Desde hace mucho tiempo el sueño de toda empresa ha sido el de
personalizar la relación con sus clientes y con base en ello lograr su
lealtad, permanencia y rentabilidad.
De todos es conocido lo que hacía el tendero de pueblo de hace algunos
años: Veía pasar frente a su tienda a un cliente y de inmediato lo
reconocía, lo llamaba por su nombre y lo invitaba a dialogar con él.
Enseguida le entregaba las nuevas cuchillas de la marca x, mientras le
decía: “ Don Francisco, le tenía listas estas cuchillas que prometen
suavidad y evitar los cortes en su cara. ¡Usted que sufre tanto con la
afeitada!!... Le dejé dos paquetes para que las pruebe.... Se los pongo
en la cuenta.... Que tenga un feliz día y muchas saludes a la señora
María.”
Esta aparentemente sencilla operación espontánea, conlleva todos los
elementos de un CRM moderno: a) IDENTIFICAR al cliente, lo que implica
no solo conocerlo sino también reconocerlo. Saber desde su nombre y el
de sus familiares, su lugar de residencia y su capacidad de crédito,
hasta sus necesidades específicas en este caso respecto a la afeitada,
sus gustos, deseos, expectativas y obviamente sus potencialidades. Este
tendero simultáneamente manejó con habilidad al proveedor, sin
estoquearse, ya que de antemano sabía cuales de sus clientes
necesitarían las mencionadas cuchillas. b) DIFERENCIAR, a sus clientes
por sus características personales, necesidades, deseos, gustos,
preferencias Y POTENCIALIDAD. De hecho la reflexión del tendero es: “
Don Francisco no ha pasado hoy por aquí; si a la tarde no lo veo, lo
llamo y le envío las cuchillas”. La diferenciación le permite discernir
entre Don Francisco y su esposa María, a pesar de ser para él, una sola
cuenta. Además el solo hecho de recordar o mencionar algo “familiar”
para el cliente, es una forma de fidelización. c) INTERACTUAR, con sus
clientes, pero inteligentemente, como se desprende de este sencillo
ejemplo.
Esto es diferente de la acción promocional típica del mercadeo de
nichos, donde el comerciante seguramente se estoquea, pide afiches y
habladores de estantería, y espera pacientemente en forma sedentaria a
que los clientes demanden las cuchillas. d) PERSONALIZAR, la oferta
individualizada uno a uno, con base en los tres elementos anteriores.
Ahora bien, hacer lo que hacía el tendero de pueblo era relativamente
fácil, porque manejaba un círculo de clientes reducido y porque su
cerebro era suficiente para la administración eficiente de estos
elementos. Pero la empresa moderna tiene miles, decenas de miles o
cientos de miles de clientes. Estos hacen cientos de operaciones por
año. Tienen necesidades, gustos, preferencias, comportamientos,
expectativas y potencialidades diferentes unos con otros. El manejo es
complejo y difícil. Por ello la mejor alternativa durante muchos años
fue la mercadotecnia de nichos, que nos quitaba el peso de la
individualización, del uno a uno. Fue fácil y lo sigue siendo hoy,
clasificar a los clientes por segmentos: “ Mi producto o servicio está
dirigido a hombres y mujeres de 15 a 60 años de edad, ubicados en todos
los centros urbanos del país”. Solucionado el problema. A todos ellos
ofertémosles lo mismo y tratémoslos por igual. Si algunos se sienten
insatisfechos o se van, ¡qué le vamos a hacer!. Igual ni siquiera me
entero de quienes son los que se van o por que lo hacen.
Don E Schultz, famoso tratadista de marketing y profesor de Northwester
University, señala: “ La tecnología ha acabado con el mercadeo masivo,
de nichos y segmentos. Este mercado está muerto, pero nos negamos a
enterrarlo, porque es lo que sabemos hacer”·. El mercadeo masivo sigue y
seguirá por siempre. Pero la diferencia estará marcada por la
individualización de la relación con los clientes. El “nicho” de hoy es
el individuo. Para hacerlo debemos aplicar estrategias de marketing
relacional, que gracias a la nuevas tecnologías de la información, hoy
está al alcance de toda empresa grande o mediana, incluso pequeña,
administrando eficiente e inteligentemente las bases de datos de los
clientes, desde un sistema de contacto interactivo. Es decir, desde un
moderno Contact Center o centro de contacto. Por qué si esta carece de
Call center, el cliente estará expuesto a recibir un trato generalizado.
Salvo en el excepcional caso de que el funcionario de turno,
identifique, conozca, reconozca, diferencie e interactúe
inteligentemente, la relación será impersonal.
Un centro de contacto no tiene que ser un gran departamento con cientos
de cabinas, o una tercerización costosa. De hecho si su base de datos a
trabajar es pequeña, bastará con la dedicación exclusiva de una sola
persona, apoyada en un computador y un teléfono integrados, y
posiblemente con una sencilla hoja excel. Lo importante en este caso es
la estrategia. Antes que tecnología estrategia. Ahora que si su base de
datos es de varios cientos o miles de registros y los clientes a su vez
tienen diferentes opciones y hacen varias transacciones en periodos
relativamente cortos, pues debe apoyarse en las múltiples herramientas
que los modernos Call y Contact centers ofrecen hoy en día.
Aplicar el CRM y las estrategias de marketing one to one, es una
obligación de toda empresa que quiera sobrevivir en el competido mercado
de hoy. Los clientes cada vez son más exigentes y desean ser atendidos
en forma oportuna, ágil, personalizada e inteligente. Quizá esta sea la
razón por la que la industria de los contact center se ha desarrollado
en forma vertiginosa. El 72% de las empresas americanas utilizan el
sistema ya sea interno o vía outsourcing. En Estados Unidos 11 millones
de personas equivalente al 6.1% de la población económicamente activa,
trabajan en sistemas de call y contact centers. En México ya operan
23.000 centros y en Bogotá aproximadamente 300 empresas cuentan ya con
su propio sistema.
POR DONDE EMPEZAR UN CRM DESDE UN CENTRO DE CONTACTO?
Esta es la pregunta que más frecuentemente me hacen como consultor para
la implantación de centros de contacto. Como todo proyecto novedoso, un
sistema de contact center genera oposición dentro de la organización: El
temor al cambio. Frecuentemente la gerencia general es la interesada
porque ha oído, ha visto o estudiado el tema. La división de mercadeo,
salvo en el caso de empresas consolidadas con clara direccionamiento
hacia el marketing, tiende a oponerse porque no “cree” en el programa.
La verdad es que el temor emana del desconocimiento sobre el CRM. Una
vez emprendido el camino, es precisamente el departamento de marketing,
el principal impulsor. De hecho, en él recae la responsabilidad por las
estratégicas, procesos y mecanismos a aplicar con la nueva herramienta.
Al poco tiempo, la división de mercadeo “no puede vivir” sin el centro
de contacto. Otra oposición viene de ventas: “Nos van a reemplazar por
máquinas”. Se opone a veces el propio departamento de sistemas. Y
obviamente la principal viene del financiero, que no entiende para qué
van a gastar tanta plata.
He visitado cientos de empresas del continente para promocionar la
implantación del centro de contacto. Hasta hoy seguimos en el proceso de
evangelización, porque el tema no es aceptado fácilmente por la
organización. Da grima en muchos casos, la dificultad de algunos
gerentes y directores, que evitan el tema, o que cuando ya tienen algún
grado de decisión, vienen con el hombre de sistemas y se olvidan del de
marketing. Por eso mi primera respuesta es: “No empieces por la
tecnología. El CRM es una estrategia de negocios fundamental y de
aplicación obligada en la empresa moderna, pero es una decisión de
marketing”. Lo primero que debes hacer es tener una estrategia, estar
consciente de que el mercado es tu propia base de datos y que el manejo
individualizado de las relaciones con cada uno de tus clientes
consolidará el futuro de la empresa.
Si la conciencia empresarial está encaminada no solo a conseguir
clientes nuevos, sino a conservarlos, fidelizarlos y establecer
relaciones de largo plazo con cada uno de ellos, la organización estará
lista para emprender un proyecto de CRM desde un sistema de Contact
Center.
La nueva herramienta dará soporte a las relaciones con los clientes para
las actividades de CAPTACIÓN, MANTENIMIENTO, TRANSACCIÓN, PROMOCIÓN,
RECUPERACIÓN y LEALTAD de los clientes.
El Contact Center puede ser utilizado para cualquier actividad que la
Empresa desarrolle en su cadena de valor, desde la información básica,
atención a proveedores, administración de órdenes y pedidos,
inteligencia de mercados y datos, hasta las relaciones individuales con
los clientes, captura y atención de solicitudes, help desk, mercadeo,
ventas, cobranzas y servicios de apoyo, entre otros.
A la hora de empezar un proyecto interno, es importante definir el
retorno de la inversión. Por esta razón mi experiencia en más de 100
centros de contacto en diversos países de América, me permite agregar
algo a la pregunta ¿por dónde empezar?.
Las disciplinas de un CRM son cuatro básicas: a) Tecnología habilitada
para ventas b) Servicio y soporte al cliente c) Análisis de marketing y
d) Comercio electrónico estándar. Deberíamos empezar un proyecto de CRM
con todas las disciplinas, captando, fidelizando y rentabilizando a los
clientes mediante un manejo individualizado. Pero eso no es un proceso
que se haga de la noche a la mañana; requiere de tiempo. Hay que empezar
por algo, que reditúe la inversión y sea atractivo a la dirección
financiera.
Por eso en la mayoría de los contact centers que hemos tenido el
privilegio de montar, hemos iniciado por la primera disciplina, haciendo
telemercadeo de entrada y salida para funciones específicas de ventas.
Manejo de las relaciones con los clientes nuevos, especialmente la
captura de solicitudes de información, llevando el proceso hasta el
cierre o negociación. Simultáneamente hacemos un out bound o llamadas de
salida para promocionar y captar nuevos clientes o para el seguimiento
de los mejores prospectos generados por la publicidad. El buen manejo de
la información, el nivel de servicio y las múltiples herramientas de
negociación y manejo de la transacción, hace que se obtengan excelentes
resultados, que justifican la inversión en el centro de contacto.
Con ello en el bolsillo vamos poco a poco implementando las otras
disciplinas, continuando con el servicio y soporte a clientes. Si bien
cada contacto y cada estrategia aplicada de marketing relacional,
representa un costo por el valor de la llamada, operador, soft, etc., la
compensación llega de inmediato a través del incremento en las ventas,
la disminución u optimización de la pauta publicitaria y el mejoramiento
de la calidad de atención.
Resumiendo, un Contact Center es la mejor oportunidad para crear un
diálogo con los clientes, escucharlos, responder sus inquietudes,
satisfacerlos, recolectar información valiosa sobre ellos, construir
relaciones estrechas de largo plazo, generar lealtad y obviamente lograr
un mayor número de ventas.
Presidente de Metta Consulting Group S.A Consultor en CRM. Director de más de 300 seminarios sobre el tema y de 4 Congresos mundiales de marketing CRM. Actualmente dirige el proyecto Asellerator de arrendamiento de Call centers para PYMES en América Latina rafaelarrobacrmteledial.com
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