El mal servicio es la principal causa de la pérdida de clientes.
Según la Asociación de Management de Estados Unidos (American Management
Association, AMA), el 68 por ciento de los clientes que abandona su
relación comercial con una empresa, lo hace porque el servicio es
deficiente. Otro dato: el 90 por ciento de los compradores perdidos no
intenta comunicarse con la compañía para explicarle qué sucedió. Y lo
peor de todo: un cliente insatisfecho le comenta a 10 personas su
descontento. El satisfecho, en cambio, sólo difunde su experiencia a
otros cinco individuos. Tom Peters dice que reemplazar U$S 1 de un
cliente perdido, cuesta U$S 10. Estas cinco medidas evitan los errores
más comunes del servicio al cliente:
1. Ayudar al personal a entender la importancia de un buen servicio
A menudo, los empleados piensan que un desliz ocasional en el servicio
no tendrá mayores consecuencias. Según el Service Management Research
Group, el 92 por ciento de los presidentes ejecutivos dice que la
calidad del servicio es la clave del éxito; los gerentes de las
sucursales, en cambio, la ubican por debajo de otros objetivos, como los
resultados financieros a corto plazo. Una de las mejores maneras de
alinear las prioridades del personal con las de la compañía, es predicar
con el ejemplo. Una investigación de The Nierenberg Group demuestra que
el 95 por ciento de los vendedores aseguró que mejorar las
comunicaciones interpersonales los motivaría a realizar mejor su
trabajo. Algunas técnicas para lograrlo son las siguientes:
- Demostrar una actitud abierta y amistosa: la alta gerencia debería ser
profesional y atenta al mismo tiempo.
- Brindar ayuda: los gerentes deberían tener una actitud proactiva en el
trato con su personal. Es importante advertir de inmediato cuándo un
empleado está disconforme, para evitar que el descontento se contagie a
los clientes.
- Dar el 110 por ciento automáticamente: los empleados esperan que sus
pedidos sean atendidos, pero los superiores podrían ir más allá, dando
una respuesta veloz a las inquietudes, y ofreciendo ayuda adicional.
2. Sincronizar con el reloj del cliente
En la mayoría de las empresas hay clientes que no responden rápidamente;
en estos casos es fundamental no fastidiarlos con las "llamadas de
seguimiento", porque detrás de ellas, se esconde otra inquietud, ¿por
qué tarda tanto?. Una manera de evitar este tipo de llamados es incluir
algunas preguntas en las conversaciones previas, como por ejemplo,
¿cuándo desea que le enviemos el producto? O ¿cuándo me dará los
detalles de su queja?. Las comunicaciones apresuradas, o no
personalizadas también perjudican las relaciones con el cliente. Para
evitar esta situación, es aconsejable:
- Preguntarle al cliente qué prefiere; algunos optan por las cartas,
otros por las llamadas telefónicas. Aun cuando la empresa tenga
procedimientos y políticas establecidas, nunca pierda de vista los
requerimientos del cliente.
- Si hubo algún problema, retome el contacto con el cliente después de
un tiempo; el seguimiento a largo plazo es fundamental.
- Establezca un plan preventivo. Si un pedido está demorado, adelántese:
llame al cliente y ofrézcale enviar la mercadería a través de un medio
más veloz, sin costo adicional para él.
3. Conocer al cliente en vez de suponer cómo es
Hasta los clientes más conocidos, cambian con el tiempo; por ende,
mantener el mismo nivel de servicio, no resulta efectivo. Además, la
competencia seduce a nuestros compradores habituales, de modo que es
imprescindible fomentar la lealtad continuamente. Las investigaciones y
los datos nos revelan las necesidades y las actitudes de los clientes.
Pero esto no sustituye el trato personalizado. Hay tres medidas
efectivas que ayudan a mantener el contacto personal:
- Cuando trate con sus clientes, ya sea en persona o por teléfono,
pregúnteles si no les molestaría contestar algunas preguntas que lo
ayudarán a entender mejor sus necesidades. Es una forma más personal de
encuestarlos, que reemplaza a los formularios por correo.
- Envíe una newsletter personalizada a sus clientes más antiguos, y
logrará que se sientan especiales. Basta con agregar una carta dirigida
a su nombre en alguna publicación de la compañía.
- Cuando un cliente se queja, los empleados tratan de hacer todo lo
posible para resolver el problema. Para que la respuesta cause mejor
impresión, pídale a un superior que lo llame y también se disculpe; es
una manera de decirle que la compañía lo aprecia.
4. Mejorar el protocolo
La gente quiere, más que nada, ser respetada. La primera cuestión es
cómo dirigirse al cliente, en especial, al que recién empieza su
relación con la compañía. Una sugerencia: utilizar un trato formal
("Sr." o "Sra.") hasta que lo autoricen a llamarlo por su nombre de
pila. Si bien los avances más recientes en el servicio al cliente se
relacionan con la tecnología (programas que agendan los llamados
pendientes, mejor gestión de datos, entre otras cosas), la interacción
personal es irreemplazable. Por eso, es conveniente recordar algunas
reglas básicas:
- Aliente a su gente a utilizar un idioma sencillo cuando hable con los
nuevos clientes. A menudo, la gente trata de impresionar usando palabras
técnicas, pero éstas alejan al comprador.
- Coloque un pequeño espejo con la palabra "sonría" en el escritorio de
sus vendedores y del personal de soporte al cliente, aun en el de los
que brindan este servicio por teléfono. Es una forma de recordarles que
deben tener una actitud alegre y amigable.
- Escriba guiones de ventas y respuestas a algunas cuestiones vinculadas
al servicio al cliente. No se trata de un guión de telemarketing, sino
de una guía para ayudar a recordar los temas más importantes del
contacto con clientes.
- Evalúe lo que saben sus empleados sobre sus productos o servicio. A
veces, el personal sólo recuerda una cantidad muy limitada de los
beneficios que la compañía ofrece.
5. Comunicaciones personales (el poder de tres)
La cuestión clave en la gestión de relaciones con el cliente es
descubrir de qué manera se puede establecer un contacto personal con
cada uno. El "poder de tres" es una técnica que se basa en hacer el
seguimiento de tres compradores por día, y escribirles una nota de
agradecimiento. El objetivo es plantar las semillas que le demuestren a
la gente que la empresa valora su relación comercial. Algunos ejemplos
que funcionan muy bien son:
- Si un cliente está disconforme, aun cuando la empresa procedió
correctamente, envíele una carta de disculpas.
- Si un cliente ayudó a resolver un problema, escríbale una nota en la
que reconoce esa cooperación, y le agradece su paciencia.
- Si pierde un cliente, envíele una carta en la que admita que él tuvo
razón; dígale que la empresa extrañará la relación comercial, y que
esperan reanudarla en el futuro.
El correo de los Estados Unidos informa que sólo el 4 por ciento de la
correspondencia está personalizada. Por ende, enviar cartas dirigidas a
sus clientes, le dará una ventaja sobre el 96 por ciento de la
competencia.
Es fundadora del Nierenberg Group, una consultora especializada en ventas y atención al cliente, que ha brindado sus servicios al Chase Manhattan Bank, Estée Lauder, el Israeli Marketing Service y el Swiss Bank, entre otros. En esta nota, la prestigiosa analista explica cuáles son los errores más frecuentes en el servicio al cliente, y cómo evitarlos.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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