Así, la actividad de investigar el mercado se convierte en una
herramienta de sensibilización que permite a los responsables de una
empresa obtener un conocimiento profundo del cliente y sienta las bases
para atenderlo de la mejor manera posible.
Un buen gerente sabe que es mejor tomar decisiones con información que
sin información, aún y cuando ésta no sea 'información perfecta'. En
este sentido tradicional, aunque limitado, la información que se obtiene
de un estudio de mercados se usa para tomar una decisión y se deshecha
enseguida.
Podríamos cambiar nuestra actitud y considerar que el aprendizaje
obtenido pase a formar parte del acervo de conocimiento de la empresa,
tal vez agregando datos a series de información continua; o como
verbalizaciones acerca del funcionamiento de la industria, contenidas en
un documento que bien podríamos llamar 'Compendio de Información del
Mercado'.
Este cambio de actitud favorece que se incremente el capital intelectual
de la empresa y además propicia que se fomente la sensibilidad de
quienes en ella trabajan.
¿Cómo entonces podemos aprovechar una herramienta meramente técnica para
desarrollar un valor tan aparentemente abstracto como la sensibilidad?
La investigación de mercados inicia con un análisis situacional que
generalmente hace evidente un problema o una oportunidad. Asumiendo que
hay que hacer algo al respecto, se establece una lista de información
que apoye las decisiones que deban ser tomadas.
Una vez definida esta lista de información como propósito del estudio,
todos los siguientes pasos tienen que ver con la pregunta general de
cómo obtenerla.
Más allá de los aspectos técnicos de la investigación de mercados, si
entendemos que su propósito es proporcionar información, fácilmente
podemos concluir que hay dos caminos para obtenerla: cuestionar y
observar.
De una manera general, observar se refiere a toda aquella información
que no se obtiene a través de preguntas. Tiene la enorme ventaja de ser
esencialmente una técnica de investigación no reactiva, en el sentido de
que no exige, en principio, una respuesta por parte de la persona
investigada.
Gracias a ello, la observación no obstruye el comportamiento de compra y
permite obtener información de manera natural. Su principal herramienta
es la observación directa en un entorno natural, no controlado, factible
de realizar en puntos de venta y lugares de uso y consumo de productos y
servicios.
Todos lo hacemos, informalmente, cuando estamos en el supermercado, en
el cine, en un restaurante, durante un paseo, en casa de nuestros
familiares o amigos, etc. Miramos a nuestro alrededor y obtenemos
grandes cantidades de información acerca de las características de las
personas, de su comportamiento, de su estado de ánimo y de sus patrones
de uso y consumo.
Como consumidores o clientes, tomamos decisiones de compra basados en la
información así obtenida. Por ejemplo, favorecemos las salas de cine o
los restaurantes más concurridos, más animados. Como empresarios es
mucho lo que podemos conocer sólo con observar.
El método es costoso porque requiere coincidir con las personas en el
momento que realizan sus compras, que consumen sus productos o que
utilizan sus servicios. Además del costo que implica la inversión de
tiempo, tenemos el problema de la privacidad. No podríamos, por ejemplo,
sentarnos a desayunar con la familia típica que consume nuestra marca de
cereal. Mucho menos sentarnos con ella a ver la televisión al
anochecer.
Estos problemas se resuelven parcialmente cuando observamos las
consecuencias del comportamiento, en vez del comportamiento
directamente. Es decir, observamos los rastros que deja el
comportamiento de compra. Tal vez sea más fácil que un ama de casa nos
permita observar la despensa, el refrigerador y otros lugares de
almacenamiento de productos en su casa. El contenido reúne una gran
cantidad de información. Y aún sin su permiso, podríamos observar los
deshechos en el bote de basura.
Otros rastros del comportamiento de compra los encontramos en los
registros que se originan en muchas transacciones: estados de cuenta de
teléfono, tarjeta de crédito, cuenta de cheques, etc.
El otro gran problema de la observación radica en que, si bien podemos
observar conducta y sus consecuencias, difícilmente podemos observar
sentimientos y solamente algunas de las características personales de
los clientes. De hecho, algunas de ellas que aparentan ser obvias es
mucho mejor preguntarlas, como el género, la edad o el estado civil.
Cuando no basta con observar, la técnica apropiada es cuestionar. Y este
es el método favorito de la investigación de mercados formal, ya sea que
se lleve a cabo bajo un enfoque flexible (entrevista) o estructurado
(cuestionario).
Desde luego que, en principio, podemos preguntar sobre cualquier tema,
pasado, presente y futuro. Así como podemos preguntar a un miembro de la
familia acerca de otros miembros de su familia. Cuestionar es una forma
muy eficiente de obtener información, pero no están de más algunas
advertencias.
Cuestionar implica invadir el medio social que se pretende describir y
puede generar una actitud en el entrevistado e inclusive inducir un
comportamiento atípico. Además, forzosamente requiere de la cooperación
del entrevistado.
El mensaje más importante de estas técnicas para obtener información
está en que mientras más observemos a nuestro alrededor y mientras más
preguntemos a quienes nos rodean, más sensibles nos volveremos como
empresarios y como personas.
La sensibilidad es un valor muy importante y uno de los dos pilares del
liderazgo y la actitud que la propicia, la genera y la favorece es una
actitud inquisitiva, por lo que debemos aprender a poner mucha atención
y a hacer preguntas a diestra y siniestra, no sólo mediante los procesos
formales de investigación, sino a través de nuestro contacto directo con
el mercado: fíjese mucho y pregunte más.
Estudios: Maestría en Administración (ITESM, Campus Monterrey, México, 1977); Licenciado en Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, México, 1974) Especialidad: Su trabajo de consultoría se centra en las áreas de planeación estratégica de mercados e información para la toma de decisiones. Imparte en la EGADE el curso de Mercados y Clientes. Actividad Profesional: Fue profesor del Departamento de Mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, y director de la carrera de Licenciado en Mercadotecnia del mismo Campus. Trabajó en Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma en la gerencia de Planeación Estratégica, gerencia de Investigación de Mercados, gerencia de Desarrollo de Nuevos Productos, gerencia de Marcas Regionales y gerencia de Marca Dos Equis Lager y Sol. Estuvo en Publicidad Clave como director de Operaciones de la agencia y, junto con otros socios, estableció su propia agencia de publicidad, Criterio y Creatividad Publicitaria, en la que fungió como director general. Fue también director de Mercadotecnia del Grupo Financiero Banorte. Actualmente, se desempeña como consultor independiente. joseidomarrobaprodigy.net.mx
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