EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO

Autor: Horacio Marchand

CLIMA LABORAL

Suscríbete GRATIS al boletín y recibe:

10 ebooks con las lecciones empresariales más representativas de Jack Welch, Kenichi Ohmae, Michael Newman y otros exitosos líderes de primer nivel en el mundo de los negocios...

Al pulsar aceptas los términos de uso y la política de privacidad

03-2005

Texto

"Creo firmemente que la hora más honrosa de cualquier persona -su máxima satisfacción y plenitud- es ese momento cuando, victoriosa, queda exhausta en el campo de batalla, sabiendo que trabajó con todo su corazón en una causa noble".  Vince Lombardi 

Desde antes de terminar mis estudios universitarios, yo ya sabía lo que quería: un trabajo perfecto. Uno que me proporcionara retos interesantes, que me diera a ganar un dineral, fama, viajes y que me permitiera ayudar a la gente.

Este trabajo ideal me daría también tiempo para balancear mi vida y explorar diferentes facetas. 

Aunque suene medio iluso y el trabajo perfecto no exista; sí existen trabajos gratificantes y estimulantes y frecuentemente lo son más por cuestiones subjetivas y personales que por las características intrínsecas del puesto o la actividad que se realice. 

Es un hecho, por múltiples encuestas, que la mayoría de la gente no está satisfecha con su empleo actual. Quizá sea el destino de la condición humana: la constante insatisfacción y la plenitud nunca encontrada.

 O quizá simplemente sea que no es fácil darle al clavo. 

Esta insatisfacción, que viene de muy adentro, genera entropías en lo psíquico y psicosomático. 

Por el lado de lo psíquico se refleja en que no podemos concentrarnos y existe desarmonía entre intenciones, pensamientos y emociones, generando así impulsos contradictorios. 

Por el lado de lo psicosomático se refleja en los achaques, a los cuales no les entendemos su significado, complementados por una agudización de las neurosis. Esto fomenta las adicciones de todo tipo y las necesidades de escape temporal de nuestras vidas. 

Generalmente, hay tres razones principales de por qué se resienten los empleos. 

1.- El empleo no tiene sentido -y si lo tiene, la persona no lo percibe así. Por ejemplo, algunos empleados gubernamentales -donde tiende a existir burocracia excesiva-, o científicos trabajando en las industrias de armamentos o la del tabaco, se ven obligados a racionalizar su empleo para justificarlo. 

También resulta difícil encontrarle un propósito a los empleos superespecializados, donde los involucrados rara vez sienten la satisfacción de generar una entidad "completa" (a diferencia, por ejemplo, de la pintura que ejecuta un artista). 

2.- El empleo es aburrido y rutinario; no provee variedad, ni reto. Lejos de crearle una sensación de crecimiento a la persona, le crea uno de estancamiento. 

3.- El empleo es estresante porque hay problemas personales con el jefe y colegas; o porque hay expectativas no realistas y/o poco reconocimiento de logros. 

Y claro, hay empleos que tienen -simultáneamente- las tres cosas. 

También está el otro lado de la moneda. 

Mihaly Csikszentmihalyi propone el concepto de Flow, y el cual ya he mencionado en otras ocasiones en este mismo espacio. 

En Flow el individuo florece, al estar frente a la actividad para la cual "nació" y, por lo mismo, la realiza con toda naturalidad, belleza y precisión. 

En este estado la persona parece estar ejecutando su máximo potencial; el tiempo parece no transcurrir y para nada lo considera "trabajo". 

Si quieres ver al flow en acción, hay ejemplos como el tenista Pete Sampras, el poeta Pablo Neruda, el golfista Tiger Woods y pintores como Picasso. Pero no se tiene que ser famoso para vivir en flow. 

El flow también se aprecia frente a un simple y preciso carpintero que silba mientras trabaja y un reportero que absorbe lo relevante sin esfuerzo. 

Las dos dimensiones que se utilizan para trabajar con el proceso de flow son: por un lado, el reto, y por otro, la capacidad o las habilidades. 

Por ejemplo, si estoy frente a un reto muy por debajo de mis habilidades, me aburro o caigo en la apatía; si estoy frente a un reto que rebasa mis habilidades, me pongo ansioso o me preocupo hasta el desgaste. 

Pero si estoy frente a un reto que iguala mi nivel de capacidad y mis habilidades, hay altas probabilidades de caer en flow. 


Según Csikszentmihalyi, el camino al Flow es el siguiente: 

1.- Hazlo un juego. Mira tu trabajo como un juego divertido y establece reglas, objetivos, retos, donde se incluyan métodos de compensación. 

2.- Establece una meta poderosa. Conviene recordar sistemáticamente el propósito intelectual, social, económico o espiritual que mueve tus esfuerzos. El dinero por sí mismo rara vez genera Flow. 

3.- Enfoque.- Todo el enfoque dedícalo al juego. Sólo existe el aquí y el ahora. 

4.- Rendirse al proceso. Déjate ir. No luches y no te desvíes del objetivo. 

5.- Éxtasis. Este es el resultado natural de los pasos previos. De repente llegará por sorpresa, y cuando llegue lo vas a reconocer de inmediato. 

6.- Productividad.- En estado de éxtasis, las reservas de recursos, creatividad y energía son vastas. Como consecuencia la productividad y la calidad del trabajo se disparan. 

Ojo, no hay que comparar el flow con la felicidad. El tema de la felicidad es demasiado complicado. 

Lo que sí es que mucha gente se siente feliz después de estar involucrada en un proceso de flow. La felicidad implica cierta conciencia que -como si fuera una trampa cósmica- tan pronto le metes conciencia la felicidad parece desaparecer y puede romper tu proceso de flow. 

Cuidado si un tenista se distrae con el proceso de sentirse feliz en medio de un match point; o igual si un futbolista tiene frente a sí la victoria de su equipo con un penal al minuto 89. 

En resumen, se trata de empatar el nivel de reto con el nivel de habilidades orientado a algo en lo que creemos. 

¿Cómo descubrir a esa actividad y a ese empleo que nos proporcionará flow? 

Como la mayoría de las cosas en vida: con un sano ejercicio de prueba y error, acompañado de una introspección informada. 

Hasta parece sencillo. Buena suerte.
 

Horacio Marchand - horacioarrobahoraciomarchand.com   

MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980) 

Buscar recursos sobre

Los más nuevos

Una frase memorable

Más lecturas interesantes

Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolisTérminos de uso y Política de privacidadMapa del sitioContáctoAliadosContratar publicidad

Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos.  Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.

Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López