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La ley de la oferta y la demanda, así como las matemáticas en la
naturaleza, regula la vida económica de las entidades productivas y es
tan obvia que a veces pasa desapercibida; tan abundante que a veces no
se valora; tan sencilla que a veces parece irreal.
¿Qué tienen en común las drogas, los indocumentados, el terrorismo y el
spam?
1.- Drogas.
El consumo sigue creciendo por el mundo entero y los esfuerzos por
combatirla por el lado de la oferta son justamente lo que se requiere
para impulsar esta industria.
Si se aprieta por el lado de la oferta, con el esquema anacrónico de
certificación estadounidense a países productores y distribuidores de
drogas, si se destruyen laboratorios que las procesan, se desarticulan
redes de distribución, se apresan a líderes del narcotráfico; es decir,
si se reduce la oferta, los precios de los estupefacientes subirán, los
márgenes de comercialización se incrementarán, al igual que la
rentabilidad de operación, lo que atraerá a más jugadores e inversión a
esta jugosa industria.
La manera contundente de combatir a las drogas es, entonces, por el lado
de la demanda. Si baja la demanda los precios se colapsan en todos los
niveles de la cadena de comercialización –de ahí uno de los argumentos
de legalizarla- lo que provocaría eventualmente una migración de los
inversionistas hacia esquemas más rentables, debilitando así al
negocio.
¿Cómo bajar la demanda? Este es un tema en sí mismo y está relacionado
con el posicionamiento y la comunicación (por ejemplo la campaña
norteamericana: losers do drugs); pero el caso es que decidirse a
enfocar esfuerzos por el lado de la demanda cambia, totalmente, la
definición del problema.
2.- Indocumentados.
Los norteamericanos pueden montar un muro en toda su frontera con México
parecido al que había en Berlín Oriental; pueden premiar, lejos de
castigar, a los rancheros que toman la ley por su propia mano y cazan
ilegales; podrán aprobar o no una reforma migratoria. Pero mientras siga
habiendo demanda por nanas, cocineras, jardineros, plomeros, y hasta
ingenieros o científicos mexicanos, nuestros paisanos seguirán yendo
para Estados Unidos.
Otra vez, si la oferta de ilegales se restringe, el pago por hora
tenderá a subir, lo que a su vez haría más atractivo y rentable cruzar a
Estados Unidos.
Si en realidad se quisiera acabar con el asunto de la migración ilegal,
el tema se centraría en la demanda: cómo hacer que no quieran ir, que no
sean contratados o bien remunerados. Sancionar la demanda, no a la
oferta.
México “secretamente” favorece la migración en función de su incapacidad
para absorber a la fuerza de trabajo, además de la tremenda cantidad de
divisas que generan los indocumentados. Y los quejosos norteamericanos
no cesan de contratar ilegales absorbiéndolos como si nada a su pujante
economía. La demanda es imparable y la oferta necesariamente la
seguirá.
3.- Terrorismo.
Este es un tema espinoso. Pero desde el punto de vista de causa-efecto,
demanda-oferta, el pueblo español -convertido en el equivalente al
“mercado”- involuntariamente envió un mensaje a los terroristas: matar
gente y sabotear trenes sí funciona.
De no haber ocurrido los ataques, José Luis Rodríguez Zapatero del
partido Socialista difícilmente hubiera ganado las elecciones en España,
ya que el partido de Aznar tenía un claro margen de ventaja a pesar de
que el 90% de los españoles estaban en contra de la guerra en Iraq y del
apoyo de Aznar a Bush.
Pero finalmente, sondeos indicaban que el pueblo parecía apoyar a un
líder asociado al progreso económico y le perdonaban lo de Iraq, porque
–como dice un español radicado en México: “Aznar por lo menos es
congruente, claro, y no se mueve por encuestas”; pero ante los bombazos,
el voto se volcó en contra. La idea implícita de los terroristas: un
golpe con puntería y se puede tumbar al que sea.
La extrapolación es inevitable para las elecciones norteamericanas y así
como la posibilidad de un evento similar para crucificar a Bush. La
receta está escrita y parece funcionar.
4.- Spam.
El spam sigue creciendo. Cientos de invitaciones vía mails no
solicitados para hacer un download del video de Paris Hilton y su novio,
junto con otros cientos de ofertas para obtener medicamentos, bases de
datos, novias rusas, secretos de potencia sexual, clínicas de juventud,
libros antiguos, películas de estreno, etc., fueron las razones para
cambiar -por 3era vez- mi dirección electrónica.
¿Cómo pueden hacer esto?, ¿Cuánto le pega a la productividad del mundo?,
¿A quién diantres le interesa este mugrero?
A Ramiro no sólo le interesa, sino que le gusta mucho. Dice disfrutar
leyendo el spam y es un comprador compulsivo de ofertas peculiares. “El
spam me relaja, me informa, me entretiene. Me ayuda a saber lo que está
pasando por el mundo”, dice. Pues sí. Si no hubiera gente como él,
cesaría de existir el spam. Las pocas personas que le hacen clic nos la
complican a todos los demás.
Y otra vez. Querer detener el spam y la torrente de correos no
solicitados con softwares especializados, o imponiendo multas a los
spammers sería inútil. Si la demanda se da, cada tecnología será
superada, cada ley burlada, cada hueco llenado. Los Ramiros del mundo
seguirán jalando la oferta.
Al clasificar juntos a las drogas, indocumentados, terrorismo y spam,
sin duda puede caerse en la sobresimplificación -sobre todo por sus
naturalezas y cargas tan disímiles-; pero al mirarlos bajo la
perspectiva de las leyes del mercado tenderán a homologarse al igual que
el resto de las industrias.
La ley es la ley.
MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980) www.horaciomarchand.com
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