Y la creatividad es la capacidad de crear, se la relaciona al arte,
habilidad, descubrimiento, aptitud, cualidad, pero fundamentalmente,
cuando de decisiones empresariales se trata, es actitud, es la audacia
de conseguir y aplicar métodos diferentes, de repensar y recrearse
permanentemente y por sobre todas las cosas, ser competitivo y
competente. Si lo que se pretende es tener una “aceptable rentabilidad”
y mantenerse así durante un cierto tiempo, ya no alcanza con ser eficaz
y eficiente, el nuevo estilo de comercialización demanda mentes ágiles,
activas, que generen excelentes ideas y que estén siempre dispuestas a
hallar nuevas alternativas para resolver viejos y nuevos problemas.
Es indispensable que toda empresa que pretenda crecer revea
constantemente sus procedimientos internos a fin de buscar la innovación
que le permita mejorar sustancialmente los resultados finales; se debe
valorar la opinión de cada miembro de la organización así como la
inteligencia emocional aplicada a las situaciones de la empresa. El
manejo, el significado o la interpretación que le da cada uno de los
integrantes de la empresa a la información recibida es tanto o más
importante que la información en si misma. Hay que tener en cuenta los
aportes y las percepciones de los trabajadores que se preocupen por los
problemas de la empresa y no limitados a su tarea específica. El Ing.
José L. García Salazar en su libro “Creatividad, la ingeniería del
pensamiento” reflexiona: “en tan solo diez años las organizaciones
nacerán y morirán vertiginosamente, y la clave de la supervivencia serán
la creatividad y el empleo del recurso que hasta no hace mucho hemos
desperdiciado tanto: la mente”.
La empresa (el empresario) que consiga el posicionamiento deseado y
quiera mantenerse en la “cresta de la ola” debe tomar conciencia de la
difícil tarea de aggiornarse permanentemente, de adaptarse a los cambios
constantemente y que para ello requiere del empleo de todos los recursos
que la creatividad le brinda y que utilizar el ingenio creativo le puede
ayudar a conseguir resultados positivos muy por arriba de lo esperado.
En definitiva, usar la mente y pensar, generando pequeñas innovaciones
que traigan como resultado un sistema de mejoras continuas (kai – zen)
que mantengan a la empresa en el camino del éxito.
“En un mundo donde los mercados son exigentes y la lucha por la
supervivencia se torna despiadada, no podemos competir con estrategias
estáticas, que aunque en el pasado dieran resultado, ahora pueden
llevarnos al fracaso empresarial” marca en otro párrafo el Ing. García
Salazar. Esto significa que no innovar manteniendo antiguos sistemas,
aunque estos hayan sido exitosos en pasadas épocas, es arriesgarse a
quedar afuera de los nuevos mercados, que sí han cambiado y continúan
cambiando permanentemente y a una velocidad cada vez mayor. No aplicar
la creatividad para encontrar nuevas formas de ingresar y mantenerse en
esos mercados tan exigentes, es sinónimo de rotundo fracaso.
Pero para llegar a ser creativo y conseguir resultados satisfactorios
aplicando la creatividad, es imprescindible poseer una gran apertura
mental, con actitud y disposición a aprender siempre algo nuevo,
generando ideas y ampliando el propio campo de desarrollo con ideas
aportadas por otros, estando por otro lado, dispuesto a desaprender todo
lo aprendido hasta el momento, si la situación de la empresa así lo
requiere.
En una de las notas publicadas en “Carta de Noticias – Gestión” de Mayo
– 03 se puede leer “El innovador es el individuo capaz de formar nuevas
asociaciones y expresar ideas que resuelvan de manera diferente los
problemas; cuando es necesario se aleja de las normas grupales de
pensamiento y comportamiento y pone en práctica nuevos enfoques. El
emprendedor detecta y aprovecha las oportunidades, genera nuevas ideas y
promueve cierta visión de manera persuasiva.
En el mundo del gerente global, el papel del innovador es integral a las
otras capacidades. Si el conocimiento del negocio internacional y la
adaptabilidad cultural representan una combinación de motivación y
conocimiento, y adoptar el punto de vista del otro representa la
habilidad para absorber tal conocimiento de modo que podamos captar la
visión de otra persona, entonces el papel del innovador equivale a la
habilidad para tomar ese saber y ese punto de vista y no solo tolerar,
apreciar o comprenderlo, sino identificar políticas, procedimientos,
productos, servicios y prácticas y crear algo que supere a la simple
combinación de las partes.
En cierta forma, la habilidad de crear algo nuevo es la esencia del
manager global efectivo. No se trata de un talento exótico. La destreza
en el papel de innovador, es el resultado de un minucioso proceso de
recolección de información, del saber escuchar y prestar atención, de
soltar la necesidad de tener la razón y de ser capaz de detectar
combinaciones útiles.”
Analizando todo lo antedicho, es sencillo darse cuenta que la
creatividad no viene sola como caída del cielo, por lo que el empresario
que pretenda liderar una “empresa creativa” debe preocuparse en
estimular suficientemente a su equipo de trabajo en función de ello y no
solo proveerle de la información, espacio y herramientas necesarias sino
además, capacitarlos periódicamente a fin de conseguir los resultados
esperados.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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