Esta realidad obliga a la actualización de todas las funciones dentro
de las organizaciones, con la finalidad de optimizar la utilización de
sus recursos. Como el principal recurso es el humano, hoy en día se
requiere que todo empleado o directivo contribuya en forma tangible a la
mejora de los resultados.
Seguidamente, se analizará cómo los distintos enfoques de la auditoría
cumplen con este requerimiento.
AUDITORÍA INTERNA "DETECTIVA"
Se sostiene que la función del auditor interno es revisar minuciosamente
las operaciones de la empresa, con el fin de detectar fraudes o errores
e informarlos a los niveles superiores de la organización.
Su finalidad es impedir que el autor del hecho siga cometiendo el
ilícito o el mismo error en el futuro. Adicionalmente, las medidas que
se toman (el despido o la sanción) se convierten en un elemento
psicológico de disuasión que impide o hace disminuir el riesgo de
concreción de nuevos delitos o errores.
Sin embargo, esta última ventaja depende de valores ajenos a la
auditoría interna. Por ejemplo: el resultado neto entre el beneficio del
hecho y el perjuicio ocasionado por la pérdida del empleo u otra
sanción, la forma en que fue detectado (ya que si fue por intermedio de
un circuito de control, normalmente tendrá mucho más efecto que si fue
por intermedio de una delación), la celeridad con que se logró descubrir
si dicho ilícito se venía cometiendo desde muy atrás en el tiempo (lo
que crearía la confianza necesaria como para que el comportamiento
tuviera una importante difusión entre los empleados), etcétera.
Además, se puede afirmar que, difícilmente, se pueda recuperar la
pérdida monetaria ocurrida.
Para el caso del ilícito, resulta aún más difícil demostrar, con
elementos probatorios adecuados, la efectiva intervención del
involucrado.
No se proponen mejoras a los procedimientos en forma global. A través de
este tipo de revisión no se obtiene un panorama, lo suficientemente
amplio, del negocio como para proponer alternativas viables.
En cuanto a su costo, se debe tener en cuenta que, por los tipos de
tarea y mayor nivel de detalle requeridos, los resultados se obtienen en
un plazo más largo (y, por lo tanto, a un costo mayor) que los obtenidos
a través del enfoque "preventivo", al que se hará referencia más abajo.
En definitiva, se puede concluir que, aisladamente, este enfoque no
cubre todas las necesidades que a este tienen las organizaciones.
AUDITORÍA INTERNA "PREVENTIVA"
Se analizan los procedimientos empleados, los hechos ocurridos y el
marco interno y externo en que se desenvuelve la empresa con la
finalidad de proponer mejoras.
Se orienta a prevenir y, en segundo término, a aumentar la eficiencia y
eficacia de la administración y operación.
La prevención se obtiene a través del mejoramiento del ambiente de
control interno, proponiendo nuevas herramientas o mejorando las
existentes. Es decir, se intenta que los procesos dificulten al máximo
la concreción de ilícitos o errores a través del establecimiento de un
control previo a que se haga efectivo el daño patrimonial.
Se colabora en la mejora de la eficiencia y eficacia con que opera la
organización a través de la realización de estudios y análisis de los
procesos.
Si bien el tema de eficiencia no es su foco principal, se realiza una
primera aproximación, tendiente a economizar recursos e incrementar su
calidad.
Si se determina que resulta necesario un estudio profundo de la
situación, se debe asignar a especialistas en cada materia.
¿POR QUÉ EL ÉNFASIS EN LA REVISIÓN CONSTANTE DEL AMBIENTE DE CONTROL?
Anteriormente, un sistema de control era eficiente por un largo período
de tiempo. Por lo tanto, la función del auditor interno era solamente
analizar la conducta de los empleados en un ambiente de control estable.
La lucha de las empresas para sobrevivir, ya mencionada, es provocada
por una vorágine de cambios (tecnológicos, preferencias de los
consumidores, características de los mercados, expectativas de los
dueños, entre otras causas). Las reacciones de las empresas ante estas
nuevas realidades, a su vez, provocan también modificaciones en los
procesos (implantando nuevas tecnologías, actuando sobre los
consumidores, etcétera).
Por lo tanto, un ambiente de control efectivo hoy, puede convertirse en
obsoleto mañana. La auditoría interna, entonces, debe identificar las
necesidades de modificarlo a medida que las circunstancias lo requieran.
¿ESTA ES LA MUERTE DE LA AUDITORÍA INTERNA "DETECTIVA"?
Los dos enfoques de la auditoría interna (preventivo y detector) no son
excluyentes, sino complementarios.
Tal como se expresó anteriormente, la auditoría interna con orientación
preventiva propone y asiste a la instalación de un ambiente de control
que intenta evitar errores y desalienta la concreción de ilícitos a
través de la aplicación de distintas herramientas. Una de las
herramientas de este sistema de control es la propia auditoría interna
con orientación detectora.
PARA CONCLUIR
Actualmente, el concepto del control por el control mismo, sin beneficio
económico, no justifica la existencia de un departamento, ni siquiera la
de un empleado dentro de una organización.
La auditoría interna debe cambiar su enfoque y sus prioridades, para,
desde su óptica de control, realizar varias actividades que, en su
conjunto, colaboren con la dirección de la empresa en su objetivo de
obtener: clientes fieles (por la oferta más conveniente en calidad y
precios) mayores beneficios a sus dueños y empleados más satisfechos.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
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