¿Cómo es que un matrimonio “forzado”, con alguien que conoces unos
días antes de la boda - seleccionado por cuestiones políticas,
familiares o económicas- pueda ser más feliz que los que se dan
oportunidad de conocer y seleccionar a su cónyuge?
Es que, dicen por lo menos dos estudios, la expectativa con la que
entran los matrimonios “occidentales” es altísima comparada con los
matrimonios arreglados. Y ahí está el resultado: si esperas poco, lo que
recibes es un beneplácito; si esperas mucho, la decepción es mayor.
Y basta ver las tasas de divorcio que se disparan en sociedades
modernas. La ilusión romántica dura entre 2 y 3 años y luego la realidad
acaba por consolidarse. A la Madame Bovary de Flaubert, invadida como
Don Quijote de novelas pero las de ella románticas y de ensueño, la
llevaron a minimizar su austero matrimonio con Charles –un médico que no
la comprende- y frustrada aspira constantemente a llenar sus expectativa
de romance, bailes, banquetes, viajes “tal como debe ser”, por lo menos
en su mente. Esta expectativa lleva a la Bovary a una insatisfacción
crónica que termina en tragedia.
Algo parecido, pero en sentido contrario, pasa con los mexicanos que en
general tienden a ser más felices que muchos de los ciudadanos de países
desarrollados. El índice de felicidad –siempre controvertido- en México
sigue siendo de los más altos del mundo. La razón: expectativas.
El american dream de un ciudadano estadounidense, por ejemplo, se
incorpora como un programa o un guión personal, donde los elementos
están puestos para que la persona aspire al éxito esperado. Todos pueden
ser millonarios en Estados Unidos y ¿por qué yo no?
Sobresimplificando: en Estados Unidos hay grandeza en la expectativa
pero la frustración hace de las suyas; mientras que en México hay
humildad en la expectativa pero plenitud en el logro modesto.
Los mercadólogos y psicólogos sociales utilizan el término de disonancia
cognoscitiva, y le llaman así a la diferencia o brecha entre lo que
esperas contra lo que recibes.
En mercadotecnia de servicios, se discute con frecuencia la idea de
minimizar expectativas –sin ser opacado por la competencia- para
realizar entregas por arriba de las mismas, dando como resultado una
excelente evaluación de servicio por parte del cliente: si nos ofrecen
20 y recibimos 30, quedaremos más satisfechos que si nos ofrecen 50 y
recibimos 40; aunque sean 10 más.
En economía, Gilbraith acuñó el concepto de exhuberancia irracional,
donde la euforia de expectativas infla a las bolsas de valores, por
ejemplo, y se inicia una carrera alcista motivada por excesos de
expectativa, como Nasdaq en la era caliente de Internet.
Como reforzando lo anterior, se otorgaron dos Premios Nóbel a
investigadores que cruzaron aspectos de psicología con la conducta
económica. Aunque no es un tema nuevo, el status que le dieron a esta
orientación les valieron el Nóbel.
Por eso también el índice de confianza en el consumidor: si hay
confianza éste gasta e invierte, vigorizando así a toda la cadena de
valor; y también funciona al revés cuando predomina el pesimismo y la
contracción.
En psicología, se utiliza el término de profecía auto-cumplida, donde se
establece que la gente acaba por ejecutar aquello a lo que teme o lo que
espera. Ideas fatalistas de: fracasaré, no puedo, qué miedo, son mejor
que yo, etc, indubitablemente acabarán por realizarse ya que la persona
se las ingeniará -de manera consciente o inconsciente- para que se
cumplan: la actitud, el lenguaje corporal, el talante, todo parece
acomodarse a esa visión pesimista y evitar así responsabilidad y
minimizar incertidumbre. Y esto también funciona al revés.
En filosofía, puede visualizarse como “atracción de energías”. Los
Taoistas –con más de 5,000 años de sabiduría- esbozan un camino donde
las energías se atraen para complementarse y en uno está, a través de la
conservación y generación de energía personal, precipitar el destino
hacia la trascendencia y el siguiente nivel de existencia, o –en el lado
contrario- hacia la intrascendencia y el retroceso.
En las empresas, el condicionante es una líder totalmente decidido y
resoluto respecto al camino y la obtención de resultados y logros. Sobre
esta persona radica prácticamente la responsabilidad y la existencia de
la empresa ya que funciona como un alineador ubicuo de los recursos de
la organización. Aunque el éxito finalmente llega por una serie de
elementos que coexisten, la chispa creadora del que tiene la visión y la
ambición es el principal ingrediente. Una idea cristalizada es la mayor
de las satisfacciones.
En lo que se refiere a los ciclos como este año que comienza, la
evidencia nos muestra que hay que esperar que sea bueno, porque la
espera tiene fuerza constructiva y es un recurso vital para el logro.
Que la recuperación de EUA, que el asentamiento de la polvareda
política, que el regreso de Fox, que la estabilidad del tipo de cambio,
que el año clímax del sexenio, que la reelección de Bush, que se escucha
en la calle: “ya se está levantando la cosa”.
Parece entonces que hay que esperar lo mejor e invocar a la Musa para
que conspire con el Cosmos e invoque energías germinales, y,
simultáneamente, hay que planear para lo peor, por si las moscas.
MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980)
El autor actualmente es Director General de Marchand & Asociados, despacho de consultoría especializada en estrategia con enfoque a marketing, e-business, comunicación y retención de clientes. Entre las cuentas que atiende el despacho se encuentran: Famsa, Orbcomm y Data Satelital del Grupo Proeza, Deacero, Grupo Garza Ponce, Grainger, entre otras; para las cuales se han desarrollado estrategias de internet, e-marketing, diseño de web sites, estrategias de posicionamiento, planes de comunicación y publicidad, estrategias de marca, auditorías de imagen, etc. Dentro de su experiencia profesional en esta área, ha ocupando puestos para diversas empresas entre las que destacan Iusacell/Bell Atlantic (vicepresidente de Marketing), Alestra/AT&T (director de Ventas Zona Norte), Dakin de México (Fundador y Director General) y Holimaga (Director de Mercadotecnia). Es columnista de los periódicos Reforma de México, El Norte de Monterrey, El Mural de Guadalajara y la revista de negocios Mundo Ejecutivo. Ha sido ponente e instructor en un sinnúmero de congresos, conferencias y cursos para empresas privadas, relacionados con el área de mercadotecnia y administración. Ha sido catedrático por más de 15 años, actualmente imparte en la EGADE del ITESM la materia de Hipermarketing y en la Universidad Virtual del mismo instituto el curso de Marketing para Negocios Electrónicos. A nivel licenciatura imparte el curso de Mercadotecnia de Relaciones. Ha sido consejero y tesorero de la Cámara de Comercio de Monterrey (Canaco); asesor de la Confederación de Consejos Cívicos de las Instituciones (Cinlac) y miembro del comité ejecutivo de la Confederación de Cámaras de Comercio (Concanaco). Actualmente tiene a la venta su libro: "Hipermarketing", basado en un modelo que desarrolló él mismo; "El decálogo del mercadólogo" y "Marketer".
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