Por mucho tiempo se ha entendido como un sinónimo del resumen curricular la expresión latina curriculum vitae que, de acuerdo al diccionario VOX de la lengua española, no es otra cosa que la “relación de datos personales e historia profesional”
que redacta un candidato y es precisamente en la frase “historia
personal” que puede encontrarse otro de los paradigmas dominantes en la
selección del talento humano.
Como es lógico la historia es contada hacia atrás, pues el futuro se
construye constantemente y no es posible describir algo que no ha
ocurrido;
pero esta observación obvia parece tener más sentido cuando se trata
de batallas y estrategias que cuando se traduce a otras disciplinas, en
especial en el campo administrativo y laboral, pues resulta más
atractivo aquel que tiene más por hacer que quien tanto más ha hecho.
¿Falso?
Se vive en una sociedad que rinde culto a la juventud, los profesionales
parecen perder su brillo una vez que han alcanzado el límite ficticio de
los treinta y cinco años y cada día las empresas se orientan a contratar
a los jóvenes bajo la premisa que los señala como el futuro de la
sociedad.
Pero los jóvenes no albergan grandes experiencias ni altos niveles académicos, precisamente están en la etapa de su formación por lo que resulta comprensible que sus resúmenes curriculares apenas si describan sus verdaderos perfiles.
Pero aún así se apuesta a ellos.
Como pudo observarse, resulta contradictorio el uso y solicitud del
resumen curricular tradicional, pues en él se estampa todo aquello que
se ha hecho, todo lo que se ha alcanzado y todo lo que se ha
experimentado, pero difícilmente se plasma todo lo que está por hacerse
y lo que sin duda se hará.
Casi nunca se solicita un currículo que cuente la historia hacia
adelante al momento de contratar al personal, pues en algunas
organizaciones tal práctica es utilizada como herramienta de crecimiento
o de apoyo al adiestramiento una vez que se ha empleado al candidato.
Efectivamente el lector puede considerar lo anterior como una utopía,
pues como bien lo dice el refrán “el papel lo aguanta todo” y cualquiera
podría proporcionar simples especulaciones de su futuro,
infundadas y fantasiosas sólo para satisfacer las expectativas de
quienes se atrevieran a solicitar un resumen curricular tan atípico,
pero antes de sentenciarla como una idea descabellada habría que
realizar las siguientes reflexiones:
El Plan Curricular Esperado o PCE es el equivalente a un Plan Ejecutivo
de Negocios o a un Presupuesto de Inversión, homólogos donde la historia
se cuenta hacia adelante, pues no se trata de otra cosa que la
proyección que realiza el profesional en el corto,
mediano y largo plazo de su futuro, su crecimiento y su
condición socioeconómica en un escenario determinado basado,
principalmente, en sus debilidades, oportunidades, fortalezas, y
amenazas, o bien en su matriz DOFA.
¿Acaso la planificación estratégica actual puede usar el pasado como
referencia inalterable? ¿No son los presupuestos proyecciones de gasto y
de inversión exigidos y revisados constantemente en una organización?
¿Es utópico esperar que un profesional sea capaz de planificar su
desarrollo y crecimiento y sobre esa base se le contrate?
El PCE es un paso hacia adelante en lo que a captación de talento se
refiere, principalmente porque permite observar de manera inmediata una
de las competencias más solicitadas a nivel gerencial que no es otra que
la planificación estratégica y el uso eficaz y efectivo de los recursos
para el logro de las metas y objetivos planteados.
Evidentemente una persona que no posea una buena base profesional,
entendiendo con ello el cumplimiento de los nuevos paradigmas de
selección, no poseerá las condiciones para soportar un exigente plan
para la obtención del PCE,
salvo que se incluya la preparación y el desarrollo de esas
habilidades y destrezas no presentes, y es ahí donde el evaluador deberá
mostrar la agudeza necesaria para poder establecer objetivamente si el
candidato cubre o no las expectativas que en torno a la búsqueda se han
planteado.
Si se observa el resumen curricular tradicional desde una perspectiva
ajena a los paradigmas dominantes es posible advertir que sólo pueden
ofrecer experiencias pasadas que soportan los conocimientos y aciertos
que el candidato ha deseado mostrar,
pero poco o nada ofrecen en cuanto a los planes que posee el
candidato y las estrategias que se ha trazado para alcanzarlos, por lo
tanto ese tipo de resumen no permite aplicar los primeros pasos de la
coestima y determinar, en ausencia del candidato, si es posible nivelar
sus expectativas con las que posee la organización con él.
Ahora bien, muchos empleadores solicitan a sus candidatos expresar en
sus resúmenes curriculares los objetivos personales y a la par exigen la
demostración de los niveles académicos,
experiencias laborales y ejercicios profesionales adquiridos desde la culminación de los estudios básicos como una manera de establecer paralelismos y realizar una proyección basados en ello,
lo cual ofrece un resultado subjetivo pues quien lo hace
desconoce la profundidad y prioridad de los objetivos del aspirante;
sería igual a pretender realizar la planificación estratégica de una
empresa sólo por lo que se conoce de ella y sin tener contacto alguno
con la misma.
El PCE facilita la visualización del futuro que espera alcanzar el
candidato, refleja cómo éste estima superar sus debilidades y afrontar
sus amenazas; contribuye a detectar competencias al observar cómo el
aspirante hará uso de su experiencia y conocimientos para maximizar sus
oportunidades basado en sus fortalezas.
Es simple, mostrará la capacidad creativa del candidato, el poder de su imaginación y las herramientas con las que cuenta para poder llevar a cabo sus metas; la habilidad para planificar con los recursos que posee y el tiempo en que espera alcanzarlo.
¿No es ese tipo de personas que se necesitan en las empresas?
Los paradigmas están cambiando tan rápidamente que a veces resulta
difícil asimilar las nuevas prácticas con la misma facilidad con que se
realizan las tradicionales y es por ello que todavía en el presente
colindan nuevas tendencias con procesos anacrónicos.
Si el pasado sirviera para predecir el futuro tal vez no
existiría nada de lo que ahora se conoce, pues se avanzaría siempre
observando el espejo retrovisor.
El uso del PCE no significa obviar los éxitos pasados y restarle
importancia a los logros obtenidos, evidentemente tiene su valor y hay
que reconocerlo, pero sí cuestiona la manera tradicional de ofrecer
información laboral a la empresa pues el resumen tradicional destaca
solo el pasado y en algunos casos lo que se espera alcanzar, pero no
ofrece información alguna del cómo,
cuándo, por qué y para qué, y mucho menos del valor agregado que ello
generará tanto para la empresa como para el candidato.
Si las empresas desean captar el mejor talento humano han de dejar atrás
las prácticas pasadas y comenzar a comprender que al igual que en la
administración, las finanzas y la economía, el futuro del éxito laboral
se cuenta hacia adelante.
Dr. Félix Socorro - fsocorroarrobacantv.net
Especialista en Gerencia, mención Gestión de Negocios, Licenciado en Administración mención Recursos Humanos Diplomado en Desarrollo Gerencial y Técnico Superior Universitario en Administración mención Gerencia Administrativa, en tres de los cuatro casos graduado con honores.
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