Pero no te desanimes: escuché mil versiones distintas de esta frase, según el profesional que la pronunciara: los encargados de Capacitación me juraban que lo primero que daban de baja las empresas eran los planes de formación; los de Eventos, que le habían cortado para siempre las fiestas; los Vendedores, que ya no tenían mas teléfonos móviles; y los de Investigación y Desarrollo, que ya no contaban con recursos ni para testear la humedad del agua.
Entonces a lo mejor nuestra situación no sea tan dramática como parece y podamos sobrevivir también a esta crisis (a diferencia de esa pobre y heroica maquinita de café que tantas veces nos mantuvo despiertos). Pero para lograrlo debemos emprender ya mismo dos tipos de acciones: unas que fortalezcan el peso político de nuestra área y nos permitan ganar poder y capacidad de maniobra; y otras que apunten a mejorar la calidad de los vínculos que establecen los líderes con sus equipos, ya que en esta relación se teje el verdadero pulso de la organización.
a) Analizá y ampliá tu capital político: Este es el momento propicio para saber cuál es el valor que verdaderamente los directivos le dan a tu trabajo. Claro, si vos y tu equipo siempre fueron vistos como los “chicos que hacen la revistita” es casi seguro que hoy tu cabeza corra peligro. En cambio, si a lo largo de tu gestión pudiste demostrar el valor estratégico de la comunicación interna, ahora te van a ir a buscar inmediatamente, te van a sentar a la mesa grande y a nadie se le va a ocurrir emitir un mensaje a los empleados sin antes consultarlo con vos.
Sí, ya sé que esto último puede parecer una utopía, pero es nuestra meta
indelegable. Después de todo: si los Jefes de Estado saben que en un
contexto de crisis hay que potenciar las acciones de comunicación y
aceitar la relación con los medios, ¿por qué entonces dentro de una
empresa los líderes habrían de dudar de nuestro poder y capacidad de
acción?
Si la crisis te sorprende sin peso político estás complicado pero podés
sobrevivir. Mi consejo: aferráte a la empresa y proponé ya mismo
acciones estratégicas que sorprendan y revolucionen. Es decir: refundáte
antes de que te refundan. Y una vez que termine el maremoto vas a salir
fortalecido y tal vez algunos líderes te den una palmada y digan:
“¡Pensar que yo creía que ustedes sólo servían para hacer la revistita
Entre Nos!...”
b) Confía en tu poder y pedí recursos: Ya te dije: es hora de
proponer acciones contundentes para que todo el mundo entienda que la
comunicación interna no es decorativa.
Yo sé que se vienen recortes de presupuesto pero quizá te tengas que
adelantar a la tijera y pedir ¡el doble de recursos! Pensá: cuando una
persona está enferma puede reducir sus gastos en todo menos en
medicamentos, ¿no? Bueno, yo estoy convencido de que la comunicación es
una medicina poderosa y nosotros somos los únicos que podemos demostrar
que nuestro trabajo es vital. Una forma de hacerlo es pedir más recursos
porque ahora es cuando la empresa más nos necesita.
Además, ¿qué es lo peor que puede pasar? Que te digan que no. Pero
incluso si sucede esto, van a recordar que confías en tu capacidad para
contribuir, que estás realmente preocupado por la empresa y lo mas
importante: que no te escondés.
c) Mostrá flexibilidad y creatividad: Si pensás que mi consejo
anterior puede poner en riesgo tu empleo (o tu cuenta, en caso de ser un
consultor externo), ni se te ocurra aplicarlo. En serio, ¡quiero que
sigas trabajando y que algún día hasta hagamos algo juntos! Además, por
suerte, siempre existe un plan B, C, D y Z.
Si te toca el recorte, no queda otra que apelar a la creatividad y
demostrar flexibilidad. ¿Dónde achicaría yo los gastos? En las
herramientas mediadas de comunicación, que suelen llevarse una porción
grande de la torta y desviar el eje de la atención.
Esta crisis puede apalancar el regreso de la dimensión humana, potenciar
la red de corresponsales, el “cara a cara” y permitirnos mejorar el
estilo de liderazgo. La comunicación interna no son sus herramientas
sino el pulso y la vibración de las relaciones entre las personas. Ahí
es dónde tenemos que invertir los pocos recursos que nos dejen.
d) Rediseñá el Plan de Comunicación pensando en los escenarios: Las crisis tienen una característica terrible: uno no sabe cuánto van a durar, cuánto van a doler y en dónde van a pegar mas duro. Por eso te recomiendo que no diseñes un único plan sino que pienses estrategias de comunicación que se ajusten a las diversas formas que puede tomar esta crisis: la de una “V” (recesión aguda pero corta), una “U” (mas suave) o una “L” (quiebre total). Cada escenario requiere de distintas personas, estilos, contenidos, trayectorias, tareas, responsables, duraciones y herramientas. ¡Es como jugar simultáneas en ajedrez!.
Por otro lado, es recomendable actuar en dos tiempos: en el de la coyuntura (esta crisis y sus múltiples escenarios) y en el estratégico (el pensamiento a largo plazo). Por eso es buen momento para revivir todos los proyectos que hasta ahora nos habían “cajoneado” y que son vitales para este contexto, como crear de una vez por todas el Comité de Crisis, capacitar a los líderes y establecer el manual de procedimiento con los puntos calientes. Ahora o nunca.
e) Trabajar junto a los líderes: Si alguna vez asististe a alguna de
mis charlas o leíste mis artículos, debés saber que no creo que los
comunicadores seamos los salvadores de las empresas. Creo que somos
importantes, muy importantes, pero no hacemos milagros porque,
sencillamente, las compañías se salvan con soluciones integradas y
cooperativas.
El secreto está en abandonar la concepción centralizada de la
comunicación y convertir a cada líder en un comunicador interno que
añada valor y capital intelectual. Estoy convencido de que una de las
grandes pruebas de madurez en la gestión de la comunicación interna es
la capacidad de demostrar a los líderes que ellos son los responsables
del 90% de los mensajes que circulan en la empresa y que sin su
iniciativa nosotros no podemos hacer milagros.
Realizar esta misión implica eliminar las barreras entre y dentro de los
equipos y olvidarse de las herramientas para focalizase en las
experiencias, los acontecimientos y las emociones.
f) Abrir el oído y la boca: Hoy más que nunca la gente está deseando desesperadamente una interacción humana sincera. Tenemos que lograr que esto lo sepan todos los líderes y comprendan que el lenguaje es poderoso, que llegó la hora de usarlo, que se acabó el mutismo y que la crisis obliga a abrir el oído y la boca.
Tal vez nos toque pelearnos un poco con algunos jefes (¡es sano!) porque les insistamos con que salgan de su oficina y asuman su responsabilidad: escuchar y hablar con su gente. No importa que se enojen. Tenemos que explicarles y convencerlos de que sus equipos valoran más una palabra de ellos que las mil páginas que podamos publicar en Intranet y que además su gente necesita mas que nunca un líder que los escuche, contenga, aliente y comprenda.
La comunicación para superar la crisis no nace del departamento de comunicación interna ni de la revista, la cartelera ni nada de eso. Nace de los líderes, de sus oídos y sus bocas, y de ellos depende que logremos cosas verdaderamente grandes y poderosas. La buena noticia es que no están solos para enfrentar este desafío: cuentan con nosotros, que somos, sencillamente, sus consultores internos en comunicación.
g) Decir cosas importantes y verdaderas: Hace unas semanas una empresa me llamó para que supervisara el próximo número de su revista interna. Yo vi el boceto: el diseño era impecable, las notas estaban muy bien escritas, tenía lindas fotos… ¡Pero en la revista no había una sola referencia a la crisis! ¿Entonces? ¿Para qué sirve? Hoy la gente lo único que quiere saber es qué va a pasar con la empresa, cuáles son los proyectos, los planes y quién conduce el barco.
La comunicación tiene que ser realista y franca. Se acabo el “LIA” (lenguaje insípido aceptable). Es preciso bajar la incertidumbre y lograr que los directivos hablen sólo de cosas importantes y verdaderas. En este escenario nuestra responsabilidad es ayudarlos a no comunicar cosas intrascendentes o de manera apresurada.
h) Ser coherentes: La comunicación es lo que decís pero también lo que hacés y mostrás. Entonces nuestra responsabilidad es ayudar a los líderes para que mantengan una coherencia entre las tres dimensiones. Ya sabemos: la coherencia da confianza, la confianza es la base de la relación y una empresa es un conjunto de relaciones.
En lo que se refiere al “hacer”, el tema es complejo porque a veces
la crisis se convierte en una excusa para que algunos se tomen
“licencias”. Yo sé que es duro aceparlo pero de nada vale barrerlo bajo
la alfombra: existen “líderes” que aprovechan los momentos de crisis
para poder regresar a su rol de “patrones de estancia”. Me tocó escuchar
varias veces frases como: “Ja, ahora con la crisis se acabó eso del
liderazgo blandito, de la conciliación laboral y de todas esas
mariconadas yanquis… Ahora los empleados saben que no pueden reclamar
mucho porque se quedan sin trabajo. Así que llegó la hora de trabajar
duro y en serio”.
En hecho es que algunos quieren que vuelva la esclavitud del cubículo y
del “cero defectos”. ¿Qué rol nos toca jugar en una situación así? Por
un lado observar cómo este movimiento tectónico de variables de fuerza
impacta en los estilos comunicacionales de los líderes. En segundo
lugar, si vemos que alguno pierde el eje, hacer un trabajo de coaching
para que entiendan que, durante una crisis, deben fortalecer la relación
con su personal y no destruirla porque si se lastima el vínculo, cuando
las aguas vuelvan a aquietarse, la herida va a permanecer abierta y va a
costar mucho cerrarla. La comunicación tiene un impacto directo y de
largo plazo sobre cuestiones intangibles como la cultura, el clima y la
confianza.
La otra dimensión que debemos planificar es lo que la empresa y sus
líderes “muestran”. De nada vale que desde lo discursivo hablemos de la
crisis si desde el universo significante no hay correlación. Aquí
propongo que trabajemos como “agentes de sentido común” y recorramos la
empresa buscando signos que le puedan hacer ruido al personal. Por
ejemplo: que al tiempo que la empresa pide un esfuerzo a su gente, los
líderes sigan yendo a almorzar a los restaurantes mas caros y a la vista
de todos. Y atención: el almuerzo no debe ser analizado por el impacto
económico sobre la empresa sino por el golpe emocional que puede
provocar sobre la gente.
Algunas ideas finales sin café (ya sacaron la máquina)
Amigos teóricos dicen que el capitalismo encierra en sí mismo sus
propias contradicciones y, tarde o temprano, si no se modifica el
sistema va a caer por su propia lógica.
Hasta que esto pase (si es que pasa) nos esperan muchas crisis. Por eso,
lamentablemente, creo que este artículo puede ser útil para este
contexto de comienzos de 2009 como para los años venideros.
Si sos latinoamericano seguro que estos sacudones no te asustan tanto
como a nuestros vecinos “desarrollados”. Nosotros los sufrimos con
demasiada frecuencia. Lo único positivo de esta situación es que tenemos
experiencia. Así que como ideas finales te propongo:
• Aprovechemos el pasado: preguntemos y analicemos qué hicieron los
comunicadores internos en crisis pasadas, qué beneficios y pérdidas
tuvieron a corto y largo plazo y, en definitiva, qué aprendió la
empresa.
• Diferenciemos las crisis: la comunicación entra en crisis no cuando
fallan los mercados sino cuando la gente desconfía del emisor y los
mensajes que se emiten son irrelevantes. Por eso, hoy mas que nunca, es
preciso que el área de comunicación interna no sea guiada por una
perspectiva mecanicista ni quede expuesta a ser un mero órgano
ejecutante de mensajes cortoplacistas.
• Pensemos a largo plazo: las decisiones que tomemos en materia de
comunicación no deben ser evaluadas únicamente bajo la lupa de la crisis
actual. Cuando las tormentas pasan, la memoria es lo único que queda y
es preciso que sea lo más positiva posible.
Finalmente, estimados colegas, las crisis se terminan pero las
experiencias perduran. Así que, una vez más, encaremos el desafío,
gestionemos con inteligencia, veamos el modo de superar esta rueda
cíclica y trabajemos con un alto sentido de cuidado, respeto y humanidad
con las personas que integran nuestra empresa. A veces un abrazo vale
más que mil palabras.
Director de Formanchuk & Asociados (www.formanchuk.com.ar). Licenciado en Comunicación Social (Diploma de Honor por la Universidad de Buenos Aires) y Especialista en comunicación organizacional. Ha brindado sus servicios profesionales a grandes empresas, ente ellas: Repsol YPF, Telefónica, Mapfre, Ferrovías, DHL, HSBC, Assist-card, Alico, Ford, Lockheed Martín Aircraft, Petrobras, Super EKI, BankBoston, Berkley International y Monsanto. Además llevó adelante acciones de comunicación para más de 80 pymes y para compañías de América latina y EEUU. Presidente del Consejo Argentino de Comunicación Interna (CACI). Durante varios años fue director de la Comisión de Comunicación Organizacional de la Asociación de Recursos Humanos de la Argentia (ADRHA) y Coordinador Editorial de "Vínculos“, la revista más importante de Recursos Humanos del país. Disertante en Universidades, Congresos y Eventos empresariales en la Argentina, Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Capacitador de “Vistage”, empresa internacional que provee desarrollo y aprendizaje en forma continua exclusivamente a CEOs. Miembro, Capacitador e investigador en “Inicia”, organización civil para el desarrollo de la acción socialmente responsable en la Argentina. Evaluador del 1º Concurso Nacional de Publicaciones Barriales y Comunicación Comunitaria (Ministerio de Desarrollo Social, Presidencia de la Nación, 2007). Columnista en revistas y publicaciones profesionales de la Argentina, América latina y España. Coautor del libro "Recursos Humanos en la Argentina". Muchos de sus artículos forman parte de la bibliografía de carreras de comunicación de universidades de América Latina. Autor del blog de comunicación “Todo Significa”. Dramaturgo. Sus obras se representaron en más de 10 países y obtuvieron diversos premios.
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