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En las líneas que siguen trataremos de desgranar algunas de las claves para aclarar el panorama de las preguntas esbozadas.
En próximos trabajos ampliaremos, en la medida de lo posible, el
círculo de las mismas.
¿Qué es, en general, ético y qué no es ético? En principio sería un
comportamiento ético aquel que estuviese de acuerdo con unos valores
establecidos o definidos al respecto.
Y lo contrario serían comportamientos no éticos. Por tanto ética y valores se unen desde el principio.
Sin valores no cabe hablar de ética.
¿A qué valores nos referimos? Existen diversos valores, según el campo
en el que nos situemos. Así existen unos:
Económicos
Artísticos
Morales
Éticos
Religiosos
Sociales
En ocasiones, estos valores podrán ser coincidentes.
En otras, no sucederá así. Los valores son una especie de fundamentos, de sillares, de puntos de apoyo de los comportamientos humanos, en el campo en el que nos estemos situando. Son reconocidos, como tales, por la sociedad y no dependen de la aprobación por las mayorías humanas.
Los valores son los que son y no aquellos que la sociedad
quiera que sean en cada época del devenir humano.
Es evidente que acciones humanas tales como:
Robar
Engañar
Difamar
Mentir
Chantajear
Extorsionar
Maltratar
Y otros muchos más que se podrían citar, han sido siempre, son y serán
actos reconocidos, al menos internamente, por cada individuo humano y
por la sociedad como contrarios a la eticidad, como no éticos.
Con independencia de su consideración como actos ilícitos, contrarios
a las leyes, inmorales u otras consideraciones que se quieran hacer
sobre ellos.
Por el contrario, acciones humanas tales como:
Decir la verdad
Pagar lo que es justo o lo que corresponde
Aportar el trabajo debido
Respetar la propiedad ajena
Ser leales en las relaciones con los demás
Son ejemplos de actos que el hombre y la sociedad considera éticos.
Esta consideración de lo que es ético y lo que no le es, no depende por
tanto de circunstancias coyunturales, no es algo relativo, cambiante,
sujeto a opiniones. Lo que es ético lo es, y lo que no, no lo es.
Otra cosa distinta es la mayor o menor dificultad para alcanzar comportamientos éticos, para vivirlos.
Ahí se entra en otro terreno, ya que existen diferentes factores, en
las distintas épocas históricas y localizaciones sociales o geográficas,
que influyen sobre los individuos humanos, con más o menos fuerza.
Así, cuando todo el mundo en un entorno determinado es honrado es más
fácil serlo que cuando todo el entorno esté tocado de falta de honradez.
Y esto es aplicable a cualquier faceta del comportamiento humano que
consideremos.
En la sociedad actual, básicamente capitalista, de libre mercado y de un
importante grado de neoliberalismo, impera el principio del máximo
beneficio, de la eficacia y del utilitarismo.
La combinación de estos factores lleva a una lucha “despiadada” por el beneficio y la rentabilidad, por la utilidad de las cosas y de las personas, por su validez para ganar y para competir a toda costa.
La vida económica es una auténtica “guerra” en la que todos los días se libra “una gran batalla” en la que hay que vencer.
No vencer es ir para atrás, quedarse estancado, perder, empezar
a morir.
Y es en este escenario en el que han de sobrevivir los valores éticos.
Es ahí, donde cada día, hombres y mujeres, han de actuar y han de
realizar sus actividades laborales, económicas y sociales.
Por tanto, las dificultades son evidentes.
Ahora bien, ¿vale la pena saltarse a “la torera” los principios éticos y
actuar según convenga en cada caso para el bien individual o de una
colectividad?
Si el ser humano no llevase nada dentro de sí, si fuese tan sólo un
animalillo que tan sólo come y duerme, si no tuviese una conciencia
interior que hasta cierto punto le ilumina, si fuese ajeno al bien y al
mal, si no tuviese tras de sí unas raíces históricas, pasadas de padres
a hijos...
entonces cabría hablar de relativismo ético, de considerar ético o no
lo que convenga en cada caso.
Pero no es así. Y esta experiencia, en nuestro interior, la tenemos
todos. Diferenciamos lo que es bueno y lo que es malo.
Lo que se debe de hacer y lo que no, lo que es ético y lo que
es un comportamiento anti- ético.
Vale la pena, aunque cueste o haya que renunciar en ocasiones a
“beneficios” de diverso tipo, seguir comportamientos éticos.
Además, una sociedad no se puede asentar sobre lo no ético en forma
permanente. Se vendría abajo.
Imaginemos una sociedad en la que todos, así como suena TODOS,
engañásemos al resto de nuestros conciudadanos.
O una en la que TODOS robásemos a los demás, por poner un par de ejemplos.
O traslademos estos ejemplos a una empresa o sociedad
determinada. Esa sociedad y esa empresa serían inviables...se hundirían.
Por tanto, sí que existe una ética empresarial o de los negocios, que es
percibida como tal por los miembros de esa puntual colectividad y,
correlativamente, por el entorno de la misma.
Y esos principios éticos son criterios de referencia firmes, especie
de faro que ilumina los comportamientos humanos.
En todos los comportamientos humanos, en el mundo de la empresa y los
negocios, se pueden considerar:
Un hecho o comportamiento
Unas circunstancias que influyen y que pueden modificar el juicio ético
Un objetivo o finalidad del sujeto que lo realiza.
Los principios éticos permiten, en cada caso, juzgar la rectitud o no
de cada comportamiento de los individuos teniendo en cuenta esas tres
consideraciones anteriores.
Llegados aquí, conviene aclarar o explicitar más el abanico del campo o
territorio de la ética empresarial. ¿de qué tipo de cuestiones, aparte
de la ya citada honradez de las personas, estamos hablando? ¿A qué nos
referimos?
Sin hacer un inventario de todas las cuestiones o situaciones posibles,
podemos enumerar algunas para clarificar esta cuestión, sin orden ni
sistematización previa:
Salarios y contrataciones injustos o de explotación
Prestaciones de trabajo escasas y mala calidad
Publicidad engañosa
Despidos de personal sin motivo suficiente
Bajas por enfermedad simuladas
Producción y venta de productos defectuosos
Competencia desleal
Pérdida de tiempo en la empresa
Desmotivación de unos trabajadores a otros
Servicios post venta ineficaces
Comisiones y contratos
Insensibilidad ecológica
Discriminación de la mujer en el trabajo
Acoso psicológico laboral
Incumplimiento de sus deberes y obligaciones por parte de empleados
Falsedades contables y fiscales
Engaños u omisiones en etiquetado de productos
Mantener maquinarias e instalaciones con riesgo para los trabajadores
o su salud.
Falta de rendimiento en el trabajo
Incumplimiento de lo pactado en contratos.
Se podría añadir una larga lista de situaciones que conlleven
problemática ética en la empresa, pero sirvan los citados como ejemplo y
“botón de muestra”.
Por lo general, en los comportamientos poco éticos existe un beneficiado
y uno o muchos perjudicados. Se beneficia el que lo comete y perjudica a
los que han de sufrir esos comportamientos.
Pero esta afirmación está ya contestando la pregunta inicial, la del título de este trabajo. ¡Sí existe una ética empresarial y en los negocios!.
De estos somos todos conscientes.
_______
Por: Manuel Díaz Aledo - www.gerenteweb.com.
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