Cada vez más las grandes empresas “miran con cariño” al segmento de
consumidores adolescentes, dedicando esfuerzos y recursos para intentar
captar al que, con toda razón, consideran el nivel inicial del
ascendente mercado adulto, y dentro de ellos especialmente, a la franja
de estudiantes universitarios, ya que según muchos especialistas esa es
la etapa en la que nace la lealtad a una marca que puede durar de por
vida, están más capacitados para filtrar la información que reciben y
son consumidores cultos que intentan ascender en la escala
socioeconómica, representando así el tipo de cliente que toda empresa
seria busca.
Conforme lo expresa M. Lindstrom, autor del best–seller BRANDchild, los
grupos de adolescentes son como bancos de peces, con “tendencia de
cardumen”. Si el líder desapareciera, el resto seguiría nadando en la
misma dirección, porque el líder no controla el comportamiento del grupo
como sucedía en épocas pasadas. Afirma Lindstrom que lo mismo ocurre con
los adolescentes: es el grupo, como un todo, el que toma las decisiones
a partir del diálogo entre sus miembros, y que la conducta grupal no
está determinada por una persona sino por varias, o incluso, por la
mayoría.
Una de las cuestiones determinantes en el segmento adolescente y en
especial al apuntar al universitario es la elección del mensaje de
comunicación y los canales respectivos. Las empresas (sus especialistas
en marketing) tienen que entender que al dirigirse a los estudiantes no
deben tratar de parecérseles. Contarles acerca de lo que puede
resultarle importante, con un lenguaje y códigos diferentes de los que
emplearía con el segmento adulto, pero no como si fuera uno de ellos. No
es necesario contarles qué es una cámara digital o un teléfono celular,
y mucho menos enseñarles a usarlos, solo hay que encontrar la forma de
convencerlos de que lo que fabricamos o vendemos es lo mejor para ellos.
Por otro lado, existen marcadas diferencias en los subgrupos etarios
dentro de la franja adolescente. Si bien se pueden encontrar productos o
servicios de consumo generalizado, como Internet, donde más del 50% de
los usuarios tienen entre 16 y 26 años, en muchos otros el consumo según
las distintas edades es sensiblemente diferente. Diferencia también
demostrada según la formación cultural que posean; es tres veces más
probable que los adolescentes universitarios tengan tarjeta de crédito
(según estadísticas de MasterCard, el 75% de los estudiantes
universitarios siguen conservando su primera tarjeta de crédito 15 años
después) y su propia computadora que los que no ostentan dicha
categoría. Y si combinamos ambos criterios, es importante saber que el
mensaje que apunte al segmento de los estudiantes que tienen entre 18 y
19 años debe ser distinto al dirigido a los de 19 a 20 años, ya que un
año en el universitario puede representar una marcada diferencia en su
estilo de vida.
Otro detalle, entre los muchos a tener en cuenta cuando se pretende
apuntar al mercado joven, es la respuesta al feed-back que producen los
adolescentes. A los jóvenes les interesa participar en el desarrollo del
producto que van a consumir por lo que es indispensable, si se quiere
llegar exitosamente a ellos, diseñar una estrategia comunicacional que
permita recibir todas las manifestaciones que el mercado adolescente
emita, incluyendo la posibilidad de mantener auténticos diálogos con la
mayoría de ellos a fin de prometer y dar respuestas a sus reclamos. Se
tienen que habilitar canales interactivos que operen las 24 horas del
día a través de los cuales se den respuestas directas, que no den la
impresión de estar ocultando algo y que sirvan, además, para detectar
nuevas tendencias que permitan desarrollar nuevas estrategias de
comercialización o corregir las existentes. “Es necesario que las marcas
sean continuamente actualizadas, a fin de dar respuesta al feedback de
los adolescentes; prometer una respuesta y no cumplir sería desastroso,
porque los jóvenes percibirán que en esa actitud hay arrogancia o
indiferencia y preferirán otra marca” dijo Martín Lindstrom en una de
las últimas entrevistas. El mismo autor marca además la preocupación de
los adolescentes por las guerras, el terrorismo, la disolución de la
familia y el medio ambiente, por lo que toda estrategia de marketing
cuyo objetivo sea el mercado adolescente, debe ser muy respetuosa si
desea incluir estos temas en sus campañas.
La clave para conseguir el éxito en el mercado adolescente, según los
especialistas, es conocer y entender lo que realmente les interesa a los
jóvenes. Y volverse interactivo. Los adolescentes de hoy constituyen la
primera generación verdaderamente interactiva, viven en el mundo a
través de la Red y a un clic del mouse. A través de Internet escuchan
radios, ven películas y eventos musicales mundiales, e ingresan a sitios
que les son muy atractivos, diseñados por especialistas que saben y
conocen los códigos y el lenguaje a utilizar para llegar positivamente a
ellos, al igual que publicaciones, muchas veces patrocinadas por marcas
líderes en ese segmento, que les resultan muy atractivas, especialmente
las que incluyen temas de actualización tecnológica, conscientes de la
importancia de su conocimiento; una gran mayoría sabe manejar mejor la
tecnología de avanzada que los adultos, los que, reconociendo esa
habilidad, a menudo solicitan ayuda y consejos a los jóvenes en ese
sentido. Por ello, para acercarse a ellos, es necesario utilizar los
mismos medios que consumen y conseguir que el mensaje elegido tenga una
mejor llegada que la mayoría de los que ya están. Y ser interactivos.
Por último, no olvidar que es un mercado con un dinamismo increíble, por
lo que intentar descifrar lo que les atrae a los jóvenes tomando como
referencia las experiencias pasadas puede llegar a resultar un rotundo
fracaso. El “no tan secreto” del éxito es el cambio permanente, la
innovación, la actualización. Todo lo que haga representar en un
producto o servicio las grandes modificaciones que se experimentan en un
pequeño espacio de tiempo en esa tan especial etapa de la vida: la
adolescencia.
Argentina
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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