La familia como ámbito educativo

Autor: Claudia Juliana Chaves Chacón

Responsabilidad Social Empresarial

09-04-2010

Cinco autores españoles ahondan en la realidad de la familia desde cuatro puntos de vista disciplinas: la sociología, la antropología, la filosofía y la teoría educativa. El libro La Familia como Ámbito Educativo es un compendio de seis escritos que a su vez se constituyen en los siguientes capítulos: Capítulo I. Cambios y expectativas en la familia, de Francisco Altarejos; Capítulo II. La convivencia familiar: encuentro y desarrollo de la identidad personal, de Francisco Altarejos, Alfredo Rodríguez y Aurora Bernal; Capítulo III. Tipos sociales y personas singulares: «familias» y familia, de Alfredo Rodríguez; Capítulo IV. Entramado educativo de relaciones personales, de Aurora Bernal; Capítulo V. Ámbito familiar: confianza y respeto, de Concepción Naval y; Capítulo VI. Educación de la libertad y de la afectividad, de Gerardo Castillo.

En 190 páginas se trabaja sobre un común denominador relacionado con la familia y sus relaciones y vínculos que la convierten en la escuela, por excelencia, de convivencia a través de la identificación del ser personal y del ser social.

En el capítulo I, Francisco Altarejos presenta su posición sobre la crisis actual de la familia que “consiste en la insuficiencia del sentido de la familia tradicional que se revela hoy. No son desechables todos los elementos que conforman la familia tradicional; muchos de ellos tienen y tendrán plena vigencia, pues son constitutivos de la realidad familiar intemporal, que puede llamarse familia originaria”.

También menciona, con especial detalle, lo que se plantea como idea inicial del libro: “La naturaleza propia de la familia como comunidad originaria de personas significa que su misión consiste en la actualización y planificación de su ser original mediante el reconocimiento y el crecimiento de sus miembros. La familia da lugar a la afirmación y al desarrollo perfectivo de las personas mediante el cuidado de la vida como comunidad”.

En el capítulo II, Francisco Altarejos, Alfredo Rodríguez y Aurora Bernal presentan a la familia como el ámbito natural para el desarrollo de la coexistencia humana. “Descubriendo las posibilidades de la convivencia familiar, se comprende que la familia es también un ámbito en el que cada persona conoce su identidad y la desvela en la relación con sus cercanos”. Exponen como la realidad familiar proporciona una experiencia de diversidad en la convivencia entre sus miembros, práctica que marca la pauta de relación de la persona para el trato social.

En el capítulo III, Alfredo Rodríguez aborda, desde una mirada antropológica, la posición de la sociología con respecto a los tipos sociales que catalogan a la familia como un microgrupo social y abren la puerta al planteamiento de los diversos modelos de familia, como los clanes. “La cuestión no es defender o afirmar la familia tradicional como preferible, mejor o más verdadera, sino mostrar que la familia originaria no se redice a un tipo social, sea éste cuál sea”.

En el capítulo IV, Aurora Bernal revisa el valor educativo que subyace en las relaciones personales entre los miembros de la familia. Desarrolla ampliamente la idea de la familia como “una realidad antropológica – relacional – exigida por la constitución del ser humano – también ser relacional-”. Plantea la repercusión en los miembros de la familia de la posición desde la cual dialogan pues no todas tienen la misma posibilidad educativa, es decir, algunas fomentan más que otras lo personal. “Las relaciones que se establecen por maternidad, paternidad, filiación y fraternidad humanizan y personalizan”. El último apartado da nombre al libro y afirma que de las relaciones familiares se desprende la esencia de la educación; la familia no es entonces una instancia neutra respecto a la formación de las personas, es por sí misma una escuela de vida y “hace educación con la vida, con las relaciones entre sus miembros…, de cómo se establezcan esas relaciones… depende la educación”.

En el capítulo V, Concepción Naval trata la confianza y el respeto como valores que nacen en el ámbito familiar. La familia es “germen de sociedad y de desarrollo de la sociabilidad natural”, donde se aprende a vivir las relaciones personales entre próximos, preparando a la persona para el encuentro con otros más lejanos, bajo la sombrilla del respeto y la confianza. A esta última dedica buena parte de su escrito argumentando las razones por las cuales se le considera como el elemento fundamental de las relaciones familiares, “es la vertiente relacional del amor humano… el semillero de los sentimientos de seguridad”, que se manifiesta en el respeto, “genuina disposición social que lleva a dejar ser a cada uno lo que puede llegar a ser”.

En el último capítulo, Gerardo Castillo explica la educación de la libertad y de la afectividad en las diversas etapas de crecimiento de la persona. Indica que en el seno familiar crece y se consolida la libertad personal a través del fomento de las conductas libres, es decir, de las actitudes que le permiten a la persona perfeccionar su capacidad de dirigir su propia vida; del mismo modo, presenta la relación existente entre el grado de madurez y el dominio de los afectos que permite armonizar la razón y el corazón, especialmente en momentos difíciles.

Los autores dejan la puerta abierta al diálogo y la investigación sobre un tema clásico y contemporáneo: la familia, discutiendo sobre las bondades que deja en la sociedad y en la institución educativa el desarrollo de núcleos familiares que promuevan la convivencia entre sus miembros y la convierta en el lugar “donde se aprende a conducir la propia libertad, se aprende a ser quien se es y se aprende a hacer de la sociedad comunidad”.

Claudia Juliana Chaves Chacón - claudia.chavesarrobaunisabana.edu.co

Egresada del programa de Administración de Empresas de la Universidad de La Sabana, ha dedicado la mayor parte de su experiencia laboral al sector educativo donde ha tenido la oportunidad de participar en proyectos de desarrollo en los niveles de la educación para el trabajo y el desarrollo humano (antes no formal) y la educación superior. Por las debilidades encontradas en los procesos de dirección y administración de la academia, ha decidido adelantar estudios de posgrado en la Maestría en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas de la Universidad de La Sabana para desarrollar habilidades en dirección y gestión estratégica, pedagógica, administrativa y comunitaria y ejercer en forma idónea el rol directivo, contribuyendo al mejoramiento de la calidad de las instituciones, programas y proyectos educativos. Su área de énfasis es la calidad en la educación. Docente universitaria en los cursos de Fundamentos de Administración, Valores Empresariales y Servicio al Cliente.

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