En realidad, hay dos ejes que siempre debemos tener en cuenta: el
precio, que puede ser alto o bajo, y la diferenciación, que también
puede ser alta o baja.
Existen tres formas de diferenciación: una es la innovación (hacer algo
que nadie más hace), la otra es la marca (que puede ser buena gracias a
su valor, su personalidad o su carácter) y la última es el servicio.
Muchas veces, cuando logramos diferenciarnos, nuestros costos son altos.
Porque para innovar necesito investigación y desarrollo; para sostener
mi marca preciso publicidad, y brindar un buen servicio también me
cuesta más. Entonces, cuando una compañía se diferencia, tiene altos
costos. Y también un precio más alto.
Uno superará a la competencia cuando, como compañía, sea capaz de hacer
las cosas mejor, a un costo menor. Ese es el punto en el cual quiero
concentrarme. Les daré ejemplos de estrategias que se pueden utilizar
para lograrlo.
Cuando hablé de la diferenciación, dije que podía estar dada por
innovación, marca y servicio. Voy a referirme sólo al servicio, porque
la innovación es muy poco frecuente y la marca no puede durar mucho si
nuestro servicio no es bueno.
Específicamente hablaré de la diferenciación por servicio reduciendo los
costos.
Comenzaré diciéndoles que para que un servicio funcione, debe partir de
una decisión gerencial de servir al cliente como objetivo, y no como una
solución a otro tipo de problemas.
Les voy a dar un ejemplo: cuando trabajaba en los Estados Unidos estaba
en la industria de viajes. Las líneas aéreas se excedían en sus costos
porque había mucha desregulación y buscaban desesperadamente reducirlos.
American Airlines decidió reducir uno de los costos clave de la línea
aérea: el de distribución. La compañía inventó una máquina que le daba
el pasaje al cliente, sin necesidad de que éste tuviera que ir a la
agencia de viajes. Yo pasé por una de esas máquinas e introduje mi
tarjeta de crédito en ella. El aparato me dijo: "Hola señor Horovitz" y
me preguntó a dónde quería volar. Al tipear las tres primeras letras me
dio todos los aeropuertos del mundo que empiezan así, para que no se me
cansaran los dedos. Luego me preguntó si prefería el pasaje en el sector
fumador o no, en qué clase, y me dio mi pasaje 60 días antes de la
partida junto con mi tarjeta de embarque. Como ven, la máquina me dijo
hola, evitó que me cansara y me ayudó a conseguir mi pasaje sin ningún
obstáculo.
Cuatro días después, en un aeropuerto de Francia, fui a la máquina Elise
de Air France para probarla. Inserté mi tarjeta de crédito y en la
pantalla decía sólo VISA; no me dijo "Hola", no me ayudó a tipear, y
cuando terminé de escribir, me preguntó cuál era mi código secreto para
la reserva. En ese momento, saqué la tarjeta antes de que me la tragara
y leí que en las instrucciones decía algo así como: "Tiene que llamar
primero a Air France. Si contestan el teléfono antes de que suene
veintisiete veces, usted podrá hacer su reserva telefónicamente y le
darán un número de código secreto de doce dígitos que usted tiene que
anotar y registrar en la máquina del aeropuerto dos horas antes de su
partida. De lo contrario su reserva se cancela".
¿POR QUÉ HAY UNA DIFERENCIA TAN GRANDE?
Primero pensé que tal vez se trataba de un problema de computadoras; que
quizás era difícil tener un programa que pidiera nuestro nombre.
Entonces le pregunté a un especialista y me dijo que el costo no era
mucho mayor por preguntar el nombre. Después de pensar dos días seguidos
llegué a la siguiente conclusión: la diferencia era lo que había pedido
cada gerencia superior. En el caso de American Airlines, se había
solicitado mantener el mismo nivel de servicio y, al mismo tiempo,
reducir el costo de distribución. Mientras que, en Air France, el
problema era cómo reducir el personal en el aeropuerto. Como ven, la
solución es diferente. Como la compañía Air France fracasó, la gerencia
superior publicó un informe de trescientas cincuenta hojas en el cual la
conclusión era "que los franceses no estaban acostumbrados a las
máquinas".
Cada vez que uno piensa en reducir los costos debe pensar también si
puede mantener o elevar el nivel de sus servicios, para así superar a la
competencia.
EL SERVICIO: UN FACTOR CLAVE
El servicio está compuesto por un aspecto tangible (recibir el producto)
y otro intangible (todo lo que acompañe al producto: atención, limpieza,
packaging, información, etc.).
Servicio es todo lo que rodea a un producto. En un hotel, el producto es
una habitación y el servicio es la bienvenida, la información, la
experiencia en el restaurante, etc. Tenemos que recordar estos
conceptos, porque cuando hablemos de diferentes estrategias tendrán una
gran incidencia.
Para superar a la competencia hay que concentrarse en aquellos elementos
que constituyen un valor agregado para el cliente. Y siempre hay que
preguntarse: "¿Es posible reducir el costo de investigación y desarrollo
y aumentar el valor para el cliente? ¿Se puede hacer en la producción,
la distribución y la venta?". Las alternativas podrían ser: agregar
valor, proveerle uno nuevo, reducir costos o una mezcla de todas.
En Tokio hay una cadena de restaurantes americana llamada "Benny y Hanna".
Ellos ofrecen una mesa de ocho personas, frente a la cual el chef
prepara la comida (pollo, carne o camarones) y la sirve.
¿Cuáles son los elementos del proceso de producción? Conseguir la
materia prima, preparar la comida, cocinarla y servirla.
¿Cómo se provee valor en esta cadena de restaurantes? Al preparar la
comida a la vista del cliente, éste percibe frescura y limpieza. Además,
siempre es mejor que le sirva la comida el chef que el mozo. Y el
cliente disfruta de un show por el mismo precio (el chef corta las
verduras y juega con ellas en el aire). Y cuando ve que usted terminó de
comer, le da más de comer en la boca. Este es el aspecto del valor.
Si analizamos el aspecto del costo, vemos que al ser atendidos por el
chef no hay mozo. Tampoco hay cocina, lo que deja más espacio para el
cliente y baja la renta. Hay solamente carne y langostinos, por lo tanto
baja la variedad y también el costo del material. Este es un caso que
nos muestra claramente cómo una reducción de costos se traduce en un
mejor valor.
DIFERENTES ESTRATEGIAS PARA OBTENER VALOR REDUCIENDO COSTOS
A partir de ahora, revisaremos una por una las estrategias que nos
permiten lograr valor reduciendo costos. Tomaremos a la venta como un
servicio, en el cual se puede utilizar la interacción. Voy a hablar
también sobre la identificación de nichos en el mercado. Y veremos cómo
enfatizar las diferentes partes del sistema de negocios para agregarles
valor. Trataré el tema de la personalización, la mejor administración de
servicios y las asociaciones. Porque esas son las diferentes formas que
utilizan las compañías al tratar de superar a la competencia.
La primer estrategia, entonces, es tomar la venta como servicio,
ayudando al cliente a comprar. La compra debe ser una experiencia
agradable y los vendedores no deben presionar al cliente para lograrla.
Otro punto importante es reducir los temores y las dudas del cliente a
la hora de comprar. Porque en muchos casos, cuando aparece un nuevo
servicio o un nuevo producto, la mayoría de la gente no lo compra porque
tiene miedo. Hay una regla que dice que, del 100% del mercado potencial
al que uno podrá acceder en el futuro para un producto o un servicio en
particular, primero obtendremos un 3%, que son los clientes innovadores,
luego un 15%, que son los líderes de opinión, y más tarde un 33%, que es
la gran mayoría temprana. Después hay otro 33% que conforma la mayoría
tardía, y finalmente, un 16% compuesto por los que más se demoran en
decidir. Por lo tanto, si ustedes ofrecen un nuevo servicio, primero
lograrán que el 3% de la gente lo pruebe, luego llegarán a los líderes
de opinión y querrán acceder rápidamente a la gran mayoría, pero para
eso necesitarán reducir el riesgo para el cliente.
¿Cómo podemos hacer de la venta un servicio completo? Ayudando al
cliente a comprar, sabiendo escucharlo y reduciendo su temor sin emplear
tácticas de alta presión (si usted usa la venta como servicio no utiliza
ese tipo de tácticas). En las tácticas sin presión, aunque no hagamos
una venta, buscamos ganar un cliente.
MEDIR LA SATISFACCIÓN DEL CLIENTE
Yo solía trabajar para una cadena de restaurantes llamada "Hippopotamus",
que tenía como regla no hacer reservas. Es decir que cuando entraba la
gente a almorzar, tenía que hacer cola y esperar. Y, como si fuera poco,
los empleados del restaurante le decían a los clientes que en seguida
iban a pasar, sabiendo que tendrían que esperar. Discutí con ellos
diciéndoles que los que iban a almorzar eran personas de negocios que
querían comer "ya". Les sugerí aclararle a los clientes que iban a tener
que esperar 15 minutos, y si éstos decían que no podían esperar,
preguntarles si querían que se les hiciera una reserva en otro
restaurante de la competencia. Los dueños me dijeron que estaba loco y
que así perderían a los clientes. Les dije que no, que lograrían lo
contrario; porque uno no quiere ir a comer siempre al mismo restaurante.
Y quizás no va a ser su cliente hoy, pero lo recordará porque fue el
único dueño de un restaurante que le hizo una reserva en la competencia.
Moraleja: hagan un cliente aunque no logren hacer la venta.
¿CUÁNTOS DE USTEDES MIDEN LA SATISFACCIÓN DEL CLIENTE? ¿Y CUÁNTOS MIDEN
LA SATISFACCIÓN DEL CLIENTE QUE NO COMPRÓ?
Yo hice un estudio que muestra que la falta de satisfacción de un
cliente no proviene del servicio que recibió, sino de lo que se le
vendió. En el caso de un grupo de gente que iba de vacaciones, por
ejemplo, el estudio mostró que el 43% de la falta de satisfacción fue
provocada porque se los había enviado al lugar equivocado. Vale aclarar
que el lugar era precioso, la gente era simpática, la playa era bárbara
y las bicicleta andaban bien; pero la gente no sabía andar en bicicleta
y odiaba la playa y el sol. El problema fue que nadie les preguntó qué
querían; los mandaron ahí porque era negocio. Vender puede ser una buena
herramienta, si se toma como un servicio para obtener la satisfacción
del cliente.
BENEFICIOS PARA EL CLIENTE
La segunda estrategia es redefinir el negocio en términos de beneficios
para el cliente. Los clientes no compran características del producto,
sino beneficios. Si el producto que usted vende es un perfume, el
cliente lo que compra es esperanza. Si usted vende una perforadora, el
cliente compra agujeros. Si usted piensa en los beneficios del cliente
se preguntará: si esta es la necesidad, ¿cuáles van a ser las
respuestas? Una respuesta puede ser que uno ya no vende un producto sino
un servicio, un beneficio, una ventaja para el cliente. El préstamo
hipotecario es un producto y nadie lo pone en un marco, lo cuelga y dice
"¡Qué lindo préstamo hipotecario que me compré!" Cuando uno vende un
préstamo hipotecario, el cliente está comprando una casa. Hay un banco
en Alemania que decidió empezar a vender casas. Lo primero que le
preguntan al cliente es: "¿Qué tipo de casa quiere?" Luego le muestran
fotos, lo llevan a visitar las propiedades y finalmente le dan el
crédito. Ya no venden un producto, sino un servicio. Hacen un paquete.
En el caso de SKF, la empresa sueca que vende rodamientos, uno pensaría
que la mejor manera de luchar contra la competencia es vendiendo lo más
barato posible. Y no es así, porque hay diferentes clientes que compran
rodamientos; uno de ellos puede ser un taller mecánico que necesita
cambiarlos en todos los modelos de autos. Ese mecánico que va a hacer un
cambio de rulemanes, necesita instrucciones para saber cómo desmontarlos
y volver a montar los nuevos. Precisa información. Herramienta más
información más producto da por resultado un paquete del producto más el
servicio. Eso es lo que hizo SKF; así superó a la competencia, que sólo
vendía el producto.
Hay que agregar servicios auxiliares, secundarios, al producto, como lo
hace la empresa de mudanzas Rider. Si la mudanza es de una provincia a
otra, por ejemplo, ellos le pagan el hotel. No están en el negocio del
transporte de muebles, sino en el negocio de ayudar al cliente a
mudarse. Y es ahí cuando surgen los servicios adicionales.
ENCONTRAR UN NICHO Y PERSONALIZAR LAS NECESIDADES
Nuestro objetivo es encontrar un pequeño segmento del mercado, que tenga
una necesidad específica, y personalizarla lo más posible. Si el cliente
quiere personalización, ¿cómo podemos sacar provecho de esto, utilizando
como estrategia el objetivo del nicho?
Si asumimos que hay gente con diferentes necesidades en el mercado,
tendremos que alcanzar el extremo. Si usted se esfuerza por hacer de
todo para todo el mundo, no tendrá éxito. Yo a eso lo llamo la
"estrategia de los superlativos". En la venta minorista uno puede ser el
mejor o el más barato, o el que está más cerca, o el más grande; pero si
usted es un poquito grande y está un poquito cerca y es un poquito
barato y un poquito mejor, no llegará a nada. Una de las formas de
personalizar el servicio es pensar en superlativos y buscar como
objetivo apuntar a ese nicho.
Otra forma de obtener un nicho es usar la marca como paraguas (se tiene
una marca y se la utiliza para distintas cosas). La idea es aprovechar
que hay muchos sub-segmentos que tienen en común una misma relación con
la marca, y empezar a hacer productos para la gente que adhiere a ella.
La tercera forma de buscar nichos como objetivo, es concentrarse en lo
mejor que uno hace. Disney, por ejemplo, está en el negocio de contar
cuentos, más allá de los parques temáticos o el cine, y su verdadera
idoneidad es que saben cómo contarlos.
En un viaje a California me impresionó mucho ver cómo venden discos en
una cadena de tiendas minorista llamada "Here Music". Ellos le venden
solamente a la gente ecléctica, y no cualquier disco. Hay cuatro tipos
de consumidores de discos: los que compran solamente los diez más
conocidos, que representan el 10% de los consumidores; los eclécticos, a
los que les gusta el jazz, la música clásica y la música moderna, que
abarcan un 25% de la clientela; los especialistas, que buscan buen
precio; y por último, los coleccionistas. Frente a esto tenemos dos
opciones: o vendemos discos para todo el mundo o tomamos un segmento del
mercado, un nicho. Esto último fue lo que hizo Here Music; a cada música
que eligen le ponen un nombre y explican por qué la escogieron, y así
ayudan a comprar. Uno la puede escuchar y después comprar. Eso es
explotar el nicho.
SOLUCIONES TOTALES
La "solución total" es otra forma de superar a mis competidores. Aquí
queremos satisfacer la necesidad del cliente, que es un todo, no una
serie de productos. A lo que realmente apunta esta estrategia es a
reducir su riesgo. Si ustedes piensan en función del cliente como un
todo, entonces encontrarán lo que llamamos "soluciones totales". Una
forma de hacerlo es vender un paquete. Hay una compañía de seguros en
Suiza, llamada "Zurich", que inventó un paquete denominado Zurich Relax.
Éste funciona de la siguiente forma: si su coche se rompe, lo que usted
quiere (además de que se lo arreglen) es otro coche. Lo que hacía Zurich
Relax, además de arreglarle su auto, era darle en el momento otro coche
para poder llegar a su destino. Cuando el auto estaba arreglado, lo
llamaban y le avisaban que lo podía pasar a buscar. Así, además de
agregar valor, reducían el costo de la compañía de seguros al hacer
ellos mismos el arreglo.
Otra solución total es vender productos sobre la base del costo total de
la posesión. Yo puedo vender chips baratos por toneladas; pero también
puedo venderle al cliente entrega, controles de calidad, información,
etc. Entonces el costo total de comprar este chip no es solamente el
precio de la compra; es el costo de mantenimiento de inventario y el
costo de hacer el pedido. Y, sobre esta base, yo soy más barato que mi
competencia.
HAY QUE APROVECHAR LA SEGMENTACIÓN PARA LOGRAR LA DIFERENCIACIÓN
Otra posibilidad es manejar las diferencias para captar segmentos
distintos. Dentro de un mercado en particular, hay diferentes segmentos
porque la gente necesita personalización. Un ejemplo: hay dos tipos de
personas que compran juguetes; los que tienen niños y los que compran
para regalarles a los hijos de otros. Si usted no tiene chicos y va a
una juguetería, se asusta por la variedad. Hay una compañía, que se
llama "Fao Schwartz", que utiliza este segmento sin tener un local
especial. En la entrada del negocio hay una puerta de acceso para este
tipo de clientes, que ingresan a un salón donde se encuentran con sólo
veinte juguetes: diez para nenas y diez para nenes. Escogen rápido y en
tres minutos ya salieron del negocio. En este caso han destinado una
parte separada del local para atender a un segmento en particular.
Yo hice un estudio muy grande sobre restaurantes y cafeterías en los
aeropuertos. Y llegué a la siguiente conclusión: si quiero satisfacer a
los clientes, no tengo que pensar si son empresarios o turistas, sino en
quién está apurado y quién no. Debo capacitar a mi barman para que
detecte si el cliente está apurado, y en ese caso, darle la factura
junto con el café. Si viene alguien que tiene más tiempo, no deberá
darle el ticket enseguida, porque pensará que quiere deshacerse de él.
LA IDEA ES TRATAR DE SEGMENTAR EL MERCADO DE ACUERDO CON LAS NECESIDADES
DEL SERVICIO
Otra posibilidad es segmentar según la intensidad de la necesidad. Por
ejemplo, en la industria, hay algunas personas que dicen qué quieren,
para cuándo y a qué precio. A ellos simplemente hay que entregarles lo
que piden. Otros necesitan sentarse a tratar el problema juntos, y otros
piden ayuda dejando en las manos del vendedor la decisión.
En ciertos casos, también se puede utilizar la asociación con una
orientación estratégica. Yo trabajo para una compañía química que todos
los años hace una reunión con sus clientes en la que éstos cuentan sus
problemas. Nosotros tratamos de considerar soluciones o nuevas
transacciones de servicios eficientes, en las que el cliente y el
proveedor trabajan juntos. La idea es generar cada vez más valor y menos
costo.
CONCLUSIONES
Vimos diferentes formas de superar a la competencia. Hablamos de reducir
los costos y al mismo tiempo darle más valor al cliente. Analizamos
diferentes formas de hacerlo. Hemos visto sistemas de venta, sistemas de
negocios, identificación de nichos y segmentación.
La conclusión más importante es que el cliente quiere valor a cambio de
su dinero. Si usted ofrece valor a un menor precio, será el ganador.
Disertación de Jacques Horovitz en el marco del Programa Integral Hacia la Calidad Total organizado en Buenos Aires por la Fundación OSDE.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
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