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EL PROBLEMA DE LA RELACIÓN UNIVERSIDAD – EMPRESA
Hoy está universalmente generalizada la concepción que en la formación
de profesionales universitarios, los estudiantes se deben formar en el
trabajo y no solo para el trabajo, en un proceso educativo donde él
juega el papel principal, para el logro de la calidad requerida del
graduado ...
La preocupación por la calidad de los estudios arranca de la idea de que los estudiantes de nivel superior de un país forman parte de la riqueza de ese país, son bienes del más alto valor para toda la sociedad, por decirlo así, dado los roles que al graduarse están llamados a desempeñar en el seno de la misma.
Entonces, es de interés público asegurar la calidad de los
estudiantes. Incluso en el futuro, las universidades van a ser juzgadas
o evaluadas más por la calidad de sus alumnos que por la calidad de sus
profesores, como consecuencia del énfasis que hoy día se pone en los procesos de
aprendizaje más que en los de enseñanza... (TUNNERMANN, 1996, Pág. 66).
Pese al significado del papel del estudiante en el proceso docente -
educativo en las universidades y de la influencia que en su formación
tiene la actividad laboral, no se ha logrado uniformidad en considerar a
la actividad laboral como componente de ese proceso.
En los planes de estudio, el tiempo dedicado a este componente del currículo no sigue una regularidad en las carreras, más bien hay una concepción anárquica y empírica.
No obstante, la educación superior ha ido ganando terreno en la
formación en el trabajo de sus estudiantes, encontrándose que en muchos
países, aunque el tiempo que se dedica a la actividad laboral y las
formas de hacerlo son aún insuficientes, esta concepción constituye ya
una realidad.
EL PROBLEMA DE LOS RECURSOS.
Entre los principios que sustentan una adecuada política educacional se
encuentra la participación de todo la sociedad en la educación, lo que
se concreta en que la educación es una tarea de todos. Toda organización
económica, política, social o de masas, participa apoyando el sistema
educacional en todos los niveles (VELA, 2000, Pág. 14).
La materialización de esta máxima, choca con el criterio de considerar
el financiamiento de la formación de profesionales de calidad como un
gasto y no como una rentable inversión en el desarrollo del país.
Esta inversión debe colocarse en el lugar en que con ella se logre mayor
eficiencia, que son los centros más capacitados para lograr ese
objetivo: las universidades.
Existe sin embargo una distorsión de esta situación.
Las empresas no escatiman recursos en capacitar y recalificar a los
graduados universitarios que recibe, porque esto les resulta una
necesidad vital para su desarrollo productivo. Por otro lado, la universidad no pudo egresar un profesional
preparado a la altura de las necesidades sociales, por no disponer de
los recursos materiales para lograrlo.
Un egresado universitario transmite al medio social donde se inserte la
calidad de su formación, que es el producto de la calidad del proceso
docente – educativo. Aún cuando esta correspondencia no es directa, la
calidad del egresado dependerá de la que acredita a la universidad.
Hoy se manejan muchas definiciones y criterios de calidad para acreditar
a la universidad, a la carrera, disciplina, etc.; manejándose para ello
diferentes conjuntos de conceptos, denominados dimensiones, componentes, o con otras nomenclaturas; pero
en todos es cada vez más frecuente observar un denominador común: la
disponibilidad de recursos. Las limitaciones de recursos de las universidades para cumplir
con su principal cometido social, son una problemática de actualidad,
sobre todo en los países del tercer mundo.
Dentro de las mayores limitaciones actuales, están los llamados
recursos básicos:
· Los recursos humanos: existen limitaciones tanto en cantidad, para
atender el cúmulo de tareas vinculadas al proceso educativo, como en la
calidad, por la inestabilidad de los claustros debido a la permanente
fuga del personal con más experiencia y preparación, hacia otras ofertas de empleo más tentadoras, en sectores de la
producción y los servicios.
· Los recursos materiales: las carencias abarcan tanto la
infraestructura física (locales, laboratorios, talleres), como de
equipamiento (medios de enseñanza, materiales gastables, equipos, instrumentos, mobiliario, transporte, etc.), y financieros
(para la conservación, mantenimiento, renovación y reposición).
· Los recursos de información: bibliografía obsoleta, poco acceso a
revistas especializadas (por carencia de financiamiento para las
suscripciones), poco acceso a fuentes de información y bases de datos de
las empresas para su uso en la investigación (debido a medidas de
seguridad), insuficiencia de medios informáticos, (computadoras, acceso a
Internet, bibliotecas virtuales, etc.).
En la época actual mientras que la calidad es una tendencia social que
inunda la industria, los servicios, el comercio y los consumidores, la
educación superior se mantiene alejada de esta tendencia.
Sólo en los últimos años se ha comenzado a tomar conciencia de
la necesidad de acreditación de las instituciones de educación superior
y sus carreras, como forma de estimular una actitud responsable en la educación
superior en el proceso de formación terminal de los recursos humanos con
alta calidad y competitividad (LAZO, 1996, Pág. 5).
Los patrones de calidad de los recursos humanos del país deben ser, al
menos, similares al de sus competidores comerciales, debido a que la
contribución al costo de los bienes materiales y servicios producidos, del aporte intelectual de los recursos humanos (valor
agregado), supera al de las materias primas y mano de obra, por lo que
la competitividad en el mercado de esos bienes es la competitividad de
los recursos humanos, o de lo contrario, la posibilidad de acceder a
esos mercados es mínima (LAZO, 1996, Pág. 6 -7).
Frente a las limitaciones de recursos naturales las potencialidades de riquezas de un país quedan en manos de sus recursos humanos, de la preparación de estos y de la gestión realizada en función del uso eficiente y sostenible de los primeros.
La abundancia de recursos naturales no es un requisito para que
un país sea próspero.
Se presenta entonces una disyuntiva ante la universidad, por un lado, la
necesidad social de egresar profesionales de elevada calidad, y por
otro, la carencia de recursos para lograr tal fin.
Debido a esto, la sociedad recibe a un profesional no completamente apto para ejercer las funciones que debe asumir.
La empresa, con razón, recibirá con desagrado al egresado y así se lo
hará saber a la universidad.
Ahora quedará en manos de la empresa el período de recalificación
laboral, a lo cual tendrán que dedicar importantes recursos.
¿Dónde tendrán mayor eficiencia el empleo de estos recursos dedicados a la formación del profesional, en la universidad donde éste es su cometido principal, o en la empresa de producción o servicios, que no siempre está apta para ello? La respuesta es obvia.
El recurso hay que colocarlo donde más eficiente resulte su
inversión.
La UNESCO ha hecho un dramático llamado a través del informe de la
Comisión Regional para la Educación Superior en la América Latina y el
Caribe sobre la necesidad de apoyar con recursos al empeño educativo de
la región, señalando que una financiación pública limitada es una de las
restricciones principales que se oponen al proceso de cambio y
desarrollo de la educación superior; las universidades deben mejorar su gestión y utilizar de manera más
eficaz los recursos humanos y materiales de que disponen, lo que es una
manera de rendir cuentas a la sociedad, y por otro lado que las inversiones de capital en
infraestructura (vías de acceso al campus, laboratorios, bibliotecas,
autopistas de la información) deben ser consideradas como obras públicas
que forman parte del esfuerzo general destinado a la infraestructura del
desarrollo de la economía (CRESALC, 1996).
En igual sentido, DIDRIKSSON (1996, Pág. 27 - 36) apunta que el futuro
de la educación superior debe incluir la diversificación del
financiamiento, el compartir responsabilidades con la sociedad y la
vinculación de las universidades con el sector productivo.
Para ello, exige modificaciones en las legislaciones para establecer
mecanismos fiscales que garanticen el flujo creciente de recursos del
sector productivo y de servicios, y señala la imposibilidad de las universidades para contar con
recursos adicionales si no se logra su vinculación directa con el sector
productivo.
Los estudiantes universitarios deben formarse desde los primeros años en
la solución de problemas reales o simulados a los de la problemática
profesional; en desarrollar habilidades prácticas y estimular la lógica
del pensamiento; en la utilización de la ciencia para resolver dichos
problemas.
Una integración de las universidades con los organismos de la producción
y los servicios y su accionar conjunto, tanto en la educación de
pregrado como de postgrado, son premisas para la formación de los
profesionales de perfil amplio que la sociedad demanda.
Esto significa una concepción sistémica de la docencia –
producción – investigación, cuyo elemento integrador lo constituye la
selección de problemas reales de la producción y los servicios, teniendo en cuenta las responsabilidades específicas de la
educación superior, por una parte, y por la otra, de la producción y los
servicios (SILVA, 1993, Pág.147)
LA DIALÉCTICA DE ESTUDIO–TRABAJO Y CIENCIA–TECNOLOGÍA, COMO RELACIONES
ESENCIALES DEL VÍNCULO UNIVERSIDAD – EMPRESA EN LA FORMACIÓN DE LOS
PROFESIONALES UNIVERSITARIOS
La unidad dialéctica de estudio – trabajo, tiene formas diferentes de
objetivarse en diferentes objetos de estudio de todo el proceso
educativo del hombre, así persigue objetivos distintos en la enseñanza
primaria o media, inclusive se diferencia en diferentes tipos de
escuelas.
En dependencia de ello, este principio se enlazará con otras relaciones
dialécticas en dependencia de los objetivos que se persigan en cada
objeto dado, por ejemplo, las relaciones abstracto – concreto, teoría –
práctica, etc.
También esta relación puede incluir objetivos de carácter
puramente económicos, por necesidades del país de que los estudiantes
participen del financiamiento de las instituciones escolares, pero en
todos los casos no se pierde de vista el principio esencialmente
educativo de la relación, aunque no siempre se logre este objetivo de
manera armónica, debido a que se maximizan las contradicciones de carácter
subjetivo señaladas en su momento por MAKARENKO (1951, Pág. 306).
En el caso del proceso de formación investigativo – laboral de los
estudiantes universitarios, el estudio realizado lleva a la conclusión
que la relación estudio – trabajo deviene también en relación esencial del campo de acción y
adquiere su propia dinámica en el proceso docente – educativo en la
empresa constituida en unidad docente.
En éste la relación estudio – trabajo persigue la formación del hombre en el trabajo, pero con la particularidad de lograrlo buscando soluciones a problemas profesionales reales de las empresas, por medio de la investigación científica, a ello se denomina práctica investigativo – laboral y es la forma de este proceso.
Para lograr que la relación estudio – trabajo se objetivice en esta forma concreta del proceso formativo, se hace necesario que la unión ciencia – tecnología se conforme como relación esencial en este proceso docente – educativo particular, que se apoya en la relación universidad – empresa.
La ciencia tiene su esencia en la universidad, en ella se da el proceso de invención a partir de la modelación del proceso productivo o de los servicios dado en el que aparece el problema.
Esta modelación es el lenguaje común de los profesionales en
formación de diferentes especialidades, que abordan el problema con un
enfoque multidisciplinar.
Como resultado del proceso de investigación científica, aparece la
innovación como dinámica de la tecnología, la cual tiene su esencia en
la empresa.
Es por ello que la relación ciencia tecnología deviene también en
relación esencial del proceso, junto a la relación estudio – trabajo.
Ellas tienen el carácter principal por encima de las demás relaciones
dialécticas presentes en el proceso.
En el contexto de la unidad docente, la formación investigativo –
laboral que se pretende durante el desarrollo de la práctica
investigativo – laboral, solo se logra si la relación estudio – trabajo
se dinamiza mediante la relación ciencia – tecnología, de lo contrario
la práctica investigativo – laboral, como forma de este proceso docente – educativo, tal como
se ha definido en este trabajo, deja de ser tal, y pasa a ser otra forma
de práctica laboral (familiarización, estructurada, etc.) en las que se
dan otras relaciones dialécticas no menos importantes, pero no
esenciales en este proceso.
CONCEPCIÓN EPISTEMOLÓGICA ESPECÍFICA SOBRE LA RELACIÓN UNIVERSIDAD –
EMPRESA, PARA LA FORMACIÓN DE LOS PROFESIONALES
Dentro de las teorías establecidas para sentar las bases de las
relaciones que se establecen entre las universidades y las empresas, en
la mayoría de los países del mundo actual, algunos autores (HUBERMAN y
LEVINSON, 1988, Pág. 61 - 69) resumen dos:
· Teoría de la Transferencia de Conocimientos: establece los diferentes
momentos en las relaciones, desde la producción del conocimiento por la
universidad, hasta llevar su uso a los consumidores (la empresa).
Una descripción ilustrativa de esta teoría la dan CORNELLA
(2001, INTERNET) y FORBES (2001, INTERNET)... La universidad produce y
comercializa conocimientos, las empresas son clientes...
Este tipo de relación muy extendida en los países desarrollados tiene un
marcado acento mercantil.
El enfoque es unidireccional en la relación universidad -
empresa, además de que a criterio del autor, la misma debe ser
abarcadora de otros procesos universitarios que van más allá de estas
funciones más propias de la ciencia que de los procesos de docencia, ciencia, producción, extensión, y que por ello no se ajusta al
modelo buscado, por lo limitado de su intención.
· Teoría Interinstitucional: Establece que un acuerdo interinstitucional
debe beneficiar a la universidad y al centro de inserción por igual,
mejorando la práctica laboral, la capacidad institucional, el status y
poder de los participantes, así como las conexiones
interinstitucionales.
De acuerdo con este concepto... si la educación va a beneficiarse del
potencial real del movimiento de colaboración universidad – empresa, parece apropiado plantear un modelo de colaboración que destaque el
beneficio mutuo, la colaboración, la reciprocidad y las relaciones de
igualdad...
El término colaboración se refiere a un proceso operativo que requiere el desarrollo de una política que permita la planificación, implantación y evaluación conjunta de los implicados. Así el propósito de la colaboración es compartir la responsabilidad, el liderazgo y la autonomía para la toma de decisiones estratégicas y la implantación operativa... (ANTELO y HENDERSON, 1992, Pág. 51 - 56).
Esta teoría es más acertada y fundamenta en parte la relación
universidad - empresa que se establece en el trabajo, pero con la
ampliación de la relación de mutuo beneficio a todos los procesos
universitarios y, por supuesto, a los procesos ligados a la producción de la empresa,
poniendo el énfasis principal en el proceso formativo de los
estudiantes, como primicia del acuerdo.
Por otro lado, en la literatura aparecen varios modelos de relación
entre lab universidad y los centros de práctica laboral:
Ø Modelo de yuxtaposición: Se aprende observando e imitando. Le
corresponde al estudiante en formación establecer las conexiones entre
la teoría y la práctica. En este modelo, la práctica laboral es el
elemento curricular más importante (ZEICHNER, 1980, Pág. 45 - 55).
Características:
· Yuxtaposición de los contenidos de la formación: primero la teoría
(formación académica,) y después las prácticas (aplicación de los
conocimientos).
· Hegemonía de uno de los socios en la relación, ya que la planificación
de las prácticas corresponde a la universidad.
· No intencionalidad de la elección de los escenarios para las prácticas
(no hay criterios de elección de los centros de inserción).
· Prácticas atomizadas: estudiante en práctica con un tutor.
· Prácticas con supervisión burocratizada, delegada a la buena voluntad
del profesor correspondiente.
Esta propuesta se aproxima al tipo de práctica de familiarización o de
aplicación de la teoría, pero a juicio del autor engloba a la práctica
laboral como tipo de clase y no a la práctica investigativo - laboral
como forma del proceso.
No se corresponde con la idea buscada, pues la relación
universidad - empresa no puede basarse en la hegemonía de una de las
partes, ni puede faltar una intencionalidad (objetivo) en la elección de
la empresa, ni las prácticas pueden atomizarse por las mismas.
Ø Modelo de consonancia: Implica una relación entre la universidad y el
centro laboral que garantice que la labor en éste, esté en consonancia
con lo que se proporciona en la universidad. Los profesionales de los
centros (mentores) reciben una formación en práctica de supervisión.
El mentor (en el centro laboral) y el tutor (en la universidad)
tienen perspectivas y lenguaje común.
En esta propuesta la enseñanza está guiada por un conocimiento
empíricamente desarrollado, generado por la investigación realizada por
la universidad en los centros de inserción.
Aprender implica la adquisición de principios y prácticas derivadas
de los estudios científicos sobre la profesión (FEIMAN, 1990, Pág. 223).
Este caso se adecua más a los centros llamados anexos que por años se ha
usado en el país en la formación de profesores y maestros, que al tipo
de relación buscada.
Ø Modelo de disonancia crítica: Ver con otros ojos. Promueve en los
profesionales en formación el desarrollo de una actitud crítica en las
prácticas laborales, las cuales se convierten en una ocasión para
indagar en diferentes dimensiones curriculares, organizativas, sociales.
(MARCELO y ESTEBARANZ, 1998, Pág. 97 - 120).
Hay concordancia en que el que la relación universidad - empresa sea
disonante no es un freno a la colaboración mutua. Puntos de vista
críticos de los procesos mutuos son factores de desarrollo, visto desde
la dialéctica.
Ø Modelo de resonancia colaborativa: La formación como problema y
responsabilidad compartida. Presupone la existencia de un ambiente y una
cultura de colaboración entre los miembros de ambas instituciones, a través de la realización de proyectos conjuntos, en los que
los profesionales en formación pueden ocasionalmente participar.
La relación no se establece solo para el desarrollo de las prácticas,
sino que pretende abarcar proyectos de investigación e innovación. (Op.
Cit.)
Esta propuesta se acerca al fundamento buscado para la relación
universidad - empresa, solo que la participación de los profesionales en
formación no puede ser ocasional, si no planificada y la relación debe
integrar los procesos de docencia, extensión, producción e
investigación.
Respecto a los convenios de relación universidad – empresa de acuerdo
con COCHRAN – SMITH (1991, Pág. 109), la meta de la formación de los profesionales no es solo enseñarles a
los estudiantes en prácticas laborales cómo ejercer su profesión, más
importante es enseñarles a continuar aprendiendo en contextos laborales
diversos.
Esta idea de la formación continua se incluye como una regularidad
del modelo teórico que se propone. Como premisa de este modelo se necesita un acuerdo
interinstitucional marcado por la colaboración y el acuerdo. Esta
implicación interinstitucional debe tener lugar en muchos aspectos
(CLARK, 1996, Pág. 131). Estos aspectos según ALEXANDER (1990, Pág. 59 -
73) son:
· Estructurales: Implica encuentro entre instituciones diferentes, cada
una con sus propósitos, estructuras, roles y procedimientos, y cultura.
· Actitudinales: Tienen que ver con las actitudes y preconcepciones que
cada parte tiene de la otra.
· Personales: Dado que afecta a personas representativas de las
instituciones.
· Conceptuales: dados por la necesidad de compartir modelos de
aprendizaje y de relación teoría – práctica.
A estos aspectos habría que agregar los motivacionales y los
relacionados con los procedimientos diferentes de ambas partes, que se
han incluido en la propuesta de la relación universidad - empresa que
aparece en este trabajo.
En cuanto a los contenidos que aporta la empresa a la formación
profesional, de acuerdo con DE PABLO (1994, Pág. 13 – 39), la inserción
de los jóvenes en las empresas para desarrollar sus prácticas laborales,
puede ofrecer su contribución a la formación profesional de los mismos
en tres aspectos importantes:
1. La socialización en el mundo del trabajo, que les permite:
· Aprender a conducirse en un medio social diferente (empresa) al
conocido (universidad).
· Asimilar los valores y las normas sociales que rigen en el centro
laboral.
· Asimilar la disciplina del trabajo y las relaciones laborales
(asistencia, puntualidad, etc.) y pasar de las relaciones igualitarias y
hasta protectoras y paternalista de la escuela, a la exigencia más
estricta de sus capacidades.
2. El encauzamiento hacia un futuro empleo en el centro de práctica, lo
cual resulta motivante, dado que muchos jóvenes consiguen empleo en el
centro donde han realizado práctica y que por su desempeño, han sido
solicitados al graduarse.
3. La formación técnico – profesional, que resulta la contribución más
pobre, debido a insuficiencias de la empresa, tales como:
· La asignación de tareas sencillas, rutinarias y repetitivas.
· No asignar a las personas más capaces para atender a los jóvenes.
· No existe planificación ni organización del proceso formativo en la
empresa (no tiene una concepción pedagógica).
· La falta de una programación conjunta entre la empresa y el centro escolar, lo que no contribuye a articular la práctica en la empresa con los contenidos teórico – tecnológicos del plan de estudios.
Por otro lado, la práctica en la empresa permite:
· La ejecución por parte de los estudiantes de tareas laborales reales.
· Entrar en contacto con nuevas tecnologías desconocidas por ellos, adquiriendo conocimientos teóricos no ofrecidos en el centro de estudios.
Para ese autor el proceso formativo en la empresa queda relegado a la “contribución probable” en la asimilación de los contenidos, lo que no concuerda con el proceso deseado para las unidades docentes.
Hay concordancia con los problemas y contenidos que describe el
autor, a los que habría que agregar en primer lugar las habilidades
profesionales generalizadoras o modos de actuación profesional, ampliar
el espectro de valores al entorno social del centro laboral, así como la
perspectiva de empleo del profesional.
La experiencia laboral de los jóvenes que se forman para el trabajo en
las empresas contribuye a formar en ellos valores importantes, que de
acuerdo con MARHUENDA (1994, Pág. 41 - 67) son: integración, inserción,
adaptación, aprendizaje, formación, capacitación, desarrollo local.
Aquí se denota una concepción pragmática en la formación de
valores puramente de interés profesional para el mercado laboral, que no
coinciden con los presupuestos teóricos de este trabajo.
En el caso del sistema educativo de Alemania, de acuerdo con LIPSMAIER
(1979, Pág. 14 – 15), ellos definen un sistema de funciones y aspectos
categoriales del trabajo en la formación profesional, que son:
- Función de adquisición: la actividad productiva se oriente, por lo
general, a la adquisición material que garantice la supervivencia.
- Función de socialización: el ejercicio de un oficio es una situación social concreta que facilita la comprensión de la vida en sociedad.
- Función holística: comprensión del proceso completo de la producción y el consumo.
- Aspecto de continuidad: el trabajo es el ritmo vital de las personas.
- Función de construcción: formación de una ética laboral.
- Aspecto de calificación: mediante el ejercicio de un oficio se alcanzan destrezas, conocimientos y actitudes.
- Función de colocación: facilita la entrada al mercado laboral.
- Función de selección: mediante la habilidad, el talento y el logro
demostrado.
Nótese la intencionalidad de una formación del hombre que lo transforma
en mercancía para el mercado de trabajo, es decir se acentúan los
aspectos meramente profesionales, en lo cual no deja de haber acierto, pero se obvian los que complementan la formación integral de la
persona para una convivencia despojada del egoísmo, el individualismo y
el egocentrismo, que requiere la sociedad.
Una variante de la Educación en Tecnología de formación por competencias
profesionales es la denominada formación “in company” utilizada para la
formación continua de profesionales egresados desde el puesto de
trabajo.
Ésta parte de concepciones coincidentes con los presupuestos teóricos de este trabajo, como es la formación laboral en ambiente real ...
Trabajar en los entornos reales de trabajo, con los contenidos del trabajo real y con los colectivos que trabajan juntos o en la misma organización, permite que el proceso de desarrollo de la competencia se facilite... (FOLK, 2001, Pág. 1). ...Solo aquellas empresas que sean conscientes de la importancia que tiene la formación en una organización y la consideren como un elemento estratégico más, podrán beneficiarse del máximo desarrollo de las competencias de todos sus miembros... es de vital importancia vincular la capacitación de las personas a la estrategia general de la empresa... (TORRES, 2001, Pág. 1), ...es un modelo que se está generalizando en el mundo como una necesidad de la formación continua de los profesionales, adaptada a las demandas de la empresa... (JIMÉNEZ, 2002, Pág. 1).
La extensión de estas concepciones a la ejecución de la formación en
el trabajo desde el pregrado es una muy tentadora idea a experimentar.
Del análisis de las concepciones epistemológicas sobre la relación
universidad - empresa para la formación investigativo-laboral y del
análisis de la experiencia propia, se han sintetizado los siguientes
presupuestos teóricos:
¨ La relación universidad - empresa responde a la relación ciencia -
tecnología como dialéctica de invención - innovación, al principio de la
pedagogía cubana de estudio trabajo y a la unidad dialéctica de la
teoría - práctica.
La dinámica de estas relaciones constituye una regularidad del
modelo que se propone.
¨ El trabajo interdisciplinar para la solución de los problemas de la
empresa es un fundamento de la relación universidad - empresa. Es una
regularidad del modelo.
¨ La diversificación del financiamiento de los procesos universitarios
es un fundamento de la relación universidad - empresa. Se incluye como
una regularidad.
¨ La unión pregrado – adiestramiento - especialización en el marco de la
relación universidad - empresa, como una necesidad en la formación del
profesional. Forma parte de una de las regularidades del modelo.
¨ La universidad transfiere contenidos académicos y científicos a la
empresa, la empresa reciproca esta transferencia en contenidos
extracurriculares y es un factor de sistematización del contenido
curricular.
¨ La relación tiene que ser de mutuo beneficio institucional,
reciprocidad e igualdad.
¨ La formación del profesional tiene que ser aceptada como un problema y
una responsabilidad compartida por ambas instituciones.
¨ La relación tiene que ser abarcadora de los componentes curriculares:
académico, laboral - productivo, investigativo y la autopreparación.
¨ La relación se instrumenta en convenio que abarque los aspectos:
estructurales, actitudinales, personales, conceptuales, motivacionales y
procedimentales.
¨ El estudiante de la universidad se forma en la empresa para continuar
aprendiendo en otros contextos laborales, no se entrena en un aspecto de
sus esferas de actuación. Idea que es una de las regularidades del
modelo.
¨ La relación universidad - empresa debe extenderse al entorno de ambas,
como factor de socialización de sus culturas.
¨ La planeación estratégica del proceso docente - educativo a
desarrollar en la empresa, debe ser conjunta.
MODELANDO LA RELACIÓN UNIVERSIDAD – EMPRESA.
Por ser la relación universidad – empresa determinante en el
establecimiento de la unidad docente y en la gestión didáctica del
proceso de formación en lo investigativo – laboral de los estudiantes
universitarios, se comienza por su modelación.
El empleo de los centros de trabajo como entornos de aprendizaje permite
ligar la experiencia laboral con la enseñanza académica, para esto se
necesita que los puestos de trabajo tengan realmente potencialidades
formativas, para que proporcionen una verdadera capacitación en un campo
profesional determinado.
Aprender de la experiencia laboral puede ser motivante para los
estudiantes, tanto o más que el estudio del material académico en la
universidad, si se ve su relación con una futura ocupación real en la
que se tiene interés.
A esto hay que añadir las posibilidades de socialización de los
valores, normas y modos de comportamiento propios de un profesional, que
una experiencia laboral bien organizada reporta.
De igual modo la apertura de las universidades a la sociedad es un
imperativo del mundo actual... Igualmente, los centros deberían poder abrirse a la comunidad con
unos planes de comunicación externa e interna para facilitar el
conocimiento y la comprensión mutua, y propiciar una mayor interrelación
y vertebración con el medio social en el que están insertos (CHAVARRIA.
y BORRELL. 2002, Pág. 1)...
A partir del estudio teórico de los cuatro modelos y dos leyes
existentes para la relación universidad – empresa en el contexto
internacional, del análisis de las experiencias propias y de la
observación del trabajo de vinculación de las universidades con el
sector productivo y de los servicios, se han sintetizado, a partir de las del modelo del proceso, las
regularidades que debe cumplir una relación que optimice el cumplimiento
de las expectativas, que para las unidades docentes, se formulan en este
trabajo.
Regularidades del modelo de relación universidad – empresa:
1. La relación dinamiza las unidades dialécticas de estudio
– trabajo como base de la educación cubana, y ciencia –
tecnología entre la universidad (donde tiene su esencia la ciencia,
donde ésta se crea y divulga) y la empresa (donde tiene su esencia la
tecnología, donde se aplica el conocimiento científico), que es la
dialéctica necesaria para la relación invención - innovación.
2. La generación de problemas profesionales laborales reales en la
empresa, factibles de solucionar a través del trabajo científico de
estudiantes y profesionales de ambas instituciones, es la base y punto
de partida de la relación mutua.
En esta relación la categoría problema tiene el papel principal, y en
el trabajo en la búsqueda de soluciones por los estudiantes, se
objetiviza el énfasis en lo educativo del proceso formativo que genera
esta relación.
3. Concepción de la formación, con calidad, de los profesionales como
una tarea y responsabilidad compartida entre la universidad y la
empresa, que incluye la diversificación del financiamiento en la
formación de los profesionales.
4. La relación es abarcadora de la trilogía pregrado – adiestramiento –
especialidad y da seguimiento a la misma en la formación del
profesional.
5. La relación entre la universidad y la empresa para la formación de
los profesionales debe ser ajena a la concepción meramente mercantil, se
fundamenta en el carácter humanista del proyecto social.
Se apoya en la idea de la formación del hombre como ser social e
integral y no lo concibe como una mercancía más.
6. El establecimiento de la relación prioriza la existencia de problemas
profesionales laborales reales, complejos y multivariados en la empresa,
cuya solución requiera de la integración de estudiantes de diferentes
carreras y años en el trabajo investigativo de integración
interdisciplinar.
7. La relación se fundamenta en el concepto de propiciar que todos los
sujetos de la empresa (profesionales, técnicos y obreros) se superen, a la vez que enseñan a los estudiantes y profesores de la
universidad, y que estos contribuyan a esta superación, a la vez que
aprenden en el contexto de la empresa.
La autopreparación, como componente curricular, juega el rol
principal.
8. Dinamiza el desarrollo de todos los procesos universitarios en la
empresa.
A partir de la manifestación de estas regularidades, se establecen las
características que debe cumplir el modelo de la relación universidad –
empresa propuesto, el cual se ha enriquecido en su esencia teórica a partir de la
Teoría Interinstitucional (HUBERMAN y LEVINSON,1988, Pág. 61 - 69) y del
modelo de Resonancia Colaborativa (MARCELO y ESTEBARANZ,1998, Pág. 97 -
120); pero abarcando todos los procesos fundamentales de ambas
instituciones y centrando sus funciones en la formación compartida del
profesional.
Características de la relación universidad – empresa:
· La unión ciencia - tecnología como dialéctica de la unidad invención -
innovación
· Interdisciplinariedad en la solución de problemas, con los métodos de la ciencia
· Diversificación del financiamiento de los procesos
· Existencia de beneficio mutuo interinstitucional.
· Relaciones de igualdad y de trato mutuamente colaborativo
· Estabilidad de los implicados, coordinador capaz: líder, enérgico,
comprometido.
· Estimulación de los sujetos implicados, por incentivos (materiales, morales).
· Tener la formación del estudiante como problema y responsabilidad compartida.
· La relación debe ser abarcadora: no solo de las prácticas, sino de proyectos de superación, investigación e innovación.
· El acuerdo de colaboración debe superar los problemas estructurales
(propios de instituciones que son diferentes en propósitos, roles,
estructuras, procedimientos y cultura), actitudinales (motivados por las
preconcepciones de los sujetos implicados por cada parte), personales y
conceptuales (sobre los modelos de aprendizaje y de relación teoría –
práctica).
Para la empresa y la comunidad donde se enclava, la posibilidad de
poseer una unidad docente y un acuerdo interinstitucional con la
universidad, debe ser un motivo de orgullo profesional...
La constitución de una unidad docente es un acontecimiento cultural y las relaciones de los profesores, investigadores y estudiantes con los habitantes del lugar son vías de transmisión de esa cultura, convirtiéndose en un canal para la expresión en el territorio de la cultura atesorada en la universidad... (ESTRADA y MORENO, 2000; Pág. 2).
La unidad docente tiende necesariamente a convertirse en el sueño de
universidad para todos... hoy se concibe la unidad docente como un
centro que, en su radio de acción, desarrolla las investigaciones, la superación de los profesionales y la extensión técnica y cultural;
es decir que en esa área tiene la función social encomendada a la
universidad... (Op. Cit. Pág. 2).
Tanto la universidad como la empresa tienen fines propios: el de la
empresa es producir la máxima cantidad de productos y servicios de la
mejor calidad con la mayor eficiencia y el menor costo; el de la
universidad es el de formar profesionales con la mayor calidad, producir nuevos conocimientos y/o aplicar nuevas tecnologías e
innovaciones tecnológicas.
Para lograr estos fines, la universidad y la empresa se necesitan
mutuamente, tanto para cumplir sus objetivos inmediatos como para
desarrollarse. En este sentido la unidad docente constituye un estadio
superior del vínculo universidad - empresa.
Ventajas mutuas de la relación universidad - empresa
Ventajas para la empresa:
Ø Mantener o alcanzar un nivel de desarrollo que se corresponda con las
transformaciones derivadas de los adelantos científico - técnicos.
Ø Contar con tecnologías alternativas viables para las condiciones concretas en las que se desarrolla la producción.
Ø Explotar con inmediatez los resultados de las investigaciones científico- técnicas y las innovaciones tecnológicas.
Ø Elevar la calificación o recalificar los recursos humanos que tienen, en correspondencia con los cambios que se producen en el proceso productivo o de servicios.
Ø Ingresar profesionales aptos para desempeñarse exitosamente bajo las condiciones tecnológicas, científicas y sociales que prevalecen en las unidades productivas.
Ø Disponer de un buen mecanismo de selección del personal, a través del contacto que mantiene con los jóvenes en formación.
Ø Puede influir en la formación de los jóvenes de manera que
desarrollen aquellos rasgos profesionales y formas de actuar más acordes
con las características específicas de la empresa o de los puestos de
trabajo a que los destinarán.
Ventajas para la Universidad:
Ø Ocupar el papel protagónico que la sociedad le demanda en el
desarrollo de la producción o los servicios.
Ø Formar profesionales capaces de integrarse exitosamente en las unidades productivas mediante su preparación en las condiciones reales en el ejercicio de su profesión.
Ø Contar con una base material importante para garantizar los requerimientos que establecen los planes de estudios y los proyectos de investigación y educativos.
Ø Orientar las investigaciones y los cursos de postgrado, tomando en cuenta las necesidades de la producción.
Ø Elevar la calificación y la excelencia de los profesores e investigadores mediante su desempeño profesional y científico en la solución de los problemas prioritarios de la producción o los servicios.
Ø Tener en cuenta los requerimientos de la producción y los servicios al momento de perfeccionar los currículos y establecer los planes de postgrado e investigaciones.
Ø Conocer la demanda real de los problemas de la producción y los servicios y planificar con mayor certeza las actividades de postgrado, asesoría, asistencia técnica, capacitación y otras.
Ø Fortalecer su proyección e influencia social y cultural en la comunidad.
Ø Generar fuentes alternas de financiamiento necesarias para un
funcionamiento adecuado y desarrollo de la universidad.
CONCLUSIONES.
· La formación investigativo - laboral de los estudiantes universitarios
es hoy insatisfactoria.
No se alcanzan los niveles de habilidades, hábitos, valores,
convicciones y capacidades que demanda la sociedad de sus egresados
universitarios, lo que se inserta en una problemática de nivel
internacional.
· El análisis de la realidad actual de la formación investigativo -
laboral de los estudiantes universitarios, indica que es un proceso
formativo que no tiene un basamento teórico científicamente fundamentado
en sus especificidades didácticas, sino que históricamente se han establecido premisas
esencialmente empíricas deducidas de conceptos pedagógicos muy
generales, y que se diferencian de modo notable entre diferentes
carreras, territorios y universidades.
· El proceso docente - educativo dirigido a la formación investigativo -
laboral de los estudiantes universitarios en las unidades docentes posee
componentes que lo hacen específico y diferente, tiene un reflejo mediatizado por el entorno donde se desarrolla (la
empresa) y por ello posee ligaduras que solo pueden manejarse a través
de una relación universidad - empresa modelada con estos fines .
Jorge Luis Herrera Fuentes - herreraarrobageo.upr.edu.cu
Licenciado
en Educación, especialidad de Física, graduado en 1978, en el Instituto
Superior Pedagógico de Pinar del Río. Profesor Titular. Doctor en
Pedagogía. Máster en Ciencias de la Educación. Vicedecano de la Facultad
de Geología y Mecánica de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de
Pinar del Río. Investiga en el campo de la Didáctica de la Educación
Superior, en particular en la formación de las habilidades necesarias
para los modos de actuación de los futuros profesionales y su
capacitación laboral en las unidades docentes.
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