Saltando de unas ideas a otras y repasando aquellas porciones de texto que alguna vez me llamaron la atención, es fácil percibir que el estilo gerencial de la señora Kay estaba cimentado en un solo concepto, en un principio preponderante: la alta sensibilidad para ponerse en el lugar de las demás personas. Me sentí tentado a argumentar que este supremo valor era connatural a su condición de mujer, que ese maravilloso aporte corresponde al “lado femenino de los negocios”, pero enseguida vino a mi memoria la estiradísima y muy sofisticada ejecutiva encarnada por Meryl Streep en la estupenda cinta El diablo se viste de Prada, y bueno, opté finalmente por eludir esas arenas movedizas.
Lo cierto es que la señora Kay aborrecía la autosuficiencia, la falta de
tacto y las maneras presuntuosas de ciertos vendedores que había
conocido en su larga trayectoria como directora de ventas. Sus
vendedoras de productos de belleza, antes que aparecérseles a sus
clientas cabalgando en su posición dominante, como representantes de una
compañía de fama mundial, debían administrar sabia y sutilmente el
talento de la seducción. Su principal misión era crear una fuerte
empatía con sus clientas, y concentrarse en sus intereses, no en los
suyos propios, una fórmula “mágica” de interacción que sin duda la
señora Kay tomó de los manuales de Dale Carnegie y luego aplicó con todo
éxito. Ella misma, siendo presidenta de la compañía, invitaba a sus
futuras directoras de ventas a su propia casa a tomar té y pastelillos…
que ella horneaba personalmente. Calculen, amigos lectores, el impacto
que tuvo esta clase de acercamientos en sus colaboradoras. Una magistral
combinación de inteligencia emocional y liderazgo efectivo.
Continuemos entonces con el esquema del artículo I, pero esta vez
incluiremos anotaciones que contienen muchas otras claves para conformar
equipos de trabajo de alto rendimiento:
15. Los administradores situados en la parte más elevada de la escalera
corporativa a veces olvidan los malos ratos que tuvieron que soportar
antes de llegar ahí o, lo que es peor todavía, tratan de resarcirse: “Mi
jefe nunca me escuchó cuando trataba de comunicarle mis problemas
personales, así que no me moleste usted con los suyos”.
Son muchos los relatos que podría hacerle acerca de algunas de mis
experiencias pasadas. Sin embargo, sorprendentemente, cuando me doy
tiempo para repasar incidente por incidente, veo que aquellos
administradores no eran tan despiadados y egoístas como podrían parecer
a primera vista. En su mayor parte eran gente recta, personas capaces
que creían sinceramente que estaban desempeñando una buena labor. Sus
defectos se debían a cierta falta de empatía hacia sus subordinados.
Fallaban en hacerse ellos mismos aquella pregunta tan importante: ¿Qué
haría yo si fuera la otra persona?
16. Como parte de nuestro programa de entrenamiento, le enseñamos a cada
directora a interrogarse a sí misma: “Si estuviera en su posición y ella
estuviera en la mía, ¿cómo resolvería el problema?”. Con esa “doble
visión”, las buenas administradoras de personas se enfrentarán con mayor
éxito a los problemas.
17. Un buen administrador confrontará problemas (como una intempestiva e
injustificada solicitud de aumento de salario) con sensibilidad y
buscará las mejores soluciones, aunque las soluciones no deben
comprometer su responsabilidad hacia la compañía ni hacia otras personas
dentro de la organización.
18. Aunque mucha gente piensa que no hay sitio para la Regla de Oro en
el mundo de los negocios, en la Mary Kay Cosmetics es parte de los
cimientos de nuestra empresa. Más aún, pienso que la administración
eficaz de las personas no puede conseguirse de ninguna otra manera.
19. Cuando entre usted al edificio de nuestra oficina matriz en Dallas,
lo recibirán unas fotografías de tamaño mayor que el natural de nuestras
Directoras Nacionales de Ventas. Aunque algunas empresas usan pinturas,
esculturas o quizá imágenes de su producto a guisa de declaración,
nosotros deseamos que nuestro mensaje sea este: Somos una compañía de
personas.
20. Recuerdo a una gran corporación que compró una próspera cadena de
tiendas de alimentos para llevar, despidió a la administración anterior
y los remplazó con su propia gente. A los dieciocho meses, ese negocio
de altas utilidades ya estaba funcionando a pérdida. Lo que la compañía
compradora jamás comprendió fue que no estaba comprando cientos de
restaurantes y de equipo. El activo más valioso que habían comprado era
el equipo de administración que manejaba la cadena. Sin esas personas,
la adquisición muy pronto se convirtió en una costosa obligación.
Docenas de otras compañías han cometido el mismo error.
21. En la medida en que fuimos creciendo, pudimos atraer a la mejor
gente para que se nos uniera. Siempre estuvimos dispuestos a pagar lo
máximo por el mejor talento. Cuando se trata de contratar gente, una
compañía obtiene aquello por lo que paga.
22. Siempre es difícil de encontrar gente capaz, por lo que, cuando uno
la encuentra, ¡lo más importante es hacer todo lo posible para
conservarla!
23. Siempre que conozco a alguien, trato de imaginármelo con un letrero
invisible que dice: ¡HAZ QUE ME SIENTA IMPORTANTE! Y como yo siempre
respondo de inmediato a ese letrero, ¡produce maravillas!
24. Cierta vez entré a una sala de exhibición de automóviles Mercury.
Tenían allí un modelo amarillo y, aunque me gustó muchísimo, el precio
que tenía en la etiqueta de venta era mucho más alto del que yo había
planeado invertir. En realidad, estaba mucho más interesada en el Ford
que acababa de mirar en otro concesionario. Sin embargo, el vendedor se
mostró tan cortés conmigo que me hizo sentir como si realmente quisiera
atenderme. Cuando supo que era el día de mi cumpleaños, me pidió que lo
excusara unos momentos y después regresó a seguir conversando conmigo.
Un cuarto de hora más tarde, una secretaria le trajo un ramo de rosas
que él puso en mis manos como regalo de cumpleaños. ¡Yo me sentí
profundamente impresionada! No necesito agregar que compré el Mercury
amarillo aquella misma mañana.
Ese vendedor obtuvo la venta porque hizo que me sintiera importante.
Un administrador debe pensar eso acerca de la gente, pero es una actitud
que no puede fingirse. Uno tiene que estar honradamente convencido de
que todo ser humano es importante. Esa es una lección básica, una
lección que probablemente haya escuchado usted muchas veces. Sin
embargo, yo se la recuerdo porque mucha gente de negocios se sumerge tan
profundamente en su trabajo que olvida aplicar esa regla.
25. Yo creo que los empleados que tratan de satisfacer las más altas
expectativas que usted espera de ellos se comportarán por encima del
promedio, mucho mejor que la gente que no se tiene en gran estima.
Motive a su gente para sacarle ese 50% intocado de su habilidad ¡y su
nivel de desempeño se irá a las nubes!.
Conferencista internacional con dieciséis años de trayectoria profesional. Obtuvo beca plena al ocupar el primer puesto en las pruebas de admisión de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de la Sabana (Bogotá, Colombia). Fue miembro del equipo de investigaciones de la Agencia Colprensa, en la cual desarrolló trabajos de amplia divulgación en los más importantes diarios del país. También ha sido columnista de El Tiempo, el diario más importante de Colombia.
Díez Posada es considerado uno de los más calificados y amenos expositores latinoamericanos en temas de servicio al cliente, habilidades de comunicación, oratoria y presentaciones efectivas, desarrollo del talento innovador/creativo, crecimiento personal, liderazgo, trabajo en equipo y motivación.
En agosto de 2008 recibió el Premio Estrella de Oro Internacional al mejor conferencista del mes, otorgado por la Red Mundial de Conferencistas. En 2008 cumplió diez años de carrera como escritor profesional. Ha publicado siete libros en diversos géneros. Crónicas a bordo de un taxi (2004) y De la música a la mafia (2007) fueron publicados por la Editorial Alfaguara (sello Aguilar) y la Editorial Universidad de Antioquia, respectivamente. En junio de 2009, junto con su colega y conferencista asociado Wilman Roa Franco, publicó Motivación sin secretos (sello Intermedio Editores, Grupo Planeta Editorial). En ella, los autores realizan un ejercicio mayéutico sobre temas de crecimiento y superación personal cuyo estilo no tiene precedentes en el mundo editorial, el cual han denominado Chatbook®. En diciembre de 2009 fue lanzado Usted tiene la palabra (Intermedio-Planeta Editores), una obra sobre alta competencia en oratoria y presentaciones efectivas.
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