La teoría de los negocios se ha alejado peligrosamente de sus raíces
y con ello ha perdido, progresivamente, sustento y solidez.
A las personas de negocios, y sobre todo a los pensadores del mundo de
los negocios, les cuesta ahora remitirse a ciertos conceptos por su
nombre, o al menos les gusta referirse a ellos por medio de
interpretaciones osadas y confusas. Además parecen haber olvidado el
significado esencial de otros conceptos, y aún a pesar de ello continúan
construyendo extravagantes estructuras de “conocimiento” en base a
entendimientos y suposiciones parciales que tienen de ellos.
Conceptos como Negocio, Ventas, Competencia y Estrategia ya son apenas
comprendidos en su dimensión precisa. Su uso se ha subordinado a la
aplicación de otros conceptos significativamente más débiles. Por estar
en boca de todos (entendidos y no entendidos) y por tener un uso
indiscriminado, estos conceptos están perdiendo dramáticamente valor en
los pensamientos de gestión y con ello están provocando la existencia de
un estado general frágil y vulnerable de la ciencia administrativa.
Por otra parte, conceptos como Marketing, y “construcciones
conceptuales” como la Planificación Estratégica, sostienen una
agresividad casi “destructiva” entre las consideraciones de gestión.
Estos conceptos “de laboratorio” tienen un desarrollo impetuoso y en
general de poca consideración y respeto a sus propios orígenes.
La Administración, con su incomparable capacidad de “sincretismo”, está
creando verdaderos “frankestein” con estos conceptos. Y estamos cerca de
que estas “criaturas” terminen por dominar el sentido común de sus
propios creadores.
Algunas nociones que deben ser “recuperadas” son las de negocio,
ventas, marketing, competencia, estrategia.
Al mismo tiempo, propongo integrar los siguientes conceptos:
Negocio-Ventas-Competencia-Conflicto-Estrategia-STRATEGOS.
El Negocio sostiene la Organización. Las Ventas perfeccionan el Negocio
(no el Marketing ni otra función de la Burocracia). Las Ventas se hallan
sujetas a Competencia. Por ello mismo generan un Conflicto perpetuo. La
Estrategia es el arma fundamental para enfrentar con ventaja el
Conflicto.
La Estrategia no es un Plan porque el Conflicto no se presta a la
aplicación exclusiva de éste para ser abordado. La Estrategia no es una
consideración de largo plazo porque el Conflicto no lo es. La Estrategia
es la función del STRATEGOS. Esta función se califica por la aplicación
de Principios Estratégicos, conocimiento profundo de la Organización y
del Conflicto.
Entre los intereses primordiales de la Organización la Estrategia es,
simplemente, el sistema orientador de los esfuerzos de venta. Pero en
esta simpleza se encuentra la existencia y el valor de la Empresa en el
mercado. Nada más y nada menos.
El strategos o profesional de la Estrategia, debe cuestionar muchas de las prácticas actuales. Necesita recuperar la esencia fundamental de algunos conceptos básicos para reivindicar y sostener la importancia trascendental de su trabajo. La aplicación profesional de la Estrategia es hoy más necesaria que nunca, al menos en el mundo de los negocios, dado que el fenómeno competitivo que se desarrolla en él, nunca ha tenido comparación en la historia del hombre, ni aún siquiera entre los paralelos militares.
14.Abril.05 y distribuído bajo una Licencia Creative Commons.
http://www.mujeresdeempresa.com/management/management050401.shtml
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