La gestión de los recursos naturales es una herramienta sumamente importante para la planificación estratégica del uso racional y sostenible de los mismos, de cuyos resultados se obtienen las medidas para el mejoramiento de los suelos, agua, energía, forestales etc.; y se eleva por consiguiente el nivel de vida de los hombres y mujeres que producen.( Altieri 2007).
Los recursos energéticos
Las ofertas energéticas naturales
Para Arrastía, (2010), el origen de todos los cambios que ocurren a nuestro alrededor, ya sea por causas naturales o provocado por el hombre, está asociado al término energía.
La energía se considera una medida cuantitativa del movimiento de la materia que caracteriza la capacidad de los sistemas para cambiar sus propiedades o las propiedades de otros sistemas, a fin de que produzcan los cambios mediante la realización del trabajo, el calentamiento o la radiación.
Por otra parte, Cruz et al; (2005) consideran que las plantas y organismos fotosintetizadores son los encargados de producir, en presencias de los factores abióticos, toda la energía de los demás seres vivos del planeta tierra y estos los ubica en el grupo de los productores: hojas, flores, frutos, tallos y raíces se convierten en combustibles del grupo de los consumidores y, para cerrar el ciclo, los organismos descomponedores y detritívoros del suelo, transforman todos los restos de plantas y animales, incorporándolos a este.
Esta oferta energética de los ecosistemas consiste en la energía de los sistemas naturales de reciclajes (biomasa de los cultivos, explotaciones forestales y aprovechamiento de los residuos y las fuentes renovables o inagotables que ofrece el medio ambiente (energía eólica, solar, hidráulica, etc.), (Gligo 1984).
Masera y Astier (1996), plantean que con la artificialización del ecosistema para transformarlos en agrosistemas, tiende a desaprovecharse la oferta energética del medio ambiente como son los sistemas naturales de reciclaje de la energía acumulada, fundamentalmente de la biomasa, y otros. Cuando los sistemas se basan en tecnologías que los van deteriorando paulatinamente, de acuerdo a lo planteado por Álvarez et al; (2008), presentan una exigencia creciente de energía para mantener el ritmo de producción esperado. Los subsidios energéticos generalmente se realizan con el empleo de energía fósil directa (Diesel y todos los insumos empleados en la técnica para ejecutar las tecnologías de preparación del suelo, cultivo, riego, transporte e incluso el trabajo humano y animal e incluyendo la energía secuestrada para la fabricación de los fertilizantes y pesticidas y todos los insumos). Hay que agregar el impacto que ocasiona al medio ambiente la combustión y derrames de estos combustibles fósiles (Ayes, 2008) y, además, porque la reserva de los hidrocarburos son limitadas y su agotamiento definitivo está a la vista (Arrastra, 2006).
El uso de la energía fósil y su efecto medio ambiental
Lo más difícil de entender es de dónde proceden los combustibles fósiles y porqué son altos contaminantes del medio ambiental cuando se degradan de diferente forma a como lo hace la naturaleza en el reciclaje de la energías (Rojo, 1999 y Serrano, 2006). El hombre afecta al entorno desde la conquista del fuego, pero desde que en agosto de 1859 se hiciera el primer pozo de petróleo a escala industrial, se produjo un aceleramiento del desarrollo de la humanidad en base a combustibles fósil, sin tener en cuenta que este es un recurso finito y que en pocos siglos el fin de sus reservas están a la vista.
Según Pérez y González (2009), la situación de la escasez de los combustibles es delicada mundialmente y en especial para Cuba que actualmente importa un alto por ciento de estos para los vehículos que utiliza, incluyendo los empleados en las labores agrícolas; por lo que se hace necesario buscar tecnologías con mayor eficiencia energética, como una de las vías para el ahorro de estos combustibles fósil.
A la crisis energética sobrevendrá la crisis alimentaria ya latente, según lo planteado por Vásquez y Montesinos, (2007), cuya solución depende directamente del acceso a la energía y de la sostenibilidad de nuestro proyecto común como especie. Actualmente, los acuciantes problemas provocados, por la explosión demográfica, y por el carácter no renovable de los combustibles fósiles, han creado un efecto ambiental negativo sobre el planeta, que compromete el futuro de la especie humana. (Valles et al; 2002).
Por otra parte, el uso de los combustibles fósil, como el petróleo y sus derivados, el carbón de piedra, el gas acompañante etc., emiten grandes cantidades de gases que contribuyen al calentamiento global. Vigil, (2006) demuestra que un litro de gasolina puede emitir a la atmósferas más de 100 litros de monóxido de carbono; también Chamorro (2008) indican que un kg Diesel cuando se combustiona emite 3.16 kg de dióxido de carbono (CO2), diferentes gasolina envía una media de 3,20 kg de CO2 por kilogramo de este combustible, o el gas licuado del petróleo (GLP), genera una emisión de 2,74 kg de dióxido de carbono(CO2) por cada kg. de gas, constituyendo un fuerte aporte a la atmósfera de sustancias de efecto invernadero, muy por encima de la capacidad que tiene la masa foliar del planeta de capturar y limpiar el exceso de estos gases, convertidos en dañinos por la acción irracional e indiscriminada del hombre al combinar el uso indiscriminado de combustibles fósiles y la tala indiscriminada de la floresta del planeta.
Uso de las fuentes renovables de energía en la actividad agropecuaria
La energía renovable es la única vía de garantizar un futuro prometedor, debido a que permite la independencia de los combustibles fósiles al sustituir el petróleo y sus derivados no renovables por alternativas renovables y menos contaminantes del medio ambiental, según criterios de (Henríquez, 2002).
La energía eólica
La energía eólica es la energía que posee el viento y que puede ser aprovechada directamente o ser transformada a otros tipos de energía, como por ejemplo, la energía eléctrica. El primer uso que se conoce del aprovechamiento del viento data de año 3000 antes de Cristo, con los primeros barcos veleros egipcios (Moreno y Canosa, 2007).
Esta tecnología se desarrolla en Cuba desde los últimos cincuenta años del siglo XIX, según Soltura, Roque,(2007) y Montesino, (2008) comenzando principalmente por las zonas ganaderas, desde Camagüey hacia el oriente. Las llanuras camagüeyanas, con sus posibilidades de buena exposición al viento y su suave brisa hicieron que fuera un éxito en esta región. Sin embargo, en los primeros tiempos se limitaba a la utilización de aerobombas para el abastecimiento de agua a las personas y animales y otros propósitos muy puntuales (Novo, 2005). Hoy para impulsar el uso de la energía eólica, como parte de la Revolución Energética, resulta prioritaria la evaluación del recurso eólico en el país, (Fauchon, 2006). El tema es de suma importancia para la economía y el medio ambiente; para mejorar las condiciones de vida de las zonas periurbanas y rurales y apoyar planes de agricultura sostenible y desarrollo rural, para la preservación del medio ambiente y los recursos naturales (Sachs y Lenton 2005). También ONU (2005), indica que es importante que entre las metas del milenio para el 2015, incrementar en un 15% el uso de las fuentes renovables.