La creciente participación femenina en el ámbito empresarial es una evidencia que nadie puede negar. Pero los hechos demuestran las dificultades que deben sortear las mujeres para acceder a los cargos más importantes.
A pesar de estar sobrecargadas con la atención del hogar y por la
maternidad, con algunos oficios y profesiones que les siguen siendo
difíciles de practicar, todo indica que las mujeres que trabajan han
logrado multiplicar sus posibilidades y sus ambiciones.
Las mujeres que trabajan ya no lo hacen exclusivamente por obligación,
actualmente las posibilidades laborales son amplias y atractivamente
convocantes para quienes estén dispuestas a competir con los hombres
mano a mano por los puestos de mediana y alta decisión. Son las empresas
multinacionales las de mayor tendencia a incluir mujeres en su personal
y a ubicarlas en cargos jerárquicos. Pero la concepción cultural
machista aún perdura. En muchos casos, no sólo los hombres excluyen a
las mujeres, ya que para determinados oficios o profesiones son las
mujeres las que confían más en los hombres; por ejemplo cuando de elegir
un médico se trata, la mayoría de las mujeres se inclinan por los
hombres. Por otro lado, existen profesiones que son “esencialmente
femeninas”. Años atrás, el Director de Relaciones Industriales de Revlon
Argentina, hablando sobre este tema en un reportaje realizado por una
conocida revista dedicada a la mujer, explicaba: “Más que
discriminación, lo que hay son circunstancias diferentes. Si en una
empresa hace falta una secretaria, se toma una mujer. En tal caso se
podría hablar de discriminación del hombre.
La discriminación que existe es una consecuencia de roles distintos, una forma de autodiscriminación por parte de la mujer, que consiste en desempeñar dos funciones: una como ama de casa, como esposa, como madre de sus hijos, y la otra como trabajadora. Si hablamos de un obrero que opera un balancín en una forja, hablamos de un hombre, no se puede buscar una mujer para ese puesto. Aunque pertenezcan a la misma especie, hombre y mujer son diferentes, y en mi opinión esto no debe cambiar. Debe existir, y existe, una igualdad de derechos, pero esto no debe significar igualdad sexual... me niego a compartir la feminización del hombre y la masculinización de la mujer”.
A continuación, se transcribe una nota publicada por el periódico
Mundo Económico (Mnes – Arg.) en su edición 10-03 titulada: “¿Por qué
las mujeres son buenas para los negocios?” que toma como fuente el SBA
(Small Business Administration)
Si bien los hombres y mujeres abordan los negocios de una forma un poco
diferente, el crecimiento explosivo en el número de negocios propiedad
de mujeres en la década pasada, da testimonio del estilo no tradicional.
De acuerdo con un estudio realizado en EEUU más de la mitad de mujeres
propietarias de negocios (53 %) enfatiza la intuición, o el uso de la
parte “derecha del cerebro” en lugar de la parte “izquierda del
cerebro”, la cual se concentra en el análisis de la información en forma
metódica y en el desarrollo de procedimientos. El proceso intuitivo con
frecuencia permite detectar oportunidades que no son visibles a simple
vista y saber si son correctas sin el uso de la razón y el análisis.
La forma en la cual las mujeres empresarias toman decisiones es
normalmente tomando en cuenta ambas partes del cerebro. Esto permite el
uso de la creatividad y del proceso analítico, característica que es
necesaria para el manejo de una empresa, especialmente en situaciones
inciertas.
Las mujeres empresarias tienden a reflexionar sobre sus decisiones y
sopesar las opciones y los resultados antes de actuar. Además, las
mujeres no dudan en reunir información de asesores en negocios y socios.
La ventaja aquí es el compartir el conocimiento que es obtenido mediante
relaciones interpersonales y contactos.
Las mujeres empresarias describen sus negocios en términos familiares y
ven sus relaciones de negocios como una red de contactos. Este “toque
personal” es lo que con frecuencia motiva a la productividad de los
empleados. Sin embargo, el punto débil es que ellas carecen de políticas
y procedimientos que estén claramente establecidos.
Las mujeres tienen la habilidad de balancear diferentes tareas y
prioridades. En los negocios, para cualquiera, la habilidad de ser
flexible y adaptable es una ventaja clara en la actualidad, cuando se
espera que todos desempeñen múltiples tareas.
Las mujeres empresarias tienden a encontrar satisfacción y éxito
estableciendo relaciones con los clientes y empleados, teniendo control
de su propio destino y haciendo algo que consideran valioso. Los
empresarios pasan la mayor parte de sus vidas en sus trabajos; si su
trabajo y sus valores personales no están en armonía, tarde o temprano
entrarán en conflicto. Las mujeres empresarias han usado este conflicto
interno como motivación para crear el estilo de vida que ellas desean.
Las empresarias en general son más parecidas unas a otras que la
población trabajadora en general. Comparadas con el general de la
población, las empresarias y los empresarios tienden a ser más lógicos y
analíticos en la forma que toman decisiones, sin tomar en consideración
si son hombres o mujeres.
Por último, un estudio realizado por la Universidad Argentina de la
Empresa (UADE), respecto a las mujeres en el management en la Argentina
concluye que:
“a- Existe un estilo gerencial femenino que se caracteriza por una
particular modalidad de utilización del poder y del desempeño del rol
directivo: saber escuchar, ser comunicativas, humanizar los lazos
laborales, saber distribuir el tiempo entre la familia y el trabajo, son
cualidades que antes eran femeninas, pero que actualmente están
implementando los gerentes.
b- Las mujeres managers adoptan conductas compensatorias que
contrarrestan la imagen que ellas piensan que los demás tienen de ellas.
Por ejemplo, son más autoexigentes cuando se suponen juzgadas por una
menor dedicación horaria al trabajo (independientemente del cumplimiento
de los objetivos) o muestran signos de autoritarismo cuando presuponen
son consideradas “débiles”.
c- Desde la perspectiva femenina, el hombre toma el poder “más
naturalmente”, dado que estaría más acostumbrado a ejercerlo. Mientras
tanto, ambos sexos coinciden en considerar que la mujer utiliza su poder
“sutilmente”.
d- Con respecto al conocido “techo de cristal” (o límite invisible que
tienen las mujeres para crecer en una empresa) el estudio destaca dos
principales características: la brecha (amplia) salarial entre ambos
sexos y la escasa promoción de mujeres a cargos de primera línea.”
Independientemente de algunas opiniones encontradas, la “irresistible
Fuerza F” es un hecho, y el mundo empresarial femenino se agranda y
posiciona día a día, lo cual lleva a que se lo deba conocer y tener en
cuenta seriamente tanto como tomadoras de importantes decisiones
empresariales como así también como un interesante segmento consumidor
de bienes y servicios.