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Descubra cómo se expresan las relaciones de poder por medio del discurso
gestual, de la disposición espacial de personas, muebles y objetos y del
paralenguaje.
¿Sabe, usted, cuántas negociaciones y mediaciones pudieron ser menos
escabrosas y más breves si se hubiese atendido a la Semiología del
Gesto? ¿Y cuántas otras que no concluyeron felizmente habrían llegado a
la tan ansiada firma buena? La Semiología del Gesto nos permite
descubrir el mapa de poder que subyace oculto en toda negociación o
mediación, y cuyo desconocimiento, simplemente, hace del arte de
negociar un ejercicio meramente intuitivo.
A continuación, haremos un desarrollo de las aplicaciones de esta
ciencia en los procesos de negociación/mediación, partiendo de algunos
conceptos ya establecidos en unos casos, y en otros, dado que como
ciencia apenas se está conformando, de conceptos desarrollados por este
servidor. No ha sido mi intención hacer un artículo con abundancia de
motas bibliográficas, sino de más fácil lectura.
Índice
1. Precisiones conceptuales
2. Fundamentos
2.1. La expresión gestual como código
2.2. Advertencias
3. Campo kinésico
3.1. Nociones generales
3.2. Catálogo de signos gestuales
3.3. Metodología heurística: mayéutica gestual.
4. Campo proxémico
4.1. Nociones generales
4.2. Espacio personal y espacio social
4.3. Posición relativa
5. Campo paralingüístico
5.1. Nociones generales
5.2. Relieve elocutivo
5.3. Reiteraciones
5.4. Silencios
6. A manera de conclusión
1. Precisiones Conceptuales
La Semiología del Gesto (SG) es una ciencia en ciernes, iniciada
fundamentalmente en Estados Unidos durante los años 60 del siglo XX[i]
(aunque no con esta denominación, sino bajo el nombre kinesia, y con un
campo de estudio más restringido: solo el gesto), y cuyo objeto de
estudio es el discurso no verbal como una unidad comunicológica, como un
producto lingüístico.
Aunque se suele confundir SG con Kinesia (hasta hace poco yo participé
de esa confusión)[ii], a mi entender, aquella comprende tres campos
fundamentales de estudio: 1º) la kinesia: estudia el discurso gestual en
el seno de la vida social; 2º) la proxemia: estudia las relaciones
actitudinales expresadas en la distribución espacial de personas,
objetos y mobiliario; y 3º) la paralingüística: estudia el conjunto de
signos fonéticos que expresan actitudes, tales como los silencios, el
relieve elocutivo (variaciones en el volumen, tono y ritmo o velocidad),
reiteraciones, chasquidos, onomatopeyas (representaciones por medio de
sonidos, como el tic-tac del reloj), siseos, etc.
Como podrá notarse, la SG no se ocupa del discurso verbal, de las
palabras, sus relaciones y significados (de esto se ocupa ampliamente la
lingüística), sino de tres aspectos no verbales: la relación
gesto-significado, la relación cuerpo-espacio y la relación paralenguaje-significado.
Falta añadir que un 70% de toda comunicación oral está cifrado no
verbalmente, y apenas el 30% restante es discurso verbal, y que, además,
el discurso verbal no es confiable porque resulta fácilmente
falsificable, en tanto que el discurso no verbal suele ser, por su
origen inconsciente, mucho más auténtico.
2. Fundamentos
2.1. La expresión gestual como código
Toda lengua o código posee un sistema conformado por signos y normas,
por signos que elegimos y por normas que nos dicen cómo combinar esos
signos. Al inventario de signos, lo denominamos técnicamente paradigma,
y su expresión más típica son los diccionarios y glosarios. La
utilización de los signos, conforme a unas normas, se la conoce como
sintagma, y su expresión más típica es la oración.
La SG, desde el campo de la kinesia, considera la expresión gestual como
un código, compuesto de signos gestuales y de unas reglas para su
utilización; en tal sentido, cada signo gestual tiene un significado
(semántica particular), y al reunirse con otros signos en una frase
gestual, haciendo sintaxis kinésica (conexión de signos), la suma de las
semánticas particulares da un resultado más global, un sentido más
completo: la semántica kinésica.[iii]
Para la correcta interpretación del discurso gestual, es preciso reunir
varios gestos (sintaxis kinésica) que apunten hacia un mismo significado
global (semántica kinésica); en el caso contrario, será muy difícil
llegar a una interpretación conclusiva; por ejemplo: si pregunto a
alguien si vendrá mañana a mi casa, y al responder se toca sutilmente el
lóbulo de la oreja, solo tendré un signo cuya semántica particular es
‘mentira o inseguridad’; solo cuando tenga varios signos gestuales
(sintaxis kinésica) apuntando al mismo significado de ‘mentira o
inseguridad’, tendré una semántica kinésica que me garantice la correcta
interpretación del discurso gestual.
2.2. Advertencias
La experiencia con otras personas en cursos, talleres y conferencias,
tanto como la propia, me ha confirmado que en el primer contacto con la
SG las personas se obsesionan con el tema, y generan una suerte de
paranoia escrutadora, que los conduce a desconfiar de todos a partir de
los gestos que observan. Es importante, en tal sentido, hacer algunas
advertencias.
Gestos extracomunicacionales. En toda comunicación oral, hay signos
gestuales que no corresponden a la comunicación en sí misma; por
ejemplo, cruzarse de brazos podría significar rechazo al interlocutor
como signo intracomunicacional; pero como signo extracomunicacional,
podría estar significando que el emisor tiene frío (generalmente las
salas de negociación/mediación utilizan sistemas de aire acondicionado,
que convendría regular si observamos esto). Hay que precisar, pues, si
el signo pertenece a la comunicación.
Muletillas gestuales[iv] y gestos locales. Así como las personas hablan
con ciertas muletillas, el discurso gestual también se puede construir
con muletillas gestuales; así, por ejemplo, el toque de nariz suele
significar ‘inseguridad o mentira’, pero en algunas personas es solo una
muletilla, una suerte de hábito sin objetivo; por otro lado, los pueblos
suelen tener gestos locales (lo mismo que palabras locales, llamadas
regionalismos), y estos signos locales se construyen, generalmente, como
sinónimo de comodidad existencial al sentirse asertivamente como parte
de una comunidad idiosincrásica; así, por ejemplo, el cruce de brazos en
España no significa ‘bloqueo’, sino comodidad social; en Venezuela, es
típico el cruce de tobillos debajo de la silla o al frente, y no
significa ‘bloqueo leve’, sino comodidad social.
En consecuencia, debemos detectar cuáles son esos pocos gestos
locales con los que expresamos comodidad existencial, y que pudieran ser
tenidos ingenuamente por negativos.
No juzgar. En la formación de recursos gerenciales solemos decir que la
información de primera calidad permite tomar decisiones también de
primera calidad, y la SG nos puede proporcionar una información de mucha
calidad y confiabilidad; así que, por ejemplo, si descubrimos en un
proceso de mediación que alguien miente, no lo juzguemos y condenemos:
tomemos esta información como un dato más, y tratemos de escudriñar la
causa. Se trata, sin más, de que asumamos la observación como un acto
científico, y no como una actividad doméstica, en la que seamos
susceptibles de tomar partido.
3. Campo Kinésico
3.1. Nociones Generales
La Kinesia, como ya hemos dicho, estudia el discurso gestual como una
macrounidad, compuesta por unidades menores que denominamos signos
gestuales. Cada signo gestual tiene un significado que expresa,
generalmente, la actitud del receptor frente al mensaje del emisor; así,
por ejemplo, si en una oferta de venta, cuando llego a la exposición de
la inversión monetaria, si mi interlocutor efectúa la siguiente
secuencia gestual: 1º) toque de ojo, 2º)toque del lóbulo de la oreja y
3º) toque de la nuca, sabré con toda seguridad que le gusta el producto,
pero no el precio, de modo que ha llegado la hora de proponer el plan de
financiamiento a crédito.
Cada signo gestual del ejemplo significa ‘rechazo’, pero no me basta
tener un signo: necesito una cadena de signos. Cada signo apunta a un
significado que denominamos semántica particular, pero la semántica
particular no basta, así que preciso reunir varios gestos con la misma
semántica particular, para tener una semántica más global que definimos
como semántica kinésica o campo semántico.
En el ejemplo, los tres signos gestuales pertenecen al campo semántico
‘rechazo’. Mientras más signos gestuales tenga un campo semántico, menos
dudas habrá de la confiabilidad. ¡Claro! A veces habrá signos tan
fuertes que no exigirá el campo semántico de muchos más.
Esta cadena de signos se denomina sintaxis kinésica, y su lógica es más
bien reactiva, pues la secuencia de gestos (efecto) obedece a la
secuencia en el discurso del emisor (causa); por consiguiente, si en una
charla de ventas estoy mencionando las bondades de mi producto, es
probable que aparezcan alternados gestos de interés con gestos de
rechazo, en cuyo caso, la habilidad estriba en ir registrando no solo la
relación causa-efecto, sino la relación signo-campo semántico.
3.2. Catálogo de Signos Gestuales [v]
A propósito de un proceso de negociación/mediación, podemos trabajar
varios campos semánticos, organizados por las antinomias
autoridad/servicio, aceptación/rechazo, sinceridad/insinceridad.
¿Cómo nos puede ser de utilidad el conocimiento de este catálogo de
gestos en un proceso de negociación o mediación? En primer lugar, debo
hacer el mapa de las relaciones de poder, a partir del campo
autoridad/servicio, para saber exactamente cómo afecta al proceso las
actitudes de rivalidad, dominio, colaboración o autohumillación, lo que
me permitirá hacer más agradable, y, por ende, más corta, la
negociación. Luego, debo precisar puntualmente las expresiones de
rechazo y aceptación, con lo que podré conducir mejor la aceptación de
un trato justo; por último, registrar la sinceridad o insinceridad en
las preguntas formuladas, para tener seguridad final de que la firma no
solo es justa, sino sólida, o... simplemente, el acuerdo pronto será
irrespetado. Por supuesto, estas tres instancias no son consecutivas,
sino simultáneas.
Gestos de Autoridad. Estos se expresan desde el saludo con el apretón de
manos: la palma abajo y el brazo tenso o simplemente semiarqueado, con
cierta inclinación hacia atrás de la cabeza. La fuerza (tono) con que se
aprieta nos revela el carácter (fuerte, moderado o débil). Las manos
cruzadas atrás, mano con mano, revelan autoridad y supervisión.
La ojiva del poder (mano contra mano, tocándose solo los dedos, como
un arco, al frente del pecho; similar al gesto de rezo) expresa poder,
tanto más cuanto se abra frecuentemente. En una negociación/mediación,
la aparición de estos signos revela autoridad, poder, en quien los
emite, y nos revela a una persona proclive al rol de jefe (podríamos, en
una mediación, encargarle el trabajo de una subcomisión), de modo que,
al dibujar mi mapa de poder, debo estar claro en si chocan personas con
discurso gestual de poder.
Gestos de Servicio. Al saludar, la palma abajo y cierta inclinación de
la cabeza. A veces, el cruce de manos adelante, mano con mano. La ojiva
del servicio: en vez de apuntar los índices hacia arriba (como en la
ojiva del poder), apuntan hacia al frente o hacia abajo. Las personas
con este campo semántico son proclives a ser subalternos y tienen gran
vocación de servicio, por lo que se les pueden asignar tareas de
colaboradores.
Gestos de Aceptación e Interés. Cuando la persona mira atentamente, con
las pupilas dilatadas, expresa placer, y por ende, aceptación. Si coloca
el índice (o el índice y el dedo medio) sobre la sien, expresa sumo
interés; pero si se combina con el pulgar en la barbilla, denota interés
y análisis. Si coloca la palma abierta sobre la mejilla (no la mejilla
sobre la palma), significa también interés. Cuando nuestro cliente nos
escuche afiliado a este campo semántico, no será difícil conducirlo a
una firma sólida.
Gestos de Rechazo y Aburrimiento. Si en una mediación, cuando una parte
expresa ciertos pareceres, la contraparte escucha acariciándose el
mentón, estaremos en presencia de un rechazo muy crítico (porque está
analizando con una actitud negativa y de superioridad). Si la
contraparte se toca discretamente la nariz, el lóbulo de la oreja, el
párpado o la nuca mientras escucha, el mediador deberá registrar este
dato y la causa que lo produjera, para tener claros los nudos
subyacentes del conflicto, y proceder luego a su solución negociada.
Recordemos que el toque de nariz no es muy confiable, pues suele ser una
muletilla gestual vacía de significado.
Si la contraparte escucha con la mejilla descansando sobre la palma de
la mano, o tamborileando los dedos, o jugando con el lapicero u otro
objeto, estará diciendo que está aburrido, y tal vez sea hora de hacer
algo más dinámico.
Gestos de Sinceridad. Básicamente solo conocemos dos: la mirada
sostenida de manera asertiva y mostrar las palmas de las manos, ambos
signos mientras se habla, por supuesto. Lo demás, podríamos decir de una
manera sistémica, la ausencia de gestos insinceros. No es casualidad que
se jure enseñando la palma de las manos.
Gestos de Insinceridad e Inseguridad. Cuando una persona oculta sus
manos en los bolsillos traseros, puede estar expresando insinceridad o
inseguridad. Lo mismo, pero en mucha menor intensidad, si ocurre con los
bolsillos delanteros, solo que este gesto suele ser una muletilla
gestual, y, por ende, nada confiable. Si en una negociación/mediación
alguien, cuando habla, se toca discretamente la nariz, el lóbulo de la
oreja, el párpado o la nuca, estará expresando insinceridad o
inseguridad (cuidado con la muletilla gestual del toque de nariz).
Si quien habla, está recordando, deberá dirigir la mirada, como un
flash (en unos casos más largamente) hacia su propia izquierda; si está
creando, hacia su propia derecha, de modo que si está recordando,
aparentemente, porqué empezó el conflicto de los linderos, y mira hacia
su propia derecha, sabremos que está creando el pasado (y el pasado no
se crea, se recuerda), es decir, sabremos que miente, y ese será un dato
para nuestra bitácora de mediación.
3.3. Metodología Heurística: la Mayéutica Gestual.[vi]
Como se habrá podido imaginar el lector al final del párrafo anterior,
es bastante grave asegurar que alguien nos miente (esto no debe ser un
juicio: solo un dato). Es importante, entonces, desarrollar una
metodología heurística (de investigación) que denominamos mayéutica
gestual (recordando a Sócrates), y que consiste en hacer preguntas
estratégicas para observar el discurso kinésico en relación con el
discurso verbal, y establecer conclusiones en cuanto al campo semántico
y sus signos; por ejemplo: en una mediación, la contraparte ha mentido
sobre supuestas conversaciones “amistosas” con la otra parte, asegurando
que esta respondió siempre con violencia (por supuesto, la parte
calumniada se enfadará), y al hacerlo, se ha tocado una sola vez,
largamente, la nuca: ¡no tengo aún sintaxis kinésica!
Procedo entonces a elaborar dos o tres preguntas al estilo de... ¿Dice,
usted, que la Sra.
X la agredió cuando fue a hablar con ella? ¿Podría decirme dónde tuvo lugar esa conversación? ¿Le importaría reproducir de memoria el guion de aquella charla? Si la contraparte codifica un uno o dos signos más de insinceridad, sumado al primero, tengo ya un campo semántico de tres signos, lo cual es ya confiable, y me arroja como dato a considerar que la contraparte miente, lo que supondrá el esclarecimiento de ese punto para lograr avanzar hacia un acuerdo.
Por cierto, nunca digamos: ¡Ajá, sé que mientes por tus
gestos!, o tendremos un triste y lamentable final. Así como el
electricista no nos explica el choque de cargas electrónicas y
protónicas que produjimos al operar mal un electrodoméstico, el mediador
solo deberá limitarse a invocar la tan famosa frase “razones técnicas de
la mediación”.
4. Campo Proxémico
4.1. Nociones Generales
Las personas tenemos un espacio personal, menor en las ciudades, y mayor
en los centros menos poblados; por consiguiente, cuando dos citadinos se
estrechan la manos, lo hacen quedando sus cuerpos a unos 40 ó 50 cms. de
distancia, en tanto que dos provincianos podrían quedar a unos 70 ó 100
cms. Una mujer le permitiría a su esposo que invadiera su espacio
personal hasta los 0 cms. de distancia, pero no le permitiría a otro
hombre, por muy atractivo que luzca, acercarse a menos de 15 ó 20 cms.
La proxemia estudia cómo nos relacionamos los seres humanos entre sí en
el espacio que nos circunda.
Para la proxemia son importantes tres aspectos fundamentales en la
relación cuerpo-espacio: 1º) las nociones espacio personal y espacio
social; 2º) la posición relativa frente a los demás y 3º) la
direccionalidad corporal.
4.2. Espacio Personal y Espacio Social
Todos tenemos un espacio personal, íntimo, que es donde dejamos entrar a
nuestros seres queridos: familiares y amigos muy especiales. Es variable
según la densidad demográfica del lugar donde se crió la persona, y del
grado de confianza y afecto de que goce quien se aproxime. Este es el
espacio donde suelen ejercer mayor influencia sobre nosotros: tu padre
se acerca a 25 cms. frente a ti, coloca su mano sobre tu hombro, y dice:
Hijo, sé que finalmente decidirás no cambiarte de carrera. Y de
pronto... toda tu seguridad y razones sobre por qué quieres dejar la
carrera de arquitectura para estudiar artes escénicas desaparece o hace
crisis.
El espacio social es aquel, más allá del personal, donde pueden
desenvolverse sin amenazarnos las demás personas. Por lo general, se
estima la esfera personal por debajo de los 100 cms., en tanto que la
social está más allá. Por supuesto, es en esta esfera donde se
desarrollan los procesos de mediación/negociación, y es importante no
violar este principio de mantenerse fuera de los límites de la esfera
personal. No obstante, como mediador, es una sana práctica pedir a las
partes que se saluden, y así, además de observar el mapa kinésico de
poder/servicio-aceptación/rechazo, podrá observar el comportamiento
proxémico de las partes.
4.3. Posición Relativa[vii]
Las personas se ubican libre e inconscientemente en el espacio, y con
ello, expresan sus relaciones de poder, inclusión, exclusión, rivalidad,
colaboración, etc., y estos posicionamientos tienen especial aplicación
en la mediación/negociación conforme ocurran en torno de la mesa, según
el tipo de mesa.
Amistad. Las personas suelen sentarse en ángulo, es decir, no frente a
frente ni codo con codo, sino diagonalmente. Expresa esta postura
informalidad, fraternidad y amistad. Es la más aconsejable para una
negociación: La próxima vez que invite a su cliente a un almuerzo de
negocios (seguramente la mesa del restaurante será cuadrada), no se
siente frente a él, sino en diagonal, y verá mejores resultados.
Colaboración. Es la postura de codo con codo, al lado, y expresa
colaboración, interés por hacer una tarea en común. En una negociación,
no avance hasta esta posición, si no le han dado signos de que lo haga,
o estropeará el proceso. Manténgase en posición de ángulo, hasta que vea
que puede ubicarse al lado: por ejemplo, pregunte: ¿desea que revisemos
línea por línea el preacuerdo? (Sí) ¿le importa si me siento a su lado?
La respuesta lo guiará.
Competencia. Es la postura de frente a frente. Lamentablemente, es la
más típica de los almuerzos de negocios. Genera una poderosa división
territorial expresada sobre la mesa (el salero y el servilletero estarán
siempre en la línea divisoria). Si usted no tiene más remedio que
sentarse así, y debe pasar materiales de trabajo a la otra parte, no lo
deposite en el territorio de su contrario, sino en la línea divisoria, y
deje que sea la otra persona quien lo introduzca en su terreno. Si no
atiende a esto, pronto tendrá a un cliente malhumorado, sin saber por
qué.
Mesas. Las mesas afectan profundamente la dinámica de un proceso de
negociación/mediación. Una mesa cuadrada genera grupos cerrados e
hiperformales, además de muy competitivos y rivales. Una mesa
rectangular genera grupos jerarquizados, cerrados y muy formales. Una
mesa redonda genera grupos abiertos, cooperativos e informales. ¡Claro
está! La mesa idónea para una negociación o mediación es la circular. A
pesar de ello, haga su mapa kinésico y proxémico de la parte y
contraparte, y después que lo tenga claro, no permita más que decidan
ellos su ubicación: déselas usted rediseñando un mapa de poder mucho más
armónico; así evitará que siempre se sienten frente a frente el patrono
y el sindicalista... aunque la mesa sea redonda. Y no se deje engañar
por las nuevas tendencias del diseño mobiliario: pregúntese: ¿esta mesa
se parece a una cuadrada, rectangular o redonda?
Sillas. El tamaño de las sillas refleja el estatus. En una mediación,
todos deben tener el mismo tipo de silla, incluso el mediador. Nótese
que es típico de las empresas que la silla del jefe sea un sillón muy
alto y ancho, en tanto que la silla de enfrente (la del empleado o
cliente) suele ser pequeña, baja e incómoda. ¡Todo depende de lo que se
busque! Pero... tal vez habría menos conflicto con los clientes si les
damos una silla cómoda, alta y ancha, que eleve su estatus, aunque sea
en apariencia.
Objetos. Sobre y alrededor de la mesa de negociación/mediación no debe
haber objetos elevadores del estatus del mediador/negociador; por
ejemplo, un cenicero en cristal de Bohemia, o una pluma fuente enchapada
en oro, o un Picasso auténtico. Es un factor que introducirá
inevitablemente ruido en el proceso, y puede hacer más desarmónico el
arribo al acuerdo. En su lugar, coloque un cenicero sencillo, utilice
una pluma común, y coloque una litografía, o una fotografía familiar.
5. Campo Paralingüístico
5.1. Nociones Generales
Cuando construimos un texto oral, hay algo más que palabras: hay
variaciones del volumen, del tono, de la velocidad, repeticiones,
silencios, es decir, un valor agregado a la palabra, donde se expresa
mayormente el carácter intencional y el valor emotivo de un mensaje.
Podríamos hablar básicamente de tres aspectos: relieve elocutivo,
reiteraciones y silencios.
5.2. Relieve Elocutivo
Corresponde a las variaciones de volumen (cuando una frase es fuerte o
débil), de tono (cuando una frase es aguda o grave) y ritmo (cuando una
frase es rápida o lenta). Las combinaciones de estas tres variaciones
arrojan toda una gama de significaciones; así, una frase fuerte, aguda y
rápida suele ser reclamatoria, en tanto que solo fuerte y lenta, es
imperativa, y una débil, lenta y grave suele ser reflexiva. En una
mediación, puede resultar útil este manejo para persuadir a las partes
sobre la necesidad de entender y respetar la posición del otro.
5.3. Reiteraciones
Las reiteraciones expresan deseo de fijar un contenido, y pueden
acompañarse de relieve elocutivo, enunciando la primera vez la frase en
un tono imperativo, mientras que la segunda vez, en un tono reflexivo.
Es de particular utilidad cuando el negociador/mediador quiere
asegurarse de que ciertos contenidos no quedaron azarosamente, o
intencionalmente, olvidados.
5.4. Silencios
Los silencios realzan la contundencia de una frase que les siga, además
de favorecer también el trabajo memorial de las partes; así, puede ser
de utilidad para un mediador/negociador hacer silencios marcados antes
de ciertas partes claves en un instructivo de trabajo o en una reflexión
ética. El lector sentirá gran diferencia entre estas dos maneras de
decir una misma frase de Gracián: 1) Lo bueno, si breve, dos veces
bueno; 2) Lo bueno... ¡si breve!... dos veces bueno.
6. A manera de Conclusión
Hemos realizado un recorrido muy breve sobre los tres campos de estudio
de la SG: 1º) el campo kinésico, que se ocupa de los gestos y sus
significados; 2º) el campo proxémico, que se ocupa de las relaciones de
poder expresadas en la relación cuerpo-espacio; y 3º) el campo
paralingüístico, que se ocupa de los elementos fonéticos no segmentales,
es decir, la entonación, el volumen, el ritmo, las reiteraciones y los
silencios. Todo ello, aplicado a los procesos de negociación (dos partes
que negocian) y mediación (dos partes que negocian bajo la tutela de un
mediador).
El lector habrá podido percatarse de que un 70% de toda comunicación es
no verbal, lo que supone que si conocemos la SG, y podemos
decodificarlo, nuestros errores y desaciertos se reducirían
drásticamente al conducir una negociación/mediación. Lamentablemente,
las notas de prensa sobre procesos de negociación o mediación famosos
parecen exhibir caminos largos y tortuosos hacia la tan ansiada firma
del acuerdo.
Por otra parte, muchos conflictos podrían zanjarse cuando apenas están
en su etapa de insipiencia, si conociéramos y aplicáramos no ya en los
hábitos comunicacionales de las más altas esferas, sino allí, donde
suelen dar inicio los conflictos que nos roban la salud: en nuestro
entorno laboral, social, familiar, etc.
Sea propicio terminar diciendo que la vida es la más grande y compleja
negociación, y a veces, mediación, que podamos conocer; por ello, será
bueno seguir la recomendación del experto en kinésica y proxémica Allan
Peace: “...el conocimiento de las formas no verbales de comunicación
sirve para convertir el encuentro con otra persona en una experiencia
interesante”.
NOTAS REFERENCIALES
[i] PEACE, Allan: El lenguaje del cuerpo. Caracas, Planeta, p. 11.
[ii] ALAYÓN G., Jerónimo: Teoría del Liderazgo Comunicante - Parte I.
Antecedentes e Introducción. Caracas, Degerencia.com, artículo on line.
2004. Disponible en: http://www.degerencia.com/articulos.php?artid=491
[iii] Sintaxis Kinésica y Semántica Kinésica son términos de mi
creación.
[iv] Término de mi creación.
[v] PEACE, ob. cit., pp. 36 y ss.
[vi] Término de mi creación.
[vii] PEACE, ob. cit., pp. 144 y ss.
Jerónimo Alayón Gómez jeronimo-alayonarrobacantv.net
Profesor de la universidad Central de Venezuela. Investigador en las áreas de Lingüística y Literatura. Escritor, declamador y conferencista. Actualmente es colaborador de varios medios impresos y digitales de Europa y Latinoamérica http://www.jeronimo-alayon.com
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