Hace mucho tiempo que los especialistas en marketing comprendieron que no se puede elaborar un producto o proponer un servicio que tenga vigencia universal y sea adecuado para un consumidor o cliente promedio, y menos aun para todos o la gran mayoría de los consumidores.
Al aceptar este razonamiento se comienza a entender la importancia
que cobra en la comercialización de bienes y servicios, la segmentación
de los mercados.
El enfoque conceptual que esta detrás de la segmentación es que los
productos y servicios deben dirigirse a targets específicos de clientes
o consumidores, antes que a la población o el mercado en su conjunto.
Esto va a ayudar a determinar que es lo que realmente le importa al
cliente seleccionado, conocer cuales son sus hábitos de consumo y
determinar cuales son los sustitutos de esos productos o servicios en el
segmento en que se mueve y de ese modo identificar claramente a la
competencia.
El problema que se suele plantear, es el de definir y detectar segmentos
potenciales de mercado y, dentro de estos, el segmento optimo al cual
dirigir los mayores esfuerzos comerciales.
Por ello:
Definir el mercado es determinar y conocer el sistema de consumo y
sustitución del consumidor / cliente al que se refiere.
El problema no es segmentar el mercado, sino saber determinar cual es el
segmento optimo para el producto o servicio que se desea comercializar.
Por todo esto la estrategia de comercialización de un producto o
servicio, debe estar orientada hacia un determinado segmento de clientes
con el objetivo de que estos, por formar parte del blanco de mercado
seleccionado, elijan, prefieran y quieran ser fieles a los productos o
servicios que esa determinada empresa comercializa.
El consumidor construye una interpretación propia de cada producto, que
consiste en una determinada visión y configuración de los diversos
atributos o beneficios que el percibe.
Cada producto o servicio y cada comercio, cada empresa, es un conjunto o
una estructura de atributos percibidos que significa algo para el
consumidor y son los diferenciadores que hacen que sean elegidos - o no
- y que luego les sean fieles - o no -.
Una empresa, un producto o servicio es diferenciado solo si significa
algo diferente que el resto de los productos de esa categoría, en la
mente de los clientes.
Ahora bien, en esencia: ¿Qué es el marketing?
"Es una filosofía, una forma de pensar y actuar cuyo objetivo
fundamental es relacionar dinámicamente las empresas, entidades,
personas o gobiernos con sus respectivos mercados, clientes o
destinatarios de sus actividades." ( Braidot, 1996)
Es una ideología, un sistema de conducción empresarial, donde la empresa
toda, se orienta a intentar satisfacer las necesidades de sus mercados o
grupos de consumidores definidos y que serán las oportunidades
económicas para la empresa.
El Marketing es una disciplina que lleva a la práctica una efectiva y
equilibrada mezcla de todos los ingredientes necesarios para vincular un
producto o servicio, con quien lo va a consumir.
"EL OBJETIVO DEBE SER DELEITAR AL CLIENTE"
Los autores y empresarios japoneses tienen muy claro que el objetivo del
marketing no son las ventas sino el cliente. En coincidencia, la mayor
autoridad en la materia a nivel mundial, Philip Kotler, señala: "El
objetivo del marketing deber ser deleitar al cliente de manera que se
convierta en un vendedor de la compañía, recomendándonos y hablando bien
de nosotros ante sus amigos y conocidos".
MARKETING ESTRATÉGICO
Las empresas que quieran tener éxito deben aplicar marketing
estratégico: segmentar, definir el target y posicionar. "Hay que
concentrarse en las necesidades del cliente, obtener el concepto
correcto, desarrollar el producto y el servicio y luego comunicarlo",
explica Kotler.
Las 4 P
Para Kotler, aunque la clásica fórmula de las 4 "P" se conoce como
Productos, Precio, Plaza y Promociones, significa antes: Probar,
Particionar, Priorizar y Posicionar. Según éste experto, "la estrategia
empieza con probar, es decir, investigar el mercado cuidadosamente para
controlar las partes que hay en él (partición)". Una vez encontradas las
partes, "La empresa debe definir a cuál quiere servir (esto es priorizar
o definir el target)".
El último paso es el posicionamiento, es decir, "hacer que el cliente
objetivo sepa que la firma es lo mejor en algo (la más rápida, la más
innovadora, la más segura)", explica. Recién después de hacer esto la
compañía estará lista para dedicarse a producto, precio, plaza y
promoción.
FABRICAR LO QUE SE VENDE
Según Kotler, "hay que fabricar lo que se vende". En esta línea señala:
"Se compite en el mercado global y no sólo en el interno, y el
establecimiento del precio de los bienes y servicios se hace de acuerdo
con la valoración que hace el cliente y no por lo que cuesta
fabricarlo".
DECÁLOGO DEL MARKETING
Dado el escenario anteriormente descripto, este especialista aconseja:
1. Triunfar gracias a una mejor segmentación y definición de los
objetivos.
2. Saber diferenciar y posicionar el producto.
3. Sobresalir ofreciendo la mejor calidad.
4. Obtener excelencia y ganancias brindando un mejor servicio.
5. Ofrecer a través de una atención personalizada.
6. Alcanzar el éxito a través de una mayor velocidad: turbo marketing.
7. Crecer por el fortalecimiento de la marca y su extensión.
8. Triunfar gracias a la focalización, estableciendo una estrategia de
"nichos".
9. Crecer usando un mejor sistema de publicidad y marketing directo.
10. Competir efectivamente por medio de una buena cadena de marketing.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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