La calidad de un producto se espera por default, el precio se iguala,
el servicio- aunque es más difícil- también se puede igualar, la
tecnología se compra, el talento tiene su precio. Si las ventajas
competitivas se erosionan y son imitables, entonces el ser único demanda
una combinación de elementos -como si fuera una fórmula química- que
produce algo orquestado, único, sin competencia y valioso para el
mercado.
¿Cómo hacerle para ser únicos?
Las medidas incrementalistas empiezan a ser obsoletas: bajar gastos,
subir productividad, subir ingresos. Las compañías que arrasan y dominan
son las que logran crear monopolios de valor.
La fragmentación del mercado es una tendencia que lejos de cesar, se
está agudizando.
Empieza un mercado grande, masivo, poco diferenciado, por ejemplo
"computación", donde IBM en sus tiempos era el dueño absoluto de la
categoría, y poco a poco se empezó a fragmentar y abrirse como si fueran
ramas de árbol. Intel quedó como líder de los microprocesadores; en
venta directa, Dell; en ruteadores, Cisco; en software, Microsoft; en
desktops Compaq; en impresoras HP, y así sucesivamente.
Esta fragmentación se da en todas las industrias y se presta para que
jugadores audaces le apuesten y se adueñen de nuevas categorías.
El caso de Intel, refleja la decisión de alejarse de productos
sobrecompetidos hacia otra industria (hacia otra rama del árbol) donde
pudieran ser líderes.
En 1980 Intel era un jugador pequeño dedicado a la manufactura de
semiconductores. Al verse atacado por empresas asiáticas de bajo precio
(como es el caso que hoy en día enfrenta México), decidió abandonar las
memorias y concentrarse en microprocesadores (chips lógicos). Esta
decisión lo llevó a invertir en Investigación y Desarrollo hasta 7
billones de dólares en el 2000, dejando a los asiáticos en otra arena,
peleándose por precio.
Aunque Intel no es el único, es por mucho el líder y en todo caso
compite contra él mismo. Nadie le gana ni se le acerca, decide
canibalizar sus propios productos y prácticamente está solo en este
juego. Intel es un monopolio de valor.
El monopolio de valor no tiene por qué limitarse a un producto en sus
características intrínsecas, sino a todo el paquete que forma la
experiencia de compra y la de convivir con el producto. Hay otras
dimensiones que forman la oferta completa y el producto es tan sólo una
de ellas, también entran: empaque, marca, logotipo, entrega, servicio
post venta, cobranza, aspectos sensoriales como tacto, olor y estética;
cualquiera de estas dimensiónes que se impacte, tiene el potencial de
convertirse en otra oferta completamente diferente.
En el caso de la cerveza, a menos que se trate de un experto catador y
sin que se comparen entre cervezas opuestas, por ejemplo la ligera
versus la pesada, hay un buen número de cervezas que tienen el sabor
bastante parecido.
Un importante grupo de consumidores lo que compran realmente es la
imagen de la marca. ¿Qué será más factible que compre un joven de 21
años, mercadólogo, mexicano, pelón (por gusto), que vista siempre de
negro, que viva en la frontera norte y que sea tomador ocasional:
Tecate, Corona, Sol, Samuel Adams, MGD, Miller Lite, Negra Modelo,
Indio, Bohemia, Heineken?
Los teléfonos celulares en México han tenido un crecimiento
impresionante y algunas cifras apuntan a que hay más celulares que
líneas fijas. Pero el servicio en general ha sido malo y hasta la
COFETEL anda metida haciendo pruebas de calidad.
Cuando había pocos competidores, el consumidor cancelaba con una
compañía celular por mal trato, y se iba con la otra empresa; pero al
poco tiempo, cancelaba otra vez por mal servicio, y regresaba, a
regañadientes con la primera.
Hasta que se abrió el mercado. Llegaron Pegaso, Unefón y Nextel, entre
otros.
Nextel es particularmente interesante: es la única compañía, o por lo
menos así se ha posicionado, que ofrece el servicio de trunking
(comunicación inmediata tiempo real, sin tener que marcar -tipo radio-).
Funciona con grupos grandes, por ejemplo equipos de vendedores y hasta
con una pareja.
Esta tecnología resulta muy difícil de copiar, además resultaría muy
costoso. Por eso Nextel es, en su giro, la compañía de mayor crecimiento
en el mundo.
Michael Porter y su esquema que conceptualizó hace más de 20 años habla
de que se puede competir por precio, por enfoque a un nicho determinado
o por diferenciación. El problema es que hoy en día se dan las tres
cosas al mismo tiempo y tenemos jugadores agresivos en precio, enfocados
a un nicho y con una propuesta de valor diferenciada. La discusión tiene
que trascender esta tridimensionalidad y debe incluir todos los aspectos
que forman la experiencia del cliente.
¿Cómo le hacemos para ser únicos? ¿Qué tenemos qué hacer para iniciar un
juego diferente al que nos tiene atrapados? ¿Qué aspectos o variables
podemos modificar que den valor al cliente meta y que nos separen del
resto?
¿Cómo le hacemos para que nuestra propuesta de valor sea tan única, tan
diferenciada, tan difícil de copiar que simplemente no compitamos?
El tema de la siguiente junta de directores: "se prohibe competir".
MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980) www.horaciomarchand.com
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