Paretos y clientes
03-2005
Según Pareto, el 20% de nuestro esfuerzo genera el 80% de los
resultados; el 20% de nuestros clientes generan el 80% de las
utilidades; el 20% de las causas provocan el 80% de nuestros problemas;
el 20% de los vendedores generan el 80% de las ventas.
En términos personales, el 80% de los pleitos en las parejas se deben
al 20% de las causas (“nos peleamos siempre por lo mismo”); e igual
ocurre con las diferencias entre adolescentes y sus padres.
Ante la escasez de recursos y la abundancia de problemas y retos, nada
tiene más sentido que apuntar hacia donde haya más impacto, hacia donde
haya menos gasto, hacia donde no haya dilución. Afinar con precisión la
asignación de recursos y establecer prioridades es la verdadera función
de un líder.
Nadie tiene recursos ilimitados y nadie se puede dar el lujo de gastar o
“invertir parejo” en todo. Es crítico asignar recursos a lo
verdaderamente importante y donde se maximice el resultado.
El análisis de Pareto, que lleva el nombre de su “padre” Vilfredo
Pareto, es un método sencillo y práctico que separa las causas mayores
(las pocas vitales) de un problema de las menores (las muchas
triviales).
El origen de este concepto nace en el siglo XIX cuando Vilfredo Pareto,
economista y sociólogo, determinó que el 80% de la riqueza en Italia
estaba en manos del 20% de la población.
Vilfredo Federico Damaso Pareto, nació en París en 1848 de ascendencia
franco-italiana. Fue educado en Francia e Italia como Ingeniero en el
Instituto Politécnico de Turín. Se consideró un recluido observador que
desarrolló interesantes teorías de la vida política de Italia en apoyo a
la libre empresa y el comercio. A pesar de su corte científico, despertó
pasiones a favor y en contra en sus acalorados discursos y ponencias,
pero ninguna de sus ideas trascendió como la Ley de Pareto.
La trascendencia de esta ley radica en la sencillez y la facilidad con
la que se extrapola a otras disciplinas y situaciones.
Aunque no todo cuadre exactamente en 20%/80%, la idea es que pocas
causas son típicamente responsables de la mayoría de los problemas o
situaciones.
El análisis Pareto ayuda a priorizar y enfocar recursos donde más se
necesitan y/o donde causen un mayor impacto.
También ayuda a medir el antes y el después de políticas y decisiones en
actos de administración y de liderazgo.
Una de las áreas de marketing donde más aplica el principio de Pareto es
en la administración de clientes y rompe con el mito de: “todos los
clientes son iguales”.
Es mentira que todos los clientes son iguales y por eso no conviene
tratarlos igual.
Todos los clientes son importantes, pero no son igual de importantes.
Es normal escuchar al más comprometido de los gerentes de ventas que
afirme: “para mí es igual un cliente que me compra $1,000 pesos a uno
que me compra $100,000 o uno que me compra $1,000,000”.
Suena filosóficamente correcto, pero incorrecto bajo el sentido de
negocio y la asignación de recursos. Conviene aclarar que tratar a
clientes de forma diferente no sugiere que se trate mal a nadie.
Omnitel Italia, una de las compañías celulares más exitosas del mundo,
claramente distingue entre sus clientes y tiene identificado sus
paretos.
Con una herramienta de CRM (Customer Relationship Management) al entrar
una llamada al centro de servicio detecta de qué tipo de cliente se
trata. A los clientes clasificados como AAA -de alto consumo y de
prioridad estratégica- se les enruta a un centro de operadoras altamente
capacitadas y que tienen que contestar -por política para ese tipo de
clientes- antes de que timbre tres veces.
Si por el contrario, llama un cliente tipo C, su llamada será enrutada
de manera automática a una grabación donde atentamente le pide que deje
el recado con su requisición o problema para que sea atendido después.
En este caso los recursos son asignados conforme los clientes estén
clasificados y su relevancia para la empresa.
La clasificación de un cliente puede tener dos criterios: uno es el
valor que representa para la compañía en cuanto a utilidad neta,
recurrencia de compra, antigüedad, etc.; y el otro toma en cuenta el
perfil del cliente y sus necesidades específicas, por ejemplo un cliente
corporativo demandará recursos diferentes (no sólo dinero) que un
cliente de una empresa pequeña.
Saber identificar y clasificar a los clientes para asignar recursos
impacta directamente en la rentabilidad de la empresa.
Aquí va un ejercicio para amarrar el concepto:
Supongamos que el 80% de la utilidad de una empresa se concentra sólo en
5 clientes. Realizar esfuerzos de marketing y ventas enfocados a lograr
un incremento del 10% en la utilidad de estos 5 clientes, resultaría en
un incremento del 8% sobre la utilidad total.
En cambio, si el incremento en utilidades del 10% se lograra en el resto
de los clientes, impactaría sólo en un 2% de la utilidad total. Es
decir, cuatro veces menos.
Si el incremento fuera del 25% en los 5 clientes principales, esto
incrementaría la utilidad total en 20%. Mientras que el mismo 25% en los
otros clientes, sólo aumentaría en 5% la utilidad total.
La ley de Pareto no falla. Cuando todo es importante, nada es realmente
importante. La esencia de una estrategia de negocios es establecer
prioridades y asignar inteligentemente los recursos.
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Horacio Marchand
MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic.
Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980)
www.horaciomarchand.com
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