En esta edición del magazine vamos a continuar con un tema que comenzamos en la edición anterior, la administración del tiempo. En este caso, desarrollaremos algunas técnicas eficaces que nos permitirán organizar nuestro trabajo para ganar el máximo tiempo posible. En algunos casos, estas técnicas no sólo nos servirán para utilizar mejor nuestros 'tiempos', sino también para, por ejemplo, evitar situaciones que nos provocan estrés u organizarnos mejor y así no olvidar realizar las tareas realmente importantes y de mayor prioridad, las que inciden realmente en el logro de nuestros objetivos.
Las técnicas que vamos a presentar son:
1. DECIDIR LAS PRIORIDADES EN EL TRABAJO
2. REALIZAR UN REGISTRO DE LAS ACTIVIDADES
3. DESARROLLAR UN PLAN DE ACCIÓN
4. LISTAS DE COSAS POR HACER
1. DECIDIR LAS PRIORIDADES EN EL TRABAJO
Una parte importante de "concentrarse en los resultados" está en
trabajar sobre qué nos vamos a concentrar. Mucha gente trabaja muy duro
todo el día haciendo pequeñas tareas que no inciden realmente en la
calidad de su trabajo.
Esta técnica se concentra en tres áreas - poner en claro las cosas de
las que disfruta, comprender cuáles son sus fortalezas y debilidades, y
analizar en qué consiste su trabajo y en cuáles tareas tiene un
rendimiento excelente.
HACER COSAS DE LAS QUE DISFRUTAMOS
Es importante para nuestra propia calidad de vida que disfrutemos de
nuestro trabajo. Si conocemos ampliamente que es lo que nos gusta y
disgusta, seremos mas capaces de ir cambiando las tareas hacia hacer las
cosas con las que disfrutamos. Esto es importante pues vamos a tener más
probabilidad de hacer eficientemente nuestro trabajo si lo amamos que si
lo detestamos.
Hay que notar que casi todos los trabajos tienen elementos tediosos y
desagradables - es importante que esas partes sean hechas correctamente.
Depende de cada uno de nosotros el minimizar esto.
CONCENTRARNOS EN NUESTRAS FORTALEZAS
Es también muy importante que conozcamos cuáles son nuestros talentos
y debilidades. Una buena forma de hacer esto es el realizar un análisis
FODA (Estr@tegia Magazine - Edición Nº22 - Sección Administración). Esto
provee una aproximación formal para evaluar nuestras fortalezas y
debilidades, y las oportunidades y amenazas que debemos afrontar, y
aumenta la percepción para encontrar un trabajo que se adapte mejor a
nuestras fortalezas, y en donde no influyan nuestras debilidades.
COMPRENDER CÓMO SER EXCELENTES EN NUESTRO TRABAJO
Una excelente forma de asegurar que nos concentremos en las cosas
correctas es que estemos de acuerdo en ellas con nuestro empleador.
Deberíamos hacernos las siguientes preguntas:
- ¿Cuál es el propósito de nuestro trabajo?
Si es posible, expresar la respuesta en una sentencia simple que comience con la palabra 'Para...' - por ejemplo: 'Para asegurar una distribución efectiva en el Sur'
- ¿Cuáles son las medidas del éxito?
Definir como nuestro empleador determinará si somos buenos haciendo el trabajo o no. Buscar cuáles son los objetivos claves a ser logrados, y cómo serán medidos esos logros.
- ¿Qué es un desempeño excepcional?
Buscar lo que puede ser considerado de esta manera, y trabajar en la
forma de lograrlo.
- ¿Cuáles son las prioridades y tiempos límites?
Necesitamos conocer esto para cuando estamos sobrecargados con trabajo, para saber en que debemos poner el foco.
- ¿Qué recursos se encuentran disponibles?
Esto asegura que estamos usando todas las herramientas a nuestro alcance.
- ¿Qué costos son aceptables?
Esto permite conocer los límites dentro de los cuales nos podemos mover.
- ¿Cómo se relaciona esto con otras personas?
- ¿Cuál es el marco dentro del cuál tenemos que trabajar?
Si tenemos respuestas a estas preguntas, sabremos cómo hacer nuestro
trabajo en precisamente la manera más correcta. Si sabemos qué es un
'desempeño excepcional', podremos planificar la forma de lograrlo usando
todos los recursos que tenemos a nuestra disposición.
Conclusión:
Esta técnica nos da tres formas de determinar nuestras prioridades en el trabajo:
Concentrarnos en lo que más disfrutamos
Usar el análisis FODA para reconocer nuestras fortalezas y debilidades. Esto ayudará a aprovechar las fortalezas, minimizar las debilidades, y movernos en la dirección correcta.
Finalmente explica cómo poner en claro nuestro trabajo con nuestro empleador, y concentrarnos en desempeñarnos bien en las áreas que él o ella consideran que son más importantes.
Concentrándonos en las prioridades correctas nos aseguramos que estamos
siempre trabajando tan efectivamente como sea posible.
2. REGISTRO DE ACTIVIDADES
El anotar las actividades que realizamos ayudará a analizar cómo estamos realmente consumiendo nuestro tiempo. La primera vez que usemos una anotación de las actividades quizás quedemos horrorizados al ver la cantidad de tiempo que perdemos.
La memoria es una muy pobre guía cuando
es utilizada para ello - es muy fácil olvidar el tiempo consumido en
leer correo basura, hablando con colegas, haciendo el café, almorzando,
etc.
Quizás seamos poco concientes de que nuestros niveles de energía varían
durante el día - la mayoría de la gente logra distintos niveles de
efectividad en diferentes momentos del día. Nuestra efectividad puede
variar dependiendo de la cantidad de azúcar en la sangre, el tiempo que
hace desde el último descanso, la rutina, el estrés, la incomodidad, o
un montón de otros factores. También existen algunas buenas evidencias
de qué tenemos ritmos diarios de alerta y energía (biorritmo).
LLEVAR UN REGISTRO DE ACTIVIDADES
Mantener un registro de las actividades por varios días nos ayudará a
comprender cómo consumimos nuestro tiempo, y cuándo conseguimos nuestro
mejor desempeño. Sin modificar nuestra forma de actuar más de lo que
tenemos que hacerlo, debemos anotar las cosas que vamos realizando. Cada
vez que cambiemos de actividad, cuando leamos correo electrónico,
trabajemos, hagamos café, dialoguemos con colegas o cualquier otra cosa,
anotemos la hora en que lo hacemos.
Así como registramos las actividades, anotemos también cómo nos
sentimos, en estado de alerta, planos, cansados, enérgicos, etc. Hagamos
esto periódicamente durante el día.
APRENDER DE LAS ANOTACIONES
Una vez que hayamos realizado las anotaciones por algunos días,
debemos analizarlas. Quizás en este momento nos alarmemos al ver la gran
cantidad de tiempo que consumimos haciendo tareas de bajo valor.
Quizás también veamos que estamos con más energía en algunas partes del
día, y deprimidos en otras. Mucho de eso dependerá de las comidas que
ingerimos, los horarios y cantidad que comemos, y la calidad de la
nutrición. El registro de actividades nos da alguna base para
experimentar con estas variables.
Conclusión:
El registro de actividades es una herramienta útil para auditar la
forma en que utilizamos nuestro tiempo. También puede ayudar a detectar
cambios en nuestra energía, estados de alerta, y de efectividad durante
el día.
Analizando nuestro registro de actividades seremos capaces de
identificar y eliminar pérdidas de tiempo o tareas de bajo rendimiento.
También podremos conocer los momentos del día en los que somos más
efectivos, de modo de llevar a cabo las tareas que consideramos más
importante durante esos momentos.
3. PLAN DE ACCIÓN
Un plan de acción es una lista de tareas que deberían ser llevadas a
cabo para lograr un objetivo.
Siempre que queramos lograr algo, debemos escribir un plan de acción.
Esto permite concentrarnos en las distintas etapas de ese logro, y
controlar el progreso a través del mismo.
Para escribir un plan de acción, simplemente hacer una lista de tareas
que necesitamos llevar a cabo para conseguir el logro de un objetivo.
Esto es simple, pero aún así muy útil.
Conclusión:
Un plan de acción es una lista de cosas que necesitamos hacer para
lograr un objetivo. Para utilizarlo, simplemente debemos llevar a cabo
cada tarea de la lista.
4. LISTAS DE COSAS POR HACER
Una 'Lista de Cosas por Hacer' es un listado de todas las tareas que
debemos llevar a cabo. Esto agrupa todas las actividades que debemos
hacer en un único lugar. Podemos entonces asignar prioridades a estas
actividades en orden de importancia. Esto permite ocuparnos primero de
las más importantes.
Las Listas de Cosas por Hacer son esenciales cuando necesitamos realizar
un gran número de tareas diferentes o en orden diferente, o cuando
tenemos algunos compromisos. Si encontramos que siempre quedamos en
falta por haber olvidado de hacer algo, entonces es hora de comenzar a
utilizar una 'Lista de Cosas por Hacer'.
A pesar de que las Listas de Cosas por Hacer son muy simples, son
extremadamente poderosas, como un método para organizarnos como así
también un método para reducir el estrés. Con frecuencia los problemas
pueden parecernos agobiantes o podemos tener un aparente gran número
exigencias al mismo tiempo. Esto puede hacernos sentir fuera de control,
y sobrecargados de trabajo.
PREPARAR LA LISTA
La solución es a menudo simple: anotar las tareas que se deben
afrontar, y si son muy largas, dividirlas en sus elementos componentes.
Si estas aún nos parecen largas, volverlas a dividir nuevamente. Hacer
esto hasta tener listadas cada una de las cosas por hacer. Una vez que
tengamos hecho esto, recorrer las actividades una a una asignando
prioridades desde A (muy importante) a F (insignificante). Si muchas
actividades tienen una gran prioridad, recorrer la lista nuevamente y
marcar aquellas menos importantes. Una vez hecho esto, volver a escribir
la lista en orden de prioridades.
Tendremos así un plan preciso que podremos usar para eliminar los
problemas que se nos van presentando. Estaremos de esta forma preparados
para enfrentarlas en orden de importancia. Esto permite separar las
tareas importantes de las triviales que consumen mucho tiempo.
USAR LA LISTA
Diferentes personas utilizan las Listas de Cosas por Hacer de
diferentes maneras en diferentes situaciones: si estamos en un rol de
ventas, una buena forma de motivarnos es mantener nuestra lista
relativamente corta e intentar completarla cada día.
En un rol de operación, o si las tareas son grandes o dependen de muchas
otras personas, entonces podría ser mejor mantener una lista principal y
otra separada. Podemos ir cambiando las tareas sin importancia de una
lista a la otra. De esta forma pueden no llegar a completarse algunas
actividades de baja prioridad por varios meses. Solo debemos
preocuparnos por ellas en caso en que sea necesario - si estamos al
límite con los tiempos por ellas, entonces habrá que aumentar sus
prioridades.
Si no hemos utilizado nunca una Lista de Cosas por Hacer, deberíamos
hacerlo: es una de las claves para comenzar a ser realmente productivos
y eficientes.
Conclusión:
Asignar prioridades a una Lista de Cosas por Hacer es fundamentalmente importante para realizar un trabajo eficiente. Si utilizamos estas listas estaremos seguros de que:
Recordaremos llevar a cabo todas las tareas necesarias.
Afrontaremos primero las actividades más importantes, y no perderemos tiempo en tareas triviales.
No tendremos estrés por grandes volúmenes de tareas de poca importancia.