El impacto científico-tecnológico en la sociedad postmoderna. Hacia una comprensión holística en educación y economía

Autor: Idana Beroska Rincón Soto

Tecnología e internet

09-09-2008

En los cambios intelectuales que se adjudican en la nueva concepción espaciotemporal, llamada postmodernidad, el hombre no ha saciado su búsqueda hacia una comprensión filosófica de la humanidad.

Se observa, cómo la concepción de la Educación practicada y debatida en la modernidad el estudiante era un receptor pasivo de información, sin embargo, estos paradigmas se debilitan y se transforman constantemente, debido al cambio racional-cultural de los nuevos tiempos. Debilidad que pudo manifestarse debido a la ausencia de coordinación entre los currículos y los objetivos de las instituciones educativas, del Estado, de las necesidades individuales, del contexto y del entorno en el que se desenvuelve la sociedad actualmente. Ahora, con las nuevas tendencias de la educación se rescata -en los escenarios de intensos debates-, la inmensa capacidad humana de crear y construir y transferir nuevos conocimientos, y es en este escenario plegado de múltiple posibilidades para la invención y la imaginación, que el enfoque investigativo científico-tecnológico postula su máxima capacidad para transformar el mundo.

No obstante, la complejidad subyacente en el estudio del hombre –en sus múltiples y diversas dimensiones-, es un escenario que las ciencias humanas y sociales como la filosofía, la sociología, la antropología, por ejemplo, profundizan constantemente. Los avances en las ciencias humanas demuestran la necesidad holística de ver y comprender el ser de una forma “integral y multidimensional”, para trascender así hacia visiones más profundas y complejas en todos los campos de conocimientos que permitan comprender diversos fenómenos desde un abanico con cuantiosas posibilidades.

No cabe la menor duda el impacto que tienen los escenarios económicos en las sociedades hacia los modelos y pensamientos educativos. Este problema aparentemente inocuo y poco importante, es lo que permite observar cómo la educación –en algunos países-, está subordinada a intereses económicos. Obviamente éste fenómeno existe, puesto que el núcleo que dinamiza todo sistema o corpus economicus es el capital intelectual o el talento humano, como lo definen las nuevas teorías.

Por ello se infiere, que el comportamiento racional de las dinámicas económicas y sociales se orienta hacia las exigencias o paradigmas de “moda”, en cada sistema.

A partir de los años 90 cesa la bipolaridad en el mundo, comienza el auge de una nueva visión de los sistemas sociales, económicos, políticos; surge un nuevo enfoque de comprensión y de praxis para el hombre. Esta liberación hacia el despertar del humanismo es lo que conlleva a muchas economías a instituir estándares educativos con fines meramente políticos y económicos; dejando pasar a veces por alto el argumento que debe existir coordinación entre los objetivos del Estado y los demás sistemas de gobierno, coadyuvando con el sector educativo y empresarial las metas supremas del progreso y el desarrollo de una nación, de una sociedad, de un sistema.

La ideología japonesa, por ejemplo, estaba enfocada en construir un sistema social, político y económico de extraordinario impacto (cultural, tecnológico, industrial, comercial) a nivel mundial. Su mentalidad de superación llevo a focalizar su sistema productivo hacia la innovación tecnológica y científica bajo el propósito de convertirse en potencia económica, decidió superar en grado educativo a las potencias occidentales y ser tecnológicamente independiente. La reforma y reestructuración educativa y cultural en Japón, hasta hoy, permanece arraigada en esa concepción tecnicista, en la educación y la economía, lo que le ha permitido extrapolar la intelectualidad de manera productiva. Y tenemos en este ejemplo particular, una potencia que desde el punto de vista educativo, científico, tecnológico, político, cultural, social, comercial, lideriza los escenarios mundiales como uno de los sistemas mas sólidos en todas sus dimensiones. Este evento y hecho real, sustenta los supuestos de la teoría neoclásica cuando recoge la idea que la formación de capital humano es uno de los factores esenciales del progreso y crecimiento de las naciones y que a su vez explican la diferencia de desarrollo entre los países.

Aludiendo al caso de Japón, la teoría del capital humano parece tener un buen resultado, pues el Estado y las empresas –interacción sector publico y privado-, han logrado percibir que estimulando el conocimiento científico y tecnológico, bajo un sistema educativo coherente y consolidado en una visión presente-futuro, prospectivamente, el país se ha convertido en una potencia de toda índole, pero esto tiene una lógica razón, la cual está cimentada en papel que se le ha dado a la educación a través de los períodos de su historia, acompañada de políticas sólidas, sustentables, continuas a largo plazo en todo los sectores. Después de varios cambios en las políticas educativas debido a condiciones internas y externas, aún se sigue dando a la educación, sobre todo en el marco de innovación en ciencia y la tecnología, un papel decisivo en el rumbo que toma el país.

Esta capacidad que se adquiere para vincular el sistema educativo a los intereses nacionales, es la que hace que las condiciones para el crecimiento y desarrollo económico se logren y permitan conservar la estabilidad económica y social. Mientras que en países como Japón el sistema educativo va de la mano con las necesidades de su Estado y su sociedad, en los países Latinoamericanos no se están adoptando políticas educativas con visión objetiva de la realidad carentes de análisis y diagnostico de las necesidades y los contextos de cada pueblo. De lo anteriormente expuesto se afirma, que es indudable e inobjetable, que el desarrollo económico, social y cultural de un país lo determina en un alto nivel las condiciones del sistema educativo, y el comportamiento intelectual y racional de la sociedad que este le brinda. Es importante priorizar las políticas hacia la modernización de la educación, ya que se convierte en un arma de doble filo para alcanzar en los países los niveles de desarrollo óptimos, sin embargo bajo las nuevas posturas gerenciales de la Administración publica, los actuales modelos gerenciales deben ser dinámicos, interactivos, cambiantes y adaptativos, partiendo de la reforma en la gerencia publica de la administración gubernamental porque es a partir de allí que pueden dirigirse, canalizarse y orientarse los procesos que pueden transformar los sistemas políticos, sociales y económicos.

La complejidad del problema está en la forma de evolución de las economías y desde allí cómo se educa y se enseña a la población. Si el sistema económico se comporta más activo en núcleos o sectores más pragmáticos, tecnicistas e individualistas, por ende, en las instituciones educativas se impartirá una enseñanza hacia esta orientación, donde se limita muchas veces a “enseñar” y no a “educar”. Considerando que la educación, comprende no solo la enseñanza de conocimientos técnicos, teóricos o intelectuales en disciplinas particulares, sino que trasciende mas allá de la educación del “ser”, en donde la forjación de valores, costumbres, actitudes, comportamientos, baremos éticos y morales, son verdaderamente los aspectos fundamentales que transformaran la forma de pensar, de sentir y de hacer una sociedad.

Con ello se enfatiza, que debe haber una armonización y sincronización de la educación y la economía, de manera tal que el desarrollo profesional y académico que promueven las instituciones educativas se traslade en beneficios estimulando e impulsando el crecimiento y el desarrollo de la sociedad. Desde el punto de vista de las Universidades, en el caso particular de las disciplinas enmarcadas en las ciencias de la ingeniería y la arquitectura, se configura todo un motor de impulso para el avance y la innovación tanto científica como tecnológica.

En ese sentido, quienes trabajan y se desempeñan en funciones inmersas en dichas áreas, reconocen el potencial humano y técnico que tienen los profesionales en cuestión, ya que todos los avances modernos desde el punto de vista arquitectónico y la inmensa estructura ingenieril que opera en el mundo, no es mas que el producto de una creatividad, imaginación, de la innovación propulsada por las instituciones educativas en pro del desarrollo científico (investigativo-teórico) y tecnológico (pragmático-físico).

En esa búsqueda incesante en el continuum investigativo, académico, educativo, la educación tiene un rol fundamental para el desarrollo de una economía y la evolución cultural de una sociedad, todo ello se traducirá en bienestar para la población, en eficiencia, en mayor oportunidades desde todo punto de vista, en fin, en una mayor calidad de vida sustentable y permanente.

Finalmente, cabe argumentar que existe un ciclo dinámico entre el sistema educativo y el sistema económico, ya que en la medida que el talento humano impulse el desarrollo productivo de la sociedad y la economía, las políticas gubernamentales, en materia económica, deben orientar y canalizar a través de una racional distribución de los ingresos, las inversiones en sectores importantes, particularmente –según el tema tratado-, en educación, en investigación, en ciencia y en tecnología, elementos que impulsan las potencias industriales en las sociedades de vanguardia, culturas postmodernas.

Idana Beroska Rincón Soto

beroskarsarrobahotmail.com

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