¿Qué es una idea?
Para nuestros fines, es el resultado de un proceso que nos conduce a
algo distinto, diferente, que no existía antes; que puede ser una nueva
empresa o proyecto; una estrategia de marketing novedosa o un nuevo
producto.
Naturalmente que para lograrla se requiere de creatividad, entendida precisamente como el proceso que nos conduce a buscar y encontrar esas nuevas ideas.
Habitualmente la creatividad se asocia con la genialidad, con grandes
artistas, autores o inventores, pero ésta es sólo una expresión de la
misma, que ocurre cuando esa novedad es grande y trascendente, teniendo
un gran impacto sobre un gran número de personas. Pero la creatividad
también puede manifestarse en planos más moderados, como inventar una
historia a los hijos para que se duerman; o intermedios, tal el generar
ideas o soluciones que tengan más repercusión en el medio en que nos
desenvolvemos, como la organización o comunidad
Esta creatividad, independientemente del nivel o características,
resulta fundamental para el progreso individual, profesional,
organizacional y social. Es necesaria para un padre en la relación con
sus hijos, como para un escritor o un ama de casa; para ejecutivos,
políticos, profesores, esposos, niños o adultos. En una palabra, todos
necesitamos de ella.
Y la creatividad, así entendida, a pesar de que unas personas pueden ser
consideradas más creativas que otras, es una cualidad de todo ser
humano, sin entrar a discutir si se trata de personalidad, talento o
habilidad. Definitivamente el ser creativo es un potencial que todos
poseemos, aun cuando parece que algunos lo hubieran perdido... Se dice
que entre los niños la creatividad surge como algo natural, pero que
entre los adultos es algo casi inexistente. ¿Qué ha ocurrido con esa
capacidad inmensa y humana? ¿Quién se ha llevado nuestra creatividad?
Hay muchos obstáculos a la creatividad, entendiendo por tales aquellos
factores que nos impiden intentar cambios, tener ideas o hacer
innovaciones, convirtiéndose en verdaderos frenos, que encontramos en lo
personal, en lo social y cultural.
Hay dificultades en nosotros mismos de tipo psicológicos o emocionales,
tales como el temor a lo desconocido, el miedo al ridículo, la
inseguridad, el deseo de triunfar fácil, prejuicios, o incluso la baja
autoestima (pensar que no se es creativo), además de simplemente no
pensar. Otros problemas están incluso en el uso de nuestros sentidos o
habilidades relacionadas, como dificultad para definir o entender el
verdadero problema, para combinar o recombinar cosas, analizar y mirar
todos los ángulos, etc.
Muchas de estas limitaciones provienen de los sistemas educativos, que a
menudo en lugar de fomentar la creatividad, la inhiben o la abortan. Los
niños entran con toda esa creatividad innata y espontánea, pero a medida
que avanzan en su “enseñanza”, no “aprendizaje”, la van perdiendo. En
los estudios primarios, secundarios o superiores, se fomenta la
memorización, se enseñan verdades absolutas, no se vincula la teoría con
la práctica, en definitiva, no se enseña a pensar, resolver problemas o
aprovechar oportunidades.
Pero no es sólo la educación, sino una serie de factores
socio-culturales, los que generalmente no son positivos a la
creatividad. En la vida personal, como en la laboral, la presión social,
desde la familia hasta la empresa suelen centrarse en la rápida
obtención de resultados, en el desuso de la imaginación, el abandono de
sueños, las tradiciones, el apego a la lógica, los convencionalismos, la
falta de curiosidad, el precio de equivocarse, etc.
Para ser creativos, tener la capacidad de redefinir y resolver
problemas, poder aprovechar oportunidades, ser más efectivos y en alguna
medida lograr el éxito, la tranquilidad y la felicidad, necesitamos, en
el plano personal, en primer lugar reconocer los obstáculos que pueden
estar impidiendo nuestro desarrollo creativo y ver qué podemos hacer al
respecto; tener una actitud mental positiva, educar la percepción,
lograr constancia, tener disciplina y hacer ejercicios, además de la
aplicación de ciertas técnicas y métodos de creatividad.
En el ámbito cultural y organizacional, aparte de lo anterior, debe
producirse un cambio de actitud y valores, para entender y apreciar la
necesidad e importancia de la innovación. Derrotar el miedo que se ha
generado en torno a la creatividad en las empresas, porque se piensa que
ésta hace al empleado crítico y esto puede romper el statu quo... (“le
pago para trabajar, no para pensar”…)
La creatividad no es algo que se tenga o no se tenga, o que se posea a
un determinado nivel; es algo que puede y debe mejorarse. Actualmente el
conocimiento de los procesos creativos, los bloqueos personales y las
barreras organizacionales, permiten ofrecer elementos para mejorar
habilidades y buscar métodos con los que se pueden lograr niveles más
altos a nivel personal y corporativo, además de un abordaje innovador de
los problemas. No se trata de fórmulas mágicas, sino de métodos,
herramientas y técnicas que ayudan a encausar el pensamiento, a
determinar los verdaderos problemas, a mirar alternativas, a cuestionar,
a especular, a utilizar todo el potencial de nuestra mente.
¿Pero de qué sirve una idea si no la transformamos en algo necesario y
productivo?
Con frecuencia se piensa que la creatividad automáticamente conduce a la
innovación y se centra la atención exclusivamente en esta fase y las
ideas son juzgadas más por su novedad que por su utilidad potencial. La
creatividad no debiera ser una cosa abstracta sino traducirse en
innovaciones. Por eso necesitamos una creatividad aplicada.
¡Creatividad es pensar cosas nuevas, innovación es hacer cosas nuevas!
La innovación es esencialmente la implementación de esa idea nueva y
útil; es la realización efectiva que logra un cambio en el sistema, con
el propósito de mejorar y perfeccionar algún aspecto de su estructura,
contenido o funcionamiento
Podemos afirmar que la creatividad sin innovación es como un sueño, pero
innovación sin creatividad, no puede existir…
Por ello, hay que orientar el proceso mediante el cual las ideas se
transforman en innovaciones reales, efectivas y lucrativas. Las fases de
la innovación son precisamente la creativa, es decir la generación de la
idea y la ejecutiva, que transforma la idea en algo concreto. Y esos
resultados o innovaciones, pueden ser de tres clases: proyectos
empresariales, nuevos productos y estrategias de marketing
Los nuevos proyectos empresariales nos llevan al espíritu emprendedor,
que se refiere no sólo a la creación y puesta en marcha de nuevas
empresas, ya que hay diferentes clases de actividad emprendedora y que
este transformador y su espíritu, pueden ser puestos de manifiesto
dentro o fuera de un contexto organizacional dado previamente. Hay
quienes crean empresas y hay quienes las transforman o mejoran.
Está el intrapreneur, que es el empresario dentro de la empresa, que
asume la responsabilidad activa de producir cualquier tipo de innovación
dentro de la compañía; el que introduce y produce nuevos productos,
procesos y servicios, que le permiten a una empresa crecer y
beneficiarse y el entrepreneur que es el empresario independiente que
busca crear empresas y desempeña el mismo papel el anterior, pero fuera
de las organizaciones
Los nuevos productos se refieren a algo tangible o intangible que no
existía antes, mejoras de algo existente o simplemente productos de
imitación, que en cualquiera de estas expresiones, son fundamentales
para cualquier empresa, si desean permanecer y crecer en los mercados
actuales tan competidos, globales e impredecibles. Estos nuevos
productos son trascendentes por razones estratégicas, de rentabilidad,
imagen, competencia, entre otras
Ambos resultados de innovaciones, es decir la emprededuría y los nuevos
productos, traen consigo grandes riesgosineludibles, ya que podemos
estar experimentando con tecnologías, mercados, compradores,
consumidores o usuarios diferentes. Sin embargo, la mayor parte de los
fracasos, según estudios al respecto, se deben a desconocimiento del
mercado, productos o servicios inadecuados, errores en la
comercialización, mala gestión del negocio y falta de planeación, más
que problemas técnicos o financieros
De ahí surge el tercer elemento clave, además de la creatividad y la
innovación, que es el marketing, que ayuda a la identificación de las
ideas, proyectos y estrategias, al evaluarlas y validarlas ante las
verdaderas necesidades y expectativas del mercado, además ayudar al
diseño de los productos, empresas y proyectos y la comercialización de
los mismos
El concepto moderno de marketing nos recuerda que ofrecemos y vendemos
satisfactores a necesidades, deseos o soluciones; que existen una serie
de valores agregados que incrementan la satisfacción de los clientes;
que los productos tienen características y ventajas, pero lo que se
adquiere es el beneficio; que brindamos experiencias que tienen que ser
memorables y que, por último, nuestra oferta, se transforma en imágenes
y percepciones de las ideas, innovaciones, proyectos y empresas que
estamos proponiendo
De ahí que el mercado es el que orienta todo nuestro quehacer. Nos dice
qué productos desean, qué cantidad de dinero están dispuestos a pagar
por ellos, dónde y cuándo les desearía encontrarlos, así cómo que les
gustaría escuchar acerca de ellos. Por ello el conocimiento y
entendimiento del mercado y el cliente, es determinarte al hacer
estrategias y planes de mercadeo
No se trata de vender lo que queramos vender, sino lo que nos quieran
comprar… Por eso el precio no es un elemental costo más un margen de
utilidad, sino la cantidad que esas personas o empresas desean pagar por
esos productos (más sus valores agregados), como tampoco se trata de
ofrecerlos donde queramos, sino donde ellos desean adquirirlos, así como
las comunicaciones deben ser sobre lo que ellos consideran importante
(beneficios y principales atributos buscados) y en el lenguaje adecuado
¿Y qué garantiza en alguna medida que esto se cumpla?: el nunca perder
la perspectiva orientadora que nos brinda el mercado. Porque podríamos
tener el mejor producto o proyecto del mundo para satisfacer a un grupo
de personas o empresas, pero si nos equivocamos en el precio, por lo
alto o bajo (si es mayor de lo esperado no lo vendemos; pero si es
menor, pueden desconfiar de la calidad), no lo compran. Como tampoco lo
adquieren si no lo encuentran en los lugares que esperan o si no saben
de la existencia de nuestros productos o empresa o si el producto no es
bueno.
Es decir, hay que tratar de tener ofertas, productos o proyectos que
realmente satisfagan las necesidades del mercado, a un precio adecuado,
en los lugares convenientes y con una buena estrategia de comunicación.
Si se falla en cualquiera de estos aspectos, comprometemos el resultado
de nuestro esfuerzo empresarial. Y para eso también necesitamos de una
gestión de marketing que sea muy creativa e innovadora
Muchas veces se piensa que la creatividad es patrimonio de las
comunicaciones en general o la publicidad en particular, sin embargo es
algo que puede y debe ser aplicado en todas las actividades, tareas y
funciones da la administración y el marketing. Por ejemplo, incrementar
el servicio ofrecido a los clientes, lanzar nuevos productos, mejorar
sistemas o procesos de trabajo, buscar formas de incrementar las ventas,
hacer cambios en la logística, etc.
La empresa que no sea capaz de cambiar, de modificarse a sí misma para
adaptarse a las nuevas circunstancias presentes y futuras, corre el
riesgo de estancarse o desaparecer. Para evitarlo y por el contrario,
crecer, se requiere de la capacidad de generar cosas diferentes y
originales, es decir de la creatividad, no solo para solucionar
problemas o aspectos que afecten negativamente la compañía, sino para
indagar sobre nuevos enfoques de gestión que permitan buscar, construir
o aprovechar oportunidades para sobrevivir y progresar
Decíamos que creatividad sin innovación es como un sueño y que
innovación sin creatividad no puede existir, pero innovación sin
marketing, no tiene sentido,
Es justamente el marketing lo que nos permite llevar a la práctica de
manera exitosa las ideas, plasmadas en los proyectos empresariales, los
nuevos productos o servicios y el desarrollo de estrategias acertadas
Pero generalmente los conceptos de creatividad, innovación y marketing
se tratan y estudian por separado, sin embargo, como hemos visto, no
sólo están relacionados, sino que puestos en acción, pueden cambiar tu
vida…
Vende ideas - productos, estrategias y/o proyectos - y ¡compra tu
futuro!
El autor, de nacionalidad chilena, con estudios en la Universidad de Chile y Ben-Gurión de Israel, es autor, entre otros, de los libros DESARROLLO DE NUEVOS PRODUCTOS (McGraw-Hill, 2005) y CREATIVIDAD APLICADA (Main Intelligence Institute, 2006).
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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