Las ventas no se producen solas: se logran
01-2005
La historia de la venta es muy amplia como para compartirla totalmente
en un artículo como se merece.
Sin embargo, la motivación respecto a ella sigue siendo hoy y será
siempre muy alta puesto que todos quieren y desean vender cada vez más.
Comenzando el análisis, para que cada quien pueda extraer sus mejores
conclusiones, podemos expresar que los resultados que se obtienen a
través de ella es sólo "una cuestión de actitud”.
Si bien sabemos que dependemos de los frutos que provee para subsistir y
evolucionar, reinvirtiendo, ampliando, creciendo, etc., podemos adoptar
o asumir una actitud pasiva y hasta despectiva respecto a su ejecución,
tal como se refleja a través de muchos clientes insatisfechos por la
atención recibida cuando simplemente necesitaban satisfacer una
necesidad o resolver un problema y tuvieron que sufrir estas
experiencias.
A tales actitudes pasivas o despectivas por quienes así la ejercen las
denominamos como “venta tradicional”, por razones netamente de respeto y
elegancia. Dichas actitudes y comportamientos son calificados como de
mala praxis en el ejercicio de la profesión por los propios
perjudicados, tal como es ejercida por ellos mismos como así también por
los vendedores a su cargo.
Su accionar a través de la historia es la que le ha dado la mala
imagen que aún hoy posee la venta y a pesar de ser una gestión tan
importante para la subsistencia y evolución de todo negocio o actividad.
Los rasgos más salientes pueden apreciarse en una reciente investigación
que realizamos y publicáramos en nuestro sitio (ver
http://www.hellerconsulting.com/Envuesta_Ventas_2002.htm ) e
interpretada a través de varios artículos y capítulos de mi nuevo
e-book.
Esta actitud produce una reacción muy negativa en cada potencial
interesado en informarse para comprar los productos o servicios que se
ofrecen.
Al desempeñarse en esa actitud, el comerciante es el rey, y como tal
hace sentir su diferencia jerárquica con todos los súbditos que vienen a
molestarlo para que los asesore con el fin de poder tomar así sus
mejores decisiones de compra.
Un rasgo destacable de la “venta tradicional” se refleja a través de una
marcada pasividad descripta como “esperar a que me vengan a comprar”.
Graficándolo un poco más, sería como que el hecho de contar con buenos
productos y servicios como condición suficiente como para que los
potenciales compradores se informen y acudan a ellos para abastecerse.
Lo más llamativo de ello es que quienes aún persisten en esta actitud,
no la modifican aún cuando puedan ser conscientes de que existe una
nutrida competencia en su rubro y territorio de acción.
Tal vez se deba a nuestra idiosincrasia latina o a la herencia histórica
recibida, en donde predomina el facilismo de creer que “sabemos bastante
sobre ventas”, pero cuando los resultados no se obtienen en calidad y
cantidad suficiente nos demuestra el error que se comete en sustentar
esta falsa y errónea creencia.
De poco sirven las comparaciones con nuestros competidores que puedan
actuar en forma similar y hasta peor que ellos mismos. Ocurre que no
todos poseen el mismo problema, aún cuando el síntoma se manifieste a
través de magros resultados en ventas en ambos casos.
Las respuestas fáciles, pero sin fundamentos, son riesgosas. Cuando nos
duele una muela o la espalda, lo primero que atinamos es a mitigar el
dolor sin hacer un claro diagnóstico de su origen. Acudimos a la
farmacia más cercana y solicitamos un calmante para atenuar la molestia.
En tales casos, lo que correspondería hacerse si se desea actuar con
eficiencia, es simplemente recurrir al especialista (odontólogo o
traumatólogo, respectivamente), quien luego de un diagnóstico objetivo
puede determinar el tratamiento adecuado para revertir el motivo de la
dolencia. Esto evita correr riesgos para nuestra salud por
improvisaciones.
En las antípodas de la venta tradicional, existe otra actitud a
considerar: la de “vender profesionalmente”.
El principal rasgo que la diferencia de la anterior estriba en el hecho
de aceptar que vender es verbo: la acción de satisfacer a potenciales
consumidores o clientes con los productos o servicios que se ofrecen. Y
como toda acción que reúna tales características, necesita de
fundamentos clave, predisposición, aptitud y deseos de deleitar al
prójimo con lo mejor de la propia oferta a través de cada contacto con
los actuales y potenciales clientes.
El marco que sustenta y contiene a quienes ejercen “la venta
profesional” es “la idoneidad”. Un término con plena vigencia y que
muchos potenciales consumidores esperan encontrar en cada representante
de cada organización a las que acuden para informarse, recibir
asesoramiento y orientación para tomar sus mejores decisiones de compra
y que, luego de comprar o contratar, sean reales.
A lo largo de más de tres décadas he podido comprobar personalmente,
ejerciéndola y contribuyendo a realizarlo en muchas empresas que no
encontraban un rumbo cierto para su gestión, las que pueden dar fe que
su existencia produce los resultados consistentes y proveen crecimiento
y evolución del negocio, en tanto y en cuanto se continúe por dicha
senda. A través de mi reciente obra “Claves para una venta exitosa”,
todos estos aspectos se encuentran desarrollados para su implementación
efectiva en toda organización o actividad.
El otro rasgo diferenciador importante se encuentra en "la
responsabilidad", que permite comprender y aceptar que los resultados no
dependen de nada más que de las acciones efectivas y eficientes que se
realicen en su ejercicio.
El primero paso positivo hacia la venta profesional consiste en tomar
conciencia de su existencia.
Al igual como ocurre en todas las cosas que deben hacerse
eficientemente, la venta requiere de un desempeño profesionalizado, lo
que implica adquirir los conocimientos básicos, poseer un método de
trabajo y contar con habilidades o destrezas que pueden incorporarse
para hacerlo con calidad y productivamente.
Tales fundamentos y conceptos no son difíciles, y sólo requieren de la
predisposición de cada empresario, directivo, emprendedor y profesional
independiente como para aprenderlos conceptualmente y aplicarlos con
eficacia y consistencia en el tiempo.
Sin ello, su aplicación no producirá los resultados deseados
espontáneamente ni por Gracia Divina, sino sólo a partir del cambio de
actitud hacia ella.
La subsistencia, el desarrollo y el posicionamiento de toda
organización, sus marcas, productos y servicios en cada nicho de mercado
dependen exclusivamente de ello: de la calidad, la consistencia, la
productividad y rentabilidad en sus acciones de venta.
©Copyright 2005, by Martín E. Heller.
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Martín E Heller
Este artículo proviene del sitio: La Venta
Profesional © en
www.hellerconsulting.com y ha sido escrito por Martín E. Heller.
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