sólo en la Web sea posible hacerlas bien
y que ganen la fidelidad de los usuarios. Por ejemplo, vea el caso de
Amazon.con que consigue ofrecer a los clientes de libros recomendaciones
personalizadas, basándose en el tipo de compras que efectuaron en el
pasado.
J.N.R.:- Al leer su libro nos quedamos con la idea de que, en el caso de
productos pobres en contenido de información, no habrá lugar para ellos
en la Web. ¿Estarán condenados para toda la eternidad a quedar fuera del
espacio de mercado digital?
Y.S.: - En cierto sentido, ¡sí! Los productos y servicios que mejor se
venden en la Web son los "ricos" en información. Piense en el caso de
los libros, de los CD, de los Fondos en el área financiera, de los
productos electrónicos de consumo, de las computadoras, del software, de
los autos, de las casas y de las prendas en general. ¿Por qué? Porque
las personas - los usuarios de la Web - perderán tiempo haciendo compras
de un género de productos que los obliga a investigar, buscar, comparar
«online», antes de hacer la compra. En contrapartida, muchos productos
"pobres" en información, típicos de supermercados o de grandes espacios
comerciales, no atraen esta atención.
J.N.R.:- Una de las constataciones que hace en su libro es que,
precisamente, los centros comerciales electrónicos fallaron. ¿Por qué?
Y.S.: -Intentaron alquilar espacio virtual a varios establecimientos
comerciales, prometiendo encaminar tráfico de usuarios hacia ellos. Pero
esta idea de alquilar espacio para el menudeo en la Web es, en el mejor
de los casos, un poco estúpida. El concepto de un "centro comercial"
está basado en la geografía, lo que en a Web es muy discutible.
Inmediatamente que un «site» tiene éxito, naturalmente procurará seguir
su propio camino. Vea el caso de Virtual Vineyards, con los vinos, que
era parte de uno de esos centros, pero que sólo duró unos meses. Muchos
de estos centros de comercio electrónico, lanzados por IBM, por MCI o
por otros, terminaron cerrando por esa razón.
J.N.R.:- Otra afirmación suya polémica es que ¡el dinero digital es sólo
una treta! Entonces, ¿qué tipo de sistema monetario está emergiendo con
la Web?
Y.S.: - Lo escribí y lo repito - el dinero digital es pura exageración,
y terminó fallando. Casos como First Virtual, o Cybercash o Digicash
fueron «flops» de gran tamaño. Las personas se sienten mejor comprando
en la Web utilizando sus tarjetas de crédito, ahora que percibieron que
es, incluso, más seguro de usarlos así que en otros lugares, como en
restaurantes. Dicho esto, también le digo - y desarrollo eso en mi libro
-, que se está creando un nuevo tipo de dinero «online», al que yo
denominé "moneda basada en el valor", algo que se está fundamentando en
un concepto similar al de los puntos de los "pasajeros frecuentes" en
las compañías aéreas por ejemplo. A la gente le encanta acumularlos y
hacer compras «online». Este tipo de moneda coloca a las empresas en el
papel de los gobiernos, en la medida en que pueden regular esta
circulación «monetaria».
J.N.R.:- Usted recomienda a la Web como el lugar ideal para estrategias
de diversificación de negocios. ¿Pero no cree que esa dinámica de
creación de nuevos conglomerados no trae el peligro de desviar a las
empresas de sus competencias nucleares y de sus negocios centrales? ¿Hamel
y Prahalad están redondamente equivocados?
Y.S.: - A mi ver, en la Web, las marcas son más importantes que nunca. Y
las empresas están usando, precisamente, sus marcas para expandirse
hacia nuevas áreas. Microsoft está vendiendo autos, entradas de teatro y
de conciertos, y proveyendo servicios de inversión. Intuit, que lanzó el
software financiero personal Quicken, está vendiendo seguros «online».
Yahoo!, uno de los más conocidos motores de búsqueda de la Web, está
entrando en nuevos negocios. Esto tiene sentido, para mí - porque la
noción de "competencias nucleares"[de Gary Hamel y C.K. Prahalad] migró,
en muchos casos, de criterios específicamente industriales hacia
atributos más vastos, como soluciones de facilidad de uso, excelentes
aplicaciones de self-service o de conveniencia.
J.N.R.:- La tecnología «push» ha provocado una verdadera fiebre, pero
usted advierte el peligro que puede traer para los creadores de
contenidos. ¿Cree que van a perder el contacto directo con los usuarios
finales? ¿Cómo podrán los productores de contenidos superar esa trampa?
Y.S.: - La tecnología «push» fue excesivamente «vendida». Pero no va a
transformar milagrosamente la forma de funcionar de la Web, como se
previó hace un año. Pero puede ser muy útil si es usada de un modo
simple, especialmente recurriendo al ya «viejo» correo electrónico. Vean
el caso de la revista «Wired», vayan al site, coloquen la dirección
electrónica en el formulario, y pasarán a recibir diariamente una «newsletter»
con «links» activos. Es un ejemplo simple e inteligente del «push» a
partir de un creador de contenidos.
J.N.R.:- Otra cuestión polémica en la Web es la publicidad. Asistimos a
una corrida para la inserción de tandas de publicidad - los célebres «banners»
- en los «sites». Pero, según las audiometrías, poca gente hace el tan
esperado «click». ¿Qué tipo de estrategias podremos seguir para superar
este problema?
Y.S.:- De hecho, una tasa del 2 al 3 por ciento de los visitantes de los
«sites», que es la media de «clicks» en la publicidad, no es atractiva
para los responsables de marketing de los anunciantes. Sólo se
obtuvieron tasas más elevadas en casos de patrocinio de contenidos
verdaderamente convocantes. Un caso reciente es bien ilustrador: cuando
el campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov enfrentó a la computadora «Deep
Blue», IBM lanzó un «site» especial para tal efecto. ¡La publicidad de
la empresa que se insertó allí obtuvo una tasa del 30 por ciento! Esa es
la diferencia de estrategia.
J.N.R.:- Otra manía reciente de los responsables de muchos «sites» es la
invasión de pedidos de señas personales para todo tipo de inscripciones
y obtención de datos personales a propósito de todo y de nada. ¿Cuál es
el antídoto para esta pavada?
Y.S.: - Para mí, el problema con la «passworditis» - como lo llamamos
aquí - es el hecho de que muchas empresas piden información personal sin
ofrecer nada sustancial a cambio. El usuario concluye que su nombre,
dirección personal, gustos y antipatías son cosas extremadamente
valiosas. Nadie puede pedirle a usuario que llene tales formularios a
diestra y siniestra sólo por chiste. Tiene que haber contrapartidas
serias: noticias personalizadas, asesoramiento, adhesión a comunidades y
clubes «online», derecho a descuentos en productos, etc.
9 principios para orientar los negocios en la www
La cantidad de personas que visitan su «site» es menos importante que la calidad de la experiencia que viven al utilizarlo.
La estrategia de marketing correcta para la Web no es lograr exposición sino obtener resultados.
Los consumidores deben ser siempre recompensados por la información personal que dan al responder a los cuestionarios «online»
Los consumidores sólo realizan compras «online» de produtos ricos en información.
Los mecanismos de «auto-servicio» son los que le brindan mayor comodidad al navegante de la Web.
Sistemas de recompensas propios para sus navegantes permiten que cree su propio sistema monetario.
Las marcas de confianza tienen todavía más valor en la Web.
Hasta el negocio más minúsculo puede competir en el mercado global de la Web.
La agilidad es la madre de todas las reglas. Los «sites» deben adaptarse continuamente al mercado.
Jorge Nascimento Rodrigues es editor de Gurusonline.tv. Publicada en Mujeres de Empresa bajo el título Evan Schwartz declara que el dinero digital fue un fracaso 2. Agosto 01 y distribuído bajo una Licencia Creative Commons.
http://www.mujeresdeempresa.com/ebusiness/ebusiness010801.shtml
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