La figura siguiente muestra que los productos de la empresa pueden ser clasificados en cuatro categorías, según dos ejes: el eje “participación relativa en el mercado”, que sirve para ubicar las ventas de la empresa en cada sector con respecto a las ventas de sus competidores en dichos sectores, y el eje “crecimiento de la demanda”, que indica si se trata de un producto cuyo potencial ya ha sido explotado -crecimiento bajo- o está todavía por explotar -crecimiento alto-.
Este análisis clasifica a los productos de una empresa en:
- Incógnitas o dilemas
- Estrellas
- Vacas lecheras
- Perros o pesos muertos

UN POCO DE HISTORIA
En los 1960s, el concepto de curva de la experiencia introducido por el BCG tuvo un impacto significativo en la forma de pensar de la gente de negocios.
Si el rápido crecimiento en la participación de mercado era tan importante como sugería la curva, entonces la usualmente utilizada asignación de recursos –en la cual cada unidad de negocio financiaba su propio crecimiento- parecía convertirse en una fórmula para el fracaso.
Negocios con una baja participación en el mercado pero gran potencial de
crecimiento nunca generaría suficiente dinero como para ganarle la
carrera a la curva de la experiencia. Aquellos con una gran
participación en el mercado pero pocas chances de crecimiento generarían
más dinero que el que podrían utilizar productivamente.
El BCG desarrolló una estructura conceptual simple denominada Matriz de
Crecimiento de la demanda-Participación de Mercado para ayudar a los
administradores a determinar cuándo deberían considerar utilizar las
ganancias de un producto en su etapa de madurez para financiar el
crecimiento de otros productos.
Tan grande fue el éxito inicial de la Matriz BCG que la mayor parte de
las dos décadas siguientes se convirtió en el método más utilizado para
la asignación de capital en empresas con varios productos. "Estrellas",
"perros", "vacas lecheras", y "dilemas" se había convertido en parte del
lenguaje habitual de las personas de negocio.
A pesar de que el más sofisticado mercado de capitales y escenario
competitivo presente a finales de los 1980s y 1990s hicieron menos
frecuente el uso de la Matriz BCG, seguía siendo material de consulta y
texto elemental dentro de la administración de carteras de productos.
DESDE LAS INCÓGNITAS A LOS PERROS
Como ya nombramos anteriormente, la clasificación dada por el BCG a
los productos de una cartera es la siguiente:
- Incógnitas o dilemas: son aquellos productos con una participación
baja en el mercado pero con un potencial de crecimiento elevado.
Generalmente está constituido por los productos recientemente
introducidos en el mercado o que fueron introducidos con anterioridad
pero que por algún motivo no alcanzaron una alta cuota de mercado. Son
los productos del porvenir, cuyo objetivo principal si se elige apostar
por ellos va a ser convertirlos lo más rápido posible en productos
“estrellas”. Sin embargo, aunque a corto plazo contribuyen al
crecimiento de la empresa, no aportan utilidades, ya que requieren altas
inversiones en I+D, producción y marketing.
- Estrellas: los productos estrellas son naturalmente los pertenecientes
a los sectores de alto crecimiento en los cuales la empresa posee una
alta participación relativa en el mercado. Contribuyen al crecimiento de
la empresa y se autofinancian. Sin embargo, no necesariamente aportan
recursos netos a la empresa pues, quizás, también requieran grandes
esfuerzos en mantener la posición ganada en el mercado sobre la
competencia. Situados en la fase de crecimiento, son los que presentan
mejores posibilidades, tanto para invertir como para obtener beneficios.
El objetivo principal suele ser convertirlos en “vacas lecheras”.
- Vacas lecheras: son los productos que han alcanzado una posición
relativa de mercado importante, sin embargo, las posibilidades de
crecimiento futuras son bajas o directamente nulas. Contribuyen a las
utilidades de la empresa; siendo bajo el crecimiento de la demanda, las
inversiones en estos sectores son mínimas, y el margen de contribución
elevado. Estas inversiones deben estar orientadas exclusivamente a
mantener la cuota alcanzada, mientras se consigue la sustitución por
productos “estrellas”. Al ser generadoras de liquidez –lo que
generalmente se asocia con el ordeñe de la vaca-, constituyen la base
fundamental para permitirnos financiar los productos “incógnitas”, su
investigación y desarrollo, y compensar los sacrificios de ingresos
exigidos a los productos “estrellas”.
- Perros o pesos muertos: son productos de baja participación relativa
en el mercado y de baja potencialidad de crecimiento de la demanda. Esto
puede deberse a varias circunstancias, algunas de ellas pueden ser:
productos que no tuvieron éxito en alcanzar una posición de liderazgo
durante la etapa de crecimiento, productos que han pasado, luego de una
etapa de declinación, de ser “vacas lecheras” a ser “perros”, y en
algunos casos, productos que han sido introducidos con el único objetivo
de competir con “vacas lecheras” de otras empresas. Sin embargo, dadas
las pocas ventas obtenidas y el lento crecimiento del mercado, el
producto no hace más que consumir recursos que podrían dedicarse a otras
actividades.
LA CARTERA IDEAL
Para considerarse exitosa, una empresa debería contar con una cartera
de productos con diferentes índices de crecimiento y diferentes niveles
de participación en el mercado. La composición de la cartera es una
función del balance entre los flujos de capital. Productos con gran
crecimiento requieren de la inversión de capital para crecer. Productos
de poco crecimiento deberían generar excesos de capital. Ambos tipos se
necesitan simultáneamente.
La necesidad de un análisis de la cartera resulta obvia. Toda empresa
necesita productos en los cuales invertir dinero. Toda empresa necesita
productos que generen dinero. Y cada producto debería en algún momento
ser generador de capital; de otra manera no tiene ningún valor.
Solo una empresa diversificada con una cartera balanceada puede utilizar
sus fortalezas para verdaderamente capitalizarlas en sus oportunidades
de crecimiento. Una cartera balanceada tiene:
- Estrellas cuya gran participación y crecimiento aseguren el futuro;
- Vacas lecheras que provean los recursos para ese crecimiento futuro; e
- Incógnitas que puedan ser convertidas en estrellas utilizando los
recursos adquiridos.
Los perros, por lo general, resultan innecesarios. Son evidencias de
fallas al intentar obtener una posición de liderazgo durante la fase de
crecimiento, o de falta de decisión para eliminarlos y evitar así más
pérdidas.
Supervivencia, crecimiento y utilidad son tres objetivos
organizacionales que se logran satisfacer con una cartera balanceada.
DOS ENFERMEDADES DEL PORTFOLIO
Existen dos casos que resultan en situaciones no deseables de
composición de una cartera de productos:
- El portfolio anémico: es aquel que no contiene sino dilemas y pesos
muertos. Se puede suponer que con el transcurso del tiempo todos los
dilemas están destinados al fracaso y pasan directamente al estado de
peso muerto. La empresa anémica se encuentra en un callejón sin salida:
no tiene vacas lecheras para alimentar sus dilemas y propulsarlos hacia
el ciclo del éxito. Si no se hace nada, la sub-inversión continua en los
dilemas la condenará a la quiebra por crisis de liquidez, o a ser
absorbida por una empresa que tiene liquidez pero que busca
oportunidades de crecimiento. Para tratar de salir del callejón
estratégico en el cual se encuentra, la empresa tiene tres opciones: 1.
liquidar los pesos muertos y apostar todos los recursos en algunos
dilemas bien escogidos, 2. reestructurar financieramente la empresa, es
decir, compensar con la inyección de patrimonio y deuda la falta de
capacidad de crecimiento intrínseco, y 3. Fusionarse con una empresa que
sufre la siguiente enfermedad del portafolio.
- El portafolio obeso: la empresa obesa tiene una gran abundancia de
vacas lecheras. Es muy rentable a corto plazo, pero no tiene
crecimiento. Opera en sectores de bajo crecimiento. Es generalmente una
firma tradicional, conservadora, prisionera del pasado, que reinvierte
sistemáticamente en los sectores que forjaron su gloria hace diez o
veinte años. Si no se cuida, seguirá tranquilamente el ciclo de vida de
los sectores que explota, envejecerá y morirá con ellos, a menos que un
competidor astuto se dé cuenta de que la mencionada empresa tiene mucho
dinero, quizás algunos activos inmovilizados sub-evaluados, y en este
caso hará una oferta de compra de las acciones de la empresa, adquirirá
su control, luego la sangrará de su liquidez y de algunos activos para
pagar la compra de sus acciones. La habrá comprado con su propio dinero,
sin gastar ningún centavo.
ESTRATEGIAS BÁSICAS
El enfoque del BCG propone cuatro tipos de estrategias básicas.
Determinar cuál es la más apropiada, depende, entre otros motivos, de la
posición relativa actual del producto en el mercado, de su ciclo de
vida, de los recursos con que cuenta la empresa, y de las posibles
reacciones de la competencia. Estas cuatro estrategias básicas son:
- CREAR: Una estrategia orientada hacia una posición de mercado mejorada
con la posibilidad de privarse de los ingresos a corto plazo para lograr
este objetivo. Ésta estrategia es particularmente adecuada para los
dilemas, cuya participación debe incrementarse si van a transformarse en
estrellas.
- MANTENER: una estrategia diseñada para preservar la posición de
mercado de un sector de negocio. Ésta estrategia es particularmente
adecuada para vacas lecheras fuertes si quieren continuar rindiendo un
flujo de fondos positivo y amplio.
- REDUCIR: Una estrategia que apunta a obtener un incremento a corto
plazo y un flujo de fondos sin considerar el efecto a largo plazo. Ésta
estrategia es particularmente adecuada para una vaca débil cuyo futuro
es débil y de la cual se necesitan mayores recursos financieros. Además,
puede usarse con dilemas y perros.
- DESPOJAR: Una estrategia que apunta a la venta o liquidación del
negocio porque los recursos pueden utilizarse mejor en cualquier otro
lado. Ésta estrategia es particularmente adecuada para perros y para
dilemas que la compañía decide que no puede financiar en su crecimiento.
El análisis de la cartera de productos es en cierta forma una
radiografía estratégica de la empresa. Revela, cuando es el caso,
ciertos desequilibrios fundamentales entre los sectores que contribuyen
a la supervivencia, al crecimiento (dilemas, estrellas) y a las
utilidades (vacas lecheras). Mediante el balanceo del portafolio, el
gerente-estratega busca el equilibrio de crecimiento que le permita
aprovechar plenamente la capacidad de crecimiento sostenible de la
empresa.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
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