En la antigüedad, el sultán turco de turno enviaba a ejecutar al
mensajero que le traía las malas noticias de una de una batalla perdida.
¿Deberíamos seguir su ejemplo y culpar al Balanced Scorecard cuando no
se obtienen los resultados esperados de éste?
Existen innumerables metodologías para mejorar el desempeño, pero en la
realidad su puesta en práctica ha producido resultados dispares.
No es el Balanced Scorecard quien permite lograr una organización
exitosa, sino la gestión general de los directivos y todo el personal de
la empresa. El Balanced Scorecard sería el moderno mensajero de las
malas o buenas noticias. No cometamos el error de ejecutarlo como hacía
nuestro amigo el sultán.
El Balanced Scorecard es un mapa u hoja de ruta que nos permite
responder a preguntas como:
" ¿Cómo podemos alinear nuestra gente, procesos, sistemas y relaciones
con la estrategia?
" ¿Cómo transformamos y conectamos en cascada objetivos estratégicos
directamente con cada individuo dentro de la organización?
" ¿Cómo podemos ejecutar eficientemente nuestra estrategia corporativa?
" ¿Cómo podemos transformar a nuestra gente para crear y entregar más
valor a nuestros clientes?
El Balanced Scorecard es la respuesta pero primero, deben existir dos
requisitos previos: el compromiso total del cuadro superior (CEO's), y
un entendimiento sobre la Misión de la organización, la Visión, la
Estrategia, los Valores y el ciclo vital.
Debido a que la estrategia es la búsqueda de una manera única de
competencia, los directivos deben poder articularla claramente a través
de un Balanced Scorecard corporativo. No podemos manejar algo que no
podemos describir claramente.
Para alcanzar el valor a largo plazo del accionista, las organizaciones
deben primero atraer y conservar sus Clientes. Para alcanzar objetivos
relacionados al cliente, las organizaciones deben dar prioridad a sus
Procesos Internos. Para alcanzar objetivos Financieros, en relación al
cliente y a los procesos de negocios, las organizaciones deben apoyar la
transformación, la innovación, y el crecimiento de sus Recursos Humanos.
Comencemos por identificar, analizar y dar prioridad a los Procesos
Internos y a Clientes claves. Esto nos ayudará a analizar y a definir
las necesidades de estos clientes, y las decisiones críticas a tomar. Al
hacerlo, los empleados pueden medir su contribución personal ya que "lo
que se mide se hace." Se utilizan Indicadores para identificar brechas
entre los planes y la ejecución.
Para traducir la estrategia corporativa en estrategias de unidades de
negocio en funcionamiento se requiere desarrollar un sistema de
Indicadores equilibrados que permitan comparar el funcionamiento real y
los objetivos estratégicos previstos.
Los objetivos estratégicos corporativos, los Indicadores y los sus
objetivos se verifican en forma cruzada con los elementos de la Misión
corporativa y de la Visión de la empresa. Éstos se conectan
posteriormente en cascada y se alinean estratégicamente con todas las
unidades de negocio. Se desarrollan entonces los Balanced Scorecard por
unidades de negocio (u otra categoría) que se alinean para apoyar al
Balanced Scorecard Corporativo.
Con este proceso de la conexión en cascada y el verificar en forma
cruzada, se realiza la comunicación, se clarifican los malentendidos y
los roles y responsabilidades se definen claramente.
Se racionaliza, se da prioridad y se manejan las iniciativas de la
unidad de negocio.
Se desarrollan y se consolidan los presupuestos. Se da prioridad a los
recursos y se asignan según necesidades estratégicas.
Las políticas de Recursos Humanos también se alinean y se integran a la
estrategia de negocio. Esto asegura congruencia y sinergia dentro de la
organización. Debe haber un acercamiento sistemático y holístico para
asegurar que la estrategia de negocios, las políticas y las estrategias
para manejar el capital humano estén alineadas, en lugar de funcionar
independientemente.
Por ejemplo, un sistema de selección de trabajadores altamente
capacitados puede ser inadecuado si no está implementado conjuntamente
con un entrenamiento efectivo y actividades de desarrollo, puesto que
estos dos componentes pueden funcionar en forma opuesta.
Finalmente, los objetivos de cada unidad de negocio se conectan en
cascada y se alinean según los Indicadores seleccionados y los objetivos
de la línea de base con todos los grupos, equipos de trabajo e
individuos. Se utiliza un sistema de incentivo ligado a la estrategia
para recompensar el desempeño. Los premios por equipos se instituyen
para evitar problemas individuales.
Los Indicadores y los targets de cada Balanced Scorecard deben ser
significativos y estar directamente relacionados y ser atribuibles a
cada empleado individualmente.
Las capacidades de trabajo se integran en Scorecards personales puesto
que las capacidades traducen metas no financieras a los estándares
apropiados de comportamiento. Los Scorecards personales pueden también
funcionar como descripciones de las funciones y responsabilidades.
Los individuos deben ser responsables de sus resultados.
Este resultado compuesto de los empleados se computa a través de la
medición, anotación y evaluación de su desempeño y competencia de
trabajo contra sus Scorecards personales.
La alineación y la puesta en práctica de la estrategia, más aun que el
contenido de la estrategia, marcan las diferencias entre organizaciones
exitosas y las no exitosas.
Esta la llave para transformar y maximizar el funcionamiento y la
productividad de la empresa u organización.
Sixtina Consulting Group Soluciones inteligentes para la gestión empresarial www.sixtina.com.ar
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