Los millones de euros que van a ser destinados a la Innovación no
acaban de ser entendidos por los directivos ni el contexto estratégico
en el que estas inversiones han de ser consideradas.
El directivo de la PYME -en muchas ocasiones- piensa que el I+D+i no va
con él. Incluso destacados dirigentes empresariales realizan
afirmaciones que más que incentivar a la generación de creatividad en
sus empresas y, derivado de ello, acometer políticas innovadoras,
confunden y desmotivan que, al final, piensan que tantos millones deben
ser "para los demás", que eso de innovar no va con ellos, que eso es
sólo para las grandes empresas, las que tienen medios y departamentos de
I+D, personal cualificado, etc.
Nada más lejos de la realidad. El problema es que nadie se ha preocupado
de explicar a los directivos que los proyectos de I+D+i han de ser
rentables para las empresas, de lo contrario, no tiene ningún sentido la
Innovación. Un proyecto de I+D+i no puede valorarse por parámetros
distintos a los que se valora cualquier otro tipo de proyecto. Eso si,
la rentabilidad de estos proyectos tiene muchos más alcances que
cualquier otro tipo de proyecto.
Pero innovar es una actividad rentable por definición aunque no exenta
de riesgos. El poder disponer de productos innovadores o nuevos en los
mercados nacionales e internacionales o el poder producir con máquinas y
equipos de alta tecnología que supongan una novedad en la empresa o
sencillamente, equipos nuevos y distintos a los actuales, permitirá a la
empresa una mayor capacidad de reacción ante las innovaciones de la
competencia y, al mismo tiempo, reducción de diferencias frente a sus
competidores. De la misma forma reforzará las capacidades creativas de
su empresa, de sus trabajadores, de sus productos, de sus procesos, de
su imagen. Mejorará su reputación de cara a sus clientes, proveedores,
competidores y la sociedad en general, ya que ofrecer alta calidad,
capacidad de innovación y un compromiso permanente, así lo aseguran.
Dejaríamos en otro lugar la rentabilidad social que, a pesar de su
indudable importancia, cada empresa puede valorar de distinta manera.
Además, hay tres herramientas muy importantes que pueden hacer que
nuestros proyectos de I+D+i tengan un coste inferior al real. Estas
herramientas son la fiscalidad de la innovación, la financiación de
proyectos con préstamos a largo plazo y tipo de interés cero y las
subvenciones.
Pero volviendo a la rentabilidad de los proyectos debemos remarcar que
el objetivo de un proyecto de I+D+i debe coincidir con el objetivo
principal de las sociedades mercantiles, es decir, la obtención de unos
beneficios. Si ese objetivo no se puede alcanzar deja de tener sentido
la innovación. Los directivos no deben innovar para perder dinero sino,
al contrario, deben innovar para ganar dinero. Pero con una matización
muy importante: innovar supone, en la mayoría de los casos, rentabilidad
económica y beneficios en el corto, medio y largo plazo.
Pongamos un ejemplo. La posibilidad de que la propia empresa desarrolle
un nuevo equipo para la producción de sus bienes. Si ese equipo, que
pretende desarrollar la empresa, lo puede encontrar en el mercado por un
coste inferior al que le representaría desarrollarlo por ella misma, la
elección no ofrece dudas. Es mejor que lo compre en el país donde se
venda.
Desde el punto de vista fiscal podrá practicarse deducciones sobre el
total del proyecto que van desde el 15% hasta el 70% de su coste,
dependiendo de si el proyecto es de Innovación Tecnológica (IT) o de
Investigación y Desarrollo (I+D).
Desde el punto de vista de la financiación podrá conseguir préstamos a
tipo de interés cero o, en el peor de los casos, a un tipo de interés
Euribor menos medio punto.
Y, en el caso de las subvenciones, existen posibilidades de conseguir
fondos de hasta el 35% del coste del proyecto.
Pero, además, todas las fuentes de financiación aludidas son
compatibles. Por lo que es posible practicarse las deducciones fiscales,
obtener una subvención y conseguir financiación sin interés.
Pero también nuestras empresas y sus directivos o accionistas han de
orientar sus políticas hacia la cultura de la innovación. Para poder
innovar hay que ser creativos y, para serlo, debemos incentivar la
creatividad en nuestros centros de trabajo.
Ha habido muchos expertos que han definido la creatividad. Pero, sin
entrar en profundidades, podemos decir que la creatividad es como un
trípode cuyo armazón sostiene tres pies, que en este caso serían, la
pericia, la capacidad para pensar flexible e imaginativamente y la
motivación.
Ambas tres son imprescindibles. La pericia, o lo que es lo mismo, los
conocimientos, experiencia y habilidad en una materia. La capacidad de
pensar flexible e imaginativamente supone que seamos capaces de poder
integrar en nuestro pensamiento no solamente nuestras ideas sino las
ideas de los demás de tal manera que no entren en colisión sino que se
produzcan una feliz fusión que de lugar a nuevas ideas o conceptos que
al final podamos materializar en algo tangible.
Finalmente, la motivación, la preparación de acciones para animar a la
organización a ejecutar con interés y diligencia determinadas políticas
explicando, además, el motivo por el que se pretenden acometer.
Obviamente, hay determinadas prácticas de la Dirección que afectan
directamente a la creatividad de la empresa como son el reto ante
determinados objetivos, la libertad y autonomía con que trabajan cada
uno de los componentes de una empresa, los recursos tanto económicos
como en la disponibilidad de tiempo, el trabajo en equipo así como el
estímulo de los líderes y el apoyo de la empresa como organización. Pero
este es un tema que merecería otro espacio.
Volviendo a la rentabilidad de los proyectos de I+D+i debemos insistir
en el gran desconocimiento que existe todavía en nuestras empresas. En
estos momentos, en los que, parece ser, existe un reconocimiento
generalizado sobre la crisis de algunos sectores, sería muy apropiado
divulgar y enseñar a nuestros colectivo empresarial que es la
innovación, que ventajas representa, lo barato que resulta innovar y los
beneficios que eso va a representar en el futuro de nuestras empresas.
Solamente desde el conocimiento de las cosas y la correcta información
seremos capaces de ser una región europea altamente competitiva,
innovadora y referente del resto de regiones de nuestro continente.
Socio Director de Improven Consutores
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