Philip Kotler, en su libro Fundamentos de Marketing los llama
“públicos internos de una compañía” e incluye en ellos a obreros,
oficinistas, voluntarios, gerentes y directorio, citando además a los
proveedores, aduciendo que “su desarrollo puede incidir de manera
importante en el marketing” (de la empresa).
Es así como deben iniciarse las acciones de marketing: adentro de la
empresa. Y es así como nace el marketing interno cuyos objetivos son
satisfacer las necesidades y deseos de los clientes internos, para que,
a través de un alineamiento integrado, satisfagan a su vez y
adecuadamente las necesidades y deseos de los clientes externos.
Es necesario que el empresario comprenda que toda organización debe
contar con un muy buen marketing interno para lograr una vinculación
eficiente y especialmente rentable entre los clientes internos y los
externos.
Y así como sabe que la función del marketing tradicional es realizar
promesas y que la del marketing relacional es cumplirlas, debe conocer
que la función del marketing interno es permitir que se hagan las
promesas y asegurar que se cumplan, lo que lo coloca en una crítica
situación: de él depende en gran medida el éxito (o no) del marketing
externo, ya que de su resultado depende el interés que los empleados
pongan en la atención a los clientes externos. De las acciones de
marketing que se realicen dentro de la empresa dependerán que sus
integrantes estén preparados y motivados para actuar en función de
brindar excelentes servicios y que, en todos los niveles, se comprenda y
experimente el negocio tal como fue diseñado y organizado dentro de un
sistema que apoye el interés por el cliente.
“Varios son los factores que favorecen el logro de esa alineación
totalmente integrada, como el compromiso con los clientes, el liderazgo,
la comunicación clara y efectiva, la información necesaria disponible en
tiempo y forma, la administración, la motivación y el coaching, entre
otros; pero además de todo ello, se requiere vivir el negocio, la
función y la orientación al cliente externo e interno y cumplir con los
objetivos de la organización. En caso contrario, el cumplimiento de los
objetivos será una linda expresión de deseo.
Por eso, si la organización posee personal que vive el negocio y su
función, y logra los objetivos, debe reconocerse, recompensarse,
promoverse y difundir su compromiso y sus logros. Se obtiene mejor y más
rápido lo que se premia y se reconoce”. (Dr.Rubén Rico, PhD en Marketing
– Líderes del Tercer Milenio)
Es el bien gestionado marketing dentro de la empresa el que consigue la
fidelización del cliente interno, es el que hace que todos los
integrantes de la organización compren la filosofía empresarial
(obviamente debe existir una filosofía) y la difundan y defiendan; es el
que lleva, en definitiva, a que todos los empleados se pongan y luzcan
con orgullo “la camiseta de la empresa”, con un claro sentido de
creencia – pertenencia.
Y para que el marketing dentro de la empresa pueda ser bien gestionado
se requiere de una doctrina clara y reglas bien definidas. Debe
diseñarse una estrategia que pueda ser implementada en forma efectiva,
además de un modelo de gestión consistente e integrado, a la medida de
cada organización, que asegure una administración efectiva de todas las
interacciones y enlaces entre empleados y clientes.
Si se pretende que las personas trabajen más y mejor, primero hay que
saber por qué trabajan, para descubrir si la finalidad o motivación por
la que lo hacen es lo suficientemente valiosa para mejorar la calidad y
cantidad del trabajo, meta última de la productividad, ya que el ser
humano habitualmente está animado por distintos tipos de motivación.
Por todo ello, y a modo de repaso, es necesario tener en cuenta las
siguientes premisas:
Los empleados son los clientes internos de la empresa, a ellos tenemos
que “venderle” la misión y visión, la filosofía de empresa.
Venderles además, la empresa con una serie de características finales:
mejores condiciones laborales, mayor participación por parte de los
distintos niveles, mejor clima laboral, mayor integración y motivación,
mayor productividad.
Contar indispensablemente con un Plan de Comunicación Interna para
transmitir políticas, objetivos y acciones.
Una participación activa de los directivos y mandos de la empresa, cuyo
papel es fundamental en marketing interno en función de “fuerza de
ventas” del plan concebido.
Tener presente que el fin último u objetivo final que se pretende
alcanzar es el de la motivación global de los trabajadores para aumentar
la productividad global.
De un estudio realizado hace algunos años por Yamkenovich e Innerwahar
se desprenden algunos valores que tenían (y siguen teniendo) importancia
en las organizaciones empresariales. Los diez (10) principales son los
siguientes:
Los diez valores
1. Trabajar con gente que me trate con respeto
2. Trabajo interesante
3. Reconocimiento de buen trabajo
4. Posibilidad de desarrollar facultades, capacidades y creatividad
5. Trabajar con gente que escuche si se tienen ideas de cómo hacer mejor
el trabajo
6. Posibilidad de pensar por sí mismo, en vez de seguir simplemente las
instrucciones
7. Ver los resultados finales de los esfuerzos del trabajo
8. Trabajar con personas eficientes
9. Que el trabajo no sea demasiado difícil
10. Sentirse bien informado acerca de lo que está pasando
Como se puede comprobar ahora lo que se busca en las empresas es un
intercambio de oportunidades que incluya elementos tales como: la
satisfacción en el trabajo, la participación y el desarrollo de la
autoestima.
El empresario debe darse cuenta que no podrá tener clientes (externos)
satisfechos si no lo están los empleados, de aquí que se conjuguen el
marketing interno con el marketing externo. El marketing interno tiende
entonces a desarrollar un conjunto de actividades encaminadas a tener
trabajadores satisfechos, con todas las posibilidades de expresar en
cualquier circunstancia sus sentimientos y pensamientos de forma
organizada, con el fin de que se eleve su motivación por el trabajo y
que esto se vea reflejado en sus acciones de servicio.
Es necesario tener presente que cuando el empleado no vive la
insatisfacción del cliente que atiende y no se siente responsable de
ello, culpará a la dirección y a la organización que le impone una
tarea, unos medios y unos métodos que no le satisfacen ni a él, ni al
cliente.
Hay que concretar en cada departamento, en cada puesto de trabajo, quién
es el cliente interno inmediato, antes de que el producto o servicio
llegue al consumidor final, aplicando el marketing adentro de la
empresa, entre estos clientes- proveedores internos igual a como se
aplica con los externos.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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