Los bienes cumplen, desde sus orígenes hasta su desaparición, las siguientes etapas en su ciclo de vida:
1. Lanzamiento o Introducción
2. Crecimiento o Desarrollo
3. Madurez
4. Declinación o Declive
5. Desaparición o Retiro
Algunos autores agregan incluso una etapa más dividiendo el crecimiento en dos, un crecimiento inicial y uno posterior o etapa de estancamiento.
La representación gráfica tradicional del ciclo de vida consiste en trazar la curva de las ventas en función del tiempo tal como podemos ver en la siguiente imagen.
Las ventas evolucionan según una curva en forma de campana. Sin embargo, una representación veraz de un producto o servicio puede cambiar bastante su forma y la unidad de tiempo utilizada para medir el ciclo de vida variar también de acuerdo a la naturaleza del sector al que pertenecen. Un producto perteneciente a un mercado tan dinámico como el de la alta tecnología puede tener un ciclo de vida tan corto como el de unos pocos meses, otros mercados como el de las bebidas gaseosas tienen productos tradicionales que llevan casi cien años sin cambios significativos.
QUÉ SIGNIFICA CADA ETAPA
1. Lanzamiento o Introducción: en el momento de su lanzamiento, el mercado no conoce el producto o servicio, por lo tanto, se debe hacer un gran esfuerzo de marketing en darlo a conocer o obtener los primeros compradores. En este momento, el costo de producir cada unidad es alto, por lo que el precio al introducirlo al mercado también suele ser alto. Los recursos requeridos para desarrollar el mercado y asegurar la sobre vivencia del producto suelen ser muy costosos y hasta pueden superar los gastos en investigación y desarrollo (I+D) del producto. El precio quizá no cubra de entrada los costos totales de producción, se supone que el volumen irá creciendo y todos los costos, tanto directos como indirectos, acabarán cubriéndose después.

Los mayores esfuerzos se concentran en cubrir los canales de
distribución, publicidad y promoción, merchandising, capacitación y
supervisión de la fuerza de ventas, y posicionamiento.
La presentación es un período de alta incertidumbre: los clientes
podrían temer que el producto no funcione adecuadamente, los fabricantes
podrían no sentirse seguros de la tecnología o de que su estrategia de
marketing sea la mejor. Otras de las características propias de esta
etapa son:
- cobertura gradual de los puntos de ventas
- rotación reducida de las existencias en los canales
- crecimiento gradual en volúmenes de ventas y de participación en el
mercado.
- repeticiones lentas de compras
La duración de la fase introductoria puede variar de pocos meses a
muchos años y la política de precios y el financiamiento deben ser
estratégicamente decididos para facilitar la rápida penetración.
2. Crecimiento o Desarrollo: cuando un producto comienza a ser aceptado,
sus ventas y participación en el mercado comienzan a crecer al igual que
los beneficios. Seducidos por esta situación, los competidores entran en
el mercado y sus esfuerzos de marketing ayudan a impulsar aún más el
crecimiento de las ventas. A pesar de ello, en general la competencia no
suele ser intensa en esta fase, ya que el conjunto de competidores puede
compartir el aumento de las ventas. Las firmas no venden más a costas de
los rivales, sino de su propia expansión en plaza.
La relación gastos/ventas tiende a ceder a medida que aumenta el
denominador, y los costos comienzan a caer debido principalmente a un
aumento de la "experiencia" y de los volúmenes de producción (economías
de escala).
Algunas de las características propias de esta etapa son:
- posicionamiento en el segmento definido
- actividad promotora aún intensa
- mayor repetición de compras
- mejor cobertura de los canales de distribución
- curva de experiencia en desarrollo
- tendencia sostenida en crecimiento de ventas
- segmentos y nichos de mercado poco desarrollados
- diferenciación básica creciente
- aumento de la cartera de clientes, pero aún con posibilidades de
expansión
- utilidades brutas en crecimiento
3. Madurez: cuando el producto ha alcanzado la máxima participación
posible en el mercado, el volumen de ventas comienza a estabilizarse, la
mayoría de las ventas se dirigen a usuarios reiterados y los costos,
probablemente, han seguido reduciéndose. Inicialmente, los recursos
generados por el producto son altos y la empresa comienza a recoger sus
frutos al dejar de necesitar una gran inversión para aumentar o mantener
la posición lograda.
Las economías de costos y las posiciones de mercado obtenidas por
competidores bien posicionados dificultan el ingreso de nuevos
participantes. Los nuevos concurrentes necesitarán recursos
significativos para montar amplios esfuerzos promocionales y ganar
participación de mercado suficiente para tener posiciones de costo
competitivas.
Algunas de las características propias de esta etapa son:
- óptimo nivel de penetración de mercado
- poco o nulo crecimiento de la demanda
- máxima rentabilidad y contribución posibles
- elevada rotación de inventarios en la empresa y puntos de ventas
- mayor desarrollo de la segmentación y nichos
- máxima acción de la competencia para desplazar posiciones alcanzadas
4. Declinación o Declive: aunque la fase anterior puede durar muchos
años, en algún momento las ventas cederán ya sea en forma gradual o
súbita. Este fenómeno podría ser causado por el auge de nuevos productos
substitutos, por cambios en la conducta o necesidades del consumidor que
tornen obsoleto el producto inicial, errores estratégicos propios de la
compañía, modificaciones en las condiciones socio-económicas del
entorno, leyes o disposiciones normativas o influencias geopolíticas
entre otros.
En esta parte del ciclo es posible intentar esfuerzos para
desacelerar el ritmo de caída, pero no más que ello, ya que, cuando se
detectan las señales de su iniciación, el ciclo es irreversible y no se
justifica, económicamente, realizar inversiones para detenerlo o
revertirlo.
Cuando las ventas aflojan por la menor demanda del mercado, crece la
capacidad ociosa en el sector y ello resulta a menudo en feroz
competencia de precios. Las firmas más estables podrán tener respiros
temporarios en tanto se retiren competidores y haya mayor volumen para
los que queden. Pero las rebajas de precios suelen ser difíciles de
mantener en tanto la capacidad excesiva eleve costos, que resultarán en
mayores precios, menores volúmenes y capacidad ociosa aún mayor.
Hasta cierto punto, la declinación aporta aún buenos volúmenes de
ventas, absorbe costos de estructura, quizás genera algunas utilidades,
complementa la línea de productos y sirve para atender a una clientela
que le sigue siendo fiel, en cantidades significativas. Como esta
instancia no requiere inversiones ni esfuerzos adicionales, debe ser
acompañada y seguida con atención porque puede ser beneficiosa tanto
para los intereses de la empresa como para sus clientes y
distribuidores.
5. Desaparición o Retiro: generalmente cuando se encuentra el producto
en la última parte de la declinación, se hace necesario comenzar a
programar el retiro del producto del mercado, ya que en estas
circunstancias no se obtienen resultados económicos. El producto está en
la empresa pero no tiene vigencia en el mercado: los canales de
distribución lo dan de baja de la comercialización, porque no existe
demanda. Los compradores o usuarios no lo aceptan por no adaptarse a sus
expectativas y deseos. Se acerca la hora de tomar la decisión de su
retiro definitivo.
EL CICLO DEL ÉXITO Y DEL FRACASO
Dos ciclos de vida son posibles para un producto, el ciclo de vida deseado es como lo hemos visto anteriormente.
El CICLO DEL ÉXITO es el que sigue un producto que pasa sucesivamente del estado de introducción, al de crecimiento, luego al de madurez y, finalmente, al de declinación y retiro. En efecto, en este escenario, la empresa arranca en un sector en el cual el crecimiento de la demanda es elevado, crece más rápido que la demanda, y, por lo tanto, aumenta su participación y su rentabilidad, luego se debilita la demanda, la empresa disminuye sus inversiones conservando así una rentabilidad elevada, y, al final, la demanda se vuelve tan débil que no justifica mantenerse en este sector decadente: la empresa liquida poco a poco los activos invertidos, las ventas bajan, la participación baja, la rentabilidad baja, el producto está "muerto".
En el CICLO DEL FRACASO el producto recién nacido pasa directamente
de la introducción al retiro. La empresa, incapaz de aumentar su
participación relativa, se mantiene en una situación marginal y no
rentable a lo largo de la vida del producto. La subinversión en un
sector de alto crecimiento impide que la empresa alcance el umbral de
penetración útil del mercado, es decir, una participación en el mercado
suficiente para obtener una rentabilidad satisfactoria y un margen de
maniobra estratégico ante los competidores.
En nuestra próxima edición veremos un poco más en detalle el análisis
del ciclo de vida de los productos y la relación con los otros productos
que tiene la empresa. Además, tendremos en cuenta, no ya solamente el
volumen de ventas, sino también su participación relativa en el mercado,
es decir, el volumen de ventas del producto en comparación con los
volúmenes de venta de los competidores en un mismo sector.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
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