He aquí las principales tendencias en la evolución del marketplace
(lugar del mercado) y el marketspace (espacio del mercado):
La intermediación de mayoristas y minoristas ha disminuido
significativamente debido al comercio electrónico. Ahora, casi todos los
productos están disponibles sin necesidad de ir a un local. Los
consumidores pueden acceder por Internet a las fotos de cualquier
producto, leer las especificaciones, buscar los mejores precios y
condiciones entre los proveedores online, y hacer sus pedidos y pagar.
Los costosos catálogos impresos han desaparecido. La compra B2B (de
empresa a empresa) a través de Internet se incrementó aún más rápido que
la compra online del consumidor. Los responsables de compras de las
empresas adquieren por Internet sus artículos habituales: o bien
anuncian lo que necesitan y esperan la respuesta de un oferente, o
simplemente navegan por sus sitios web seleccionados.
El tráfico disminuyó en los locales físicos minoristas. Como respuesta a
ello, hay más minoristas emprendedores que ofrecen entretenimientos y
construyen salas para espectáculos en sus comercios. Muchas librerías,
locales de comidas y de ropa incluyen bares y auditorios para charlas y
representaciones. Lo que promocionan y venden esencialmente estos
locales es una experiencia, más que un surtido de productos.
La mayor parte de las compañías ha construido bases de datos
propietarias con abundante información sobre preferencias y
requerimientos de cada cliente, y usa esos datos para hacer una
adaptación masiva de ofertas a los individuos. Una cantidad creciente de
empresas presenta plataformas de productos online, en las cuales los
clientes diseñan los artículos que desean. Muchas compañías
automotrices, de computación, de electrodomésticos y de alimentos
invitan a los clientes a visitar sus paginas Web y a diseñar la oferta
(producto, servicio, sistemas o programas) mediante un formulario que
deben llenar con sus preferencias. La imagen del producto modificado se
exhibe entonces en la pantalla.
Las empresas están encontrando formas imaginativas de ir más allá de las
expectativas de los clientes, y mejoran así la retención. Como
resultado, a los competidores se les hace cada vez más difícil adquirir
nuevos clientes. Por lo tanto, la mayoría pasa su tiempo tratando de
averiguar cómo vender más productos y servicios a sus clientes actuales.
Las organizaciones se centran en generar participación por cliente en
lugar de participación de mercado. Muchas han encontrado nuevas formas
de incrementar tanto el nivel de ventas en general como la venta
cruzada. Obtienen mayor conocimiento y comprensión del segmento y del
cliente a partir de sus bases de datos, mediante la aplicación de
técnicas novedosas y más eficaces de interpretación de la información.
Por fin, las compañías lograron que sus departamentos contables generen
números verdaderos sobre rentabilidad por segmento, cliente individual,
producto, canal, y unidad geográfica. Ahora, centran su atención en sus
clientes, productos y canales más rentables, y están armando paquetes de
recompensas para estos clientes. Las empresas pasaron de una perspectiva
fundada en la transacción a una que se basa en desarrollar la lealtad
del cliente.
Muchas empresas empiezan a tener un enfoque de abastecimiento de por
vida al consumidor, por lo cual ofrecen entregar de un modo habitual, y
a un precio por unidad más bajo que el normal, un producto que la
persona consume regularmente (por ejemplo, café o gaseosas). Como se
trata de un contrato de compra a largo plazo, pueden afrontar el hecho
de tener menos ganancias en cada venta.
Una gran cantidad de empresas terceriza más del 60 por ciento de sus
actividades y requerimientos. Unas pocas tercerizan el 100 por ciento,
lo cual las convierte en compañías virtuales que poseen instalaciones
mínimas y, por consiguiente, generan índices de ingresos
extraordinarios. Las firmas a las cuales otras empresas les encargan
productos o servicios gozan de un negocio en auge. En el caso de los
fabricantes de equipamiento, la mayoría prefiere trabajar con
proveedores individuales que diseñan y abastecen sistemas enteros (el
sistema de frenos de un automóvil, por ejemplo) en sociedad con el
fabricante propietario de la marca. En su mayor parte las empresas
actuales son compañías conectadas en red que dependen fuertemente de
alianzas estratégicas con otras firmas.
Asimismo muchos vendedores son concesionarios, en lugar de ser empleados
de las firmas.
La empresa los equipa con las herramientas más avanzadas de
automatización de ventas, y les da la capacidad para desarrollar
presentaciones multimedia individualizadas y para hacer ofertas y
contratos a medida. Así en vez de reunirse en una oficina, los
compradores prefieren encontrarse con los vendedores frente a las
pantallas de sus computadoras.
Cada vez más la venta personal se realiza a través de medios
electrónicos, donde el comprador y el vendedor se ven en las pantallas
en tiempo real. En consecuencia los vendedores viajan menos, y las
aerolíneas se achican. Los vendedores más eficaces están bien
informados, son confiables y amables, y están dispuestos a escuchar.
Como se puede acceder a 500 canales televisivos, la publicidad masiva en
televisión ha disminuido. Hay menos diarios y revistas impresos. Pero
los especialistas en marketing pueden alcanzar su target más eficazmente
al hacer publicidad a través de publicaciones online especializadas.
Sin embargo las compañías son incapaces de sostener ventajas
competitivas (por fuera de las patentes, copyrights, ubicaciones
mejores, información propietaria, etcétera). Los competidores copian
rápidamente cualquier ventaja, mediante el benchmarking, usando la
ingeniería de un modo inusual y tomando atajos. Las empresas creen que
su única ventaja sostenible reside en la habilidad para aprender y
cambiar más rápido.
Ahora estamos de vuelta en el presente, pero confío en que este
escenario incitará a las empresas a reflexionar más estratégicamente
sobre su futuro. Las compañías exitosas serán las pocas que logren que
su marketing cambie tan rápido como su mercado.
* QUIÉN ES PHILIP KOTLER
Philip Kotler se caracteriza por su aguda capacidad de observación,
la claridad de sus explicaciones y la cantidad de ejemplos que utiliza
en ellas, en los que incluye desde sus experiencias en un hotel de algún
lugar del mundo o los hechos cotidianos de su casa como la forma de
trabajar de una de sus hijas, quien vende muñecas Barbie.
Dedicado principalmente a las actividades académicas, también realizó
trabajos de consultoría para IBM, Apple, General Electric, AT&T y Ford,
entre otras. Desde 1988 es Distinguished Professor de Marketing
Internacional S.C. Johnson & Son, de la Kellog Graduate School of
Management de la Northwestern University, universidad de la que es
profesor desde hace 35 años.
En 1953 obtuvo un master en economía en la Universidad de Chicago y tres años más tarde el doctorado en el MIT; también realizó trabajos postdoctorales en matemáticas, en Harvard, y en ciencias del comportamiento en la Universidad de Chicago.
Sus investigaciones se centran en marketing estratégico,
internacional, de organizaciones, social, para organizaciones
culturales; hospitalidad, turismo y marketing de lugares y marketing y
desarrollo económico.
Publicó, entre otros, Mercadotecnia (traducido a 14 idiomas), La nueva
competencia, Marketing de lugares, Marketing social y The Marketing of
the Nations.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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