Pronto supe que este empresario navarro también era presidente de
varias empresas de distintos sectores, y que entre ellas figuraba
Cosecheros Abastecedores, la sociedad que elabora el vino de mesa
Cumbres de Gredos. Y que las críticas al sistema de denominaciones de
origen se relacionaban con la voluntad de incrementar las exportaciones
de la sociedad, tras el buyout de 2003. Me interesó saber qué
experiencias del sector de la Telecomunicación podía traer, en su caso,
Canalejo al sector del vino.
Una inicial digresión sobre las denominaciones de origen
Sin duda alineadas con la normativa y la tradición, les reproduzco unas
palabras de Francisco Marín en 1996, cuando presidía la Confederación de
Cooperativas Agrarias: “Los Consejos Reguladores asumen la
responsabilidad de establecer, vigilar y controlar el cumplimiento de
las normas de autodisciplina interna, bajo la tutela de las
Administraciones Públicas, en un intento de salvaguardar la calidad
diferenciada de los vinos a su cargo, respecto a los demás vinos del
espectro comercial con los que han de competir. Es la manera de
garantizar ante el consumidor un tipo determinado, de un origen
identificado, que debe proporcionar la satisfacción y el placer que el
propio consumidor espera de él”.
Se diría, por consiguiente, que el sistema de denominaciones de origen
viene contemplando un consumidor que saborea el vino con alguna
atención, es decir, que experimenta sensaciones y sentimientos al
respecto, y que es capaz de distinguir suficientemente unos vinos de
otros. Pensando en ellos, y en la salvaguarda de la calidad, uno no se
imagina la industria del vino sin una idónea regulación que atienda al
presente y al futuro del sector. Claro que, pensando en la exportación,
caben otras reflexiones, que harían aflorar otras inquietudes e
intereses (a plazo fijo).
Dentro de esta pequeña introducción, uno llamaría también la atención
del lector sobre la carga de vocación y autotelia profesional presente
en este sector. No sé si parecerá una imagen mía muy particular, pero,
además de cooperativas locales, yo veía en los años 90 grandes o
pequeñas empresas familiares, orgullosas de sus caldos y empeñadas en
ofrecer la mejor calidad posible, para mayor prestigio de su bodega y de
su región. Algunas de estas bodegas, como Torres, Vega Sicilia y otras
más, estaban a la mismísima cabeza del prestigio mundial en vinos, y se
habían convertido en magníficos embajadores de España en muchos
mercados.
Recordemos ahora lo que sostenía Miguel Canalejo en Expansión (junio de
2004): “El vino español tiene un problema de competitividad en el
exterior: las denominaciones de origen”. El ex presidente de Alcatel
España añadía: “Al contrario de lo que sucede en otros países donde no
hay denominaciones de origen, como Australia o Chile, en España se
defiende más a un territorio determinado que a las marcas y al producto
en sí”. Diríase que, como empresario bodeguero, a Canalejo le parecía
mejor que no tuviéramos una regulación regional de la calidad, y que sus
vinos de mesa pudieran ampararse en una marca genérica de “Vinos de
España”, de la que por entonces se hablaba con frecuencia.
La marca “Vinos de España”
Una primera reflexión, entre otras posibles siempre dentro del mundo de
la gestión empresarial, se centraría en la conveniencia u oportunidad de
utilizar, llegado el caso, la marca “España”, ofreciendo calidades
distintas a las que han nutrido la imagen de nuestros vinos en el
exterior, y con el consiguiente riesgo de dañar aquella imagen. El
debate parecía abierto en el sector el año pasado. Aunque eran bastantes
los empresarios que demandaban este amparo de la denominación genérica,
los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen (C.E.C.R.V.)
parecían oponerse con rotundidad a la creación de la marca “Vinos de
España”, y también podíamos encontrar en esas fechas opiniones de
conocidos bodegueros de marcas prestigiosas, que, aun pensando en la
existencia de la marca genérica, se oponían a incluir en ella el vino de
mesa.
Los observadores —o simplemente curiosos— estábamos atentos a la
evolución del debate. ¿Se crearía, o no se crearía, una marca genérica
“Vinos de España”, para amparo de todos nuestros exportadores, y
tratando así de neutralizar la ofensiva de los vinos de Australia, Nueva
Zelanda, Sudáfrica, Chile o Argentina?
Recientemente (febrero de 2005), pudimos leer en EL PAÍS-Negocios que el
Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) apoyará finalmente la
exportación bajo el lema “Vinos de España, variedad y calidad”. Parece
que habrá destinos prioritarios: Reino Unido, EEUU, Alemania, Suecia,
Suiza y Países Bajos. Y también parece que se hará una cuidadosa
selección de empresas bodegueras exportadoras, atendiendo a la calidad
de los caldos. “Después de 21 años de promoción regional y de las
diferentes denominaciones de origen, el modelo se ha agotado y es
necesario simplificar los mensajes al consumidor y mejorar la eficacia
de la política exportadora española bajo una base de comunicación que
transmita la imagen de calidad y diversidad que los vinos españoles se
merecen”, sostenía el vicepresidente del ICEX, Ángel Martín Acebes.
Leíamos que se había creado, en efecto, la marca “Wines from Spain” con
toda su orquestación comercial, e incluso la correspondiente página web
(winesfromspain.com); y visitándola, encontramos referencias a
Cosecheros Abastecedores (ahora Bodegas Vinartis), aunque sólo, de
momento, a algunos de sus vinos con denominación Valdepeñas. Parece que
no han quedado incluidos los vinos de mesa tradicionales de estas
bodegas.
El buyout de Cosecheros Abastecedores
Cosecheros Abastecedores nace en Madrid hace unos 40 años, para
embotellar (luego también envasar en brick) y distribuir vinos de mesa,
aunque más tarde se vincula con la D.O. Valdepeñas y las actuales
Bodegas Los Llanos, y posteriormente con la D.O. Méntrida y Bodega La
Ermita. Digamos también que Nazca Capital (presidida por Miguel
Canalejo), sociedad de capital riesgo del grupo belga-holandés Fortis
Bank, se hizo en 2003 con el 96% de Cosecheros Abastecedores, aportando
40 millones de euros y aceptando una deuda de 78, tras negociar con los
170 accionistas.
Esta operación se identifica como uno de los mayores buyouts europeos en
el tercer trimestre del año 2003, de modo que tuvo resonancia en el
sector financiero. Al parecer, el deseo de vender surgió años atrás de
alguna falta de sintonía entre los muchos accionistas, y se sabe que
hubo otras empresas españolas interesadas en la compra; sin embargo, la
transacción se llevó a cabo con esta sociedad de capital riesgo, Nazca
Capital, mediando consultoras en la operación. Poco después de la misma,
se produjo la venta de un extenso terreno en Madrid, lo que mejoró los
resultados de Cosecheros Abastecedores en 2003. Además, en seguida se
conoció la vocación de crecimiento de los nuevos propietarios, que
apuntaba al incremento de la exportación a países seleccionados.
El lector entenderá mejor que yo estas operaciones financieras, pero en
otoño de 2004 surge una sociedad con la misma sede social que Nazca
Capital, denominada Villamejor Sigma Servicios y Distribución (luego
Grupo de Bodegas Vinartis), que absorbe a Cosecheros Abastecedores tras
un acuerdo de fusión. Al parecer, los accionistas de Cosecheros
Abastecedores que no accedieron a vender, hubieron de canjear luego sus
acciones por los nuevos títulos del Grupo de Bodegas Vinartis, nombre
con que estas bodegas emprenden su nueva etapa de crecimiento.
Viendo a Miguel Canalejo en Expansión con una botella de Pata Negra en
las manos, imaginábamos un nuevo bodeguero, sin perjuicio de que sea un
buen ingeniero industrial y asimismo un experto en buyouts: fue
protagonista de otro caso conocido, el de la consultora FYCSA,
orquestado con Gestlink. Concretamente, siendo Canalejo presidente de
Alcatel España, vendió FYCSA (que pertenecía al grupo Alcatel) a una
sociedad a tal efecto creada (Cartera FYCSA) y presidida por Javier Vega
de Seoane. Lo hizo en el año 2000, en condiciones muy favorables para
los compradores; luego, la referida Cartera FYCSA absorbió a FYCSA y
tomó su nombre, y finalmente (2002) apareció él mismo, Miguel Ángel
Canalejo Larráinzar, como propietario de la consultora, FYCSA, que había
vendido dos años antes.
En el haber de este empresario navarro, está la transformación de
Standard Eléctrica (luego Alcatel España), cuya plantilla se redujo a la
décima parte, aproximadamente, durante su etapa; y también podemos
recordar que el plan de crecimiento de la consultora FYCSA se malogró
tras el buyout, quedándose las ventas de 2003 en la quinta parte (6
millones de euros) de las previsiones anunciadas (30 millones) en notas
de prensa en 2001, y declarándose en 2002 unas elevadísimas pérdidas
(parece que siempre hubo beneficios en la historia anterior de FYCSA).
Cabe, no obstante, esperar que Miguel Canalejo tenga éxito en el
anunciado crecimiento de Cosecheros Abastecedores (Bodegas Vinartis),
porque hasta ahora sus vinos presentan una saludable relación
calidad-precio en nuestro país, y constituyen un activo valioso para la
exportación.
La vocación de bodeguero de este empresario se concretó también en 2003,
en la creación de una nueva bodega en Ayegui (Navarra) participada por
todos los miembros de su familia (Canalejo Lasarte). Se trata de las
Bodegas Pago de Larráinzar, próximas al Monasterio de Irache, que se
proponen elaborar vinos de “alta expresión” y producción limitada: ojalá
se consiga, en efecto, un gran vino, para satisfacción de bodegueros y
consumidores. (No consta que esta paralela iniciativa vinícola esté
relacionada con Bodegas Vinartis, cuyos vinos son buenos, pero de
expresión más modesta).
Como es sabido, los buyouts, a menudo con presencia de capital riesgo
(Nazca, Suala...), se vienen orquestando como consecuencia del potencial
de crecimiento de algunas empresas, quizá atascadas en algún
inmovilismo, o en algún conflicto de intereses o voluntades. Y parece
habitual —como parte de la liturgia empresarial— que los nuevos
propietarios formulen declaraciones públicas sobre sus objetivos de
expansión o consolidación: así lo hemos constatado en el caso de
Vinartis, como en el otro de que les hablaba (FYCSA-Gestlink) y en otros
muchos recientes (Paconsa, Menaje del Hogar...).
En la referida entrevista a Miguel Ángel Canalejo y Felipe Sánchez
(vicepresidente ejecutivo) publicada en Expansión en junio de 2004,
Canalejo se refería a las marcas de vinos de mesa en nuestro país y
decía: “De las quinientas que pueda haber aproximadamente ahora, van a
quedar sólo tres (en un plazo de cinco a diez años), dos líderes
nacionales y uno local, además de la marca blanca”. Leíamos también en
la entrevista que el vino de brick (aquí por debajo del euro el litro)
se vende hasta a cinco euros el litro en los países escandinavos, donde
Cosecheros está bien posicionado, y se diagnostica todavía potencial de
crecimiento; parecían visibles las oportunidades de esta empresa en el
exterior.
La estrategia del nuevo equipo
Parece que Cosecheros Abastecedores ya llevaba sus vinos a varios
continentes y especialmente a Hispanoamérica (a más de 30 países, en
total); pero la intención de los nuevos propietarios tras el buyout
apuntaba a incrementar la exportación, en mayor medida a Estados Unidos,
Alemania y el Reino Unido. Figurando ya entre las primeras empresas del
sector en España, la empresa parecía intentar el ascenso a mejores
posiciones, y pareció detectar un freno en el sistema de denominaciones
de origen, a juzgar por las declaraciones de su presidente. Parecía
confiar Miguel Canalejo en la creación de una denominación genérica,
“Vinos de España”, que identificara sus vinos más allá del actual
“Produce of Spain”, o “Product of Spain”, en sus etiquetas o envases, y
ya hemos visto que la marca genérica finalmente se creó por el ICEX
(Instituto Español de Comercio Exterior).
Naturalmente, el crecimiento ha sido igualmente un objetivo para el
grupo J. García Carrión, que lidera nuestro mercado de vinos de mesa,
que optó, con gran éxito, por la diversificación, y que goza de gran
prestigio también fuera de España. Me parece recordar que este grupo
estuvo precisamente interesado en su momento en la compra de Cosecheros
Abastecedores, y pienso que su andadura sería también enriquecedora para
los estudiosos de casos de gestión empresarial; pero me puse a estudiar
el caso Vinartis porque me sorprendieron, cuando las vi, las
declaraciones de Miguel Canalejo.
Centrados entonces en Vinartis, cabe destacar su esfuerzo de publicidad.
Leíamos que éste ascendió a 15 millones de euros en 2003, sobre una
facturación de la empresa de 66; y que tanto la facturación como la
inversión en publicidad crecería en 2004. Aunque no nos encajan todos
los datos recogidos de los medios, parece que la facturación ha llegado
a los 70 millones en 2004, y que la empresa mantiene su importante
inversión millonaria en marketing y publicidad para este año 2005.
También se ha anunciado repetidamente una millonaria inversión en la
renovación de las instalaciones.
En relación con los esfuerzos de marketing, ya puede verse en Internet
el lujoso diseño de la web “gbvinartis.com”. La marca —Vinartis— hace
referencia al “arte” del buen vino, porque lo primero que se lee es:
“Conseguir hacer un buen vino... es todo un arte”. Luego se encuentra
información específica sobre los distintos vinos: Cumbres de Gredos,
Armonioso, El Yantar, Don Opas, Señorío de los Llanos, etc. Yo he echado
de menos la marca “Loma de la Gloria” (sí aparece en
winesfromspain.com), que me parece de notable calidad, pero el site
parece estar todavía en construcción en marzo de 2005 (desde hace
bastantes meses), especialmente en su traducción al idioma inglés. Desde
luego, el diseño de las páginas es extraordinariamente esmerado, en los
textos y en las formas: un “arte” de web, un “lujo” de web, para un vino
que no calificaríamos “de lujo”, sino que resulta asequible para todos
los consumidores.
En diciembre de 2004 leíamos en Cinco Días que “Cumbres de Gredos
prepara su desembarco en el mercado de EEUU”, lo que parecía confirmar
que la estrategia de crecimiento apuntaba claramente a un aumento de la
exportación tras el buyout, quizá en espera de un favorable giro en la
política de denominaciones de origen, criticada por Miguel Canalejo.
Pero también en diciembre conocimos una nota de prensa en que se decía
expresamente: “La estrategia de crecimiento y desarrollo de Vinartis se
basa principalmente en aumentar su penetración en el mercado nacional y
extender su presencia a nuevas regiones, como son el Noroeste
peninsular, Levante y las Islas Canarias”. Podría parecer un cierto
cambio de planes, pero también cabe lógicamente pensar que, desde el
principio, los nuevos propietarios intentaran crecer en todos sus
mercados, en función de las posibilidades.
Ya en enero de 2005, leíamos una página en EL PAÍS-Negocios, en que se
recogían declaraciones de Felipe Sánchez, director general de Vinartis,
apostando por el vino de denominación de origen. Se decía en la
cabecera: “La empresa sustituye su nombre por el de Bodegas Vinartis, y
pasa del vino de mesa a las denominaciones de origen”. Al respecto, la
estrategia de Vinartis parece concretarse en llegar a acuerdos con
bodegas de Rioja y Ribera del Duero, mientras se espera que surjan
interesantes oportunidades de compra. El vino de mesa supone más de la
mitad del negocio del grupo, y parece que se desea mantener su volumen
de actividad, pero “es fundamental abrir la compañía a nuevos mercados
en las denominaciones de origen”.
Sí cabe quizá destacar lo siguiente, en este mismo texto de EL
PAÍS-Negocios:“Como cualquier fondo de inversión, el objetivo de los
nuevos propietarios del grupo no es quedarse... La presencia de los
fondos en este tipo de empresas suele estar entre los cinco y los seis
años. Queremos que en ese tiempo se haya impulsado un negocio con la
mirada puesta no en el corto plazo, sino en el largo plazo”. La verdad
es que, en mi modesto estudio de este caso tratando de encontrar
aleccionadoras estrategias de negocio (relacionadas con el marketing y
la exportación), esto último me resultó más llamativo que las críticas
al sistema de denominaciones de origen: “el objetivo de los nuevos
propietarios no es quedarse...”.
Reflexión final
Debo confesar al lector que he cambiado varias veces el título del
artículo, porque primero pensé que iba a poder relatar una ofensiva
comercial de Vinartis en EEUU, y luego me pareció que la ofensiva iba a
ser más doméstica, y llevada a cabo con nuevos vinos, al margen de los
tradicionales de la compañía... Quizá la ofensiva se vaya a producir en
diferentes frentes y resulte —ya lo veremos— extraordinariamente
aleccionadora, pero finalmente me ha parecido que estábamos ante un
ejemplo de modernización de una empresa, para adaptarla a las nuevas
realidades y obtener mayores beneficios.
Me sorprendía que se hablara repetidamente del Ebitda y de las
inversiones, y no tanto de los propios caldos o de la satisfacción del
consumidor, pero la tarea que los nuevos propietarios parecen acometer
apunta a una cierta reingeniería del negocio para darle más valor y
generar mayores beneficios. Quizá no todas estas iniciativas de
modernización acaban bien, pero lo cierto es que los nuevos tiempos
parecen exigir nuevas formas de gestionar. Como los propios dueños de
Vinartis se han puesto un plazo de cinco o seis años, estaremos atentos
al posicionamiento de Bodegas Vinartis allá por 2008 ó 2009.
Envié por correo electrónico un borrador de este texto a estas bodegas,
por si deseaban corregir algún dato o matizar algunas declaraciones; al
no recibir respuesta supongo que no hay errores significativos, pero
sólo he utilizado información que ha sido hecha pública por la propia
empresa, recogida de medios impresos y electrónicos. Por otra parte, al
margen de detalles y aunque resulten significativos, lo que deseaba
resaltar desde estas páginas es la actividad de estas nuevas
metaempresas inversoras, dedicadas a la renovación o reflotamiento de
otras, y para lo que se marcan o fijan plazos.
"Consultor
de Management y Recursos Humanos, José Enebral Fernández, madrileño y
nacido en 1951, posee una experiencia de más de 30 años en formación
continua de titulados y directivos de grandes empresas, tanto mediante
métodos presenciales como aplicando nuevas tecnologías de la información
y la comunicación. Desde 1997, publica regularmente artículos en
diferentes medios impresos de su país (Capital Humano, Training &
Development Digest, Harvard Deusto, Aedipe, Dirección y Progreso,
Q-Calidad, etc.) y también en algunos portales de la Red".
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