Los escenarios económicos se caracterizan por ambiciosos, en donde la dinámica de su comercialización presenta grandes oportunidades, pero también muchas amenazas, todo depende de como se han organizado las empresas en pro de afrontarlos.
Para ello es necesario no solo contar con buenos recursos materiales, económicos, productivos, humanos, sino que se de en su comportamiento una verdadera integración productiva, de participación que le favorezca en su logros.
Es necesario tener un gerente que además de cumplir con todas las características que la gerencia competitiva moderna demanda, buenos conocimientos administrativos, visión, estratega, analítico , persuasivo, sea un verdadero coaching, ambicioso, de tal forma, que esta último la gerencie en pro de logros que favorezcan a todos y no que suceda lo que generalmente pasa que son prisioneros de la ambición y muchas veces ello conlleva a desquebrajar valores, ética, darle paso a la corrupción, a beneficios individuales en vez de los colectivos.
En un artículo sobre este tópico nos relata Milton Clark Muñoz, que hoy día, es cierto, la organizaciones tienen que ser ambiciosas, pero que significa eso y como se puede lograr sin ser irrealistas. La ambición de las organizaciones se expresa en sus objetivos; no es tener muchos objetivos, sino pocos pero con metas elevadas. La meta es la cuantificación de un objetivo; es decir, si nuestro objetivo es elevar las ventas, la meta consiste en saber en cuanto, 10%, 20%, 30% o más. En la medida que generemos una brecha mas grande entre los recursos que tengamos y la meta, demostraremos ser mas ambiciosos. Es decir si nosotros tenemos 10 dólares en recursos pero aspiramos como meta vender 1,000 dólares seremos mas ambiciosos que el que tiene 10 dólares en recursos pero pretende como meta vender 100 dólares.
Ser ambicioso es necesario, por que obliga a las organizaciones a optimizar el uso del esfuerzo humano, recursos y tiempo, en la medida que la meta sea mas elevada buscaremos sacarle mas provecho a lo que se tiene, pero si la meta es pequeña no se genera la motivación para hacer eso.
Por su parte, efectividad.net nos indica, que los individuos ambiciosos tienden a emerger cuando una nueva tecnología o forma de pensamiento invade al mundo. Durante esos tiempos aparecen figuras arquetípicas. James Champy (co-autor del libro “Reengineering the Corporation”) y Nitin Nohria (profesor de la Escuela de Administración de Harvard) afirman que la ambición es el ingrediente esencial que transforma una idea simple en un negocio global, destrona un imperio, o transforma a una familia de inmigrantes en una dinastía financiera. Para que esto suceda, la ambición tiene que tener una característica: ser práctica.
Se nos agrega, que lo que caracteriza a la ambición práctica es que dota -a quien la posee- de una cierta capacidad para ver el mundo con mayor claridad; ver los obstáculos sin la "neblina del miedo". Por medio de la acción, lleva a los sueños más allá y encuentra formas de actuar, ya sea resolviendo los problemas o tomando medidas para superarlos.
Un buen ejemplo de ambición práctica es el de los innovadores, quienes se lanzan como pioneros en las nuevas tecnologías hasta el punto de hacer que un campo tradicional se vuelva obsoleto. Ernest Hemingway, cuyo estilo conciso rompió con los parámetros victorianos que se mantenían en la escritura de novelas, es un ejemplo en el campo de la literatura. En las ciencias, Albert Einstein y Jonas Salk también fueron innovadores.
Los sueños y la determinación, se combinan para producir la ambición práctica. Consideremos la travesía de Nelson Mandela. El sueño de Mandela de transformar la sociedad racista de Sudáfrica en una democracia multirracial le llevó más de 50 años. Su determinación para lograr ese sueño, lo llevó a seguir luchando a pesar de los intensos tormentos que sufrió su pueblo -y él mismo-, hasta que en mayo de 1994 se convirtió en presidente de Sudáfrica.
Se requiere de un carácter fuerte y de fuerza de voluntad para mantenerse aferrado a un sueño bajo circunstancias adversas. El éxito no viene fácilmente: la perseverancia es esencial. Sin la habilidad para persistir no es posible hablar de ambición práctica.
Las personas ambiciosas ignoran los límites de lo viejo y tienen el coraje de explorar lo nuevo. Ven algo en donde los demás no ven nada. A veces ese "algo" es una revolución intelectual, como la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Otras, es algo tan simple como tomar un objeto familiar y convertirlo en algo nuevo y original. Sea como fuere, la ambición práctica resulta siempre de la combinación de oportunidad, inspiración y realismo.
Definitivamente comenta efectividad.net que transigir es malo para la ambición. Inevitablemente llegará el momento en que hay que enfrentar decisiones entre lo correcto y lo incorrecto. La decisión correcta puede ser costosa mientras que la incorrecta a veces es la más fácil. Pero la integridad es algo demasiado valioso para "despilfarrarla" en ganancias a corto plazo.
Someterse a los valores éticos no es un ejercicio abstracto. La integridad irreprochable nunca está en riña con la ambición, ni con el éxito. Más bien -a medida que una persona fortalece su carácter- mejora su reputación, se hace más conocida y así, otros se unen a su causa desde lugares inesperados.
La gerencia venezolana debe revisar cómo esta manejando actualmente su voluntad, conocimientos, motivación en pro de darle paso a una ambición práctica que favorezca a la empresas que actualmente están ancladas, improductivas y no han sabido aprovechar las oportunidades de aperturas que actualmente se dan en el país, deben saber evaluarlas debilidades que se afrontan y aprovecharlas para transformarlas en fortalezas que hagan realidad la ambición que sea beneficioso para todos.