Una de las ideas fundamentales de estrategia de negocios se origino a partir de un trabajo hecho por el Boston Consulting Group en los sesenta para uno de los mayores fabricantes de semiconductores.
Demuestra que tanto en esta industria como en otras, los costos
comúnmente declinan a medida que aumenta la producción. Puede decirse
que los productores tienden a hacerse más eficientes a medida que ganan
experiencia haciendo sus productos. Esta relación lineal entre el costo
y la producción acumulada ha sido denominada La Curva de la Experiencia.
La curva de la experiencia sugirió una posibilidad que ni la sabiduría
recogida del negocio ni la teoría económica reconocían por ese entonces:
las diferencias sistemáticas de los costos pudieron presentarse entre
los competidores porque algunos habían desarrollado más conocimiento
sobre la producción que otros.
Esta idea tuvo importantes implicaciones. Si una empresa pudiera
acelerar su experiencia en la producción incrementando su participación
de mercado, podría ganar una ventaja en costos en su industria que sería
dificil de igualar. Una sustancial inversión en conseguir mayor
participación de mercado hoy, podría ser amortizada más fácilmente en el
futuro.
La Curva de la Experiencia también tuvo profundas implicaciones en el
pensamiento y la práctica de negocio: hizo posible adquirir
deliberadamente y administrar una ventaja competitiva.
UN POCO DE HISTORIA
La Curva de la Experiencia es el nombre utilizado en 1966 por el
Boston Consulting Group (BCG) — compañía recientemente establecida por
asesores que se especializaban en planificación estratégica empresarial
— para denominar el comportamiento de los costos totales, incluyendo
costos indirectos, en los segmentos de mayor crecimiento de las
industrias química y electrónica. El nombre fue elegido para diferenciar
este fenómeno de aquel efecto bien conocido y documentado de la curva
del aprendizaje. Los dos están relacionados, pero son considerablemente
diferentes. Mientras que la curva de la experiencia demuestra una
disminución generalizada de costos, la noción de aprendizaje sólo se
utilizaba en la aplicación directa del trabajo.
Era sabido desde hacía muchos años que las horas trabajadas por unidad
de producción disminuyen en las tareas repetitivas. Este efecto fue
particularmente fácil de ser observado en, por ejemplo, la producción
aeronáutica durante la guerra. El índice de disminución del trabajo fue
de aproximadamente 10 al 15 por ciento al doblar la experiencia. Esta
expectativa fue durante buen tiempo considerada parte de los contratos
militares.
Durante algunos años Bruce Henderson, el Presidente del BCG, había
observado cómo el comportamiento de los precios de los productos nuevos
recién lanzados revelaba patrones consistentes y con ritmos fáciles de
predecir, muy similares a una escalera en descenso.
En un estudio realizado para un cliente de la industria de los
semiconductores, los analistas de BCG encontraron que después de hacer
los ajustes por la inflación, los costos por unidad de los circuitos
integrados habían bajando un 25 por ciento con cada multiplicación de la
experiencia. Esta disminución de costos no podía atribuirse solamente a
la mejor productividad de la fuerza de trabajo, sino que los datos
revelaron que todos los componentes de costo del cliente — gastos
generales, publicidad, investigación, ingeniería y comercialización,
además del costo directo del trabajo — disminuían con la acumulación de
la experiencia de la producción.
Las consecuencias de este descubrimiento fueron muy grandes. Podía
predecirse la estabilidad de las relaciones competitivas conforme el
volumen, lo que le podía dar a un competidor una ventaja en precio sobre
los demás. Podía también calcularse cuales eran los costos de los
competidores a partir de datos relativamente fáciles de obtener.
Henderson presentó en 1966 curvas log-log calculadas para 24 productos
seleccionados, desde transistores hasta cerveza japonesa pasando por
aluminio, usando para ello dólares de 1958. El transistor de silicona
por ejemplo bajó de un precio de U$S 26.73 por unidad en 1954 a sólo U$S
0.36 en 1969, apenas 15 años más tarde. La cerveza japonesa en 1951 se
vendía al detalle a 72.34 Yenes habiendo bajado a 43.17 Yenes en 1968.
Un televisor se vendía en 1947 en U$S 376 pero en 1968 su precio había
bajado a U$S 89. El aluminio primario descendió de U$S 472 por libra en
1929 a U$S 210 en 1969.
De manera significativa, ningún estudio ha identificado un producto o
servicio cuyo costo no haya bajado con la acumulación de experiencia.
Bruce Henderson, el fundador y líder intelectual de BCG, escribió:
El fenómeno de la curva de experiencia es tan real como la gravitación.
. . . [Su] efecto se puede observar y medir en cualquier negocio,
cualquier industria, cualquier componente de costo, en cualquier lado...
Las razones del efecto de la curva de experiencia no son especialmente
importantes. El hecho importante es que la curva de experiencia es un
fenómeno universalmente observable.
Después de casi 40 años, los esfuerzos de BCG convirtieron a la curva de
la experiencia en una pieza central del pensamiento estratégico
empresarial. En todas las mejores facultades de administración de
empresas, las lecciones del efecto de esta curva se hicieron parte del
currículo básico y, a pesar de que el entendimiento de las causas
subyacentes de la curva de la experiencia es todavía imperfecto, sus
efectos están más allá de toda duda. Es tan universal que su ausencia es
casi una advertencia de mala administración o mala comprensión. A pesar
de que el mecanismo básico que la produce tiene que ser todavía
adecuadamente explicado.
EL CONCEPTO DE LA EXPERIENCIA
Si se analiza la producción industrial de bienes estandarizados
podremos ver que el costo total de la producción baja a medida que se
agrega “experiencia”, es decir, que aumenta el volumen acumulado
producido. A partir de este análisis se formulo el concepto de curva de
la experiencia que dice: "El costo unitario del valor agregado de un
producto homogéneo, medido en unidades monetarias constantes disminuye
en un porcentaje constante cada vez que se duplica la experiencia". En
otras palabras, este concepto traduce y formaliza a nivel de la unidad
de producción lo que los economistas suelen llamar a nivel global la
mejora de la productividad.
El concepto de la curva de la experiencia habla de los costos del valor
agregado del producto o servicio, es decir, aquellos costos sobre los
que se puede ejercer algún control. Este costo declina aproximadamente
un 20 a 30 por ciento en términos reales cada vez que la experiencia es
duplicada.
Si el índice de crecimiento es constante, entonces el volumen físico
anual crece en igual proporción que la experiencia total. Esta
disminución de costos puede verse luego de eliminar el efecto de la
inflación. Además, esta disminución continúa indefinidamente en la
medida en que se mantenga constante el índice de crecimiento.
Esta es una ley de observación comprobada estadísticamente, pero no
podemos decir que es una ley natural. No ocurre automáticamente.
Requiere de administración.
ALGUNOS FACTORES QUE LA CAUSAN
Puede decirse que existen ciertos factores que pueden relacionarse
con la disminución de costos a la que se refiere el concepto de la curva
de la experiencia. Los costos bajan debido a que los trabajadores
mejoran sus técnicas y se vuelven más eficientes, se logran mejoras en
la distribución de las plantas, se logra un mejor funcionamiento de los
equipos, se desarrollan equipos más especializados, los cambios en el
diseño de producción hace más fácil su fabricación, mejoran las técnicas
para la medición y el control de operaciones, etc.
Pero siguiendo un orden, los siguientes son algunos de los factores que,
bien administrados, pueden reducir los costos unitarios:
Eficiencia de la mano de obra. La repetición de la tarea genera
progresivamente una mayor eficiencia y el aumento de la productividad.
Este proceso se puede impulsar mediante el entrenamiento y los planes de
acción en la gestión de personal.
Organización del trabajo. A medida que crece el volumen producido, aumenta el nivel de especialización. De no ser así, se debería reestructurar la organización de manera de equiparar la producción.
Los nuevos procesos de producción. La inventiva y el perfeccionamiento en los procesos de producción pueden jugar un importante papel en la reducción de los costes por unidad, especialmente en las industrias de capital intensivo.
Equilibrio entre la mano de obra y el capital. Con el desarrollo de las organizaciones, el equilibrio entre mano de obra y capital debe cambiar. Por ejemplo, si aumentaran los salarios, el capital podría desviarse hacia la inversión en mecanismos robotizados. Es lo que sucedió en algunos países con altos costes de mano de obra, como Japón, Suecia y Alemania.
Uniformidad de los productos. Las ventajas de la curva de experiencia no se podrían haber aprovechado plenamente, sin la uniformidad de la producción. La experiencia de Ford en los años veinte, con su Modelo "T", es un ejemplo de que la producción estándar, en gran escala, suele detener la innovación en la organización.
La especialización técnica. A medida que aumentan los procesos de producción se requieren nuevos equipos especializados, lo cual trae consigo una producción más eficiente y con ello más bajos costes.
Modificaciones en el diseño. A medida que se acumula experiencia, tanto el consumidor como el fabricante adquieren un mayor conocimiento de la relación entre precio y rendimiento. Los productos se pueden modificar para ahorrar material, energía y mano de obra, manteniendo o aumentando su rendimiento.
Economía de escala. Las economías de escala hacen que a medida que
una empresa fabrica un producto, sus costos fijos se encuentren
divididos por un número más grande de unidades en el cálculo del costo
unitario.
En la próxima edición veremos un poco más sobre la curva la experiencia,
sus efectos sobre el funcionamiento de las empresas y la manera en se
presentan estos efectos según el tipo de empresa que se esté analizando.